[Víctor Rawlins] Neurogestion Escolar: Organizaciones Escolares Inteligentes ante un mundo cambiante

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¿Son las escuelas, en el sentido organizacional, inteligentes? Si consideramos que una escuela, entre otras cosas, es la suma activa de sus componentes humanos; y de lo que estos hacen día a día a fin de alcanzar las metas trazadas, podríamos afirmar que lo son (o por lo más deberían serlo). Otro concepto rescatable del, en muchas partes, malogrado intento de aplicar técnicas y términos del mundo empresarial al educativo es el de organización inteligente. Peter Senge[i] es, por muchos, considerado el patrocinador del concepto de organizaciones inteligentes. Sus “5 disciplinas” han permitido el fortalecimiento de diversas empresas y sistemas para sobrevivir al mundo cambiante actual. Mediante sus 5 propuestas busca el pasar de una organización estancada a una renovada y efectiva. Senge enfatizaba la necesidad de una readecuación del modelo empresarial a fin de alinearlo a las nuevas exigencias. El mundo vive lo que muchos han denominado “la Cuarta Revolución Industrial”[ii]. Cuando los sistemas digitales, la virtualidad y el desarrollo paulatino de la inteligencia artificial han permitido un mayor y rápido flujo de información y, por ende, del conocimiento.

Aquí se notan dos enunciados – cualidades (los que conforman el concepto) importantes: Es importante comprender el significado de cada parte para así tener una idea amplia del concepto general.

A partir de las definiciones anteriores, podemos construir nuestro propio concepto de organización inteligente:

“Conjunto de personas que aprovechan las facilidades de las tecnologías para gestionar el conocimiento de manera productiva. Esto mediante el análisis, entendimiento, aprendizaje y capacidad de resolver problemas a partir de la información obtenida”

Es atrayente la siguiente definición:

“Una organización inteligente es una estructura cuyos componentes funcionan como un todo, hacia un mismo objetivo, mediante la aplicación de sistemas, programas, políticas y reglamentos que permiten el avance conjunto y que organizan la división de trabajos y obligaciones”[vii].

Una organización inteligente es un conjunto de personas que se adaptan a los desafíos y aprovechan sus conocimientos mutuos para fortaleza de esta. La inteligencia es punto de interés, su estudio, para la neurociencia. De la misma manera que el estudio de la inteligencia individual se ha constituido en un reto; también la inteligencia colectiva. En cierto modo, así como las neuronas al agruparse producen las sinapsis que llevan a la acción y reacción del organismo humano, cada componente de la organización, al unirse y compartir saberes, produce una reacción. nos atrevemos decir que la calidad de los resultados de su institución educativa dependerá de la calidad de las acciones del personal que opera en la misma.

Le invito a que considere, en el siguiente gráfico, las 5 disciplinas que caracterizan a toda organización inteligente (extrapolado a su institución educativa)

Lindo lo expresado. Pero. ¿es aplicable al ámbito escolar? ¿sería aplicable a cualquiera de las estructuras organizacionales de nuestro sistema educativo (sede, regional, distrito, centro educativo)?

¿Escuelas inteligentes? ¿Escuelas que aprenden?

Se lee contradictorio; ¿no? Por lo general suponemos que por el hecho de que la escuela, en el aspecto gestor, está constituida por profesionales de la educación la misma posee automáticamente la inteligencia organizacional que la permita avanzar. La realidad, lamentablemente en muchos casos, es otra. La falta de cultura organizacional[viii] denota carencia de inteligencia colectiva. La escuela es un ente vivo. Idea, planifica y acciona a partir de la integración de los modelos mentales de sus miembros. Es por eso por lo que está dividida en diversas áreas: administración, docentes, orientación, colaboradores; etc. Todas dependen de sus miembros. El concepto de escuela inteligente la describe como “aquella que está informada, es dinámica y reflexiva[ix]. De igual forma se las define como “son aquellas que se mantienen atentas a los progresos en el campo de la enseñanza y aprendizaje”[x].

El proceso educativo sin la aplicación de la inteligencia organizacional no pasaría de la mera transmisión de datos. Las escuelas inteligentes son capaces, cada uno de sus integrantes y en conjunto, de:

Es un proceso sin fin. Con la afluencia constante de información y nuevos descubrimientos en el campo de la gestión y la educación la institución debe mantenerse en constante actualización. En otras palabras, la escuela, según la expresión popularizada por Senge, se convierte en una organización que aprende. Y, por ende, abierta al cambio constante.

Las organizaciones educativas inteligentes importantizan el desarrollo de los diversos tipos de pensamiento. Consideran el aprendizaje como resultado de saber pensar y accionar a partir de lo pensado. Dicho pensamiento debe llevar al estudiante empoderarse de la información, procesarla, compararla con otras fuentes, transformarla y accionar en la consecución de un producto.

 Las características principales de una organización educativa inteligente serían:

Por ende y, de forma resultante, la escuela inteligente a la vez es una que aprende. Al respecto, el profesor titular en psicología Guido Demicheli (2008), describió “que las organizaciones que aprenden se transforman en una organización inteligente”.

