La educación pos pandemia por medio de la nueva normalidad educativa (Parte I)

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El cierre de las escuelas para evitar la propagación y contagio de la COVID 19, nos hizo cambiar la pizarra por la pantalla de una computadora (ordenador, PC), tablet, teléfono inteligente o un televisor (para quienes tenían o pudieron adquirir). El proceso de aprendizaje que se desarrollaba a mediados del año académico 2019 – 2020 o al inicio del 2020 en la escuela, dejaba el centro escolar para irse a los hogares. Y todo sin previa capacitación de los agentes del proceso enseñanza – aprendizaje, sin un estudio real sobre la posesión de las herramientas tecnológicas digitales para uso personal y el necesario acceso a Internet.

La elección de las clases a distancia se optó, en casi todos los países del mundo, con no pocas incertidumbres, búsqueda de saberes previos, mucha creatividad y no menos imaginación para repensar los itinerarios del proceso pedagógico, acomodar los recursos didácticos y reordenar las relaciones y las responsabilidades. La educación a distancia, como alternativa educativa en medio de la pandemia del Covid 19, se comenzó a recorrer como como una emergencia que se fue moldeando con el concurso de todos. Durante casi un año, se ha recorrido con mucho optimismo y esperanza, y se ha consolidado para ser parte de una nueva normalidad educativa.

DEBATIR SOBRE LOS FUTUROS DE LA EDUCACIÓN: LA NUEVA NORMALIDAD (01´ 28”)

A pesar que se han hecho muy pocos estudios y estadísticas de los resultados, y se hayan acelerado los procesos de dar por finalizados los años académicos; es muy importante recoger los datos de nuestras experiencias particulares de la efectividad de la educación a distancia.  No nos debe dejar tranquilos y menos satisfechos que oficialmente se cierren los años académicos con la elaboración de padrones de calificaciones oficiales. Tenemos que hacer un balance serio de los logros y de las dificultades de nuestro entorno, pues “hemos asistido a una especie de “catástrofe educativa”, ante la que no podemos permanecer indiferentes. Las generaciones futuras y de toda la sociedad, dependen de la educación recibida y evaluada. No podemos olvidar que “la educación es el antídoto natural de la cultura individualista, que a veces degenera en un verdadero culto al yo y en la primacía de la indiferencia” (Papa Francisco).

La experiencia del cierre de las escuelas, el confinamiento en los hogares, la crisis económica, la incertidumbre sanitaria, las restricciones en las relaciones humanas, … nos puso ante un nuevo panorama, y un desafío inesperado. El camino recorrido en medio de esta “catástrofe educativa”, nos obliga a revisar qué ha cambiado y qué no, qué es bueno que continúe y qué es necesario dejar como experiencia en el proceso evolutivo de la educación; qué experiencias han ayudado para mejorar nuestros procesos de enseñanza – aprendizaje, y qué proyectos podemos consolidar en una educación que sabemos que siempre estará en continuo devenir, porque en educación la última palabra todavía no está dicha.

Creo que coincidiremos que se hace muy importante hacer la evaluación de todo lo sucedido y actuado, pero un rendimiento de cuentas entre todos los agentes activos del proceso. Ya no más verticalismo, ni imposiciones de modelos plagiados o producto de “especialistas” que nunca estuvieron en las aulas de verdad. Hemos llegado a un punto de inflexión en que debemos tomar decisiones, arriesgarnos, dar algún paso concreto, responder al desafío de una nueva normalidad educativa, .… Teníamos que cambiar en el Siglo XXI, con la inteligencia artificial, las nuevas herramientas tecnológicas, la robótica, …. y creo que podemos estar de acuerdo que nos llegó la oportunidad de encontrar un nuevo camino educativo.

Sabemos que nuestra propia realidad educativa tiene que ser reevaluada, y cada uno debe sentirse movido a mejorar su participación, su rol y su responsabilidad. No hay recetas globales para la educación, aunque sí hay aprendizaje global, porque nos sirve mucho la experiencia de los otros, y no podemos perder más el tiempo queriendo cada uno “descubrir América” por su cuenta o “inventar la pólvora”. Ahora sabemos que podemos aprender de las experiencias de los otros. Que vamos a caminar un nuevo e inédito itinerario educativo sin terminar, porque aún seguiremos expuestos al Coronavirus SARS-CoV-2, y necesitaremos las mascarillas (quirúrgicas en Francia), el distanciamiento social (con sombreros en China), con el aseo constante de las manos y el evitar tocarse los ojos y la nariz, seguirán en nuestras planificaciones.

Tenemos que revisar el camino recorrido, para crear un nuevo escenario de estudio y trabajo en equipo, para aprovechar mejor las TIC, para crear nuevos parámetros de evaluación, para desarrollar nuevas habilidades y competencias, para trabajar la escolaridad entre la escuela y la casa, … para caminar juntos una nueva normalidad educativa. Hoy estamos frete al desafío educativo de no aceptar soluciones de gente que poco nada conoce sobre gestión educativa, y que quiere volver a su educación del pasado, que agradecemos, pero que ya fue. La palabra la tienen los profesores, los estudiantes (según su madurez), los padres de familia, que han vivido esta experiencia de la educación a distancia como solución a una emergencia sanitaria mundial, y desde allí tiene las autoridades que buscar la solución. De abajo hacia arriba.

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En cada país vivimos situaciones diferentes y medidas gubernamentales propias, pero el enemigo es común: la pandemia del Covid 19. Las vacunas traen algo de respiro, pero la vuelta a la educación presencial debe depender del acuerdo entre los profesores, los padres de familia y los estudiantes, y el asesoramiento de las autoridades educativas.  No nos ha sido tan fácil (y no lo es), el dejarnos influenciar por medios de comunicación, las noticias, los chats, las redes, los comentarios de recetas populares, … sobre todo para aquellos que no han desarrollado un pensamiento crítico.

Nos encontramos frente a la posibilidad histórica de exigir que nada quede para después, que ninguna obra o implementación quede a medio terminar. Los estudiantes son el interés superior para abrir nuevamente las escuelas, y su educación no se debe improvisar. Tenemos que planificar desde las condiciones sanitarias, estructurales, académicas y de personal, reales, para garantizar que ellos, sus maestros y todo el personal de apoyo estén seguros cuando regresen y que los padres de familia tengan confianza en enviar a sus hijos de regreso a la escuela: ¿Es seguro que mi hijo vuelva a la escuela? ¿Qué precauciones debe tomar la escuela para evitar la propagación del virus de la COVID-19? ¿Qué debo preguntarle al profesor/profesora de mi hijo, o a la administración de la escuela? ¿Qué puedo hacer si mi hijo se ha quedado atrasado en sus estudios? ¿Qué debo hacer si mi hijo tiene problemas para volver al “modo escuela”? ¿CÓMO SE CONTEMPLA LA VUELTA A LA ESCUELA DURANTE LA PANDEMIA DE LA COVID-19?

“En este contexto de emergencia educativa, se deben reconfigurar los sistemas de aprendizaje y mantener el pleno acceso a la educación, aun a distancia, para las y los estudiantes, en especial en las zonas más desfavorecidas”. UNESCO



REDACCIÓN WEB DEL MAESTRO CMF







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