TIPOS DE DOCENTES: DEMOCRÁTICO, MEDIADOR, AUTORITARIO, INNOVADOR, TECNOLÓGICO, … ¿CUÁL ES USTED?

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Todos hemos pasado por muchas aulas y hemos tenido muchos profesores, unos más buenos y otros más malos. Los mejores nos han marcado de manera especial y siempre nos acordaremos de ellos, pero éstos no son muchos. Y también hemos tenido profesores que calificamos de “horribles”. Esto es un tema para reflexionar sobre cuál es el perfil del profesor ideal (si es que existe). Lo que implicará un recuerdo de las características de los docentes que me han pasado por nuestras vidas académicas, para explicitar como debe ser un buen docente y como es una persona que no sabe dedicarse a la enseñanza.

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Domina saberes y contenidos pedagógicos propios de su ámbito de enseñanza.

Busca estrategias innovadoras de conocimientoNo da sólo importancia a la memorización, sino que tiene en cuenta la reflexión y   acción.

Comprende la cultura y realidad local.

Tiene en cuenta las necesidades afectivas de sus alumnos.

Maneja su aula de manera adecuada.

Desarrolla una pedagogía activa.

Reflexiona de manera crítica sobre su papel.

Es aprendiz de aprendizaje

Propicia la participación.

Motiva a sus alumnos.

Selecciona la información

Detecta y soluciona problemas.Explica empleando ejemplos.

Tiene en cuenta las opiniones de los alumnos.

Usted puede ampliar la información del cuadro en el siguiente enlace: ¿El profesor ideal?

A continuación compartimos con fines educativos la publicación del Blog Stellae en donde habla de Los diferentes tipos de docente, esperamos que la siguiente entrada sea de utilidad para la comunidad docente.

¿Qué tipo de docente eres?

Hay tantas formas de comportarte en el aula como profesores y profesoras: no obstante, las nuevas configuraciones del conocimiento han dado lugar a diferentes tipos de liderazgo en el aula. ¿Con qué perfil o perfiles te identificas más?

1. Democrático

El profesor o profesora invierte una gran parte del tiempo en su autoformación y en construir redes de aprendizaje que puedan ayudarle, no tanto en el hecho de impartir contenidos, como en ganarse la legitimidad en el grupo: es decir, las llamadas “buenas prácticas” que tienen como fin una gestión emocional del aula. Además, tiene en cuenta las opiniones o preferencias de su alumnado y ofrece directrices y criterios de evaluación claros.

2. Mediador

El mediador delega el aprendizaje en sí en el alumnado, fomentando la autodisciplina y el aprendizaje autónomo y grupal de las alumnas y alumnas de acuerdo a la personalización de los objetivos de cada cual: las instrucciones se centran en el “aprender a aprender”, más que en los contenidos, que serán encontrados, clasificados críticamente y organizados por parte del grupo. También ofrece amplísimas oportunidades de innovación y metodologías de aprendizaje basado en problemas, así como competencias relacionadas con el tratamiento de la información y el trabajo colaborativo, pero se puede encontrar serias dificultades en los niveles básicos de la educación o en grupos poco receptivos.

La docencia con un caracter mediador es conveniente en las etapas secundarias de la educación: la conexión emocional permite detectar problemas en tus estudiantes.

3. Autoritario

Aunque suena “feo”, NO es peor los anteriores: sin embargo, algunos perfiles con más adaptativos que otros… En general, ejercer un liderazgo autoritario no implica un mal carácter y una regla en la mano, sino unos criterios cerrados claros a la hora de evaluar las tareas, una forma de evaluación centrada en la prueba objetiva (exámenes, trabajos) y escasas actividades en grupo o en equipo. Sin embargo, esta intransigencia permite una previsión suficiente que puede dar lugar a oportunidades de innovación educativa muy interesantes: la planificación es la clave, lo cual también alivia al alumnado, que, sin estar empoderado, sí tiene control sobre sus resultados al haberse clarificado todos los requisitos de aprendizaje por parte de la o el docente.

4. Tradicional

La docencia tradicional es intransigente y dominante, con muy poco margen para la novedad y el desarrollo autónomo del alumnado,que pasa a ser un agente pasivo y “oyente” de clases con formato magistral: no hay refuerzos positivos ni recompensas, sino cumplimiento de obligaciones, y a menudo los criterios de evaluación no son transparentes. La retroalimentación de dichas evaluaciones siempre ha sido muy deficiente: eso quiere decir que, si te empeñas en seguir por la misma senda de siempre, los resultados de retroalimentación serán los mismos. Esto tiene como consecuencia que el alumnado con mayor disposición, por los motivos que fuera, sí logrará mejores resultados, pero el alumnado desmotivado o con dificultades de aprendizaje (de las que NO tienen la culpa) se caerá por el camino, con frustración, mayor desmotivación…

Además, el estilo autoritativo (que no autoritario) genera adultos y adultas irresponsables y con escasa capacidad de aprendizaje y autonomía: el alumnado adolescente de hoy convirtiéndose en adultos y adultas heterónomas sin autonomía que tienen que depender del liderazgo del equipo directivo de una empresa dentro de 15 años. ¿Verdad que no queremos eso? En serio, hay formas más constructivas de mantener el orden en el aula y educar a las alumnas y alumnos en la disciplina, la autonomía y el respeto: desde el respeto y el ejemplo, por ejemplo. La autoridad no se impone: se gana.

