[JORGE LÓPEZ-GUZMÁN] CÓMO FORMAR NIÑOS Y NIÑAS CRÍTICOS EN LAS AULAS DE CLASE

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Cautivar a los estudiantes en las aulas de clase es cada vez más difícil, los docentes deben enfrentarse a los bancos de información y conocimiento que se encuentran sin restricciones, ni limitaciones en la era digital, y que los estudiantes consumen directa e indirectamente, construyéndose certidumbres sin previa reflexión crítica y/o analítica, conllevando a una castración de la curiosidad y la imposibilidad de soñar desde las aulas, lugares que deben ser concebidos como los bastiones de edificación de alternativas a las imposiciones histórico-culturales y político-económicas.

En este sentido, una de las principales tareas de los docentes es poder formar críticamente a sus estudiantes, concibiendo las aulas de clase como escenarios de formación socio-política, que permitan afrontar los diferentes contextos con herramientas de construcción y transformación. Es así como se proponen los siguientes cuatro postulados como una caja de herramientas para el desarrollo reflexivo y crítico de los niños y niñas.

  1. Toda idea, teoría, historia y/o hipótesis que se exponga por parte de los docentes, debe ser reflexionaba desde el punto de vista de los niños y niñas, de modo que expresen su argumentación sobre la pertinencia y relevancia de tal conocimiento en las aulas de clase, su relación con su formación académica y la concordancia con sus contextos, permitiendo que los estudiantes no solo aprendan lo expresado por el docente, sino que lo puedan deliberar y posteriormente legitimarlo.
  2. Todo texto que se lea en las diferentes aulas de clase, debe ser cuestionado desde sus conceptos principales hasta las presunciones finales, permitiendo que los niños y niñas puedan ir más allá del texto, y forjen lazos horizontales entre los argumentos de los autores y sus propias explicaciones.
  3. Toda investigación, exposición o taller que se realice en las aulas de clase, sobre una temática en específico, debe ser relacionada con el contexto inmediato de cada uno de los niños y niñas, así podrán relacionar su cotidianidad con lo aprendido en las clases. Entendiendo que todo ambiente fuera de las aulas puede ser concebido como un recinto propicio para experimentar y aprender.
  4. Todo resultado o efecto, tangible o intangible, posterior a un trabajo en clase o actividad extracurricular, debe ser socializado por los niños y niñas, permitiendo una continua retroalimentación entre los estudiantes. Además de brindarles la opción de convertirse en pequeños docentes para sus compañeros.

Por lo tanto, la principal preocupación en la actualidad en las aulas debe ser el estudio y análisis de la invisibilización de la reflexión y la crítica de los niños y niñas en los procesos de aprendizaje y prácticas pedagógicas, lo que termina impidiendo que los contenidos, exámenes, notas, prácticas, sean irrelevantes, ya que no permiten vislumbrar el verdadero sentido del aprendizaje en las aulas, donde la reciprocidad de conocimientos esté transversalizada por los sentimientos y emociones, que decante  el docente, en la curiosidad y la sorpresa, en cada momento y situación de aprendizaje.

En consecuencia, los cuatro postulados anteriormente expuestos buscan que los docentes establezcan una relación horizontal con sus estudiantes, y permitan en este caso que niños y niñas dejen su rol de recibir y absorber información y conocimiento, y también creen y reproduzcan sus propias ideas y experiencias.


Autor: Jorge A. López-Guzmán
Politólogo, Antropólogo, Especialista en Gobierno y Políticas Públicas, Maestrante en Gobierno y Políticas Públicas.
Universidad del Cauca. Popayán, Colombia.
[email protected]

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