[Reynaldo Robles] La filosofía andina y el aprendizaje cooperativo

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La construcción de la alta cultura es un proceso prolongado de desarrollo social, filosófico, económico, político, ecológico, artístico y científico. Indudablemente hay una tradición filosófica andina milenaria. Si la definición etimológica de la filosofía es “amor a la sabiduría”, la filosofía es la que prosperó en el mundo andino; obra del hombre andino, forjador de una de las siete civilizaciones más antiguas del mundo. Efectivamente Caral fue la primera civilización del mundo andino donde la sabiduría prosperaba como una actitud, conducta, pensamiento, sentimiento y relaciones, en conjunto: la práctica social.

La concreción de la práctica social andina se realizaba de manera colectiva a través del ayni, la minka y la mita; prácticas que abarcaban todos los campos de la vida social. Además del colectivismo, el código ético andino que consistía en “ama sua” (no robar), “ama llulla” (no mentir); “ama qilla” (no ser flojo). Fue una visión integral de la realidad, el entendimiento de la interconexión e interdependencia de cuanto existe en el universo, por eso el gran cuidado de la Madre Naturaleza, es decir, la divina Pachamama. El equilibrio ecológico era fundamento de la filosofía andina. Todo ello orientado a la convivencia armónica, “allin kawsay” (buen vivir), frente a ella la razón de la modernidad tiene límites.

El ordenamiento territorial y el cuidado de las fuentes de la vida fueron puntos de partida del desarrollo cultural de la civilización andina. Ejemplo, la misma ciudad capital de Caral se edificó en un espacio que no afectaba al valle del Supe; la forestación de las riberas de los cauces de los ríos, la visión del entorno ambiental como ser sagrado que merecía el supremo cuidado elevándolos a niveles venerables. Se ve desde todo punto de vista como la preocupación permanente del hombre andino por convivir armónicamente con la Pachamama. Visión y práctica compartidas por los pueblos originarios.

La visión pragmática y egoísta del sistema capitalista, en la que todo vale como medio de ganancia y lucro, para acumular riqueza, violentando el espíritu de solidaridad y sostenibilidad; la práctica social al margen de los principios éticos constituye la violencia contra los derechos de los pueblos y de la Tierra, pueblos sometidos, esclavizados y marginados por un sistema social injusto. Frente a la cual es una emergencia planetaria la construcción de alternativas desde la educación.

En el hostil mundo pragmático los valores humanos están demás, el hombre pensante es excluido y marginado y la actitud individualista se perfila como criterio absoluto para triunfar en el mundo brutal del libre mercado. En el sistema capitalista nada puede existir al margen del mercado, todo se convierte en mercancía en el ámbito de la libre competencia, dentro de la cual el hombre construye su éxito o edifica su fracaso. Este sistema también se tipifica como el escenario donde reina la “ley de la selva”, el más fuerte se impone al más débil, los ricos se imponen a la mala sobre los pobres sin importarles la humanidad.

El ser humano se somete a la tiranía del mercado, sin derecho a ningún sueño o utopía, sin derecho a ninguna esperanza mejor. Esta es la escuela conservadora, en la sala de clases se promueve la competencia entre estudiantes con el objetivo de obtener buenas notas y ser aprobado. Este tipo de competencias entre estudiantes deja a un lado la reciprocidad, el cooperativismo y el compañerismo, mientras el individualismo y el egoísmo gana terreno.

Por eso el conocimiento de la historia es fundamental, especialmente la historia de la Cultura Andina que encierra grandes lecciones de humanidad que el mundo aprendió y puede seguir aprendiendo para salir de este sistema irracional que es el capitalismo neoliberal en este periodo histórico. Es irrenunciable caminar hacia el reencuentro con nuestras raíces milenarias, la tradición filosófica de profundo humanismo y valores históricos fundamentales, que pueden ser herramientas para liberarnos de la dependencia, el subdesarrollo y tantos otros males.

La Cultura Andina aportó al desarrollo de la historia moderna y contemporánea, salvando incluso a continentes enteros de hambre, contribuyendo al desarrollo de las revoluciones industriales y del socialismo científico. Y lo más importante, tiene aún mucho más que enseñar al mundo sobre el desarrollo del humanismo. Frente a los antivalores del egoísmo, individualismo y la competencia desleal, la alternativa es promover desde la escuela la regeneración moral de la sociedad en el proceso docente educativo como el aprendizaje cooperativo.

Partir entendiendo el “alumno como persona, que tiene una dimensión superior al de mero estudiante”. El profesor es el mediador en los procesos de aprendizaje, como motivador, como transmisor de mensajes y como estimulador de talento de cada estudiante. Sabe además que las aptitudes intelectuales, psicomotoras, procedimentales, estratégicas son importantes, pero sólo tienen sentido si están al servicio de las actitudes. Es la actitud más la aptitud lo que hace competente a la persona en cualquier actividad.