Según Kerschensteiner existen 4 tipos de docentes:

  • Educador angustiado: que paraliza casi siempre, la iniciativa de los alumnos. Es decir; no deja que sus alumnos desarrollen ciertas capacidades como la creatividad, la responsabilidad de llevar a cabo una iniciativa, etc.
  • Educador Indolente: que deja plena libertad a sus alumnos, más por desatención que por principios.
  • Educador ponderado: que sabe distribuir a partes iguales la libertad y la coerción, sin alejarse de las reglas pedagógicas tradicionales.
  • Educador nato: este docente tiene sentido pedagógico. Es práctico y de mucha fuerza de voluntad. Acostumbra a ser claro y preciso en sus apreciaciones y revela comprensión por los demás. Su más ardiente deseo es ayudar a sus alumnos para que desenvuelvan su espiritualidad.

Caselman realiza la siguiente división en función de los distintos tipos de docentes:

  • Profesor logotropo: es aquel que le da importancia a los valores culturales, al mismo tiempo que procura entusiasmar a los educandos con esos mismos valores. Este tipo de docente se suele inclinar a la filosofía o a la ciencia, pero su preocupación pedagógica fundamental es instruir.
  • Profesor paidotropo: es el que se inclina hacia los alumnos. Se interesa por la instrucción, pero más por la formación de sus discípulos.

Adelaide Lisboa de Oliveira los clasifica de la siguiente manera:

  • El brillante: le preocupa más el efecto que pueda causar en sus alumnos que el progreso educativo de los mismos.
  • El escrupuloso: se interesa por las minucias insignificantes de la disciplina o del reglamento de la escuela y, por eso, su visión es muy limitada.
  • El mero profesional: da clases para ganarse la vida, sin importarle nada más, por lo que su acción está llena de altibajos. Su objetivo es el económico.
  • El eufórico: juzga excelentes y en franco progreso a todos sus alumnos.
  • El displicente: está siempre atrasado en sus obligaciones escolares, ya sea en el desarrollo del programa como en el cumplimiento de las exigencia burocráticas.
  • El depresivo: siempre atento a los aspectos negativos de sus alumnos e incapaz de ver los aspectos positivos.
  • El poeta: se encuentra siempre distante de la realidad de sus alumnos y de las condiciones de la enseñanza. Esto es debido a que ve todo a través del prisma de la fantasía.
  • El desconfiado: en todas las manifestaciones de sus alumnos ve actos contra su persona y su dignidad.
  • El absorbente: llega a ser atrayente, expansivo y brillante. Busca suscitar la admiración de sus alumnos.
  • El sugestivo: sería el tipo ideal de profesor, si fuera capaz de amar y de ser amado. Infunde ideales y vibra ante las buenas acciones de sus alumnos; no teme que éstos lo alcancen o lo superen. Posibilita a sus alumnos la aprehensión de la belleza, de la verdad, y del bien, que es su principal objetivo.
  • El teórico: profesor de gran cultura, para quien educar es instruir. Vive para la ciencia. Se muestra frio y objetivo en sus relaciones con los educandos.
  • El práctico: profesor que busca alcanzar un máximo de resultados con un mínimo de esfuerzos. Da mucha importancia al método y a la técnica, ya que le interesa más la preparación técnica que la formación espiritual de sus alumnos.
  • El esteta: docente que considera la formación de sus alumnos como la más bella obra de arte. Sabe infundir ánimo y formar personalidades.
  • El social: profesor comprensivo, paciente y consagrado interiormente a su profesión. Consigue infundir espíritu de familia entre sus alumnos, y los conduce hacia una actuación positiva en la sociedad.
  • El autoritario: docente que se manifiesta celoso de su autoridad y superioridad con relación a sus alumnos. Es partidario de la disciplina severa y se preocupa más por imponerse que por educar.
  • El religioso: profesor cuidadoso y serio, persuadido de su responsabilidad en la formación de las almas de sus alumnos, lo que lo lleva a ser religioso y severo en procura del bien de los mismos.

También existe una clasificación de los diferentes docentes desde la perspectiva de los alumnos:

Pero a pesar de que existan diferentes clasificaciones acerca de los diferentes tipos de docentes, se puede afirmar que todos tiene una serie de funciones comunes como son:

  • La programación y la enseñanza de las áreas, materias y módulos que tengan encomendados.
  • La evaluación del proceso de aprendizaje del alumnado, así como la evaluación de los procesos de enseñanza.
  • La tutoría de los alumnos, la dirección y la orientación de su aprendizaje y el apoyo en su proceso educativo, en colaboración con las familias.
  • La orientación educativa, académica y profesional de los alumnos, en colaboración con los servicios o departamentos especializados.
  • La atención al desarrollo intelectual, afectivo, psicomotriz, social y moral del alumnado.
  • La promoción, organización y participación en las actividades complementarias, dentro o fuera del recinto educativo, programadas por los centros.
  • La contribución a que las actividades del centro se desarrollen en un clima de respeto, de tolerancia, de participación y de libertad para fomentar en los alumnos los valores de la ciudadanía democrática.
  • La información periódica a las familias sobre el proceso de aprendizaje de sus hijos e hijas, así como la orientación para su cooperación en el mismo.
  • La coordinación de las actividades docentes, de gestión y de dirección que les sean encomendadas.
  • La participación en la actividad general del centro.
  • La participación en los planes de evaluación que determinen las Administraciones educativas o los propios centros.
  • La investigación, la experimentación y la mejora continua de los procesos de enseñanza correspondiente.


Este contenido ha sido publicado originalmente por Grupo de Inversión Stellaeen la siguiente dirección: stellae.usc.es



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