[Miguel Varela] Fomentando el Pensamiento Crítico en el Nuevo Aprendiz

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Para muchos estudiosos de la filosofía, las matemáticas y la pedagogía debe resultar familiar las frases o aseveraciones del filósofo René Descartes relacionadas al pensar. De hecho, asociado a lo que es pensar se le atribuye la famosa frase que aparece en su obra el Discurso del Método, “Pienso, luego existo”. Algunos han reformulado esta frase configurándola como, “dudo, pienso, existo, soy”. Para Descartes pensar incluía todo el contenido mental, es todo lo que se encuentra en la mente. Es “todo lo que se produce en nosotros de tal suerte que lo percibimos inmediatamente por nosotros mismos; por esto, no sólo entender, querer, imaginar sino también sentir es la misma cosa aquí que pensar”.
De lo anterior se puede inferir la importancia y necesidad que, para las áreas del conocimiento y el saber, los seres humanos pensaran y pensaran críticamente. Tarea que fue cultivándose por años y siglos, pero que ha ido perdiendo pertinencia en los últimos años, especialmente en el proceso didáctico y de enseñanza aprendizaje. Ya a los alumnos, claro sin generalizar, les resulta difícil, complicado o hasta fuera de moda cultivar el pensamiento crítico y desarrollar las destrezas de pensamiento crítico. Se observa cómo se repiten datos sin entrar en su comprensión, cómo se hace una lectura de un texto de forma mecánica sin poder analizar su contenido y comprenderlo. La comprensión lectora, la lógica matemática, la solución de problemas y la toma de decisiones es cada día menos retante y práctica.

En este trabajo se intenta presentar la importancia que tiene el pensamiento crítico en la formación del alumno y su interdependencia con el proceso enseñanza aprendizaje. Además, se incluyen recomendaciones e implicaciones para el docente, el diseño curricular y las metodologías de enseñanza. 

¿Qué es el pensamiento crítico?

Para Descartes pensar incluía todo el contenido mental, todo lo que se encuentra en la mente. Es “todo lo que se produce en nosotros de tal suerte que lo percibimos inmediatamente por nosotros mismos; por esto, no sólo entender, querer, imaginar sino también sentir es la misma cosa aquí que pensar”.

Es la capacidad que tiene el ser humano para procesar la información que recibe de y por diferentes medios y construir el conocimiento, usando diversas representaciones y operaciones cognitivas a diversos niveles de complejidad. Pensar críticamente permite interpretar la realidad, solucionar problemas y trazar metas y medios para su logro en forma sistemática, creativa y crítica.

Villarini (1987) define pensamiento crítico como la capacidad que tiene el ser humano, en este caso el alumno, para construir una representación mental significativa de su relación con el mundo que le rodea. En otras palabras, el pensar críticamente se manifiesta cuando el ser humano desarrolla la capacidad para solucionar problemas, tomar decisiones y comunicarse efectivamente. Este construye el conocimiento, para lograrlo tiene que aprender a aprender y en ocasiones desaprender para aprender.

Sin embargo, el pensamiento crítico requiere que el estudiante pueda examinar, autoevaluarse y autocontrolarse, elementos relacionados a la naturaleza del pensamiento crítico. A esta capacidad se le denomina metacognición. (Villarini, Brugeras, Estremera, Ríos, Flores y Serrano, 1988). Estos definen metacognición como la capacidad que exhibe el ser humano de examinar lo que está pensando, es pensar sobre lo que está pensando, es estar consciente sobre lo que se piensa. De igual manera el Cambridge Assessment International Education (2019) describe la metacognición como “los procesos por los cuales los alumnos planifican, monitorean, evalúan y modifican sus conductas de aprendizaje”. Brown (1987) y Flavell (1979) establecen la importancia de que el alumno debe saber sobre las competencias cognoscitivas, entre estas recordar datos, complejidad de las tareas, y sobre el nivel de conocimiento de estrategias y cómo poder usar las mismas para ser exitoso y convertirse en un ser humano pensante.

Las destrezas de pensamiento crítico

Lograr que el alumno piense críticamente conlleva formar un aprendiz capaz de desarrollar destrezas efectivas de comunicación oral y escrita, que tenga la habilidad de adaptarse a los cambios, colaborador a través de las redes; que posea resiliencia y empatía, autorregulación, optimismo, curiosidad, iniciativa e imaginación, capaz de solucionar problemas.