Una herramienta sumamente interesante –tanto desde la perspectiva de los resultados académicos como de la práctica en habilidades sociales– es el llamado Aprendizaje Cooperativo. “El aprendizaje cooperativo es una forma de plantear y fomentar la intersubjetividad como interacción recíproca entre alumnos organizados en pequeños equipos, de tal forma que, al trabajar juntos, todos y cada uno de sus integrantes pueden avanzar a niveles superiores en su aprendizaje” (Suárez:2003:40).

Hay que reconocer que la enseñanza debe individualizarse, en el sentido de permitir a cada estudiante trabajar con independencia y a su propio ritmo. Pero es necesario promover la colaboración y el trabajo grupal, ya que éste establece mejores relaciones con los demás alumnos, aprenden más, les agrada la escuela, se sienten más motivados, aumenta su autoestima y aprenden habilidades sociales más efectivas al estudiar, aprender y trabajar en grupos cooperativos. Es decir, el aprendizaje cooperativo promueve:

  1. La interdependencia constructiva asegurando el aprendizaje de todas y todos.
  2. La interacción cooperativa, solidaria, respetando la diversidad.
  3. La responsabilidad compartida en la construcción de proyectos comunes.
  4. El desarrollo de las habilidades socioemocionales sobre los bienes comunes.
  5. Mejor rendimiento académico y mayor posibilidad de retención a largo plazo.
  6. Motivación intrínseca y un nivel superior de pensamiento reflexivo y crítico.
  7. Fortalecimiento de la salud mental y la autoestima, el sentido de la propia identidad y capacidad de enfrentar la adversidad y la incertidumbre.

Frente a la escuela conservadora donde los estudiantes compiten unos con otros para obtener buenas notas para aprobar el curso, y el tipo de competencias entre estudiantes que no fomenta el mejoramiento académico ni el compañerismo; el Aprendizaje Cooperativo es una estrategia que promueve la participación colaborativa entre los estudiantes, la interacción dinámica y la satisfacción de lograr buenos resultados. El propósito de esta estrategia es conseguir que los estudiantes se ayuden mutuamente para alcanzar sus objetivos personales y comunes. Además, les provee energía motivadora para perseverar en proyecto por las causas justas.

El rol del profesor no se limita a observar el trabajo de los grupos, sino a guiar, orientar, animar y mantener el ambiente emocional adecuado durante el proceso didáctico de reconstrucción, construcción recreación, creación y socialización de aprendizajes significativos, así como la interacción entre los grupos. La importancia del rol del docente en el “proceso de la mediación cultural, a través de instrumentos (especialmente el lenguaje y el trabajo) en condiciones de interacción social y dependen de leyes históricos-sociales” (Bermúdez: sf).

Un nuevo tipo de Educación requiere el trabajo sistemático para el desarrollo de las capacidades dialógicas, con el fin de poner en marcha mecanismos de cooperación y articulación social. El desarrollo de nuevas estrategias docentes sobre la base del conocimiento del contexto histórico cultural, la revaloración del legado de civilizaciones milenarias que perviven en las tradiciones culturales de los pueblos originarios y sus habitantes desplazados, así con respeto de las singularidades de las diferentes culturas sin ningún tipo de discriminación.

El mundo quechua tiene una enorme reserva sobre las herramientas para trabajar una escuela innovadora, reflexiva y creativa. Lo que históricamente en toda las actividades económicas y sociales funcionaba eficientemente puede a su vez servir de estrategias metodológicas fundamentales para construir una educación de contenido profundamente humanista, solidaria y socialista. Los trabajos colectivos cooperativos son creaciones de una civilización que se desarrolló teniendo como centro la vida en general y como parte de ella el ser humano, la satisfacción de sus necesidades plenas, donde no se conoció el hambre, la miseria, porque precisamente la vida tenía como fundamento el trabajo como deber y derecho. Formas de trabajo colectivos orientados al buen vivir no solamente entre seres humanos, sino, fundamentalmente con la madre naturaleza: Pachamama. Dichas formas de trabajo eran: ayni, minka y mita.

EL AYNI. Forma de trabajo dentro del ayllu o inter ayllus. fue un sistema de trabajo de reciprocidad entre los miembros del ayllu o entre ayllus, destinado a trabajos agrícolas y construcciones de casas principalmente. Trabajo de correspondencia mutua: hoy por ti, mañana por mí y en retribución, durante el trabajo la atención con comidas y bebidas.

