La educación pos pandemia por medio de la nueva normalidad educativa (Parte II)

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En un artículo anterior indicamos que los profesores de muchos países se hicieron cargo de la “catástrofe educativa” como consecuencia de la emergencia sanitaria del Covid 19. Asumieron una responsabilidad inesperada: continuar las clases presenciales a través de los medios virtuales. Se pusieron al frente del desafío para dar una respuesta al cierre de las escuelas. Han buscado soluciones, con la sola creatividad y fuerza de su pasión docente y su resiliencia vocacional, con las herramientas que tenían a mano, para encontrar una salida, y nuevos entornos de enseñanza y de aprendizaje.

Comenzaron a gestar un nuevo modelo educativo, con sus colegas y algunos padres de familia, quienes también tuvieron que poner mucho de su parte, y ambos han ido aprendiendo con los aportes de los estudiantes. Juntos construyeron una nueva relación escuela – familia, que ahora se ha convertido en una nueva normalidad educativa pos pandemia.

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Profesores y padres de familia se tomaron la tarea de enderezar el entuerto que dejaron no pocos gobiernos, secretarías y ministerios en las manos de los profesores, padres de familia y estudiantes antes el cierre de las escuelas. Son éstos tres agentes del proceso enseñanza – aprendizaje, quienes han provocado una innovación educativa con el uso de las nuevas tecnologías de la comunicación, han inventado pedagogías y didácticas nuevas para la educación a distancia, han evidenciado la función esencial que desempeñan los profesores en la educación de los niños y jóvenes, y, a pesar de la grave crisis sanitaria y económica, han reafirmado que la educación es un derecho fundamental, que exige ser valorado como un bien común global y piedra angular de sociedades pacíficas justas, igualitarias e inclusivas. “Cuando se derrumban los sistemas educativos no se pueden mantener sociedades prósperas y productivas ni la paz”, nos dicen la Naciones Unidas. Y la primera impresión, después de un año lectivo, podemos decir que lo hicieron bien, muy bien. Juntos han trazado los paradigmas para una nueva normalidad educativa pos pandemia.

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Los que miraron desde sus escritorios o desde sus preocupaciones financieras cómo se desarrollaba la educación a distancia, ahora (algunos) convocan para matricular en un nuevo año académico o reiniciar las clases presenciales, en medio de una incertidumbre sanitaria muy grande y sin tener un estudio estadístico y una evaluación indicativa de la labor realizada; ignoran cómo están los estudiantes en su proceso de aprendizaje, qué resultados se tienen de la educación a distancia realizada; no saben cuántos niños y jóvenes han desertado o  dejado la enseñanza remota; no saben si tienen los conocimientos previos para el grado siguiente; desconocen en qué lugares no han tenido, ni tienen acceso al internet, a los medios tecnológicos y digitales; …

Hay profesores que han trabajado sin horario establecido, han respondido a cualquier hora a estudiantes y padres de familia, han sacrificado sus responsabilidades familiares, no han tenido el necesario descanso para restablecerse emocionalmente, han tenido que seguir cursos de autoaprendizaje o buscar tutoriales para mejorar el manejo de las herramientas digitales, …. Pero esta experiencia ha sido también una oportunidad única: revisar la cantidad de recursos pedagógicos y de conocimientos disponibles en las redes, recordar la utilidad y el uso de las diferentes herramientas de comunicación, examinar las nuevamente las plataformas educativas para acercar la escuela a los procesos educativos en los hogares, y tantas experiencias de formación permanente. No los ha tomado (en su gran mayoría) ni descuidados ni mal preparados.

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La experiencia del cierre de las escuelas y el trasladar el aula a la casa de sus estudiantes, ha sido, para no pocos profesores, una experiencia que les ha devuelto su protagonismo, del que tienen que ser parte de cualquier proyección y planificación de los futuros (inmediatos) planes de continuidad o reapertura de las escuelas. Pero este protagonismo clave en el proceso enseñanza – aprendizaje, no parece visible para los que ordenan iniciar o reiniciar las clases, y son los que continúan, a pesar de esta “catástrofe educativa”, jugando con la educación de los niños y jóvenes de su país.

