Mucho amor, eso no puede faltar nunca en la vida de un hijo, y mucha autoridad

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Con la finalidad de ayudar a familias y profesores, el terapeuta español Antonio Ríos Sarrió opina que “muchos de los conflictos se generan en las familias y son ellas quienes tienen que buscar las soluciones”. Es Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Alicante, y doctorado en la Unidad de Psiquiatría en la Universidad de Valencia (España). Es Licenciado en Ciencias Eclesiásticas por Facultad de Teología de la Universidad Pontificia Salesiana de Roma (Italia), y Licenciatura en Psicología, con estudios por finalizar en la Universidad Nacional de Educación a Distancia. Actualmente dirige el Centro FAyPA, un espacio de orientación y terapia en Alicante (España).

Tiene experiencia docente en el Departamento Psiquiatría (Universidad de Valencia), en la Escuela Oficial de Magisterio EDETANIA de Valencia,  en la Universidad Miguel Hernández de Elche, en el Máster Universitario en Psicología de la Salud de la Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir, y es un especialista en orientación y psicoterapia familiar, de pareja y con adolescentes. Ha ejercido la docencia en másteres de psicología e imparte talleres en escuelas de padres y madres. Nos recuerda que: “la adolescencia es una etapa con un principio y un final, es decir: ¡se termina!”, y que “los conflictos se generan en las familias y son ellas quienes tienen que buscar las soluciones”.

Gracias a la publicación Aprendemos Juntos, de El País (España), BBVA y Editorial Santillana, compartimos con fines únicamente educativos y de formación permanente, partes del diálogo entre el profesor Ríos y auditorio que lo interrogará y tratará diversos temas como la adolescencia, la personalidad, rol de los padres, la autoridad, los límites, las referencias, el diálogo, las relaciones entre loa padres e hijos, relaciones entre profesores y estudiantes, educación emocional, comunicación, las conversaciones afectivas, efectivas y superficiales, desarrollo emocional y educación, entre otros aspectos que podrían ayudarnos en la tarea educativa familia – escuela.

En esta publicación compartimos los enlaces del video completo y de dos momentos destacados, así como partes transcriptas del diálogo, y que recomendamos leer íntegramente el diálogo en el enlace que indicamos al final del artículo. Es nuestro propósito que esta publicación sea una invitación a seguir entusiasmados en nuestra formación permanente, conociendo los aportes y la experiencia de especialistas cercanos al mundo educativo. Hacemos presente que las letras en negritas y cursivas son nuestras.

ALEJANDRA: … qué nos pasa a los adolescentes en la adolescencia, o sea, por qué los adolescentes se comportan como se comportan.

ANTONIO RÍOS: “La adolescencia es una etapa. Y, como es una etapa, tiene un principio y un final. ¿Con eso qué estoy diciendo? Para que nos desaniméis: que se acaba, se termina. Esa es la gran noticia: se termina. […] Tiene unos años de arranque, de subida, una cima donde están impresionantemente insoportables y luego una bajada espectacular. […] Y eso coincide, sobre todo, con la secundaria y el bachillerato. […] En esta etapa, lo importante es que se preparen los padres, […] El proceso evolutivo psicológico es el mismo, pero cada chico y cada chica lo expresa según su personalidad. […] Entonces, en un abanico de posibilidades, […]. Por eso es una etapa tan complicada donde realmente lo que necesitan es… pues personas adultas que les puedan ayudar y contener en esa etapa. Por eso es tan complicada, tan difícil, porque es donde más cambios se dan, donde más cambios de todo tipo. […]”.

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PALOMA: ... muchas veces los adolescentes quieren una cosa y a la vez la contraria. ¿Qué consejo nos darías para poder ayudarles?

