Responsabilidades claves de un Director y rol del Equipo Directivo

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La noción del líder como catalizador es importante de subrayar.  En la química, cuando se habla de un catalizador, se trata de un ingrediente clave que hace que los otros elementos del sistema se combinen, produciendo efectos que no son posibles sin su presencia.  Similar situación ocurre con la influencia de un buen líder.  Su presencia es crítica no solamente para iniciar y estimular un cambio en el sistema, sino también para sostener el cambio y sus efectos sobre el comportamiento y resultados del mismo.

Kenneth Leithwood del Ontario Institute of Studies in Education (OISE) de la Universidad de Toronto, junto con otros colaboradores, completó una revisión de la literatura basada en investigaciones empíricas sobre el liderazgo efectivo en organizaciones escolares y en el mundo de empresas privadas.  En su análisis original identificaron tres sets de prácticas comunes que componen un núcleo básico para el liderazgo exitoso.  En los años siguientes,  se confirmó la validez de este set como prácticas claves para el liderazgo eficaz mediante otros estudios del liderazgo en diversos estados.    A la vez, se continuó refinando y modificando el modelo de prácticas exitosas según los hallazgos de nuevas investigaciones emprendidos por otros investigadores.  Se agregó una categoría de prácticas más específicas a la organización educativa, y se elaboró una visión más precisa de la línea de influencia del liderazgo sobre la calidad de la instrucción y del aprendizaje mediante la identificación de variables mediadoras importantes.

Figura 1. La senda indirecta de efectos del liderazgo escolar.

Como indica la Figura 1, la influencia producida por las acciones de los líderes sobre las prácticas de los docentes y sobre los resultados de los estudiantes es esencialmente indirecta.  El desempeño de los docentes se explica como una función de sus motivaciones y habilidades, así como también de las condiciones organizacionales y materiales en las cuales desarrollan su trabajo.  Este último factor incluye las condiciones internas que corresponden al aula de clase y a la escuela como organización, y también las condiciones externas que son susceptibles a la influencia de las acciones del directivo escolar.  En suma, el rol y la influencia del liderazgo directivo sobre el mejoramiento escolar consiste esencialmente en comprometerse y ejecutar prácticas que promueven el desarrollo de estas tres variables mediadoras: las motivaciones de los maestros, sus habilidades y capacidades profesionales, y las condiciones de trabajo en las cuales realizan sus labores. Si le interesa esta breve introducción al tema de liderazgo, puede continuar leyendo el artículo completo en el siguiente enlace: Liderazgo Directivo: Claves para una Mejor Escuela

A continuación compartimos con fines educativos – pastorales la publicación del portal Ediciones SM donde presenta “Cinco responsabilidades claves de un director líder” y del mismo modo compartimos el documento del portal Hacer Escuela, de donde compartimos el documento El rol del equipo directivo. Esperamos que el siguiente material sea de utilidad para la comunidad docente.

Las cinco responsabilidades claves de un director líder

Un estudio publicado por la Fundación Wallace en Nueva York subraya que las 5 a enseñanza, y eñanza, otros,,os son:da. subraya que “re la importancia de la lectura para la el Distrito Federal:prácticas de los directores efectivos son: 1. Crear una visión de éxito académico para todos sus alumnos, 2. Crear un ambiente de hospitalidad para la educación, 3. Cultivar el liderazgo en otros, 4. Mejorar la enseñanza y 5. Administrar las personas, los datos y los procesos.

La Fundación Wallace en Nueva York, encargada de apoyar proyectos de investigación educativa, publicó una investigación en la que destaca la importancia de los directores como líderes en la educación, así como la transformación que ha vivido este rol en la última década.

A continuación le compartimos un extracto de sus hallazgos:

Hace diez años, el liderazgo de las escuelas se encontraba ausente en casi todas las agendas que buscaban una reforma educativa, e incluso las personas convencidas de que dicho liderazgo era importante para cambiar la situación enfrentaban desconcierto sobre cómo proceder.