AL COLEGIO EN TIEMPOS DE CORONA | CASI CREATIVO (03´ 20”)

Y por esas premisas, y otras que serán muy importantes en cada realidad educativa, es necesario conocer y reflexionar sobre las experiencias de la educación a distancia en otros países, no solo para informarnos, o para copiar o descartar, sino para no perder el tiempo recorriendo caminos andados, recordando las palabras del filósofo francés Voltaire: “Hay alguien tan inteligente, que aprende de la experiencia de los demás”. Y saber qué han hecho cada uno de los tres agentes principales del proceso enseñanza – aprendizaje.

Este ha sido el camino recorrido, y ahora para seguir adelante quizá algo podamos hacer algo antes de pensar en iniciar o reiniciar las clases presenciales; en la ruta de una nueva normalidad educativa:

  • es bueno conocer qué experiencias han tenido los que continuaron o iniciaron las clases, cómo lo hicieron y cómo están, para que su nota máxima, sea el cero mío, como dijo don Miguel Ángel Cornejo.
  • qué opinan los actores directos de la experiencia del proceso enseñanza – aprendizaje con la educación a distancia, y
  • saber si ya están las autoridades educativas en la capacidad de empoderar a los profesores, padres de familia y estudiantes en su corresponsabilidad frente a la educación de su país.

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Esta tercera consideración la asocio a una de las enseñanzas de María Montessori, quien según la periodista italiana Cristina de Stefano, nos dijo que es fundamental saber si las mismas autoridades educativas saben que tienen que cambiar, porque “esto ya es más difícil” que educar a los niños. CRISTINA DE STEFANO: PARA MARÍA MONTESSORI SU GRAN ENEMIGO ERA EL PATERNALISMO, EL TRATAR AL NIÑO COMO SI FUESE IMBÉCIL

Ahora, que ya el destino no nos permite volver atrás, (a diciembre del 2019), los estudiantes y los profesores tienen que valorar el camino recorrido, el cómo han tenido que familiarizarse con nuevos recursos, programas, aplicaciones y plataformas. Y los padres de familia han aprendido que las clases del colegio se trasladaron a un espacio de su hogar, y que sus hijos necesitaban su atención, su presencia y su importante cercanía y tiempo. Esta nueva ruta del proceso enseñanza-aprendizaje no se va a definir tan fácilmente, porque ha llegado como una nueva normalidad educativa, para mejorar y optimizar el aprender a aprender. “Es probable que se sigan produciendo cierres y aperturas sucesivos, dado que el virus sigue circulando en todo el mundo. Varios países tienen previsto poner en práctica un modelo híbrido o mixto de enseñanza. Otros países están reduciendo considerablemente el tamaño de las clases o impartiendo lecciones al aire libre, …  [… El] requisito clave para la reapertura es la capacidad de garantizar un retorno seguro […]. Esas condiciones pueden ser más difíciles de lograr en clases abarrotadas y en zonas que carezcan de infraestructura y servicios básicos y requerirán una inversión adicional”. LA EDUCACIÓN DURANTE LA COVID-19 Y DESPUÉS DE ELLA

IDEAS SOBRE EDUCACIÓN EN LA NUEVA NORMALIDAD (03´ 47”)

Los que ya conocíamos y (quizá) vivíamos “en carne propia” el fenómeno de la brecha digital, hemos comprobado que, con la educación a distancia, en algunos casos, se convirtió en brecha educativa: la desigualdad en el acceso a oportunidades educativas por la vía digital aumentó las brechas preexistentes en materia de acceso a la información y el conocimiento de nuestros estudiantes. Hemos experimentado “estas brechas desde una perspectiva multidimensional, porque no se trata solo de una diferencia de acceso a equipamiento, sino también del conjunto de habilidades que se requieren para poder aprovechar esta oportunidad, que son desiguales entre estudiantes, docentes y familiares a cargo del cuidado y la mediación de este proceso de aprendizaje que hoy se realiza en el hogar”. La “nueva normalidad educativa” nos exige replantear los contenidos y el modelo de aprendizaje. REPLANTEAR LOS CONTENIDOS Y LA ORGANIZACIÓN DEL APRENDIZAJE EN AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE FRENTE A LA PANDEMIA DEL COVID 19 (INFORME PDF).

