Como expusimos en la Parte I, del equilibrio emocional y la salud mental del profesor, depende mucho su efectividad y afectividad docente porque su trabajo no es solo transmitir contenidos, sino también guiar, motivar y acompañar a sus estudiantes en su desarrollo. La importancia de la salud emocional del docente, está respaldada por las neurociencias y la pedagogía “tanto por su trascendencia en el desarrollo del pensamiento como por su valor en el proceso de aprendizaje”. […] Es muy importante recalcar que salud emocional y salud corporal son dos caras de una misma moneda, como lo son mente y el cuerpo, tal como lo marcan los trabajos centrales de las neurociencias”. Xavi Corbellá Torné y Martín Merlo, afirman que la gestión emocional desborda el ámbito educativo para requerir la prevención primaria en el cuidado y consideración de la salud de los profesores, para mejorar la calidad de vida y del desempeño docente. cf LA SALUD EMOCIONAL DEL DOCENTE, CLAVE DE LA EDUCACIÓN EMOCIONAL
Lectura sugerida: https://webdelmaestrocmf.com/portal/las-huellas-que-deja-el-covid-19-la-educacion-a-distancia-y-el-confinamiento-en-la-salud-emocional-y-mental-de-los-profesores-parte-i/
Los especialistas afirman que todo aquel que pretenda ser profesor, debe prepararse desde su formación inicial docente, no únicamente para desarrollar excelentes competencias cognitivas y adquirir la capacidad y el hábito de una actualización permanente, sino también en la gestión de sus emociones, pues su tarea está asociada a sus reacciones personales, que influyen directamente como tamiz para lograr el más positivo clima de estudio y aprendizaje de los estudiantes, comunicación con los padres de familia y de diálogo con sus colegas. La experiencia de la educación a distancia le enseñó a valorar y no poner en riesgo su salud emocional y mental.

Publicación anterior sugerida: EN LAS ESCUELAS PODEMOS ENSEÑAR A LOS NIÑOS AUTOCONTROL, OPTIMISMO, ALEGRÍA, SERENIDAD, …
Tanto los profesores tienen que ser conscientes de la importancia de entender y gestionar positivamente sus propias emociones, para que sean capaces de dirigir el aprendizaje en un ambiente educativo que le permita:
Tomar decisiones pedagógicas claras y justas: El manejo adecuado de emociones evita reacciones impulsivas ante conflictos o dificultades en el aula.
Mantener relaciones positivas con estudiantes y colegas: La afectividad y la empatía dependen de un bienestar emocional sólido; un docente agotado o estresado puede generar distanciamiento, frustración o conflictos.
Ser un modelo de gestión emocional: Los estudiantes aprenden también observando cómo los adultos manejan emociones y desafíos.
Favorecer el aprendizaje: La atención, creatividad y paciencia del docente están directamente vinculadas a su equilibrio mental. Un profesor con estrés crónico o desmotivación tiene menor capacidad de adaptación y enseñanza efectiva.
Impactar en la comunidad educativa: La salud del docente influye en el clima escolar; un equipo docente con bienestar emocional genera cooperación, respeto y un entorno seguro para todos.
El acompañamiento a nuestros estudiantes con atención, empatía, liderazgo, cercanía, paciencia, …, demanda una excelente preparación académica y profesional, pero también un sano equilibrio emocional, para favorecer, apoyar y asegurar la motivación, la suma de los aportes, el equilibrio valorativo de las experiencias y el trabajo en equipo.
Publicación recomendada:
Los educadores debemos trabajar siempre juntos y en equipo. Y con el diálogo como la herramienta
Sabemos que la formación docente es una tarea permanente, como muchas otras profesiones, y debemos prestar atención al equilibrio emocional, la revisión de nuestra salud mental y el perfeccionamiento de competencias en relaciones humanas que nos permitan desarrollar la resiliencia, que es una de las competencias más difíciles de aprender y también de enseñar. “Del mismo modo que nuestro cuerpo oscila cuando aprendemos a caminar, del mismo modo que sufre para sujetarnos en momentos complicados para superar un obstáculo físico, nuestra mente también oscila violentamente y tiene problemas, a veces demasiados, para mantener las emociones bajo control y no venirse abajo”. Necesitamos buscar el equilibrio. “Para ello es necesario comenzar por reconocer dónde se produce ese desequilibrio […] evitando movimientos de balanceo al otro extremo”, y adquirir la capacidad de ser resilientes. EQUILIBRIO, CLAVE PARA UNA BUENA SALUD MENTAL
Ahora nuestras relaciones humanas, y en especial la comunicación, está circunscrita y dependiente de la tecnología y el internet, que no está -en algunas partes- al alcance de todos y en igualdad de condiciones. Por esto, necesita en el trato personal en su centro educativo, hacer un mayor esfuerzo por desarrollar la capacidad de escucha y diálogo, es decir revisar y reflexionar sobre el manejo de su comunicación y gestionar positivamente sus emociones.