Se requiere de alumnos sensibles, competentes, creativos, autogestionarios y emprendedores; que se desempeñen con éxito en una sociedad globalizada y enfrenten los retos individuales y colectivos en el mundo que le rodea. Un alumno que sabe hacer, sabe ser y sabe convivir. De esta forma se convierte en un pensador sistémico, ciudadano global, aprendiz para toda la vida, comunicador efectivo. El alumno viene obligado a producir el conocimiento necesario, vía lo estudiado, organizarlo, adaptarlo, acomodarlo y asimilarlo para poder emitir juicios, argumentar, solucionar problemas y, por ende, tomar decisiones.

El aprendizaje, al ser construido por los alumnos, es más eficaz y duradero y facilita la transferencia y la aplicación a otras situaciones. El estudiante debe ser motivado constantemente a descubrir los sucesos y explicarlos por sí mismo. Villarini (1991) establece la importancia de desarrollar entre los alumnos las destrezas de pensamiento crítico. Sostiene que el éxito académico de un estudiante dependerá del desarrollo de las destrezas atadas al proceso de pensamiento crítico. Estas destrezas, según Aguirre (1993), facilitan el desarrollo de la capacidad para pensar críticamente. El dominio de las destrezas de pensamiento contribuye a formar seres humanos libres, reflexivos, críticos, autocríticos y creativos, elementos importantes de su vida personal y social. De igual manera contribuye a formar ciudadanos preparados para el ejercicio pleno de sus derechos y deberes y con la capacidad para contribuir en la transformación social.

Por lo tanto, el pensamiento crítico se logra mediante el desarrollo de diversas destrezas de pensamiento. Los estudiosos del tema las resumen y clasifican en simples y complejas. Estas destrezas se pueden desarrollar en toda asignatura y con todo contenido, claro está, adaptando las actividades al grupo, grado y asignatura. Las destrezas simples son aquellas que se limitan al procesamiento de información, sin establecer relaciones. Son básicas y bastante inferiores, pero necesarias para alcanzar y ser exitosos en niveles de mayor complejidad y lograr un pensamiento crítico adecuado. Entre las destrezas simples identificadas por los estudiosos del campo del pensamiento crítico están las siguientes; observar y recordar, comparar y contractar, ordenar y agrupar, rotular y clasificar. Por otro lado, están las destrezas complejas en las que la información adquirida por el alumno es procesada a un nivel de mayor profundidad y complejidad. Entre estas sobresalen; inferir, analizar, razonar, evaluar, solucionar problemas y tomar decisiones.

Aprendizaje Significativo y Pensamiento Crítico

La transformación del proceso enseñanza aprendizaje implica moverse de un enfoque tradicional de mera transmisión de datos, con énfasis en la acumulación de información basada en la memorización a un paradigma basado en un enfoque constructivista, construcción del conocimiento, el pensamiento crítico, la solución de problemas e investigación. En este nuevo paradigma se hace énfasis en el desarrollo de las destrezas de interpretación y análisis para la utilización adecuada del conocimiento.

Hay que reconocer que el pensamiento crítico está íntimamente relacionado al aprendizaje significativo. Así que es necesario ver esta interdependencia partiendo de diversas condiciones que promueven un aprendizaje significativo. Se hace necesario el promover actividades didácticas grupales. Éstas permiten desarrollar diversos tipos de capacidades y proveen mayores posibilidades para el desarrollo del pensamiento divergente. Hay que diseñar experiencias de aprendizaje que conlleven la participación de los alumnos en un ambiente de reflexión, libertad de pensamiento, creatividad y originalidad, crítica y autocrítica.

Cuando se habla de la relación ente el aprendizaje significativo y el pensamiento crítico es necesario ver el proceso enseñanza aprendizaje de forma triangular entre conocimiento, enseñanza y aprendizaje. En esta relación es fundamental desarrollar un conocimiento efectivo y significativo entre los alumnos (Gagné, 1974). Esto facilita el crecimiento intelectual a lo largo de la vida del aprendiz (Chambers 1983). Este conocimiento efectivo se convierte en aprendizaje significativo y resulta funcional para el aprendiz en la solución de problemas. Es fomentar los procesos de razonamiento dirigidos a propiciar el desarrollo cognitivo significativo en el que se propicie la investigación, el descubrimiento, y la aplicación del conocimiento.

