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[Alexander Ortiz] ¿Quieres vivir mejor?: comprende la vida

¿Qué es la vida?
La vida está configurada solo por instantes, ráfagas de luz, a veces grises o de colores, una policromía de experiencias valiosas, llenas de  tristezas, alegrías, vivencias y aprendizajes, pero tanto las unas como las otras nos dejan profundas lecciones y nos eternizan. Vivir es lo único que cuenta.
El vivir humano configura fragmentos de vivencias, las cuales no son ni buenas ni malas, son solo hechos, pura información. Y las informaciones son asépticas. Somos nosotros los humanos quienes significamos estos hechos, le damos sentido y a partir de nuestra comprensión, creencias y percepciones, los convertimos en buenos o malos. La vida no tiene color, eres tú quien la colorea con tu mirada. La vida es del color que tú desees mirarla.

Solo existen las biopraxis, este momento, este respirar, este instante, este suspiro. Solo existe este fragmento de vivencia, que incluso ya no existe.

La vida es nuestra aventura, hagamos que valga la pena el viaje. No temas por lo que pueda pasar, vive cada momento a plenitud. Ámate, ama y déjate amar, te lo mereces.

Yo por ejemplo, desde hace mucho tiempo me autodeclaré un guerrero de la luz camino al Nirvana, y me ha servido de mucho, tengo más paz, sosiego y armonía. Alguien me dijo que no había libertad, pero yo siempre he insistido en que sí, yo construyo la mía desde hace mucho tiempo. Hoy me siento muy por encima del bien o el mal, y he aprendido a fluir desde mi hoy y mi ahora, sin expectativas.

Mi experiencia con los seres humanos es sorprendente, el nivel de inconsciencia de sí mismos es extraordinario. Rara vez entienden qué son y por qué son, para qué, o cómo son, y peor aún, no tienen idea de cómo cambiar o ver qué es lo que no les está ayudando a ir hasta donde quieren ir. No disfrutan las actividades, personas y momentos más importantes de su vida.

Momentos, personas y actividades más importantes de tu vida.

¿Cuál es el momento más importante de tu vida?

El momento más importante de tu vida es Ahora. Ni ayer, ni mañana, ni más tarde. Ahora.

¿Quién es la persona más importante en tu vida?

La persona más importante en tu vida es la persona con la que estás compartiendo en este momento. Puedes ser tú mismo, cuando te levantas, cuando te acuestas, cuando estás solo o sola.

¿Ayer te deseaste las buenas noches? ¿Ya hoy te deseaste los buenos días?

Di: buenas noches YO.

Repite: buenos días YO.

¿Qué es lo más importante que hay que hacer ahora, en este preciso momento?

Lo más importante que hay que hacer ahora, en este preciso momento, es cuidar de los demás. Cuidarte a ti. Sin ellos y sin ti, no existirías tú, ni existiría el momento más importante de tu vida.

Vivir no es estar en cuestionamiento constante porque somos humanos, somos carne y eso nos hace susceptibles y vulnerables a cualquier cosa. ¡El único perfecto es Dios! Nosotros no somos nada ni nadie para juzgar al otro. Es precisamente el amor y el ser buenas personas lo que nos hace diferentes a los demás. El amor debe estar por encima de todo eso, lo que nos lleva a sortear todas las dificultades que en el día a día se nos presentan, y aceptar que la vida misma no es fácil. ¿Para qué nos amargamos y nos hacemos difícil este efímero paso por aquí si en algún momento todo acaba y los que se quedan siguen igual sin uno?

¡Es la ley de la vida! Debemos ser realistas y entender que cada momento o día que desperdiciamos es un día perdido que nunca más recuperaremos. Hay que ser feliz como podamos mientras estamos aquí.

Existen tantos momentos maravillosos que uno puede vivir y disfrutar con alguien especial, por ejemplo: oír música, bailar, verse una buena película, tomarse una copa de vino, hacer el amor, disfrutar una buena comida preparada en casa, con ese alguien especial. Todos esos momentos para mí no tienen precio, le alegran mucho a uno la vida. ¿Por qué no disfrutarlos si venimos a esta vida a hacer eso?