ANTONIO RÍOS: “[...] lo voy a explicar desde mi experiencia profesional, desde la consulta donde yo trabajo todos los días con adolescentes y con familias. [...] Es como que todo el suelo donde se han anclado durante la infancia se les ha movido. Y esa inseguridad les lleva a fluctuar. Y a veces esa fluctuación les hace ser incoherentes y quieren una cosa y al mismo tiempo no la quieren. Entonces es muy interesante, porque el adolescente te va a decir lo que piensa, pero no lo que siente. Esto es una de las cosas más importantes. Ellos te van a decir lo que piensan en cuanto a lo que ellos quieren, lo que creen, [...] Pero no te dicen lo que sienten. [...] Ellos tienen que saber que estás por ahí. [...] Claro, esto a los padres les desconcierta tremendamente.[...] Y estas son las conductas paradójicas de los adolescentes. [...]”.

LA PARADOJA ADOLESCENTE (MOMENTO DESTACADO 06´ 18”)

JUAN JOSÉ: ... tengo el manual para el coche, pero a mí nunca me dieron ni manual para enseñarles ni para vivirlo en casa. Entonces, en ese túnel que me encuentro, me gustaría que nos comentaras algo.

ANTONIO RÍOS: “[...] Igual que hay un entrenador deportivo, hay un entrenador de la voz, hay un entrenador educativo para enseñarle y tal, los padres los preparan para la vida. ¿Y eso qué significa? Que hagas todo lo posible para que saques dentro de ellos sus cualidades, sus capacidades y se las desarrolles. [...] La función parental, que es prepararles para la vida, es doble. Por una parte, es la función afectiva y por otra parte, la función educadora. [...] Y el amor engloba la aprobación, el refuerzo positivo, la validación, la connotación positiva... [...] Esto es necesario para el desarrollo emocional de un menor, que se le quiera, pero no es suficiente. Hace falta también educar. ¿Y cómo educamos? ¿Cuál es la función educadora? La de la autoridad. Lo que educa hoy y siempre ha sido el amor y la autoridad mezclados.  esta es la moneda de las dos caras. Una es el amor y la otra, la autoridad. La autoridad que se expresa en normas, límites, responsabilidades. [...] los límites son necesarios. [...] Vivir con un adolescente en casa es muy complicado. Es muy complicado, [...] para caminar por el túnel: amor y autoridad. Mucho amor, eso no puede faltar nunca en la vida de un hijo, y mucha autoridad. Es decir, tú eres el que marcas, negociando, pactando. Pero tiene que haber figuras adultas seguras que contengan y eso les ayuda a ellos a ir caminando en el túnel para salir del túnel”.

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ELGA: ... en esta etapa que está claro que es complicada, ¿qué herramientas concretas nos sugieres para poder gestionar, para ayudarles?

ANTONIO RÍOS: “La educación de un hijo dura 20 años. Dura 20 años. A los 20 años ya está hecha la educación. [...] Cuando viene un hijo a casa, la vida nos da 20 años para prepararles para la vida y dotarles de capacidades para que, cuando sean adultos, jóvenes primero y luego adultos, sepan manejarse en la vida. [...] Y esa es la función de los padres, no tanto enseñarle contenidos de matemáticas ni ciencias ni lenguas ni nada. Él ha de prepararte para la vida con tus capacidades, con tus dones, con tus cualidades que tú tienes, no los que a mí me gustaría, sino los que tú tienes, que los voy a intentar sacar y aprovechar. [...] Después de los veinte años, ya lo que sigue es maduración de la persona como tal. [...] En esos 20 años hay una herramienta fundamental que hemos dicho antes, que era el amor y la autoridad. [...] Y eso cuesta un montón. Porque te has pasado 20 años dedicándote a educarles y a prepararles para la vida. Y tienes que decir: «Ya están preparados y tienen que madurar ellos y no les puedo evitar los errores ni los fallos. No. Si me voy del escenario, ¿dónde voy?». A las bambalinas. [...] Y tú, desde las bambalinas, le asesoras, porque tú ya sabes el guion de la vida cuál es. Eso ya lo sabes. Luego hará lo que le dé la gana. Pero se lo puedes decir. Lo que no puedes es salir al escenario [...] La vida te ha dado un hijo o una hija, o dos o cinco, me da igual, y los has preparado para la vida. Ahora, hemos de saber que los veinte años que te toca a ti prepararles son los más complicados de la vida. Y los últimos cinco o seis años de esos veinte, los más difíciles. [...] No puedes pensar como ellos ni ellos como tú. Tú le puedes decir tu opinión. Sí, porque los padres tienen que decir siempre la opinión, porque sois las figuras de referencia. Un hijo tiene que oír siempre al padre y a la madre, aunque no te hagan caso. Pero se les queda. [...] Eso no se nos puede olvidar.  [...] Hay padres que tienen que aprender a no oír tanto, a no mirar tanto, a no oler tanto. [... porque puedes encontrar] siempre motivos para estar enfadándote. [...] Los que más tienen que aprender son los padres, porque es una etapa para ellos. [...] no convencerles, no razonarles constantemente, no repetir los argumentos constantemente, seleccionar muy bien por lo que vale la pena, estar presentes en sus vidas, ir a todo, pero discretamente. [...] Pero hay que estar en su vida. [...] Esto es lo duro de ser padres de hijos adolescentes de esa etapa. Porque estás a su lado y te ignoran. [...] Esta es la clave. Los padres no tienen por qué sentirse desplazados en absoluto. Tienen que saber situarse, que es yéndote un poco del escenario. Te tienes que ir del escenario y que aparezcan otros. Eso es sano y es bueno para tus hijos”.