El aprendizaje significativo dentro del desarrollo del pensamiento crítico tiene que darse a partir del potencial del alumno. El aprendizaje significativo, para que contribuya al desarrollo del pensamiento crítico, tiene que presentarse y percibirse de forma activa, participativa, reflexiva y cooperativa. En este proceso es necesario promover el desarrollo continuo de las habilidades generales del estudiante (Vigotski, 1987). De esta manera el alumno desarrollará los conceptos, destrezas y actitudes necesarias que lo harán competente para entender varios aspectos de la realidad, ampliando y actualizando el potencial de desarrollo del estudiante y dar significado a lo aprendido.

Sin duda alguna, el desarrollo del pensamiento crítico está, en cierta manera, atado a la enseñanza y aprendizaje significativo con sentido. Está probado científicamente que aquello que es significativo para el alumno lo invita y provoca a reflexionar, en otras palabras, le invita a pensar críticamente. Este puede, a su vez, aplicar el conocimiento adquirido, adaptándolo y organizándolo para solucionar problemas y tomar decisiones.

Sostiene Quintero (2005) que el ser humano, en este caso el alumno, es un creador de modelos que le sirven y facilitan el dar sentido a sus experiencias. Hay que enseñar a partir de las experiencias del estudiante, sus concepciones e intereses, adaptando el contenido a estas necesidades y ajustándolo a la realidad socio emocional del alumno. De esta manera el alumno puede integrar su conocimiento en la solución de problemas, a reflexionar sobre sus ideas, a metacognizar.

El docente y la escuela en el desarrollo del pensamiento crítico

El filósofo Eugenio María de Hostos presentó con claridad y de forma sistemática lo que es la pedagogía del desarrollo humano y el pensamiento. En esta relación presentó el rol de la escuela, el docente, el currículo y la educación y su importancia en el desarrollo de un ser pensante, o como decía Hostos un ser integral u holístico. Según Hostos, la escuela debía tener una acción directa sobre la mente de la niñez y de la adolescencia. La educación está llamada a crear los medios, el sistema, los procesos y las estrategias educativas para fomentar de modo reflexivo, creativo, crítico, eficiente y efectivo, lo que el denominaba, el desarrollo humano integral y pleno.  Los sistemas educativos, incluyendo sus componentes, viene obligado a propiciar el desarrollo del conocimiento, las destrezas y las actitudes que permitan al individuo entender la realidad, actuando y transformándola. (DEPR, 2003)

La escuela tiene que dotar a los alumnos de aquellas competencias y destrezas que les permitan crear las condiciones para desempeñarse efectivamente en una sociedad de corte pluralista. La escuela, como un micro, está llamada a dar prioridad a las competencias que le permitan al alumno pensar estratégicamente, planificar y responder creativamente. De igual manera a que pueda resolver problemas, evaluar resultados y tomar decisiones. La educación debe propiciar el formar a un alumno como persona libre, que practique la crítica y la autocrítica. La educación debe promover la responsabilidad que tiene el alumno de desarrollar al máximo sus potencialidades dirigido a asumir un rol participativo, crítico y creativo.

Sin duda alguna, un componente básico, pertinente e importante en el desarrollo del pensamiento critico del alumno es el docente. Lo es por las múltiples acciones que desarrolla con el alumno, por que propicia la cultura de encuentro y entendimiento, el que le conoce a través del diario vivir, el que diagnostica sus fortalezas y áreas por mejorar, el que es su modelo y facilitador. El docente guía al alumno al autoaprendizaje, logra que este profundice en sus conocimientos y descubra la relevancia que éstos tienen. Crea el ambiente de aprendizaje apropiado y necesario dirigido a ayudar al estudiante a asumir un rol comprometido con su propio proceso, facilitando el que este aprenda a aprender. El docente, refuerza y motiva al alumno a poner en práctica sus ideas. De esta manera provoca la reflexión a través de de diferentes estrategias y métodos. El docente está llamado a crear ambientes de aprendizaje propicios para la comprensión, la diversidad y la indagación.

