24 ideas “divertidas” para lograr que los estudiantes lean

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Es sumamente importante que los educadores no se centren únicamente en el trabajo de guiar a los niños en el mundo de la lectura sino también en motivarlos a que realicen esta actividad regularmente.
Hay un dicho que dice: “Un niño que lee, será un adulto que piensa”. Y tiene toda la razón, porque a través de la lectura nos llenamos de conocimientos y nos enriquecemos, culturalmente hablando. Los libros son lugares donde podemos encontrar vivencias, estudios científicos, opiniones y/o reflexiones, etc. Y por si fuera poco, multitud de estudios afirman que leer previene la aparición de enfermedades degenerativas como el Alzheimer.

Pero cabe plantearnos una importante cuestión, como docentes… ¿Qué podemos hacer para fomentar el hábito lector en nuestros alumnos? Hay una serie de estrategias que os vendrán bien para “cambiarle el chip” a nuestros chicos y nuestras chicas y meterlos/as de lleno en el mundo de la lectura.

A continuación compartimos con fines educativos y pastorales un recopilatorio de las mejores idea para lograr que los alumnos lean, estás ideas han sido seleccionadas de los mejores portales de educacón. Esperamos que sea de gran ayuda para los padres de familia y para la comunidad docente.

1. Solicita a los escolares que elijan su libro favorito o uno que no les haya gustado el final

Una vez que cada alumno haya elegido uno, pídeles que escriban un final alternativo y diferente. Esto no sólo pondrá a prueba su creatividad, pues también ejercitará sus habilidades de escritura.

Posteriormente haz que lean los desenlaces de sus historias, frente a la clase.

2. Promueve la lectura con estrellas doradas

Realiza una lista de los libros que desees que los colegiales lean. Tras ello, indícales que deberán leerlo a sus familiares, amigos y para ellos mismos. Cuando terminen de realizarlo, prémialos con una etiqueta de estrella de oro.

Cuando la lista esté llena de estos galardones, cuélgale en el aula para que todos la vean.

3. Lee un libro junto a ellos en clase

Haz que cada uno lea un párrafo diferente de un cuento. Cuando termine uno la lectura de un bloque de palabras, interrúmpelo y lanza una pelota blanda al estudiante que elijas que debe continuar leyendo.

Esto hará que se interesen más por esta actividad porque todos querrán divertirse y recibir la bola indicando que es su turno.

4. Actúa en escenas diferentes del libro

Después de cada capítulo, divide a los estudiantes en pequeños grupos para que en 20 minutos creen una obra de teatro corta, en la que se demuestre a través de gestos lo que ocurrió en la historia.

Esto permitirá que los educandos utilicen más la imaginación para retratar personajes y acontecimientos.

5. Proporcionales folletos en blanco

Un método muy bueno es hacer que los chicos redacten breves relatos acerca de un tema que les guste. De esta manera, escribirán sobre cosas que les interesa y mostrarán gran interés por darlo a conocer a los demás compañeros.

5 ideas para lograr que los estudiantes realmente lean… y lo disfruten (Elige Educar)

1. Tiempo

Lo primero que reflexionó Jori es que un verdadero lector lee todos los días. Ya lo sabía, por experiencia propia, pero lo había ignorado. Así que decidió cambiar la hora semanal de lectura por 10 o 15 minutos de lectura diaria. La oportunidad de practicar fue la mejor herramienta para fomentar la lectura y desarrollar las habilidades que acompañan este proceso.

2. Acceso

Es clave que los estudiantes tengan acceso a los libros. Jori en particular busca constantemente libros en tiendas de garaje o tiendas de segunda mano. De esta forma enriquece la colección de libros que tiene en su aula. Además de esto, le pidió a sus alumnos que hicieran una lista y a través de una plataforma llamada Donors Choose consiguió una gran donación de libros. Esta variedad y este acceso, aumenta las expectativas y las emociones de los estudiantes.

3. Visibilizar la lectura

En la parte posterior del aula de esta profesora hay una pizarra con la etiqueta “Libros que hemos leído” dividida en cuatro secciones. Hay uno para los alumnos y otro para los docentes (ella y otros miembros de la comunidad).Todos agregan los títulos de los libros cuando los terminan.

Al comienzo de cada mes ella toma una foto de los libros del mes anterior y luego borra la pizarra para comenzar de nuevo. Los estudiantes se están volviendo un poco competitivos, a pesar de que ella les dijo que todos son ganadores en dicho escenario. Además se interesan mucho por lo que ellos y los otros docentes leen. La profesora también puso una especie de pizarra con anuncios cubierto de imágenes de profesores con sus libros favoritos. Esta visibilización de la lectura ha hecho que se sientan fascinados por la lectura.

