Acoger a los niños con autismo en las escuelas implica reconocer y valorar la diversidad como un principio fundamental de la educación. Cada niño tiene su propio ritmo y forma de aprender, y la escuela debe ser un espacio inclusivo que respete estas diferencias. La responsabilidad de la sociedad es garantizar que estos niños no sean excluidos o ignorados, brindándoles las herramientas necesarias para que puedan desarrollarse plenamente, con apoyo adecuado y comprensión.
Los profesores, en colaboración con las familias y profesionales especializados, debemos trabajar para crear un ambiente donde todos nuestros estudiantes, independientemente de sus características, se sientan valorados y aceptados. La inclusión no solo beneficia a los niños con autismo, sino que también enseña a todos los niños la importancia de la empatía, el respeto y la solidaridad. La sociedad tiene la responsabilidad de derribar las barreras sociales y culturales que perpetúan la exclusión, creando un entorno donde la diversidad sea celebrada y donde cada niño, con sus particularidades, tenga la oportunidad de prosperar.
“Muchas veces el cansancio diario, la desilusión, la pérdida, la soledad, el ansia por el futuro pueden tener ventaja sobre la esperanza, que siempre debería animar a las familias, los operadores sanitarios y las asociaciones científicas y de búsqueda, las instituciones escolares, los voluntarios y todos aquellos que, a título diverso están junto a las personas con problemas de autismo”.
Es importante estimular el compromiso en el sector educativo, para mejorar los servicios y “estar junto a las personas autistas y sus familiares”.
Existe la esperanza, que formemos niños que lleguen a ser personas de buenos sentimientos y con espíritu de solidaridad sobre todo con los compañeros más necesitados de atención. El aula es un espacio privilegiado para que los niños aprendan que podemos unirnos en el esfuerzo para apoyar a los estudiantes con TEA, inclusive cuando eso demande mayor y mejor capacitación de los profesores, a fin de tener una educación inclusiva, que significa que todos los estudiantes asisten y son bienvenidos en la escuela. La escuela y , en especial la interrelación estudiantil, es es el ambiente en que se aprende y todos “contribuyen y participan en todos los aspectos de la vida de la escuela en un entorno de aprendizaje común con sus compañeros. El enfoque de la escuela es implementar prácticas y apoyos para estudiantes y maestros. La escuela inclusiva es colaborativa e identifica áreas de mejora en la práctica escolar y en el aula.”, sostiene Gordon Porter.«Los niños no nacen con prejuicios. Aprenden lo que ven.» (Nelson Mandela).
Esta Publicación podría ser de utilidad: Gordon Porter: La educación inclusiva es un derecho humano de los estudiantes a ser educados todos juntos
“La sensibilidad ante este problema neurológico y de comportamiento, que hasta hace poco tiempo era considerado un estigma social, afortunadamente cada vez tiene más consideración en el campo del diagnóstico y de la búsqueda, como en la asistencia, de la inserción en la escuela y en el trabajo, así como en el crecimiento espiritual”. Y en esto la preparación desde la educación inicial docente, es fundamental, porque proporciona a los futuros maestros las herramientas y conocimientos necesarios para identificar y atender las diversas necesidades de los estudiantes, incluidos aquellos con trastornos como el autismo.
La educación de los profesores, sobre la detección temprana del autismo permite reconocer señales clave desde una etapa temprana, lo que facilita una intervención oportuna y adecuada. Esto favorece el desarrollo integral del niño, promoviendo su inclusión, participación activa y mejores oportunidades de aprendizaje en el aula, y a sus compañeros les permite desarrollar fortalezas y dones individuales, con expectativas altas y apropiadas, y trabajar en objetivos individuales mientras participan en la vida de la clase con otros estudiantes. “La inclusión fomenta una cultura escolar de respeto y pertenencia, y brinda oportunidades para aprender y aceptar las diferencias individuales, disminuyendo el impacto del acoso y la intimidación. Permite el desarrollo de la amistad con una amplia variedad de niños, cada uno con sus propias necesidades y habilidades individuales.”
Publicación recomendada: AUTISMO: “CUALQUIERA QUE TE PROMETA UNA CURACIÓN, ES MENTIRA”
También es importante concientizar a los padres sobre el apoyo a los compañeros de sus hijos con autismo porque, al fomentar la comprensión y empatía desde el hogar, ayudan a crear un ambiente más inclusivo y respetuoso en la escuela. Los niños aprenden valores de aceptación y colaboración, lo que favorece tanto el desarrollo de su hijo como la integración social de todos los estudiantes, promoviendo una comunidad más solidaria y enriquecedora para todos.
La fuente de este mensaje fue publicado con ocasión de la Jornada Mundial del Autismo por el Presidente del Pontificio Consejo para los Operadores Sanitarios, Mons. Zygmunt Zimowski, quien nos anima al compromiso social “de favorecer la acogida, el encuentro, la solidaridad, en una obra concreta de ayuda y de renovada promoción de la esperanza, teniendo en cuenta sobre todo que el que es autista lo es por toda la vida”. (como lo afirma la publicación anterior sugerida). Para esto es importante el compromiso de los trabajadores, no solo de la educación, sino también de la sanidad y el ámbito social, que ayudarán a “promover políticas eficaces y eficientes”.