¡Qué gran diferencia se ha logrado en una década! Hoy en día, mejorar el liderazgo de las escuelas se ha convertido en uno de los principales puntos en los que se enfocan las reformas educativas de todo el mundo. La calidad del maestro sigue siendo el tema principal, pero el liderazgo de los directores ahora ocupa el segundo puesto en la agenda internacional.

A través de este estudio hemos encontrado las características que describen las prácticas que los directores efectivos realizan. En resumen, creemos que se sintetizan en cinco claves importantes:

1. Crear una visión de éxito académico para todos sus alumnos

Podrán decirlo de distintas maneras, pero los investigadores que han examinado a los líderes educativos concuerdan que los directores efectivos son los responsables de establecer una visión exitosa, comprometida con altos estándares de calidad para sus escuelas, que busque el éxito de todos sus estudiantes. Un director efectivo también debe asegurar que la idea del éxito académico para todos se extienda en toda la institución: maestros, alumnos, padres de familia y personal, y se convierta en un movimiento que se incorpore en todas las agendas.

2. Crear un ambiente de hospitalidad para la educación

Los directores efectivos se aseguran que sus escuelas permitan, tanto a niños como adultos, poner el aprendizaje en el centro de sus actividades diarias. Los investigadores de Vanderbilt mencionan que un ambiente saludable se caracteriza por brindar seguridad y establecer un orden, a la par de cualidades como una actitud de apoyo responsivo hacia los niños y una sensibilidad hacia los maestros como parte de una comunidad de profesionales enfocados a las buenas prácticas de instrucción.

3. Cultivar el liderazgo en otros

Los líderes en cualquier tipo de organizaciones, públicas y privadas, necesitan poder apoyarse en otros para alcanzar las metas del grupo y necesitan impulsar el desarrollo del liderazgo a través de la organización. Las escuelas no son diferentes. Según los investigadores de la Universidad de Minnesota y Toronto, los directores que obtienen buenas calificaciones de los maestros por crear un ambiente adecuado para las clases en sus escuelas, también reciben mejores calificaciones que otros por apoyar el liderazgo de sus maestros.

4. Mejorar la enseñanza

De acuerdo con la Universidad de Washington, los directores efectivos trabajan sin descanso por mejorar los alcances de sus escuelas a través del aumento en la calidad de la instrucción. Ellos ayudan a definir y promover las altas expectativas; ellos evitan que el individualismo en los profesores así como el fragmentar esfuerzos. Son un vínculo de nexos entre los maestros, alumnos y padres de familia.

5. Administrar las personas, los datos y los procesos

Los directores efectivos, estudiados por la Universidad de Washington, nutren y apoyan a su personal, pero también enfrentan la realidad de que en ocasiones los maestros no realizan bien su trabajo. Ellos contratan con gran cuidado pero también están dispuestos a despedir a quienes no muestren la capacidad de crecer. En lo que se refiere a evaluación, los directores efectivos tratan de obtener lo más posible de las estadísticas y experiencias, han aprendido a realizar preguntas útiles para obtener información de buenas prácticas que se puedan usar para promover una colaboración entre los maestros. Ellos suelen ver la evaluación, no sólo como una manera de encontrar problemas, sino de entender la naturaleza de ellos, sus causas, y encontrar posibles soluciones.

El rol del equipo directivo

La función principal del equipo directivo es gestionar su escuela. Pero ¿qué es gestionar?

Existen varias definiciones de gestión. Por ejemplo:

  • “Administrar eficientemente.”
  • “Racionalizar las tareas.”
  • “Buscar previsibilidad en los resultados.”
  • “El medio para buscar el control mediante indicadores formales.”

Al analizar estas definiciones se observa que todas tienen una característica común: consideran la gestión como un hecho neutro, puramente técnico. Todas están relacionadas con la eficiencia y la eficacia, son definiciones que provienen en su mayoría de ambientes muy diferentes a la escuela, como empresas u organizaciones. Esto es así porque la gestión proviene del área de la administración y los educadores “la tomamos prestada”, con todo lo que ello implica.