Para algunos profesores la experiencia de la educación a distancia, que se vivió puede ser considerada “desagradable o difícil”, como el estrés, la ansiedad y la depresión. La “desregularización emocional”, que vivieron algunos de los profesores, hizo indispensable que se identificaran los peligros amenazadores, luchando por superarlos o alejándose de ellos. Esta indagación, interna y personal, nos proporcionó tener una mayor estimación sobre la importancia de nuestro equilibrio emocional y la buena salud mental, para lograr tener la capacidad de desarrollar la tarea docente para ubicarnos en el momento adecuado y de la manera más adecuada.
La psicóloga Ana Asencio opina que “la señales que nos indican que algo no va bien y que es el momento de cambiar se encuentran atendiendo a las sensaciones, las emociones y los pensamientos para comprender el mensaje que nos está dando nuestra mente y nuestro cuerpo. Si nos invaden los pensamientos negativos o empezamos a somatizar y a tener sensación de agobio, dolores musculares, molestias en la espalda, malestar de estómago, problemas para dormir, irritabilidad, quejas continuas, críticas o pensamiento negativos, […] … o incluso si sentimos periodos o crisis de ansiedad… Es claro que hay que cambiar para que una circunstancia real como la que vivimos no nos afecta nivel a psicológico más allá de lo normal”. ANA ASENSIO: «LA MAYOR PARTE DE LAS ALTERACIONES PSICOLÓGICAS PROVIENEN DE LA AUTOEXIGENCIA»
Este consejo profesional nos lleva a pensar que, como educadores, tenemos que hacer todo lo posible para prevenir algún deterioro en el equilibrio emocional y la salud mental pues, a pesar de las dificultades y contrariedades, las limitaciones, los conflictos -que nunca faltan-, la sensación de desconsideración social, la indiferencia de los gobiernos de turno, o de las mismas autoridades encargadas de la administración educativa con quienes nos toca laborar,… es única y de trascendental importancia en la sociedad y en nuestra realización personal y profesional.
Artículo relacionado: SI USTED NO CREE EN LA NECESIDAD DE LA FORMACIÓN PERMANENTE, NO SIRVE PARA SER DOCENTE (I PARTE)
El Doctor Eduardo De Viccenci, Rector de la Universidad Abierta Interamericana (Argentina), nos dice que “educar implica comprender que los límites, las dificultades, los desafíos que se van presentando a lo largo del proceso, son oportunidades para la superación a través de la crisis, de la creatividad y la resiliencia”. Y esto es bueno conocerlo, reflexionarlo y asimilarlo desde el inicio de la elección vocacional docente.
Artículo relacionado:
Desarrollar la resiliencia y la resistencia no es tan fácil. Es un proceso de aprendizaje y perfeccionamiento personal, que por no ser innato se puede y se debe aprender para manejar el estrés y la presión del aula, afrontar la adversidad (desde problemas de disciplina hasta condiciones laborales difíciles), mantener relaciones positivas con estudiantes, padres de familia y colegas, evitar el agotamiento (burnout), y ser modelos de fortaleza para nuestros estudiantes, asegurando así una enseñanza efectiva y sostenible a largo plazo.
El Dalai lama opina que estas habilidades transversales, tocan o afectan a muchas áreas de nuestra personalidad y nos permite sobreponernos a los contratiempos, ayuda a adquirir ese dominio propio, y desterrar las emociones perturbadoras como el odio, el apego, el miedo, los límites y la suspicacia. Y, por lo tanto, es bueno limpiar o purificar la vida interior, el alma, la mente y el corazón de esos sentimientos “perturbadores”. Debe de ser una decisión.