Si vives con miedos vivirás con temores, si vives con temores vivirás con angustias,  si vives con angustias vivirás con estrés, si vives con estrés vivirás con depresión, si vives con depresión vivirás enfermo/a y triste, y no vivirás feliz. El viaje y tiempo en esta vida es corto, aprovéchalo disfrutando la felicidad.

Vive feliz, ama, canta, baila, come, ríe, sueña, viaja, no pierdas tiempo en cosas que te perjudiquen, simplemente ¡vive feliz!

¿Quieres vivir mejor?

Cierra tus ojos y respira profundo. Y deja que el tiempo ponga cada cosa en su lugar. Camina más, come saludable. ¡Busca a Dios! Ayuda a los que menos tienen. En esta vida tan corta no dejes que nadie te impida ser feliz. Aprende a amar. Y también aprende a soltar y dejar ir. Fluye con la vida. Sonríe más, ríe mucho. Y recuerda que pase lo que pase, tú sobrevivirás a todo.

Repite:

Hoy elijo ser feliz, elijo quererme un poco más.

Hoy elijo que el resto de mi vida será lo mejor de mi vida

Hoy elijo que las estrellas den luz a ese sendero de mi vida que me queda por transitar.

El dolor lo crea la mente cuando queremos que las cosas sean como quisiéramos y no como en realidad son. Cuando en la vida te enfrentas a situaciones difíciles Dios no te abandona  siempre está  allí,  mostrándote  que al final del túnel hay una luz . Los tiempos de Dios son perfectos. Solo tú con pensamientos positivos puedes cerrar la puerta al dolor y disfrutar lo maravillosa que es la vida. Valora cada momento, cada cosa por pequeña que sea. Nada es eterno, todo pasa. Solo tienes que sanar tu corazón, llenarlo de amor y dar gracias a Dios por todo. Dios te ama enormemente.

Para ser eternamente felices y vivir una vida plena, no tenemos que hacer nada, ni ir a ningún lugar, ni ser alguien. ¿Por qué buscas tantos objetos materiales, cosas externas, fuera de ti, si todo lo que necesitas para vivir feliz es espiritual, y lo tienes en tu interior, dentro de tu corazón?

Mi propósito mayor es vivir en plenitud el momento presente: aquí-ahora. El futuro no existe, es una ilusión. Todo lo que deseemos hacer hay que hacerlo en este momento: aquí-ahora. El futuro no existe, es una ilusión. Solo existe el presente.

Así como lo lees. Debes vivir, existir, amar, entregar aquí y ahora, sin esperas. Es absurdo esperar. No tiene ningún tipo de lógica ni de coherencia. La espera aplaza y hace perder el sentido y la esencia de todo.

Lo que pasa es que no estamos acostumbrados a ese concepto. Más bien entendemos que todo lo externo nos afecta. Por eso la paranoia y locura de Occidente. Nos influye la economía, la política, la publicidad comercial. Nos influye incluso el vecino. Pero tenemos tan poco carácter y estructura emocional, que no sólo nos influye, nos transforma. En vez de aprender a forjar el carácter, a tener seguridad y a vivir conscientes, aprendemos a pensar para sufrir, para llenarnos de miedos, angustia, ansiedad y tristeza.

No sabemos que es la mente la que nos gobierna. No conocemos nuestro ser. No sabemos que podemos y debemos decidir qué nos afecta y qué no. No sabemos que lo interno es lo que nos transforma y no lo externo.

Pero si practicas el amor y la compasión, vas a experimentar una paz deliciosa, una calma exquisita y una felicidad infinita. No permitas que el odio, la rabia y el resentimiento te corrompan y te destruyan. La batalla emocional se gana con amor y compasión.

El problema no es cómo uno es. El problema es que uno no se acepta cómo es. Por ejemplo si es desordenado, o bixesual o gay, o le gusta mucho el sexo, o es perezoso, o loco, histérico, psico-rígido, o lo que sea. Uno debería aceptarse. Pero en vez de aceptarse y ser feliz como se es, uno se encuentra permanentemente en una constante lucha por ser diferente. ¿Para qué ser diferente? Generalmente para llenar las expectativas de otros, para encajar en una comunidad, y por el qué dirán otros.

