Papa Francisco: Cuando falta el acompañamiento en la desventura de la enfermedad, aumenta la soledad y el desconcierto

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En el libro Soñemos juntos, el Papa Francisco recuerda que cuando cursaba el segundo año del seminario diocesano en Buenos Aires conoció el dolor de cerca a través de su enfermedad. Nos relata que “durante meses no sabía quién era, si habría muerto o vivido. Ni siquiera los médicos sabían si sobreviviría”. Primero le extrajeron un litro y medio de agua de un pulmón, y luego nos dice que continuó “luchando entre la vida y la muerte” hasta que le operaron. Y por eso, sabe “por experiencia, cómo se sienten los enfermos de coronavirus que luchan por respirar conectados a un ventilador”. En esta etapa de su vida aprendió varias cosas, entre ellas, que es importante evitar la consolación barata. Esa es la razón por la cual trata de hablar lo menos posible cuando se acerca a un enfermo, y solo les toma la mano. FRANCISCO: “SÉ POR EXPERIENCIA CÓMO SE SIENTEN LOS ENFERMOS DE CORONAVIRUS QUE LUCHAN POR RESPIRAR”

Con ocasión de celebrar la XXIX Jornada Mundial del Enfermo, (11/02/2021), el Papa Francisco ha publicado un mensaje en medio de un singular panorama: la pandemia del Covid 19. Para los educadores creyentes y los de buena voluntad, esta publicación podría ser un buen recurso para motivar al diálogo con nuestros estudiantes y padres de familia, con toda nuestra comunidad educativa. Sobre todo, para expresar cada uno cómo vamos viviendo el confinamiento, las limitaciones, la vulnerabilidad, la incertidumbre, el miedo al contagio y la importancia de la vida relacional, entre otros aspectos educadores.

Reflexionar las palabras de este mensaje, y asociarlas a la experiencia personal en este tiempo de emergencia sanitaria, puede ser de gran utilidad para motivar la revisión de nuestras relaciones humanas y los valores en los cuales estamos educando, ya que son los valores los que nos proporcionan un mejor panorama, una nueva perspectiva “en el mejor y en el peor de los tiempos” (cf Charles Garfield).

Compartimos 36 frases, en medio de esta “tempestad global”, tomadas del mensaje del Papa Francisco, y bien pueden ser de ayuda a la tarea educadora de aquellos que saben encontrar, como El Principito, que lo esencial es invisible a los ojos, y solo se ve bien con el corazón, y que ahora nos necesitamos todos para remar en la misma dirección y quizá “soñar juntos”.

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Este artículo lo compartimos por motivos únicamente educativos y de formación permanente, sugiriéndoles leer el mensaje completo en el enlace que está al final de esta publicación de la Web del Maestro CMF.

  1. “Tratemos de poner atención especial a las personas enfermas y a quienes cuidan de ellas, tanto en los lugares destinados a su asistencia como en el seno de las familias y las comunidades”.
  2. No desviemos nunca la mirada de los enfermos, especialmente de los más pobres y marginados.
  3. “Jesús critica la hipocresía de quienes dicen, pero no hacen (cf. Mt 23,1-12)”.
  4. “Cuando la fe se limita a ejercicios verbales estériles, sin involucrarse en la historia y las necesidades del prójimo, la coherencia entre el credo profesado y la vida real se debilita. El riesgo es grave”.
  5. “Jesús usa expresiones fuertes, para advertirnos del peligro de caer en la idolatría de nosotros mismos, y afirma: «Uno solo es su maestro y todos Ustedes son hermanos»”
MENSAJE DEL PAPA PARA LA 29 JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO (1´ 59”)

  1. “Nadie es inmune al mal de la hipocresía, un mal muy grave, cuyo efecto es impedirnos florecer como hijos del único Padre, llamados a vivir una fraternidad universal”.
  2. “Ante la condición de necesidad de un hermano o una hermana, Jesús nos muestra un modelo de comportamiento totalmente opuesto a la hipocresía. Propone detenerse, escuchar, establecer una relación directa y personal con el otro, sentir empatía y conmoción por él o por ella, dejarse involucrar en su sufrimiento hasta llegar a hacerse cargo de él por medio del servicio”.
  3. “La experiencia de la enfermedad hace que sintamos nuestra propia vulnerabilidad y, al mismo tiempo, la necesidad innata del otro. Nuestra condición de criaturas se vuelve aún más nítida y experimentamos de modo evidente nuestra dependencia de Dios”.
  4. “Cuando estamos enfermos, la incertidumbre, el temor y a veces la consternación, se apoderan de la mente y del corazón; nos encontramos en una situación de impotencia, porque nuestra salud no depende de nuestras capacidades o de que nos «angustiemos»”.
  5. “La enfermedad impone una pregunta por el sentido, que en la fe se dirige a Dios; una pregunta que busca un nuevo significado y una nueva dirección para la existencia, y que a veces puede ser que no encuentre una respuesta inmediata. Nuestros mismos amigos y familiares no siempre pueden ayudarnos en esta búsqueda trabajosa”.
  6. Cuando falta el acompañamiento en la desventura de la enfermedad, aumenta la soledad y el desconcierto, se puede caer en un estado de abandono e incomprensión.
  7. Por medio de esta extrema fragilidad, en la enfermedad, rechazando toda hipocresía y eligiendo el camino de la sinceridad con Dios y con los demás, se llega a elevar un grito insistente a Dios, que al final responde, abriendo un nuevo horizonte.
  8. El sufrimiento de la enfermedad no es una condena o un castigo, tampoco es un estado de lejanía de Dios o un signo de su indiferencia.
  9. Del corazón herido y sanado por Dios, brota esa conmovida declaración al Señor: «Te conocía sólo de oídas, pero ahora te han visto mis ojos»
  10. La enfermedad siempre tiene un rostro, incluso más de uno: tiene el rostro de cada enfermo y enferma, también de quienes se sienten ignorados, excluidos, víctimas de injusticias sociales que niegan sus derechos fundamentales”.
EL PAPA A LOS ENFERMOS: SÓLO DIOS ES NUESTRA FUERZA (01´ 39)