4. Hablar

Otra forma de hacer que los estudiantes tomen conciencia de la lectura a su alrededor es hablar de ello en el aula. Además de las charlas regulares sobre el libro, todos los días en su clase, la profesora hace preguntas como: “¿cuántas personas terminaron un libro anoche?” o “¿cuántas personas están leyendo el libro que eligieron ayer?” Esto le ha dado a los estudiantes la oportunidad de ver qué y cuánto leen sus compañeros. De esta forma se empieza un proceso de valoración de lectura en comunidad.

Además de esto, la profesora también habla de forma individual con sus alumnos sobre su lectura. ¿Cómo funciona eso? Antes de la lectura diaria, le pide a sus alumnos que le digan en qué página del libro van. Esto le permite saber qué estudiantes están listos para debatir y qué estudiantes no han progresado demasiado. En estas charlas individuales se abordan las ideas que tienen acerca del libro y si es necesario, ella sugiere otro tipo de lectura. Todos los días, la profesora se reúne con dos o cuatro estudiantes y esto, además de fomentar la lectura, le permite consolidar relaciones con ellos.

5. Paciencia

La herramienta más importante que la docente comparte es la paciencia y la perseverancia. Ella cree que estos dos elementos han sido la clave para seguir intentándolo. El resultado: tener estudiantes que finalmente valoran la lectura. La clave en este proceso es continuar, insistir, conseguir libros, hablar de ellos, probar diferentes técnicas, pues sólo así, los estudiantes responderán.

Cómo conseguir que tus alumnos lean (Soy de letras)

1. Obligar a leer es un gran error

Desde que son pequeños, hay que conseguir que los niños lean por su cuenta y esto se logra cuando ven la lectura como una satisfacción. Dejar que ellos elijan sus propios libros, los que más les atraigan y se ajusten a sus aficiones, es el primer paso para mostrar la lectura como una afición y no como una imposición.

2. El método de Nancie Atwell, ganadora del Global Teacher Prize

Nancie Atwell es una profesora estadounidense que lleva practicando desde hace más de 40 años un peculiar método para fomentar la lectura por placer entre sus alumnos. Fundadora del Center for Teaching & Learning (CTL), ha conseguido que sus alumnos lean una media de unos 40 libros al año, cuando en Estados Unidos esa media se sitúa en torno a 10.

Para conseguirlo, lo ideal es disponer de una oferta amplia oferta de libros que abarquen todos los temas de interés de los alumnos. “Mis estudiantes pueden llegar a leer entre 30 y 100 libros al año. Los devoran porque la biblioteca del aula está llena de historias interesantes, porque disponen de tiempo a diario para leer en la escuela y porque confío en que sigan leyendo en casa todas las noches”, escribía Nancie.

Una práctica muy común en CTL son las cartas al profesor en las que los lectores dan su libre opinión sobre el libro, expresan lo que ha significado para ellos, cómo se sienten, sin reglas ni parámetros, una práctica que dista de los clásicos resúmenes o exposiciones orales post libro.

Nancie afirma tras más de 40 años como docente que una de las claves de su método son las listas de recomendaciones de libros elaboradas por los propios estudiantes.

3. El humor como aliado

Los adolescentes pasan por situaciones y problemas comunes en esta etapa de la vida y hay muchos libros que tratan sus preocupaciones con humor, siendo este el mejor catalizador para sus emociones. Les ayuda a restarles importancia y a afrontarlos desde otra perspectiva.

Todos hemos rehuido alguna vez las lecturas impuestas en el colegio y es normal interesarse por libros que giren alrededor de temas como la amistad o el primer amor. O simplemente hemos buscado nuevas aventuras de ciencia ficción. Las novelas gráficas pueden ser una excelente opción para recuperar lectores que acaben descubriendo los clásicos de la literatura.

4. Acercarles a los autores

Organizar una excursión a presentaciones de libros, charlas con escritores o simplemente animarles a participar en este tipo de actividades, les hará ver y sentir la literatura como algo vivo y apasionante. También pueden acercarse a los escritores a través de las redes sociales, recomendar a los alumnos que sigan sus perfiles puede ser interesante para que establezcan un vínculo personal.

5. El libro de la serie/película

Los jóvenes se pasan horas viendo series, un capítulo tras otro. Y lo mismo pasa con las películas. Devoran el contenido audiovisual, por lo que una buena forma de conseguir que encuentren el placer en la lectura es analizar series o películas basadas en libros, y conseguir que les pique el gusanillo. “El libro es mucho más emocionante que la película” es el argumento más eficaz del mundo.