Pero las escuelas tienen características propias, distintas de las de otras organizaciones. Siguiendo a Antúnez y Gairín (2003), la escuela:

  • Posee una cultura no uniforme: concentra la cultura de los maestros, cada uno con su historia y trayectoria escolar, la cultura de los alumnos, y la de las familias.
  • Tiene una articulación débil. Basta pensar en las dificultades que enfrenta un alumno para pasar del nivel inicial al primario, y del primario al secundario, y los reclamos que muchas veces le hace cada nivel al anterior.
  • Es vulnerable al contexto. El entorno social, económico y político afecta a toda la comunidad educativa.
  • Es compleja y multidimensional. Trabaja con personas, busca formarlas. Su “producto” no es un bien material sino ciudadanos y ciudadanas.
  • Tiene personal inestable. Muchas veces no depende de la voluntad de quienes trabajan en una escuela quedarse en ella o irse, sino del sistema.
  • Carece de tiempos específicos para la gestión. La atención a demandas múltiples y cambiantes y la complejidad del día a día quitan tiempo a pensar en el largo plazo, evaluar el rumbo y pensar cómo organizar y gestionar mejor la escuela.

Los dos últimos puntos son los que probablemente más diferencian a una escuela de una empresa. El personal rota muchas veces sin depender de la voluntad del docente o del directivo.

Simplemente por falta de titularizaciones, muchos docentes deben dejar la escuela donde trabajan, aun cuando han construido cierta pertenencia, se sienten cómodos y han formado equipos.

Además, en las escuelas no existen los tiempos específicos para la gestión. Mientras que una empresa dispone de tiempos para revisar sus estrategias, analizar los indicadores y evaluar sus acciones, en las escuelas siempre se corre detrás de lo urgente, y esto muchas veces quita tiempo a lo importante. Por eso, la pregunta que surge cuando se proponen nuevos estilos de gestión es: ¿cuándo?

Al ser tan claras las diferencias entre la escuela y otras organizaciones, cabe preguntarse ¿qué de esto es posible trasladar a la escuela? Más allá de las diferencias, hay mucho por aprender de otras organizaciones:

  1. En las escuelas es común guiarse por lo inmediato, y que quede poco tiempo para pensar hacia dónde ir en el mediano plazo. Esto es justamente algo que la gestión señala: la necesidad de trabajar en base al ciclo información-reflexión-acción. Para tomar decisiones es necesario tener información. La evidencia empírica acerca de un problema o situación, y no solo las intuiciones o percepciones, permite actuar con fundamento y propósito. A la vez, es necesario ser lo suficientemente flexible y sensible para hacer ajustes sobre la marcha, en función de lo que vaya pasar.
  2. Es importante fijar metas medibles, sin temor a “deshumanizar la escuela”. Y si bien es importante mantener una mirada personalizada, es necesario definir metas para abordar los problemas institucionales que preocupan, conocer la situación presente y saber en qué dirección avanzar, en función de un diagnóstico.
  3. Por último, es necesario hacer foco, sobre todo dada la multiplicidad de tareas que el equipo directivo debe abordaren simultáneo. Hacer foco no implica mirar un solo aspecto y descuidar el resto. Implica aprender a priorizar, a mirar la realidad y detectar los puntos débiles para trabajar en ellos. Para lograr mejores resultados es fundamental jerarquizar los problemas. Pretender solucionar todo al mismo tiempo puede resultar, en el caso más favorable, solo en mejoras parciales y superficiales, y en la situación más desfavorable, en mucho desgaste y pocos resultados. Por todo esto es valioso tomar el aporte de otras disciplinas, sin perder de vista la especificidad de la escuela. Habrá algunas herramientas que sirvan tal como se presentan, otras que deberán ajustarse a las necesidades propias, y otras para descartar. Como sucede con cualquier caja de herramientas.

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