¿Pero cuál es el problema en realidad? Las expectativas de toda una sociedad con nosotros. ¿Y nuestra felicidad? Terminamos haciendo lo que todos quieren. ¿Y lo que nosotros queremos?

Las posturas y posiciones se asumen con claridad, seguridad y altura, sin caer en la agresividad y en las peleas sin sentido que solo buscan desestabilizar.

Tu tranquilidad es fundamental y solo se logra cuando ignoras a la gente ruidosa, envidiosa  conflictiva, negativa. Nunca respondas de la misma manera agresiva que te tratan a ti, se siempre positivo, irradia alegría y transmite siempre lo mejor de ti, lo mejor de tu corazón.  Eres un ser muy valioso.

Te voy a decir algo para que lo atesores bien adentro de tu corazón: los arrogantes gritan, los humildes lloran, son compasivos. De ahí que, como no puedes desahogarte por sus difamaciones y calumnias, el dolor va hacia adentro y se convierte en decepción profunda.

Todos estamos dormidos, no hemos despertado, no somos conscientes. Pero la paz es inmanente a cada ser humano. Cada mañana es un nuevo comenzar, un hoy, un ahora, un momento que debe vivirse con todo el pensamiento, sentimiento y voluntad. Pues no sabemos si vamos a anochecer.

Cada minuto debe ser vivido satisfactoriamente, con la conciencia tranquila y con los hábitos de existencia fundamentados en no ocasionar daño ni destrucción. Cuando dañamos a otros seres vivos nos dañamos a nosotros mismos, porque inevitablemente somos parte de un todo armónico, de un sistema configurativo, y cuando se rompe ese equilibrio y esa armonía, se daña el proceso, resultando implicado el mismo ser humano, quien desde dentro de su conciencia comienza a minarse y a destruirse paulatinamente, ya que el odio, la soberbia, el temor, el orgullo, la arrogancia, la envidia, la vanidad y la represión, se hacen manifiestas para sí. Es decir, sucede una autotransformación pero negativa, decreciente, deteriorante, que solo esparce acciones y energías de un mal vivir.

Es maravilloso cuando tu autotransformación genera acciones positivas, de buen vivir, de buen estar. Se dispersan semillas que florecen en el alma y el pensamiento de quienes las reciben, porque además de poseer autotransformación, también transforma lo que le rodea y se generan vínculos de bienestar, de emociones, sentimientos y acciones que deben practicarse cada día, como un nuevo comienzo, como una nueva oportunidad de vivir, de existir en la plenitud que solo puede describir aquel que se encuentra en paz consigo mismo, aquel que ha despertado del letargo que lo había sumido la ignorancia.

Si tienes personas que te aman, que confían en ti, que te valoran, inclusive cuando tú no lo estás haciendo, entonces tienes muchas razones por las cuales agradecerle a la vida. El amor mueve al mundo y debemos sujetarnos de él cuando perdemos fuerzas, procurando nutrirnos del que recibimos, para poco a poco recuperar el más importante: el amor por nosotros mismos. Lo demás viene por añadidura.

Cuando te sientas triste, con enojo, frustración, depresión, o cualquier emoción que baje tu vibración, visualízate y enfócate, en volver a tomar vuelo para ser quien realmente eres. No te veas como antes, ni siquiera como ayer. Descúbrete día a día, y mira dentro de ti. Ya no te veas nunca más caminando por la vida sin luz. Como dice el Dalai Lama: “Acepta. No es resignación, pero nada te hace perder más energía que el resistir y pelear contra una situación que no puedes cambiar”. Hoy debes elegir estar bien. Suelta aquello que no te deja avanzar libremente.

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Autor:
Alexander Ortiz Ocaña, ciudadano cubano-colombiano.
Universidad del Magdalena Santa Marta, Colombia
Doctor en Ciencias Pedagógicas, Universidad Pedagógica de Holguín, Cuba. Doctor Honoris Causa en Iberoamérica, Consejo Iberoamericano en Honor a la Calidad Educativa (CIHCE), Lima. Perú. Magíster en Gestión Educativa en Iberoamérica, CIHCE, Lima, Perú. Magíster en Pedagogía Profesional, Universidad Pedagógica y Tecnológica de la Habana. Licenciado en Educación.
Correo electrónico: [email protected] / [email protected]

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