Serenidad, diez consejos para mantener la paz interior

       


Entendemos por “serenidad”, aquel valor de mantener la calma en medio de la dificultad, la capacidad de actuar de manera racional y templada en todo momento, no siendo presa fácil de los impulsos ni las emociones. El profesor Bernabé Tierno nos dejó un par de consejos para mantener la “serenidad”: “tú y solo tú, puedes elegir cambiar el chip y salir del negativismo” y “con tus palabras puedes construir o destruir, hacer mucho bien o hacer mucho mal. Tú eliges”.

Los profesores, y las personas que nos laboramos en el mundo de la Educación, algunas veces nos movemos en un ambiente que puede cambiar abruptamente y presentarnos (a veces) un panorama ausente de calma. El solo hecho de compartir tantas horas con tantas personas, de tantos y tan diversos humores o caracteres, nos obliga a estar preparados para saber gestionar nuestras emociones. Y ahora, con la educación a distancia, estamos (algo más) expuestos a no ver los rostros, y sentir o “presentir” que detrás de las pantallas se esconden o difuminan rostros que no sabemos cómo reaccionan, si están en calma o no. El especialista en neurociencia y psicología positiva Mario Alonso Puig nos dice que nuestra primera motivación en el mundo educativo es tratar de “estar en entornos seguros, de poder controlar lo que pasa, de saber que el suelo que pisamos es un suelo firme …”. Les sugerimos leer: SI TÚ VES A UN ALUMNO Y CREES QUE ES TORPE, LO VAS A TRATAR COMO TAL

LA SERENIDAD (04´20”)

Como un recurso que podría ser de utilidad para nosotros como profesores, para los padres de familia y nuestros estudiantes, nos permitimos compartir, por motivos únicamente educativos y de formación permanente, un decálogo atribuido a Angelo Giuseppe Roncalli (1881- 1963), quien llegó a llamarse Juan XXIII, conocido como el Papa Bueno. Y gracias al testimonio del sacerdote, periodista y escritor español Martín Descalzo (1930 – 1991), quien escribió sobre el Papa: “una de las cosas que más me asombraron siempre en él era aquella extraña, casi milagrosa, serenidad que mantenía ante los problemas y ante las tormentas de su vida, que no fueron pocas, aunque él lo disimulase. […] ¿De dónde sacaba el papa Juan XXIII esa asombrosa serenidad que le permitía no perder nunca la calma? Años más tarde, cuando se publicó su Diario del alma, entendimos muchas de las claves de su vida”.

Y este es el decálogo que San Juan XXIII aplicó a su vida:

  • Sólo por hoy trataré de vivir exclusivamente al día, sin querer resolver los problemas de mi vida todos de una vez. 
  • Sólo por hoy tendré el máximo cuidado de mi aspecto: cortés en mis maneras, no criticaré a nadie y no pretenderé criticar o disciplinar a nadie, sino a mí mismo.
  • Sólo por hoy seré feliz en la certeza de que he sido creado para la felicidad, no sólo en el otro mundo, sino en éste también.
  • Sólo por hoy me adaptaré a las circunstancias, sin pretender que las circunstancias se adapten todas a mis deseos. 
  • Sólo por hoy dedicaré diez minutos a una buena lectura; recordando que, como el alimento es necesario para la vida del cuerpo, así la buena lectura es necesaria para la vida del alma. 
  • Sólo por hoy haré una buena acción y no lo diré a nadie.
  • Sólo por hoy haré por lo menos una cosa que no deseo hacer; y si me sintiera ofendido en mis sentimientos, procuraré que nadie se entere.
  • Sólo por hoy me haré un programa detallado. Quizá no lo cumpliré cabalmente, pero lo redactaré. Y me guardaré de dos calamidades: la prisa y la indecisión.
  • Sólo por hoy creeré firmemente -aunque las circunstancias demuestren lo contrario, que la buena Providencia de Dios se ocupa de mí, como si nadie más existiera en el mundo.
  • Sólo por hoy no tendré temores. De manera particular no tendré miedo de gozar de lo que es bello y de creer en la bondad.

La fuente de nuestra publicación, que sugerimos leer completa, es esta: DECÁLOGO DE LA SERENIDAD

El experto en GTD, Productividad y Gestión Personal, José Ignacio Azkue, nos dice que: “Es muy difícil o casi imposible, en muchos casos, cambiar a los demás, pero, curiosamente, es lo primero que una persona enfadada y poco serena intentará llevar a cabo. Recuerda que es más fácil cambiarse a uno mismo que hacer un cambio en los demás. Acéptalos como son, de la misma manera que querrías que a ti te aceptasen como eres. Reconoce y asume tus propios errores y admite que los demás también pueden cometerlos. La aceptación de esta realidad posibilita la empatía con otros, pues te permite ponerte en la piel de los demás y, así, entenderlos”. LA TRANQUILIDAD Y LA SERENIDAD, DOS ASPECTOS IMPORTANTES EN EL TRABAJO

Artículo recomendado: EN LAS ESCUELAS PODEMOS ENSENAR A LOS NINOS AUTOCONTROL, OPTIMISMO, ALEGRIA Y SERENIDAD, ..

En nuestro mundo de hoy, marcado por una pandemia inédita, que ha obligado al cierre de las escuelas, y a reinventar la enseñanza tradicional, puede suponer para los profesores un desgaste físico, emocional y espiritual muy profundo, que  nos está obligando (a unos más que otros) a encontrar razones para no agobiarnos con los problemas de las clases virtuales o a distancia, el tener que atender 24/7 a  los padres de familia y estudiantes, la exigencia de supervisiones y la carga propia del hogar, que ha cambiado mucho. Necesitamos analizar nuestra realidad actual con la calma y serenidad que nos permitan aprender, acumular experiencia, crecer, desarrollarnos como profesionales y también como personas. Y ojalá esta publicación en la Web del Maestro CMF, coopere a mantener nuestra salud mental.

“La serenidad en la educación podría ser la clave para una evolución positiva, tanto del que aprende como del que enseña” (Tere Puig).

REDACCIÓN WEB DEL MAESTRO CMF



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