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[Pedro Fulleda] ¿Recreación o entretenimiento…?

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En su libro “Un cierto modo de vivir” el español Luis Sagi-Vela comenta: “No dejamos de jugar porque envejecemos, sino que envejecemos porque dejamos de jugar”.
La verdadera recreación es la que potencia la obtención de experiencias vivenciales positivas que enriquezcan la memoria y permitan la vitalidad del individuo a través del recuerdo. A ella se opone el simple entretenimiento. La recreación es participación… el entretenimiento es evasión. Cuando frente a un problema la persona se limita a entretenerse (consumiendo alcohol, por ejemplo) estará refugiándose en el olvido, asumirá su tiempo de ocio como tiempo de consumo, y no podrá liberarse de la enajenación que esta acción conlleva, sin alcanzar el crecimiento interior, el desarrollo personal que le ayude en la solución de su problema. Veamos lo que dice al respecto el comunicólogo español Vicente Romano en su libro “La formación de la mentalidad sumisa”:

La distracción de los problemas cotidianos mediante el entretenimiento se ha convertido hoy día en una de las industrias principales de la denominada ‘sociedad libre de mercado’ (…) El entretenimiento y la distracción nos ponen en contacto con lo que no tenemos y, por tanto, deseamos: gente rica y guapa, países exóticos, casas y vidas suntuosas, agraciados con golpes de suerte en la lotería y en los concursos, etc… Entretener significa compensar durante un rato las debilidades y carencias emotivas y sentimentales (…) Como juego lucrativo con las emociones de los demás, el entretenimiento es en realidad una cuestión política, determinada por los medios utilizados. El entretenimiento y la diversión de las grandes masas de la población, la organización interesada de su tiempo libre, se ha convertido en una de las industrias más lucrativas de nuestros días (…) Ahora esta industria utiliza todas las formas de la cultura popular: historietas, dibujos animados, discos y cintas magnéticas, videojuegos, programas de radio y televisión, cine, revistas ilustradas, acontecimientos deportivos, conciertos de rock… Hay una gran diversidad de productos para escapar a las presiones y angustias de la vida cotidiana (…) Esta explotación interesada de las necesidades humanas de entretenimiento, de asueto y relajación, cumple una función importante: distraer de la realidad a las grandes masas, lo cual debe entenderse también dentro del marco de la manipulación ideológica y la formación de la mentalidad sumisa”.

El reto que se impone a los encargados de atender la recreación de las personas es concebir actividades que se inscriban dentro de un ocio asumido como verdadero tiempo libre y no como tiempo de consumo, como un real acto de participación y no como entretenimiento para la evasión, con el que se pretenda “vender un producto recreativo” sin tener en cuenta las reales motivaciones personales de los participantes, esas que les harían involucrarse       -con pleno ejercicio de su libertad de elección y de disfrute- en las propuestas organizadas por y para ellos con el fin de enriquecer sus recuerdos positivos a través de gratas experiencias vivenciales. Lo lúdico en el acto recreativo está dado por el ejercicio de la libertad para la posibilidad de elección. El juego impuesto deja de ser tal, pues resulta heterocondicionado, con reglas ajenas a la voluntad de los participantes, que no se pueden variar, lo cual pone punto final al placer. El juego se convierte en deporte justo cuando la participación en él se heterocondiciona con reglamentaciones invariables, y es el entusiasmo de la competición lo que salva el placer en él, por la reafirmación de la supremacía de unos deportistas sobre otros.

En la recreación es contradictorio hablar de supremacía, pues ella limita la participación. Sus actividades no pueden concebirse como evento deportivo basado en reglamentaciones invariables y con una competición que exija y estimule la supremacía de unos sobre otros. Ellas tienen que ser, por definición, un momento de participación lúdica, libre y espontáneamente elegida, con normas flexibles que se ajusten a las posibilidades, intereses y necesidades de los participantes, y donde la competición sea sustituida por una competencia consigo mismo, por el afán de ser más competente, de hacerlo cada vez mejor y en cooperación con los demás, como resultado de lo cual surgirán el recuerdo, la experiencia vivencial positiva que asegure el desarrollo personal y el placer por haber alcanzado un real estado de re-creación.

Para que la recreación -electiva y participativa- resulte alternativa lúdica es indispensable que esté presidida por la voluntad creativa de los participantes. El error más común que cometen los animadores y recreacionistas es la tendencia a convertir todo acto recreativo en competición deportiva, para lo cual se elaboran reglamentaciones complejas y se concibe un sistema de participación que deja finalmente algunos ganadores a quienes premiar y muchos supuestos perdedores que eliminar. Esto es la exacta negación del juego. Jugar es experimentar, disfrutar con el descubrimiento de nuevas posibilidades, crear lo necesario para la acción, intercambiar experiencias y motivaciones, involucrarse a plenitud, sin limitaciones de cualquier índole, y disfrutar del desarrollo de la actividad sin esperar nada material a cambio por sus resultados.

Resumiré la relación entre Lúdica, ocio, tiempo libre y recreación en los siguientes modelos del comportamiento social, a partir del empleo que se da al tiempo total del hombre (TTH) y sus componentes: el  tiempo de trabajo (TT) y el tiempo de ocio (TO).

La Humanidad ha de proponerse el Modelo C: el del hombre que no solamente fabrica y juega, sino que es absolutamente sabio, por asumir su tiempo total como verdadero tiempo libre (tiempo de libertad), para la satisfacción placentera de su necesidad de desarrollo.

NOTA DE REDACCIÓN: La Web del Maestro CMF publica los textos originales de su autor, no necesariamente coincide con lo expuesto en el tema, no se hace responsable de las opiniones expresadas, y no promociona ningún producto, servicio, marca o empresa. Sugerimos a nuestros lectores conocer la identidad de la fuente o de su autor o autores, para tener mayores elementos de juicio y la pertinencia a su realidad educativa.


Autor:
Pedro Fulleda Bandera, nacido en Cuba y residente en Ecuador.
Licenciado en Comunicación Social, con experiencia laboral como periodista especializado en temas históricos y culturales. Se desempeñó como docente de especialización en el Instituto Superior de Cultura Física. Presidió la sección “Juego y Sociedad” de la Asociación de Pedagogos de Cuba. Ha impartido cursos y conferencias sobre lúdica y desarrollo humano en diversos países iberoamericanos.
Autor de artículos y libros sobre Ludología y temas de actualidad política y social.
Enlaces de interés: pedrofulleda.blogspot.com / wattpad.com
E-mail: [email protected]

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