TRES FORMAS DE HABLAR CON TUS HIJOS ADOLESCENTES (MOMENTO DESTACADO 06´ 47”)

PATRICIA: ... En esta etapa es verdad que los alumnos tienden a bajar el rendimiento escolar, los padres se preocupan, los docentes también. ¿Qué nos recomendarías a los profesores en esta situación?

ANTONIO RÍOS: “[...] El adolescente baja el rendimiento académico por todas las interferencias emocionales, sexuales, sociales que aparecen en su mente y en su vida durante esta etapa. [...]

Están ensimismados. [...] La peor época es la de la subida y la cima. [...] Mirad, es igual que los padres, pero de otra manera. Explico esto. A los alumnos se les educa igual, con amor y autoridad. Los profesores y los maestros tenéis que querer a los alumnos. Eso es fundamental. No como un padre y una madre, no es un vínculo paterno o maternofilial. [...] está demostrado que los alumnos que ven que el profesor se preocupa por ellos, la profesora se preocupa por ellos, rinden mucho más en esa materia. [...] les provoca estudiar más e interesarse más por esa materia. Es fundamental que los docentes aprendan que se educa con amor y autoridad, [...] A un alumno no se le humilla en público. Nunca. Nunca. [...] yo les diría a los profesores de ahora que tienen que querer a los alumnos. [...] Tienen que saber mucha inteligencia emocional, tienen que conectar con las emociones del adolescente. Y tienen que saber que el adolescente les va a desafiar, que les va a chulear y que no tienen que entrar a su juego, como pasa con los padres. [...] Cada uno tiene sus dificultades. Y, luego, a muchos docentes también les diría que tienen que saber qué familias tienen estos chavales detrás a veces. [...] claro, tú no lo sabes como docente, pero tienes que preguntar, tienes que indagar, tienes que ver algo. [...] un docente en la actualidad, aparte de prepararte una unidad didáctica fenomenal y saber los contenidos estupendos, tiene que haber una actitud de inteligencia emocional para conectar con los adolescentes. Y yo creo que también, a veces me lo dicen algunos profesores cuando les doy cursos: «Es que en el máster de Educación, que nos preparan para dar clase, no nos hablan de adolescencia, y es la materia prima». Es la materia prima con la que tienes que trabajar y no sabes con qué barro vas a modelar. Entonces por eso lo digo. Por una parte, los docentes tienen que amar y también tienen que ejercer la autoridad con normas, límites, responsabilidades y consecuencias, pero no desproporcionadas. Y en las consecuencias es muy importante que no nos desprestigiemos, tanto los padres como los docentes. ¿Qué significa desprestigiarse? Que tú, lo que dices lo cumples. Si no lo cumples, te desprestigias, pierdes prestigio. Entonces los docentes de hoy no pueden ser colegas de sus alumnos. No. Igual que un padre tampoco puede ser amigo de su hijo. [...] El colegueo y el buenrollismo nos han llevado a situaciones muy delicadas en la actualidad y a perder la autoridad. [...] Y yo añadiría en el máster de Educación y en el currículum de formación de un profesor o una profesora de secundaria que tienen que aprender lo que es psicología evolutiva y la adolescencia fundamentalmente. No basta que tengas una ingeniería o que tengas una carrera de letras o de ciencias o lo que sea para dar clase. No. Porque tú vas a dar clase a una materia prima. Y eso hay que saberlo manejar. [...] No son ordenadores. Son personas con emociones, sentimientos y problemas y familias que están detrás de ellos. [...]”.