6. El gran reto

Sin duda, el mayor reto es conseguir que lean a los grandes clásicos. Un adolescente que no lee habitualmente, si se siente presionado para leer un clásico, puede que no lo comprenda, no le guste y lo acabe rechazando. No sólo al clásico, sino a la literatura en general. Un buen punto de partida son los libros que tratan sobre filosofía o literatura clásica desde un contexto actual y una narrativa sencilla para un adolescente.

Encontrar paralelismos entre la literatura clásica o la filosofía con la realidad, su realidad, es divertido, estimulante y les será de gran ayuda en su comprensión lectora. ¡Los clásicos son más fáciles cuando interesan!

Esperamos que tras poner en práctica estas recomendaciones tus alumnos se entreguen a la lectura con el mismo énfasis que se entregan a su Instagram, hasta el punto de que acaben con las existencias de libros. Quién sabe, soñar es gratis.

Ideas para motivar la lectura en tus alumnos (Educrea)

1. Enfocarse en el ahora

A menudo, los profesores hacen hincapié en la importancia de la lectura diciendo: “la necesitarán para la prueba”, o “la necesitarán para la universidad”, o “al llegar al mundo real, necesitarán ser capaces de leer en forma regular”. Bueno, los estudiantes viven en el mundo real en este momento y, en su mayoría, tienen una preocupación real sobre sus vidas, que quieren resolver ahora.

En general los niños y adolescentes desean conocer cómo impacta en su vida el aprendizaje en el momento. Centrarse en el futuro puede conducir a la procrastinación, ya que, para algunos jóvenes, el futuro puede parecer algo muy distante. Además, los profesores pueden perder el enfoque en las necesidades de los estudiantes en el presente.

Podemos hacer que la lectura elegida para toda la clase sea motivadora, en relación al “aquí y ahora”. Es bueno cuestionar a los alumnos para determinar lo que quieren aprender, y seleccionar materiales de lectura alineados con sus intereses. En conjunto es divertido y creativo que los estudiantes hagan presentaciones o parodias de sus materiales de lectura.

2. Utilizar textos variados

En algunas escuelas, hay una visión estrecha de lo que constituye la alfabetización lectora. Sin embargo, los niños participan en muchas otras formas de aprendizaje que tradicionalmente no son valoradas. Dado que los jóvenes no leen textos literarios, que son muy bien calificados por los profesores, muchos de ellos se clasifican a sí mismos como no lectores, incluso si hacen una lectura amplia en Internet, revistas y periódicos.

Una solución que puede tener enormes efectos positivos sobre la motivación, es la incorporación de la lectura auto seleccionada, como complemento a la lectura asignada en la sala de clase. Dejar que los estudiantes escojan lo que quieren leer de forma individual, ofrece una oportunidad para validar y apoyar la independencia de los muchachos. Una vez que se ha aprendido más sobre las preferencias de lectura de los estudiantes, se pueden encontrar textos con temas o géneros similares, que se pueden incluir en la lista de lectura para toda la clase. También se pueden seleccionar mejor los textos para una biblioteca de aula.

3. Prepararlos para el éxito

Los jóvenes necesitan sentir que pueden realizar una tarea con solo intentarlo. Por lo tanto, las metas deben ser percibidas como alcanzables para que los alumnos se sientan competentes. Las actividades más motivadoras ofrecen el éxito y demuestran evidencia de crecimiento.

Las estrategias de escalabilidad individual y diferenciación pueden contribuir a desarrollar un sentido de competencia. Por ejemplo, los estudiantes pueden elegir por sí mismos sus propios niveles de lectura en base a factores tales como la familiaridad con el tema, su propósito de lectura y su comprensión.

También los estudiantes pueden seleccionar compañeros de lectura y tomar turnos para leer; con frecuencia se pueden generar espacios de discusión en torno a lo leído o conversaciones muy enriquecedoras acerca de los temas desarrollados en los textos.

Diferentes estudios demuestran que la lectura por placer es un buen catalizador para obtener logros académicos. Los profesores pueden motivar a sus alumnos por medio de:

  • Predicar con el ejemplo: compartir con los estudiantes por lo menos 20 minutos de lectura independiente, también conocida como lectura silenciosa sostenida. Al participar en esta actividad de forma regular, los maestros demuestran que consideran a la lectura como lo suficientemente importante, como para hacer tiempo en una apretada agenda escolar.
  • Libertad de elegir: permitir que los estudiantes elijan su propia lectura, siempre que sea apropiada. Para aquellos que se olvidan de sus libros, posibilitar el acceso a revistas o periódicos durante el tiempo de lectura requerida. Se debe considerar permitir a los estudiantes utilizar dispositivos móviles para la lectura.
  • Mantenerse informado: los profesores pueden motivar a los estudiantes si están al día en las últimas tendencias de lectura, incluyendo los libros que se utilizan para películas o series exitosas.
  • Compartir el entusiasmo: la emoción del docente por un libro puede transferirse a los estudiantes. De esta forma se les da una idea de lo que trata el libro y cuando llegue el momento de elegir una nueva lectura, también se les puede orientar o dar recomendaciones.
  • Construir una comunidad en línea: publicar un par de libros para leer en un sitio web e invitar a los jóvenes a participar con comentarios. Conectarse con los autores a través de chats en línea moderados, para que los alumnos puedan preguntar e interactuar. Utilizar las redes sociales para llevar a cabo debates o pláticas sobre las lecturas.