El docente debe convertir la sala de clases en un espacio en el que los alumnos participen activamente para clarificar, reforzar, actualizar, discutir en torno al contenido, compartir experiencias y reflexionar sobre el proceso. Debe ofrecer al alumno oportunidades dirigidas a fomentar su participación y que este pueda demostrar lo que sabe y aprendió. Dentro de su espacio de enseñanza debe promover el respeto y la tolerancia a las ideas contrarias y valorar la forma en que los alumnos interaccionan en la sala de clases. De esta manera está orientando la discusión de las ideas dirigidas a un aprendizaje auténtico, estimulando el desarrollo del pensamiento crítico.

En su rol de facilitar en el desarrollo del pensamiento crítico, pone en práctica diversos atributos.  Se convierte en un investigador en el salón de clases porque se involucra en un proceso de investigación acción. Este practica la investigación a través de su práctica pedagógica, concibiendo el salón de clases como un laboratorio. Como parte de su atributo de investigador, observa e identifica necesidades y problemas de aprendizaje, formula planes estratégicos de trabajo y los pone en práctica. Además analiza lo que ocurre para replantear acciones frente a nuevos problemas y necesidades. Lo anterior, además de investigador, lo convierte en un estratega. De igual manera es un experimentador ya que todo el tiempo debe experimentar con nuevas maneras de enseñar para promover el aprendizaje y el desarrollo humano; es innovador y recopila información de fuentes variadas tomando decisiones bien informadas.

Como se indicará anteriormente, los sistemas educativos, y por ende sus componentes, están llamados a que sus alumnos, al egresar de sus centros educativos, independientemente la modalidad o nivel de estudio, puedan ser capaces de pensar científicamente y se involucren en la solución de problemas y toma de decisiones que contribuyan al bienestar individual y colectivo de la sociedad en la que viven, trabajan y son parte. De esta manera se hace énfasis en la necesidad de ser un aprendiz activo, capaz de construir su propio conocimiento. Delors (1996), identifica los cuatro aprendizajes propuestos por la Comisión Internacional de la UNESCO que todo alumno debe lograr para responder a las demandas del nuevo siglo XXI y la necesidad de que este cultive el pensamiento crítico, con la ayuda de sistemas educativos estructurados. Estos son; aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a vivir juntos y aprender a ser.

Cónsono con lo anterior y, para lograr que el estudiante piense críticamente, hay que poner en ejecución el desarrollo de múltiples tareas en el escenario educativo, desde lo que ocurre en la escuela hasta lo que ocurre en el salón de clases como un micro. Es clave la interacción en el ambiente escolar, la forma en que se adapta el currículo, el uso adecuado de las metodologías, en la formulación adecuada y práctica de metas y objetivos instruccionales. De igual manera, el uso adecuado de las tecnologías de comunicación e información, la variedad de actividades que se diseñan y desarrollan y corresponden a los objetivos instruccionales trazados y redactados, dirigidos a que el estudiante se mueva por niveles altos de pensamiento. Relacionado a lo qué se enseña, cómo se enseña, está el cómo se evalúa lo que el estudiante realmente aprendió. A tales efectos hay que revisitar la manera de evaluar y el uso que se le puede brindar al “assessment” o avalúo para lograr que el alumno evidencie lo aprendido en niveles más elevados, de acuerdo con su capacidad.

La secuencia de actividades de aprendizaje debe ser diversas, estimulantes y motivadoras. Las actividades deben estar dirigidas a promover el enfoque constructivista, construir el conocimiento y pensar críticamente. Deben incluir la reflexión diaria y la expectativa respecto al quehacer educativo. Deben responder a los objetivos y tomar en consideración las inteligencias múltiples y los estilos de aprendizaje, que sean estimulantes y provoquen curiosidad y el deseo de que haya continuidad en el aprendizaje. No pueden ocurrir aisladas del alumno, tienen que involucrarlo para conocer su punto de vista sobre lo que se enseña, su pertinencia, el nivel en que está asimilando y entendiendo el contenido y su capacidad para aplicarlo en la toma de decisiones. En estas actividades se tiene que fomentar el proceso de inquirir. En otras palabras, dirigidas a lograr la metacognición, elemento clave en el pensamiento crítico.

Cada objetivo instruccional redactado tiene que ser operacional, cumpliendo con los componentes básicos y que reflejen diversos niveles de complejidad para el desarrollo del pensamiento crítico y creativo. Tienen que incorporarse en su redacción las diferentes dimensiones del desarrollo del pensamiento crítico y creativo. En su redacción se pueden usar las taxonomías de Bloom, Marzano o Webb. Cada una de ellas incluyen niveles de pensamiento que van desde los simples a los complejos. 