  1. La pandemia actual ha sacado a la luz numerosas insuficiencias de los sistemas sanitarios y carencias en la atención de las personas enfermas”.
  2. Los ancianos, los más débiles y vulnerables no siempre tienen garantizado el acceso a los tratamientos, y no siempre es de manera equitativa.
  3. La justicia con los enfermos “depende de las decisiones políticas, del modo de administrar los recursos y del compromiso de quienes ocupan cargos de responsabilidad. Invertir recursos en el cuidado y la atención a las personas enfermas es una prioridad vinculada a un principio: la salud es un bien común primario”.
  4. “La pandemia ha puesto también de relieve la entrega y la generosidad de agentes sanitarios, voluntarios, trabajadores y trabajadoras, sacerdotes, religiosos y religiosas que, con profesionalidad, abnegación, sentido de responsabilidad y amor al prójimo han ayudado, cuidado, consolado y servido a tantos enfermos y a sus familiares”.
  5. Somos testigos de “una multitud silenciosa de hombres y mujeres que han decidido mirar esos rostros, haciéndose cargo de las heridas de los pacientes, que sentían prójimos por el hecho de pertenecer a la misma familia humana”.
  6. La cercanía, de hecho, es un bálsamo muy valioso, que brinda apoyo y consuelo a quien sufre en la enfermedad”.
  7. “Como cristianos, vivimos la projimidad como expresión del amor de Jesucristo, el buen Samaritano, que con compasión se ha hecho cercano a todo ser humano, herido por el pecado”.
  8. “Estamos llamados a ser misericordiosos como el Padre y a amar, en particular, a los hermanos enfermos, débiles y que sufren”.
  9. Al acercarnos a un enfermo “vivimos esta cercanía, no sólo de manera personal, sino también de forma comunitaria: en efecto, el amor fraterno en Cristo genera una comunidad capaz de sanar, que no abandona a nadie, que incluye y acoge sobre todo a los más frágiles”.
  10. La solidaridad fraterna, “se expresa de modo concreto en el servicio y que puede asumir formas muy diferentes, todas orientadas a sostener al prójimo”.
  11. «Servir significa cuidar a los frágiles de nuestras familias, de nuestra sociedad, de nuestro pueblo».
  12. Cada uno es “capaz de «dejar de lado sus búsquedas, afanes, deseos de omnipotencia ante la mirada concreta de los más frágiles. […] El servicio siempre mira el rostro del hermano, toca su carne, siente su projimidad y hasta en algunos casos la “padece” y busca la promoción del hermano. Por eso nunca el servicio es ideológico, ya que no se sirve a ideas, sino que se sirve a personas»”.
  13. “Para que haya una buena terapia, es decisivo el aspecto relacional, mediante el que se puede adoptar un enfoque holístico hacia la persona enferma”.
  14. El aspecto relacional “ayuda a los médicos, los enfermeros, los profesionales y los voluntarios a hacerse cargo de aquellos que sufren para acompañarles en un camino de curación, gracias a una relación interpersonal de confianza”.
  15. La relación interpersonal establece “un pacto entre los necesitados de cuidados y quienes los cuidan; un pacto basado en la confianza y el respeto mutuos, en la sinceridad, en la disponibilidad, para superar toda barrera defensiva, poner en el centro la dignidad del enfermo, tutelar la profesionalidad de los agentes sanitarios y mantener una buena relación con las familias de los pacientes”.
  16. La relación «con la persona enferma encuentra una fuente inagotable de motivación y de fuerza en la caridad de Cristo, como demuestra el testimonio milenario de hombres y mujeres que se han santificado sirviendo a los enfermos.

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  1. “Del misterio de la muerte y resurrección de Cristo brota el amor que puede dar un sentido pleno tanto a la condición del paciente como a la de quien cuida de él”.
  2. “Las curaciones que hacía Jesús nunca son gestos mágicos, sino que siempre son fruto de un encuentro, de una relación interpersonal, en la que al don de Dios que ofrece Jesús le corresponde la fe de quien lo acoge, como resume la palabra que Jesús repite a menudo: «Tu fe te ha salvado»”.
  3. “El mandamiento del amor, que Jesús dejó a sus discípulos, también encuentra una realización concreta en la relación con los enfermos”.
  4. “Una sociedad es tanto más humana cuanto más sabe cuidar a sus miembros frágiles y que más sufren, y sabe hacerlo con eficiencia animada por el amor fraterno. Caminemos hacia esta meta, procurando que nadie se quede solo, que nadie se sienta excluido ni abandonado”.
  5. Que María, Madre de misericordia y Salud de los enfermos, “sostenga nuestra fe y nuestra esperanza, y nos ayude a cuidarnos unos a otros con amor fraterno”.

Estas frases han sido tomadas y reestructuradas del MENSAJE PARA LA XXIX JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO

“La sabiduría no es producto de la escolarización, sino de un intento a lo largo de la vida de adquirirlo”. (Albert Einstein)


REDACCIÓN WEB DEL MAESTRO CMF





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