6 estrategias para fomentar la lectura en nuestros alumnos (Psicología en vena)

1. No utilizar la lectura como castigo

Hay profesores que utilizan la lectura como castigo, olvidando que con ello lo que están consiguiendo es que el/la alumno/a rechace los libros. La explicación es muy sencilla: “si me castigan con leerme el Quijote porque no he traído los deberes hechos y yo nunca he leído ni he estado interesado en hacerlo, probablemente odiaré la lectura porque me la han impuesto”.

2. Animar a los padres a que lean delante de sus hijos

Los niños se fijan mucho en sus padres. Los imitan e incluso quieren ser como ellos cuando sean mayores. Los padres son un modelo a seguir para los hijos y, debido a esto, podemos aprovechar esa situación para inculcar en los niños el hábito lector. Un padre que lee está despertando en su hijo la curiosidad por leer y normalizando el hábito lector. “Si mi padre lee, es porque todo el mundo lo hace”. “¿Qué será lo que está leyendo?”

3. Rincón de lectura en el aula

Si los niños no van a la biblioteca, la biblioteca tiene que ir a ellos. Lo ideal es crear una pequeña biblioteca en clase, en una estantería, y colocar en ella aquellos libros que pensemos que puedan ser de interés para nuestros alumnos. Además, para facilitar la tarea del préstamo de libros, podemos crear la figura del “encargado” de la biblioteca y con esto conseguiremos que un/a alumno/a se sienta útil y partícipe del proceso lector, aprenda a organizarse y a adquirir responsabilidades y que el resto vea la lectura como algo cercano y atractivo.

En este sentido también debemos tener en cuenta que hay alumnos que ya vienen con el hábito lector aprendido de casa y aprovechan los descansos para leer algún libro. Esta situación se puede aprovechar para contagiar al resto. ¿Cómo lo hacemos? Muy fácil: basta con elogiar públicamente al alumno que lee, con frases tales como “Mirad a Pablo, está hecho un campeón” o “Bien hecho, Pablo”.

4. Reservar tiempo para la lectura

Muchos profesores pasan toda su hora dando clase o poniendo deberes y olvidan dejar unos minutos para la lectura. Y cuando digo lectura no hago referencia a una lectura obligada e impuesta, sino a una lectura libre. Si disponemos de biblioteca en nuestra aula nos resultará más fácil reservar unos minutos para la lectura porque nuestros alumnos no tendrán que salir de clase.

Lo ideal es dejar entre unos 10-15 minutos para la lectura libre y que ésta sea como premio para aquellos alumnos que hayan acabado sus ejercicios de clase. De esta forma será motivante para ellos.

5. Dejar que ellos elijan el libro. No imponer

No es aconsejable imponer el mismo libro para todos nuestros alumnos. Si queremos que lean, debemos dejarles elegir el libro y que luego hagan el resumen pertinente o el examen para comprobar que realmente se lo han leído. Si pensáis que por dejarles elegir van a leer menos de lo que vosotros queréis, estableced un mínimo de páginas y así evitaréis que elijan libros de 40 páginas.

Si les obligamos a leer, conseguiremos el efecto contrario al deseado: que rechacen la lectura y la vean como un castigo. Antes que obligar, lo mejor es sugerir. Cambiar frases como “Tenéis que leeros este libro si queréis aprobar este cuatrimestre” por frases como “Os sugiero que os leáis este libro” o “Los/las que lean este libro tendrán un punto extra en la nota final”

7. Representaciones teatrales

Y para acabar, ¿qué mejor manera de animar a nuestros alumnos que haciendo una representación teatral tras leer el libro? A casi todo el mundo le gusta “hacer el payaso” (a mí también). Mediante estas dinámicas el alumno se meterá en la piel de alguno de los personajes del libro y entenderá mucho mejor la trama, e incluso puede que llegue a interesarse por el libro en cuestión.

Recomendamos a la Comunidad Educativa Digital tener en cuenta que, el enlace y/o la carpeta en donde están alojados los libros, recursos y/o materiales, no es administrado por la Web del Maestro CMF, pueda ser que en cuestión de días (o según el tiempo transcurrido desde su publicación), los enlaces no funcionen y el material ya no se encuentre disponible. Gracias por su comprensión.

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