[Matilde Alvino] Aprendizaje Humano (Parte II)

       


Hablábamos de cómo se produce el aprendizaje humano. Para la neurociencia actual, tenemos un único sistema integrado: el sistema cognitivo-afectivo y explica que las emociones afectan el aprendizaje. Por cuanto, un estado afectivo puede regular, inhibir o distorsionar un proceso cognitivo (Martínez, 2008).
Ahora se sabe también, que es de suma importancia la interconexión entre el sistema límbico y el neocórtez. En el hombre y la mujer la condición es diferente. Mientras que en el hombre se produce una interconexión unilateral, en la mujer se produce una interconexión bilateral, es decir, trabajan los dos hemisferios coordinadamente. Lo que significa que, el cerebro prepara el componente emocional y luego el cognitivo. “Lo afectivo media lo cognitivo, lo precede, lo conduce y guía su desarrollo, es su motor impulsor…” (De Zubiría, 2009, p.19, t3).

Para De Zubiría, en el cerebro se hallan 3 configuraciones la afectiva (de los sentimientos y valores), la cognitiva (del conocimiento teórico y el pensamiento) y la instrumental ( de las operaciones y destrezas). Y la configuración emocional determina la cognitiva y ésta la instrumental.

La Psicología Configurante, por su parte, dice que la mente humana es una configuración de esas tres configuraciones, que busca conectar las emociones y sentimientos en una configuración afectiva mayor, que movilice al ser humano y determine su comportamiento. Lo que confirma que hay una estrecha relación entre las emociones y el aprendizaje humano. Por eso es necesario crear ambientes emocionalmente positivos para que aprendan nuestros estudiantes. Además, porque la neurociencia nos explica que el cerebro no sólo capta el objeto de su atención sino el entorno donde aprende como un todo.

Se dice que, cada persona tiene una manera particular de ver la vida, cada quien tiene una perspectiva diferente de ver y apreciar el mundo circundante, eso es porque cada uno tiene sus propios sistemas de representación del mundo en que vivimos, porque de manera diferente todos almacenamos, recogemos, codificamos y empleamos las informaciones que captamos a través de nuestros sentidos.

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Un estudiante logra un aprendizaje significativo si al recibir información nueva, la procesa, la almacena y luego cuando la situación lo enfrenta a un problema o desafío, la recupera para aplicarla en nuevas situaciones. Allí, su cerebro trabaja interpretando, relacionando lo nuevo con los saberes previos, creando nuevos conceptos dando paso a un auténtico aprendizaje autónomo. El mismo, que se estimula preguntando. Son los cuestionamientos los que hacen que nuestro cerebro se active y cree nuevas redes y circuitos neuronales que procesan información creando nuevo conocimiento. 

“Hoy se sabe que nuestro cerebro tiene un inmenso potencial para aprender, que nuestro conocimiento anterior, nuestras emociones y nuestros ideales afectan significativamente nuestro aprendizaje…” (Ortiz, 1999 p.54).

Ortiz, nos habla del entorno del aprendizaje, dice que para aprender “se requiere un clima de óptimas relaciones interpersonales y un ámbito físico enriquecido por aromas, colores y música” (Ortiz, 1999, p.97).

Diamond, habla de un aprendizaje neuroconfigurador, que explica que cuantas más conexiones de produzcan en las neuronas del cerebro los estudiantes aprenderán más y mejor, incluso obteniendo altos niveles intelectuales.

Entonces, si queremos un aprendizaje significativo en nuestra audiencia, será necesario invitar a nuestros alumnos a reflexionar, a analizar y conceptualizar y no a dar simplemente respuestas cortas. Hagamos entonces, evaluaciones de preguntas de desarrollo y no sólo para marcar y estaremos trabajando a su favor. Como también debemos, en nuestro propósito de enseñanza-aprendizaje, configurar entornos adecuados de aprendizaje que motiven a nuestro alumno, que lo dispongan en una actitud ávida por aprender algo nuevo, porque el contexto externo influye en el comportamiento humano y la configuración instrumental de la que habla DeZubiría (2009), encausa la información de manera singular dándole una percepción de la realidad.