AYUDA, ¡TENGO UN HIJO ADOLESCENTE! (ENTREVISTA COMPLETA  01h. 25´ 04”)

CATHERINE: ... ¿Qué pautas nos podrías dar o consejos para ir mejorando la comunicación padre-hijos?

 ANTONIO RÍOS: “[...] Mira, hay tres modos de comunicarse con un hijo adolescente. También esto lo puedes pasar a la docencia. La comunicación afectiva, de afectos, la comunicación efectiva, la diferencia, y la comunicación superficial. [...] la comunicación afectiva. [...] Es la comunicación en donde el adolescente, la adolescente, decide hablar contigo y quiere comunicarte sus afectos, lo que le pasa, lo que le ha sucedido, etcétera. Lo deciden ellos y vienen a hablar contigo y a contarte cosas. [...] Lo que hay que hacer es compartir. [...] . No te pierdas eso porque eso es mágico. [...] Un adolescente cuenta lo que le da la gana y muchas veces lo que quieren que tú escuches. [...] Comunicación efectiva: la contraria, cuando somos los padres o los educadores los que queremos hablar con ellos. Ellos no deciden, decidimos nosotros, y entonces ellos, como no han decidido, ¿qué se ponen? En modo pasivo. [...] cuando vayan a hablar con los hijos para darles una información o decirles algo, tienen que ser muy breves y muy concisos, porque como empiecen a dar vueltas y vueltas y vueltas, ellos se desconectan y no te escuchan. [...] Y la tercera. La comunicación superficial, que es la que más hay que utilizar, la que más. [...hay] Tres tipos de comunicación: afectiva. Cuando ellos vienen. Eso es mágico. Eso es mágico. Las cosas que no os gusten, quedároslo, y al día siguiente se les corrige o se les reconduce. Segunda. La comunicación efectiva, que tiene que ser no muy frecuente, cosas que queremos decirle o advertirle o comentarle. Y luego la superficial, de lo que hay que hablar es de todo esto superficial. Además, hay que inventarse cosas a veces.[...] Y los docentes, igual. Los que sois profesores y maestros y maestras, también igual. [...] Y van a hablar a los despachos y te buscan. Se hacen el encontradizo y tú tienes que saber que vienen a hablar. Escúchales. Eso es mágico. No te lo pierdas. No te lo pierdas. Esto es otra de las funciones de los docentes, escuchar a los chavales. Porque ellos tienen necesidad de hablar con los docentes. Entonces el docente que quiere a sus alumnos, los alumnos van a hablar con él o con ella. Así es que mucho ánimo”.

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CARMEN: ... ¿Qué estrategias nos recomiendas utilizar a los padres para manejar ese conflicto con nuestros hijos adolescentes? Gracias.

ANTONIO RÍOS: “A ver, el conflicto con el adolescente es inevitable. Es inevitable porque en la adolescencia suceden dos grandes crisis: la crisis de identidad, que es la que hemos dicho de los cambios que ellos tienen, emocionales, sexuales, sociales, de amigos, de inteligencia… [...] Y luego, otra crisis que también sufren ellos y que la sufrimos nosotros, los padres y docentes, es la de la afirmación del yo. Es decir, el yo de la personalidad aparece desde que nacen los niños y las niñas. Es genético. [...] ¿Cuándo y dónde ellos afirman su yo? Delante de los padres, de las figuras de autoridad. ¿Y cómo lo hacen? Desafiando todo lo que digan los padres. [...] ¿Qué estrategia te sugiero y os sugiero a vosotros para cuando tenéis un conflicto con un adolescente? Negociar. Hay que aprender a negociar. En la mayoría de los adolescentes, con una negociación conseguimos mucho más que por imposición o por obligación. [...] ellos no cumplen la negociación al cien por cien. [...] cumplen en un sesenta o un setenta por ciento. [...]”.