Artículo recomendado:
Para los que estamos desempeñando la tarea docente, sabemos que bien poco se preocupan las autoridades y (casi) ni consideran en sus planificaciones educativas la salud emocional y mental de los profesores.
Los estudios “han comprobado que los profesores con un nivel alto de cansancio emocional y despersonalización tienden a obtener bajo desempeño, satisfacción y realización personal. Las experiencias positivas del desempeño docente producen satisfacción y realización personal y profesional, que efectivamente influyen en la calidad de la enseñanza y los aprendizajes de los estudiantes. Las experiencias negativas llevan a la insatisfacción personal y profesional que ocasionan el desgaste e incluso el rechazo de la profesión y llegan a afectar al bienestar del profesor y su compromiso con la docencia. cf LAS REPERCUSIONES DEL DESEMPEÑO DOCENTE EN LA SATISFACCIÓN Y EL DESGASTE DEL PROFESORADO
La psicóloga María Virginia López, sugiere estos consejos que buscan ayudar a proteger la salud emocional y mental de los educadores:
- Evitar la frustración y los sentimientos de inseguridad, invitando a ser flexibles, consigo mismo, con su familia, con los estudiantes y los padres de familia, probando diferentes maneras para alcanzar las metas u objetivos curriculares (a veces, exigidos por quienes “no están en sus zapatos”).
- Es recomendable realizar pausas activas durante el día, que ayuden a relajarse y volver a conectar con lo que se está haciendo. No hay que quedarse detenidos en las dificultades, o insistir en soluciones inmediatas.
- Establecer la tarea docente en el “aquí y ahora”, y no en lo que podría venir, ya que eso desestabiliza (ordinariamente) su equilibrio psíquico, físico y emocional. Cf CONSEJOS PARA CUIDAR LA SALUD MENTAL DE LOS DOCENTES EN TIEMPOS DE PANDEMIA
Mucha de nuestra satisfacción laboral, como profesores, nace de revisar, ordenar y tener en orden la vida interior. Debemos luchar por mantener en óptimas condiciones nuestra salud emocional y mental. Y esta tarea de revisión permanente, bien podría comenzar, -entre otras sugerencias, ya que poco lo consideran las autoridades educativas- por recordar el consejo escrito en la entrada del templo de Apolo en Delfos: “Conócete a ti mismo”, porque “es tiempo perdido y utopía pura, pretender dar a tus semejantes lo que tú no tienes. Debes empezar por ti mismo. Motivarás a realizarse a tus allegados en la medida que tú estés realizado(a)” (cf No limits).
Conociéndose a sí mismo, el profesor comprobará que su servicio docente es más fácil, pero no menos arduo, para lograr el contacto personal con el estudiante, entender por dónde lo puede motivar (enganchar) para que quiera hacerse de todo ese conocimiento que le presenta en las clases virtuales.
Lectura sugerida:
Para lograr esa buena estabilidad emocional y mental y que se haga visible en el desempeño docente, los especialistas sugieren «desconectarse” para sentir el efecto liberador de dejarse llevar por la propia identidad y el autocuidado, que como profesor debe trabajar con responsabilidad. Valorar la salud emocional e integral del profesor es crucial porque impacta directamente en su bienestar personal y en la calidad de su servicio. Manejará mejor el estrés, los conflictos, los retos y fomentará un ambiente positivo. Para ello, se necesitan estrategias a nivel individual (autocuidado, límites, apoyo), relacional (mentoría, redes de apoyo) e institucional (cultura de apoyo, reducción de carga), enfocándose en un equilibrio físico, cognitivo y emocional para lograr la satisfacción y el desarrollo integral.
Tanto el equilibrio emocional como la salud mental permitirán a los profesores sentir la emoción adecuada en el momento adecuado y en ser capaces de gestionarlas positivamente, apuntando al desarrollo de competencias emocionales que contribuyan a mejorar su desempeño docente y conseguir un óptimo bienestar personal y social.
Quizá sea necesario que los padres de familia y profesores, hagamos juntos, no solo una revisión de los conocimientos y los avances curriculares, sino que, después de esa experiencia de confinamiento (término que un connotado periodista internacional prefirió llamar “permanecer voluntariamente en casa”), revisemos seriamente nuestra salud emocional, y mental como medida de asegurar una educación libre de los “virus” que podrían habernos afectado, a pesar a las vacunas.
REDACCIÓN WEB DEL MAESTRO CMF