Antes de volver a las clases presenciales, y luego de la experiencia de continuar las programaciones curriculares en pandemia, no podemos ser indiferentes con quienes no han contado (o no cuentan) con las herramientas tecnológicas y digitales, ni la conectividad, porque siguen siendo parte de la “brecha digital”. Antes de reiniciar las clases o iniciarlas para un nuevo año académico, tenemos la oportunidad histórica que nos ha enseñado esta pandemia del Covid 19: que no haya niños ni jóvenes “ignorados” o “invisibles” para algunos sistemas educativos.

Estamos, en no pocos países, frente al uso de la tecnología digital y la educación a distancia como única vía para seguir el proceso enseñanza – aprendizaje. Pero también vamos viendo que ha ido cambiando día a día, desde que cerraron las escuelas. Lentamente hemos ido construyendo un nuevo escenario educativo con entornos de aprendizaje mejorados o distintos a los que teníamos, y que son una gran ayuda para las pedagogías que se presentaban como desafíos del Siglo XXI.

La tecnología digital es ahora una forma más familiar para ampliar el acceso al conocimiento. Los países, las escuelas, los padres de familia y los profesores tenemos que promover e incentivar el invertir en plataformas, aplicaciones y herramientas digitales, antes que en armas; y sobretodo asegurar la capacitación y actualización de los profesores y padres de familia, para estar todos a la vanguardia del diseño y la implementación digital del Siglo XXI.

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Tenemos que aceptar que las tecnologías digitales, usadas en este tiempo de la educación a distancia, han revolucionado el proceso enseñanza – aprendizaje, y lo que creíamos eran complementos esporádicos. A las clases presenciales, prácticas de centros educativos con laboratorios de informática o propias del mundo de la educación superior; ahora se convirtió en una práctica ordinaria y necesaria para todos. Lo que creíamos vendría por la inteligencia artificial, la robótica o el desarrollo de la computación cuántica o informática cuántica​, se ha trasformado “en un “nuevo” modelo educativo en el que “lo tecnológico” adquiere mayor relevancia para la educación híbrida. La acción pedagógica de ahora en adelante tienen que apoyarse en las tecnologías del aprendizaje que combinen la educación presencial y la remota, que se base en una metodología de clases invertidas o flipped classroom que “brinda una mayor interacción entre docentes y alumnos, optimizando el tiempo del que se dispone y utilizando los espacios de encuentro para atender a las necesidades reales de los estudiantes”. cf EDUCACIÓN HÍBRIDA

Pero hay que tomar este nuevo camino sin prisas, ni pausas innecesarias, sin miedos, sin desalientos, sin imposiciones, ni maniobras manipuladoras. Tenemos que escuchar y ver qué opinan los profesores, los padres de familia y los estudiantes (según su edad), y qué sugieren los especialistas e investigadores de la educación a distancia, híbrida, mixta o remota. Porque se ha enriquecido el proceso educativo con la revaloración de tarea y la importancia de la presencia y actualización profesional de los profesores; con una nueva y cercana supervisión de los padres de los estudiantes en sus hogares, y una personal y mayor responsabilidad de los estudiantes (según su edad) en el nuevo proceso enseñanza – aprendizaje. El uso ordinario de las herramientas tecnológicas y virtuales llegaron para quedarse, y hay que aprender a manejarlas hoy.

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Ha llegado la oportunidad de salir de la educación en serie, de fábrica, de la era industrial, para entrar a un nuevo modelo pos pandemia, que garantice el restablecimiento no solo de los servicios educativos básicos, sino que consolide las aspiraciones fundamentales de una educación personal, humanística, de calidad, cultivadora del pensamiento crítico, responsable, fraterna, inclusiva, igualitaria, comprometida con la conservación y protección del medio ambiente, y que demuestre que de esta “catástrofe educativa”, no hemos salido iguales, sino que hemos aprendido a construir una nueva ruta educativa, que iremos mejorando día a día, porque en Educación la última palabra todavía no está dicha.

“Para la UNESCO es fundamental proporcionar a las niñas, niños y adolescentes oportunidades de aprendizaje inclusivas, así como aplicar enfoques que permitan desarrollar sistemas educativos más abiertos y resilientes en el futuro”.



REDACCIÓN WEB DEL MAESTRO CMF







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