ANA: ... Como experto en adolescencia y adolescentes, me gustaría saber si las generaciones adolescentes de ahora lo son durante más tiempo comparado con generaciones pasadas. Y también me gustaría saber si crees que los jóvenes y los adolescentes de ahora son más inmaduros.

ANTONIO RÍOS: “Mirad, el ciclo evolutivo, lo que es el proceso evolutivo, psicológico y emocional es el mismo. [...] los modelos de autoridad han cambiado. [...] en estos últimos veinte años, por decir dos décadas, ha habido una educación que se ha basado mucho más en la sobreprotección y en el permisivismo y nos está pasando factura. ¿Qué significa sobreproteger? Una cosa es proteger a un hijo, que es protegerle de que no pase nada ni nada. ¿Y sobreprotegerle qué es? Evitarle toda dificultad, sufrimiento y problema. [...] Y estás haciendo un inútil. Como tú le soluciones todo, no le capacitas para la vida. […..] Eso es sobreprotección. Facilitarle todo, hacerle todo fácil. [...] No se trata tampoco de una educación estricta, estricta, pero sí contenida. Y que ellos solucionen y hagan las cosas y faciliten las cosas, y que ellos se busquen la vida. [...] Tú no puedes facilitarle todo, lo haces un inútil. Que sufra. Sí, un poco de sufrimiento es bueno, no pasa nada”.

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ANDRÉS: ... Quisiera preguntarte para ti qué es la educación y en qué consiste educar.

ANTONIO RÍOS: “[...] para mí, es preparar a los hijos y a los alumnos y a los chavales en la sociedad para el futuro. Hemos de preparar hombres y mujeres que cuando lleguen a ser jóvenes y luego adultos, estén preparados para afrontar las dificultades de la vida. [...] Es muy importante que un padre y una madre preparen a sus hijos para todo: que sean autónomos, independientes, que no dependan de nada ni de nadie, que puedan solventarse sus vidas y sus dificultades, y si tienen que ayudar o necesitar ayuda de alguien, que aprendan también a pedir ayuda. Pero prepararles para la vida. Esto para mí es la educación. [...] entran el amor y la autoridad como claves fundamentales. [...] Y no eres el colega. No. No eres el colega. «Yo soy tu profesor, tu profesora, que me importas mucho y me interesas mucho». [...] ¿Qué significa eso? Con un porcentaje de que las cosas no son como a mí me gustarían, que no salen como yo quisiera y no puedo vivir mal por ello. [...] No solamente con una formación académica, no, sería carente. [...] Confiando en ellos, autoestima, reforzando, apoyándoles, animándoles, corrigiéndoles, consecuencias, enfados, claro, conflictos, negociación… para prepararles, y que un día… salgan a alta mar y puedan navegar ellos solos. [...]”.

La transcripción completa de este diálogo lo puede Usted leer aquí: AYUDA, ¡TENGO UN HIJO ADOLESCENTE!

Esta publicación corresponde a SERIE DE VIDEOS: APRENDAMOS JUNTOS, PARA SUMAR POR LA EDUCACIÓN

“Los 20 años nos toca educar a los hijos son los más complicados de la vida y los últimos cinco son los más difíciles”.

NOTA DE REDACCIÓN: Las ideas y opiniones expresadas en este diálogo, no son necesariamente las de la Web del Maestro CMF, y no comprometen en modo alguno sus políticas de formación permanente y revalorización de la tarea docente. Sugerimos a nuestros lectores conocer la identidad de la fuente o de su autor, para tener mayores elementos de juicio y la pertinencia que ayude a su reflexión desde su realidad educativa.

REDACCIÓN WEB DEL MAESTRO CMF



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