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Para desarrollar las funciones ejecutivas debemos cambiar de una vez por todas la manera de enseñar y trasmitir conocimientos

Esta publicación pretende apoyar los programas de intervención educativa para la mejora de las funciones ejecutivas e identificar los criterios que han resultado exitosos. Por eso, compartimos los recientes hallazgos y opiniones que nos pueden permitir planificar nuestras intervenciones educativas y tener la disposición de cambiar nuestra manera de enseñar. No es un “recetario” y menos una “ultima palabra” sobre las funciones ejecutivas, sino motivar nuestras intervenciones educativas -respecto a las funciones educativas- conociendo y evaluando los aportes de los estudios de la Universidad de Harvard (USA), del neurocientífico Joaquín M. Fuster, y de los psicólogos Oscar Castillero, Pilu Hernández y Celia Rodríguez, que -seguro- iluminarán nuestra intervención en los procesos de enseñanza-aprendizaje en nuestra particular realidad, y quizá diseñar un protocolo general sobre propuestas para autorregulación de la conducta ligada al desarrollo de procesos cognitivos de orden superior (memoria de trabajo, planificación, inhibición de respuestas automáticas…). (cf Esperanza Bausela Herreras).

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Para el psicólogo español Oscar Castillero Mimenza, las funciones ejecutivas son “el conjunto de habilidades y procesos cognitivos que nos permiten adaptarnos con éxito al medio y resolver problemas a partir de la integración de las diferentes informaciones disponibles, pudiendo realizar conductas propositivas gracias a ellas. […] encargándose de controlar y autorregular la actividad mental y los recursos cognitivos, participando en aspectos como la motivación o la moral en el procesamiento de la información y el control de la conducta.

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Las funciones ejecutivas son una serie de habilidades que no resultan completamente innatas, afirma Castillero, sino que se adquieren y desarrollan a lo largo del ciclo vital y del desarrollo del individuo. De hecho, algunas de ellas no terminan de madurar hasta alrededor de los veinticinco años de edad, siendo esto algo vinculado a la maduración cerebral”; incluso, algunas de estas funciones ejecutivas “tienden a decaer según se va envejeciendo, tanto de manera normativa como si se dan problemas neurológicos”. [Por eso es importante tener en cuenta que] “diferentes trastornos y lesiones en el cerebro pueden provocar que las funciones ejecutivas no pueden llevarse a cabo correctamente, provocando importantes problemas de adaptación”.

LA FUNCIÓN EJECUTIVA – HABILIDADES PARA LA VIDA Y EL APRENDIZAJE (05´ 33”)

Recientes estudios de expertos de La Escuela de Salud de Harvard (Boston, Estados Unidos), afirman que el conseguir o no el éxito, en la vida, dependen del tener o no las habilidades de las funciones ejecutivas, y que “va más allá de las calificaciones que obtengamos en el colegio o en la universidad”, porque son estas “actividades mentales complejas, necesarias para planificar y evaluar el comportamiento para adaptarse eficazmente al entorno y para alcanzar metas. Y corresponde a los educadores (padres de familia y profesores) apoyar para que los niños y jóvenes desarrollen y fortalezcan estas funciones, durante toda su vida, para sentirse y ser realmente exitosos y felices.

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Según Pilu Hernández, Diplomada en magisterio en educación especial: audición y lenguaje por la Universidad Pontificia de Salamanca (España), coincide con la opinión de Harvard de que no es necesario ser el primero de clase para triunfar, para conseguir el éxito, sino el tener otras habilidades, como son las funciones ejecutivas, concepto propio del campo de la neuropsicología “que engloba un amplio abanico de habilidades cognitivas dirigidas al logro de una meta y orientadas al futuro, en este caso sería el triunfo. Por lo tanto, son un conjunto de herramientas de ejecución y habilidades cognitivas que están directamente ligadas con las funciones cerebrales y que ponen en marcha, organizan e integran a su vez otras funciones, [… que] permiten proyectar cogniciones desde el pasado hacia el futuro con objeto de encontrar la mejor solución a situaciones novedosas y complejas. Esto da lugar a que las personas seamos capaces de evaluar nuestras acciones en el momento de llevarlas a cabo como de hacer los ajustes necesarios en caso de que las acciones no estén dando el resultado esperado”. ESTAS SON LAS HABILIDADES QUE TUS HIJOS NECESITAN APRENDER PARA TRIUNFAR

Según Castillero, este conjunto de habilidades y procesos de gran utilidad para nuestra supervivencia y adaptación, son:

  1. Razonamiento: emplear las distintas informaciones y elaborar posibles explicaciones.
  2. Planificación: permite elaborar planes de actuación hacia una meta concreta.
  3. Fijación de metas: permite decidir cómo invertir nuestras energías y hacia donde dirigir nuestras conductas.
  4. Toma de decisiones: permite determinar qué opción escoger.
  5. Inicio y finalización de tareas: el iniciar las tareas en un momento concreto supone una actividad cognitiva importante, así como determinar cuando debe finalizarse una acción.
  6. Organización: unificar y estructurar la información de manera eficiente y útil.
  7. Inhibición: la habilidad de regular, resistir, cesar o impedir nuestra actuación mediante la detención de la conducta.
  8. Monitorización: habilidad de mantener la atención sobre la tarea.
  9. Memoria de trabajo verbal y no verbal: capacidad para almacenar la información, tanto verbal como no verbal.
  10. Anticipación: capacidad permite prever o proyectar de antemano los resultados de una acción y/o sus consecuencias.
  11. Flexibilidad: permite cambiar o modificar el modo de actuar o pensar sobre la marcha. LAS 11 FUNCIONES EJECUTIVAS DEL CEREBRO HUMANO
¿Y ESTAS FUNCIONES EJECUTIVAS SE TRABAJAN EN LAS ESCUELAS DE HOY?

Para Hernández, la respuesta es negativa, porque “la educación todavía está más anclada en la repetición de contenidos y en las clases magistrales que en cambiar de una vez por todas la manera de enseñar y trasmitir al alumnado no solo conocimientos”, continúa la experta. Si innovamos la educación, entonces “estaríamos hablando de neurociencia, de emociones, de inteligencias múltiples, conceptos que actualmente comienzan a introducirse en nuestras aulas”. (Ibidem El País).

La Psicóloga y Pedagoga española Celia Rodríguez Ruiz, publicó en el portal EDUCA Y APRENDE, estos diez consejos, que compartimos por motivos de formación educativa y permanente, y que bien podrían ser útiles:

  1. Entrena al niño en estrategias de aprendizaje: practica la lectura comprensiva, entrénale en el reconocimiento de las ideas principales y secundarias, muéstrale la utilidad del uso de los mapas conceptuales y resúmenes, etc. Deja que haga estas cosas por sí mismo, puedes ponerle las pautas y guiarle en el proceso, pero es fundamental que desarrolle sus funciones ejecutivas.
  2. Ayúdale a conocer cuál es su estilo de aprendizaje y de este modo pueda emplear su vía óptima para ello.
  3. Ayudarle a reconocer y seleccionar sus metas.
  4. Procurar que elabore un plan para conseguir sus metas: donde marque hacia donde quiere llegar, analice el progreso y pueda modificar estrategias a media que avanza.
  5. Practicar y entrenar su capacidad de resolver problemas y conflictos.
  6. Enseñarle a detenerse de vez en cuando, reflexionar y verbalizar lo que está haciendo.
  7. Practicar su capacidad de hacer asociaciones lógicas, para ello pueden ser útiles los pasatiempos, juegos de lógica, etc.
  8. Desarrollar su pensamiento abstracto, ayudándole con ejemplos para que pueda pasar de lo concreto a lo abstracto, motivándolo para que formule hipótesis y suposiciones.
  9. Estimularlo en estrategias de memoria, a base de establecer analogías.
  10. Reconocer y reforzar sus logros.

Y para que estos recursos, sean real y prácticamente útiles, y no se queden en el tintero de las “buenas intenciones”, como educadores (padres de familia y profesores), necesitamos concretizar y elaborar (con un buen trabajo en equipo) “planes de acción paralelos que tienen que ver con el entrenamiento en estrategias de aprendizaje, plan de metas, desarrollo del lenguaje interior y la memoria de trabajo”. FUNCIONES EJECUTIVAS EN EL AULA. EL DESARROLLO DE LAS FUNCIONES EJECUTIVAS

“Aquí lo fundamental es fomentar la iniciativa del niño. No llevar al niño a la rutina y a la memorización mecánica, sino a que aprenda conductas y razonamiento deductivo e inductivo. Deductivo a base de experiencias y aprendizajes concretos que le permitan proyectar cosas nuevas para el futuro. Es como sembrar la iniciativa en el niño”. (Joaquín Fuster 30/12/2020).

REDACCIÓN WEB DEL MAESTRO CMF 



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