La gestión del conocimiento en una Organización Escolar Inteligente

Actualmente la información, materia prima para la toma de decisiones, está virtualmente “colgada”. Con un clic podemos acceder a fuentes de información de toda índole. En lo que respecta a las escuelas la información y su gestión correcta permite el desarrollo del conocimiento. La finalidad de la escuela es enseñar. Los recursos, métodos y estrategias son medios. Pero un aspecto el cual, quizás, muchos directivos no han tomado en cuenta es que la escuela es una organización que también aprende. Así como los individuos, a partir de los saberes obtenidos o reforzados por los estímulos del medio y la información recibida, aprenden y se readecuan a la necesidad del momento; de igual forma la organización escolar. Su escuela aprende a partir de lo que usted, como director (a), sus docentes, administrativos y dicentes aprenden y ponen en acción.

La escuela aprende a partir de:

  • La suma de las experiencias de sus integrantes.
  • La aplicación del pensamiento organizacional.
  • Las experiencias institucionales (participación en eventos).
  • Los programas de capacitación enfocados a la mejora constante de las competencias de sus integrantes.
  • Aplicación de evaluaciones internas a nivel general, de áreas e individuales.
  • Elaboración (o readecuación) en conjunto de una cultura organizacional y normativas afines al centro educativo.
  • Provecho de las tecnologías de la información y la comunicación para la gestión del conocimiento.

La organización se hace gestora del conocimiento por adquirir la capacidad de tomar información y transformarla en acciones que garanticen su crecimiento. De nada vale tener mucha información y no saber qué hacer con ella. Tato los componentes humanos, como la organización escolar en conjunto, deben tener la facultad de transformar su realidad a partir de la información captada. Conocer equivale a saber y esto a producir. Pero; ¿Qué se debe entender por gestión del conocimiento? Tasmin y Yap (2010) la definieron como “un proceso de transformación de la información y los activos intelectuales en valor perdurable” de acuerdo con Darroch (2003); Davenport y Prusak (2000) es “un proceso organizado, de creación, captura, almacenamiento, diseminación y uso del conocimiento dentro y entre organizaciones para mantener la ventaja competitiva”. La gestión del conocimiento, aplicado a una organización educativa, es la capacidad de esta obtener y aprovechar la información. ¿Recuerda la referencia a la Cuarta revolución industrial al inicio? Gracias a las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) se hace más fácil adquirir datos y compartirlos. Permite el procesamiento de esta mediante el intercambio de pareceres con otros. La Escuela Inteligente saca provecho de las tecnologías no solo para la enseñanza de los discentes que cursan en esta, sino para el aprendizaje institucional.

Nos atrevemos a categorizar a las escuelas como parte del grupo denominado OBC (Organizaciones basadas en el conocimiento). La materia prima es el saber. No un saber improductivo, sino todo lo contrario. Diana León (2012) las define como “una estructura en la que compartir conocimiento es esencial para mantener la eficacia mientras los problemas son resueltos por un tipo especial de empleados llamados trabajadores del conocimiento”. En el ámbito educativo dichos trabajadores del conocimiento serian los profesores. En estos ambientes el docente no seria un “repetidor de información” sino una especie de guía para la adquisición y procesamiento de esta. Acompañar al estudiante para, sacando provecho de los datos adquiridos, elaborar un producto a partir de estos.

Conclusión: importancia de las Organizaciones Educativas Inteligentes

¿Son en verdad importantes? ¿Se deben fomentar? La respuesta es obvia. Organizaciones Educativas Inteligentes (Regional, distritos, escuelas) garantizan una mayor calidad en la gestión administrativa y pedagógica. Lo antes dicho podría ser la importancia principal. Pero permítase considerar las siguientes, a partir de los resultados:

Hay que recordar que las organizaciones son una estructura viva. Nacen, crecen, se multiplican y decaen. La última es, a diferencia de los seres humanos, algo que los miembros pueden evitar.

Se necesitan organizaciones educativas que garanticen la educación de calidad y el cambio social. En este marco la escuela no es meramente una fragua en donde se enseña ciencias. Se convierte en un faro desde el que se irradia la luz del conocimiento y el cambio a nivel de la sociedad.

Fuentes consultadas:

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Autor: Víctor Manuel Betemi Rawlins , ciudadano dominicano, nacido en República Dominicana.
Experiencia laboral: Lic. en Educación Primaria. Diplomados en Psicología, Neurociencia, Gestión Educativa, Competencias Educativas y Ciencias Sociales Aplicadas. Cursos de postgrado en gestión, proyectos e innovación. Maestría en Tecnología Educativa. 16 años de experiencia docente y 3 años como técnico docente del Ministerio de Educación de República Dominicana. 4 años como catedrático universitario; autor de artículos sobre gestión, liderazgo escolar e innovación educativa. Tallerista y conferencista en congresos y talleres en temas de neurogestión y liderazgo escolar.
Correo electrónico: [email protected]
Cuenta de twitter: @VMRAWLINS





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