LA MINKA. Forma de trabajo a nivel comunal, “impulsado por la profunda necesidad de resolver los problemas socio económicos: canales de riego; construcción y cuidado de andenes; edificación de puentes” (Espinoza: 1990: 205); y otras actividades comunes. Es el trabajo que se realizaba en forma voluntaria en obras a favor de la comunidad y del Sol (Inti), una especie de trabajo comunal, en beneficio de dios, de la comunidad o persona discapacitada, donde concurrían muchas familias portando sus propias herramientas, comidas y bebidas. Las familias participaban en la construcción de locales, canales de riego, así como la ayuda en la chacra de las personas incapacitadas huérfanos y ancianos.

LA MITA. Forma de trabajo a nivel estatal, “ordenada, planificada y supervigilada por el Estado por mediación de sus numerosísimos administradores” (Espinoza:2003:206).  Era un sistema de trabajo a favor del Estado, que movilizaba multitudes de indígenas a trabajar por turno en labores de construcción de caminos, puentes, fortalezas, centros administrativos, templos, acueductos, explotación de minas, etc. Existía una mita para servicios especiales como las labores de cargueros del Sapa Inca, músicos, chasquis y danzantes, los obligados a cumplir esta labor eran los adultos hombres casados, mas no las mujeres, comprendían entre los 18 y 50 años.

Estas tradiciones milenarias de formas de trabajo colectivas son aún vigentes después de medio milenio de conquista, continúan siendo prácticas cotidianas especialmente en muchas comunidades originarias y campesinas del Perú profundo, ayudándose en las labores de cocina, sembrío, pastoreo y construcción de viviendas entre otras actividades socioculturales.

La aplicación en el aula:
  1. Aynikuway. Expresión quechua que significa “ayúdame que también te ayudaré”. La propia lengua o idioma expresa el profundo calor humano de mejor aproximación y entendimiento, eficiente y fructífera comunicación. Efectivamente: aynikullaway (ayúdame por favor que también te corresponderé), ayniykukuway (con súplica: ayúdame que también te ayudaré), ayniykukullaway (expresión con mayor afecto: “ayúdame que también te ayudaré), etc. Cooperación recíproca entre estudiantes. El ayni es recíproco por antonomasia, tú me ayudas y luego yo te ayudo, nos ayudamos mutuamente. Es una forma eficaz de crear confianza en el trabajo colectivo donde se benefician equitativamente todas y todos, nadie queda sin correspondencia, nadie queda rezagada o al margen del colectivo.
  2. Minkay. Significa: “trabajo colectivo a favor de un miembro del ayllu o de la comunidad”. Es la concurrencia grupal en beneficio de un compañero, compañera, sección o institución. Por ejemplo, acudir colectivamente en auxilio del compañero que sufrió un desastre o hecho trágico, entonces solidariamente todos colaboran, sabiendo que la devolución por parte del beneficiado es imposible, así que no fuera imposible con minka no es una obligación corresponder a cada uno, pero sí a quién lo requiere de manera urgente o a quien solicita con prioridad y anticipación. Todas y todos por una causa justa.
  3. Mita. Significa: “trabajo en grupos preestablecidos en un campo o campos en forma sincrónica o asincrónica”. Entendido como trabajo en grupo y por turno. Forma de trabajo promovida a nivel de la sección o institución. Los diferentes tipos de responsabilidades que existe en el aula, asume un determinado grupo por un tiempo determinado. Por mencionar algunas demandas o necesidades de la sección o del colegio: control de higiene, disciplina y orden, materiales, organización, ambiente, periódico mural, entre otros, que asumen por grupos y por turno de manera organizada.

Forma de trabajo colectivo bajo un cronograma preestablecido por acuerdo, donde estudiantes aprenden a tomar decisiones, ejecutan y evalúan las responsabilidades asignadas a cada integrante y el desempeño grupal en torno a los objetivos y las metas establecidos.

La tradición cultural andina, paradigma de la planificación, organización, ejecución y evaluación del trabajo colectivo. Llevar como material de estudio, como instrumento de aprendizaje en siglo XXI, la formación de valores como solidaridad, cooperación, confianza, identidad para contribuir en la solución de los grandes problemas estructurales que nos afecta hoy, asimismo contribuir en la construcción de un sistema social justo y equitativo, es la mejor manera de honrar a los creadores de la maravillosa civilización andina.

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Autor:
Reynaldo Robles Aroste, nacido en Apurímac Perú.
Licenciado en Filosofía-Historia.
Experiencia laboral: 37 años Educación secundaria
Curso de postgrado: Historia y Educación de la Creatividad
Premio Nacional Horacio
Correo electrónico: [email protected]

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