Conclusión

Queda establecido, sin lugar a duda, la necesidad de retomar el desarrollo del pensamiento crítico entre los alumnos, el nuevo aprendiz. Los sistemas educativos tienen que diseñar currículos y metodologías dirigidas a promover la construcción del conocimiento, su pertinencia y significado, pero no puede quedar en forma aislada y fragmentada, ahogada en prácticas pasivas y tradicionales de educar y enseñar. Hoy más que nunca, el nuevo aprendiz requiere de las destrezas necesarias que le equipen y le faciliten pensar críticamente, independientemente sea la era digital y tecnológica o la de las tecnologías de la comunicación e información. Independientemente su naturaleza y, metodología de enseñanza o el movimiento social que se esté experimentando, es pertinente y necesario un alumno pensante, un ciudadano con cultura general y la capacidad de tomar decisiones, y solucionar problemas para el bien individual y colectivo.

Los sistemas educativos son el vehículo ideal para lograr que el dominio de pensamiento se logre. A cada componente de los sistemas educativos le corresponde hacer su trabajo. No es una tarea individualista. Es un proceso de muchos. Que el futuro sea de ciudadanos con capacidad de pensar críticamente. Un ciudadano pensante ayuda a que una sociedad sea más dinámica.

Referencias
  • Aguirre, M. (1993). Desarrollemos nuestra capacidad de pensar.Publicaciones Yuquiyu.
  • Brown, A. L. (1987). Metacognition, executive control, self-regulation and other more mysterious mechanisms. In F. E. Weinert, & R. H. Kluwe (Eds.), Metacognition, motivation and understanding (pp. 65–116). Hillsdale, NJ: Erlbaum.
  • Cambridge Assessment International Education. (2019). Metacognición. Articulo.
  • Chambers, J. H. (1983). The Achievement of Education: An Examination of Key Concepts in Educational Practice. New York: University Press of America.
  • Delors, J. (1996). La educación encierra un tesoro. Comisión Internacional sobre la Educación para el Siglo XXI. Madrid: Santillana/UNESCO.
  • Departamento de Educacion de Puerto Rico. (2003). Proyecto de Renovación Curricular: Fundamentos Teóricos y Metodológicos. Instituto Nacional para el Desarrollo Curricular (INDEC))
  • Flavell, J. H. (1979). Metacognition and cognitive monitoring: A new area of cognitive–developmental inquiry. American Psychologist, 34, 906–911.
  • Gagne, Robert and Leslie J. Briggs. (1974). Principles of instructional DESIGN. New York: Holt, Rinehart & Winston.
  • Quintero, A. (2005). ¿Qué es la enseñanza con sentido? El Sol, 49 (4). Asociación de Maestros de Puerto Rico
  • Robles, A y Muñoz, C. (2015). Evaluación de los aprendizajes desde el constructivismo. Recuperado de cienciaytecnologia.uteg.edu.ec Vigotski, L. S. (1987). El desarrollo de los procesos psicológicos superiores. Barcelona: Grao.
  • Villarini, A. (1991). Manual para la enseñanza de las Destrezas de Pensamiento. Proyecto de Educación Liberal Liberadora, san juan Puerto Rico
  • Villarini, A., Brugeras, I., Estremera, R., Ríos, A., Flores, S. y Serrano, H. (1988). La Enseñanza orientada al desarrollo del pensamiento. Proyecto Educacion Liberal Liberadora, San Juan, Puerto rico. e-torredebabel.com

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Autor:
Miguel A. Varela Pérez , ciudadano americano, nacido en Puerto Rico.
Experiencia laboral: Master en Educación con especialidad en Administración y Supervisión Educativa, Bachiller en Ciencias con concentración en Biología, 32 años de experiencia como docente y docente administrativo, en áreas de enseñanza de Ciencia General, Biología y Química en el nivel secundario, director escolar en los niveles primarios y secundario, Supervisor de Ciencias, Superintendente de Escuelas, 27 años como profesor universitario en Programas de Preparación de Maestros. Administrador del Blog Desde Mi Salón, colaborador en periódicos regionales y programas radiales.
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