Todas estas teorías desarrolladas a finales del siglo XX, pretenden explicar cuál es esa dinámica que se da al interior de nuestro cerebro, en el momento que nos disponemos a aprender algo nuevo. No se contraponen, ni se excluyen entre ellas,  sino se suman para un mejor entendimiento nuestro, ofreciéndonos alcances realmente valiosos para mejorar nuestra forma de enseñar en el aula universitaria. Los docentes universitarios nos dirigimos a un público adolescente que, como su nombre lo dice, adolece de muchas cosas y se halla en una etapa de cambios a todo nivel, en un proceso de transición y formación de su personalidad; es en ésta etapa de la vida, que debemos actuar de manera propositiva, para formar personas, que permitan construir una sociedad mejor. Entre todos los cambios que sufre el adolescente, también cambia su memoria, su imaginación, su pensamiento, su lenguaje, su afectividad. En esa etapa de vida, que la memoria a largo plazo se incrementa grandemente porque el material retenido adquiere mayor significado; la imaginación y la creatividad afloran relacionadas a las actividades en clase; el pensamiento teórico se desarrolla, el lenguaje permite una mayor capacidad comunicativa y tienen en su vocabulario más de 100 mil palabras. El amor, las emociones, los sentimientos y todos los procesos afectivos calan en la personalidad de los adolescentes, hasta sentar en ella actitudes y valores que dirigirán su vida. Ésta es una etapa decisiva para el estudiante y muy pertinente para que los docentes a través de la enseñanza-aprendizaje logremos un aprendizaje significativo, autónomo y perdurable en nuestros alumnos. Tarea inmensamente grande por su trascendencia y responsabilidad, por la huella que dejamos en ellos.

Finalmente podemos confirmar que:
  1. El cerebro es un órgano vivo que trabaja constantemente procesando mucha información, generando una cantidad infinita de conexiones neurológicas que permiten relacionar la nueva información con los saberes previos y fijar conocimientos y representaciones únicas de la realidad en la mente del estudiante, que en determinada situación activa para resolver problemas o desafíos en el escenario real, dando paso a un auténtico aprendizaje autónomo.
  2. Configurar entornos adecuados de aprendizaje que motiven y den confianza a nuestro alumno, que lo dispongan en una actitud ávida por aprender algo nuevo, contribuye al aprendizaje significativo. “Crear un ámbito en donde el alumno se sienta emocionalmente bien y pueda desarrollarse como persona es básico y fundamental. Si este ámbito no está creado, no están los cimientos para aprender” (Ortiz, 1999, p.107). Además, el cerebro aprende significativamente en un entorno amigable de lo contrario los temores pueden llevarlo a reaccionar de manera “reptiliana” tratando de sobrevivir en un ambiente adverso.
  3. Si queremos un aprendizaje significativo en nuestra audiencia, será necesario invitar a nuestros alumnos a reflexionar, a analizar y conceptualizar en evaluaciones con preguntas de desarrollo más que buscar simplemente respuestas cortas. El cerebro se estimula preguntando. Son los cuestionamientos los que hacen que nuestro cerebro cree nuevas redes y circuitos neuronales que procesan información generando nuevo conocimiento.
  4. La adolescencia es una etapa decisiva para el estudiante y muy pertinente para que los docentes a través de la enseñanza-aprendizaje logremos un aprendizaje significativo, autónomo y perdurable en nuestros alumnos. Así como, para sentar las bases para formar personas con ética y valores ya que se hallan moldeando su personalidad y desarrollo intelectual.

Como decía Martí (1975): “Educar es preparar a la persona para la vida. Así de grande es nuestra misión”.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
  1. Ortiz Ocaña, A. (2015). Neuroeducación ¿Cómo aprende el cerebro humano y cómo deberían enseñar los docentes? Bogotá, Colombia: Ediciones de la U.
  2. Neuroeducación ante los Retos de la Educación para el Desarrollo Humano. (2018). Colección Académica de Ciencias Sociales vol 1, nº 2.
  3. Bain, K. ( 2007) Lo que hacen los Mejores Profesores Universitarios. Valencia, España: PUV-Publicaciones de la Universidad de Valencia.

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Autor:
 Matilde Alvino, ciudadana peruana, nacida en Lima Perú.Experiencia Laboral: Soy Comunicadora Social de la Universidad de Lima con especialidad en Comunicación Organizacional , Producción de TV y Periodismo Televisivo y Radial; con Pos grado en Dirección de TV en la Pontificia Universidad Católica del Perú, con 27 años de experiencia en el medio televisivo, actualmente soy Directora General del programa educativo La Pre Aprendo en Casa del Ministerio de Educación que se pasa por televisión nacional. Con 5 años de experiencia en Educación Superior en los cursos de Periodismo Televisivo para la facultad de Ciencia de la Comunicación de la Universidad Tecnológica del Perú (UTP) y directora del canal universitario de TV, capacitadora en programas para gente que trabaja en televisión, Asesora Externa del área de Comunicaciones de Desarrollo Urbano de Lima, Gerente General de Markcom Perú emprendimiento propio.
Actualmente cursando la maestría en Docencia Universitaria y Gestión Educativa en la UTP.
E-mail: [email protected]
Twitter: @matialvino

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