El teatro como recurso psicopedagógico para la educación a distancia como apoyo al desarrollo personal, el pensamiento crítico y la comunicación

El profesor que descubre y aplica el teatro como un recurso psicopedagógico para motivar la intervención de sus estudiantes, logrará (ordinariamente) mejores caminos de aprendizaje y patrones de comportamiento que son asumidos voluntariamente, sin rigidez. Pero se necesita un previo convencimiento o aprecio, de parte del profesor y padres de familia, que el teatro apoya el desarrollo personal y la educación emocional, por la improvisación, la espontaneidad y la imaginación de cada persona.

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La puesta en práctica de situaciones de la vida (reales o imaginarias) simuladas teatralmente, en el desarrollo de los contenidos académicos, hace que los estudiantes adquieran “una mayor comprensión de las situaciones de su entorno cotidiano”, y desarrollen respuestas positivas a los desafíos de convivencia social, cognitiva y emocional. Permite transmitir actitudes y valores morales, adquirir la capacidad de resolver situaciones de conflictos, gestión de las emociones, saber adaptarse a situaciones no previstas, así como no tener miedo o “prejuicios” para despertar y potenciar la propia imaginación y creatividad.

El escritor y dramaturgo español Enrique Jardiel Poncela (1901 – 1952) ​ afirmó que el teatro es un gran medio de educar, pero no es fácil encontrar público interesado, porque a no pocos solo les interesa asistir a espectáculos que pueden entender sin mucha reflexión. El dramaturgo y poeta alemán, Bertolt Brecht (1898 – 1956), uno de los más influyentes del siglo XX, creador del teatro épico, también llamado teatro dialéctico se atrevió a decir: “Si la gente quiere ver sólo las cosas que pueden entender, no tendrían que ir al teatro, tendrían que ir al baño”.

Es un excelente recurso el incluir en el desarrollo de los contenidos académicos, el que nuestros estudiantes manejen herramientas y competencias de comunicación para exponer o participar en las clases presenciales, siguiendo la opinión de Paulo Freire: “Solamente el diálogo, que implica el pensar crítico, es capaz de generarlo. Sin él no hay comunicación y sin ésta no hay verdadera educación”. Quizá ahora, con el uso más frecuente de las videollamadas, conferencias y reuniones virtuales, encontremos un nuevo camino de colaboración y participación para las lecciones a distancia. El poeta, dramaturgo, ensayista, novelista, director escénico y actor francés Antonin Artaud (1896 – 1948), opina sobre el valor del teatro como recurso educativo al decir: “Se trata pues de hacer del teatro, en el sentido cabal de la palabra, una función; algo tan localizado y tan preciso como la circulación de la sangre por las arterias, o el desarrollo, caótico en apariencia, de las imágenes del sueño en el cerebro, y esto por un encadenamiento eficaz, por un verdadero esclarecimiento de la atención”.

El escritor norteamericano Austin Kleon (1983) nos dice, que las “mejores experiencias educativas se darán fuera de las aulas. Y no significa que no quiero que vayan, hagan sus deberes, sean amables con el profe, sigan órdenes y todo eso. Simplemente, no creo que el colegio vaya a ser lo que los transforme en pensadores creativos realmente interesantes. Más bien creo que serán su vida en casa, sus amigos y su ciudad, los alrededores, los que los influirán, y no tanto las clases.”

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Para motivar a nuestros estudiantes y padres de familia, en este tiempo de confinamiento sanitario y las clases a distancia, proponemos el uso (según su realidad) del teatro, como recurso transversal para desarrollar competencias académicas, profesionales y personales. Ponemos a su consideración el compartir la visualización la obra de teatro “Las tres viudas” del escritor y dramaturgo peruano, Manuel Ascencio Segura y Cordero (1805-1871), representante importante del costumbrismo en los inicios de la literatura republicana peruana. Obra fácil de entender por el uso del verso en sus diálogos, que cuenta la historia en tres mujeres cuyas vidas están fuertemente relacionadas con los convencionalismos sociales de su tiempo. “Curiosamente, la obra se adelanta y proclama la emancipación femenina de una manera original y en una sola línea: “Ya soy libre, ya soy viuda”.

LAS TRES VIUDAS (01h 25´28”)

La puesta en escena de esta obra literaria, manifiesta, que “no existen textos sagrados en materia teatral, los mismos autores (Manuel Asencio y Ricardo Palma) así lo comprendieron cuando la estrenaron hace más de cien años. Ellos la retocaron una y otra vez no solo en sus parlamentos, sino también en la disposición dramática e incluso la estructura original, recreando y actualizando el mensaje. Nuestros estudiantes, por medio de su entusiasmo e imaginación, podrían emitir sus opiniones, sus criterios y reflexiones sobre el mensaje social costumbrista del Siglo XIX, desde su experiencia social en el Siglo XXI, y que no deja de ser una de las cualidades de toda obra literaria, para no quedar “atrapada” en el tiempo.

La Universidad San Pablo (Arequipa – Perú), nos permite entrar en el mundo del teatro a través de esta obra que tiene como director al profesor Arturo Salazar Monroy y como actores a Ana Cecilia Iparraguirre Alegre (Martina), Pierina Pacheco Leytón (Clara), Nicole Vizcarra Bellina (Micaela, José Antonio Sardá Bianchi (Señor don Melitón), Mauricio Rodríguez Camargo (don Pablo), Valeria Florián Castillo (Juana) y Jaime Escudero Valer (José)

El enseñar a seleccionar los recursos audiovisuales de las redes, favorecerá a nuestros estudiantes y sus familias a manejar las situaciones emocionales estresantes, angustiantes, desequilibrantes, … que impiden el aprendizaje de nuevos conocimientos o la consolidación de los conocidos.

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“Creo que en el teatro el público tiene una mayor responsabilidad que en el cine o en la música, porque requiere una actitud más activa y por tanto más poderosa que en el resto de artes. El público es quien decide adónde llega su atención mientras que, en el cine, por ejemplo, es la cámara. Lo que aporta el teatro es la sensación de poder del público que conlleva a la vez una gran responsabilidad: la escucha” (María Pastor).

REDACCIÓN WEB DEL MAESTRO CMF



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