Stanislas Dehaene: El mayor talento de un profesor es ser capaz de dirigir la atención del alumno, hacia el nivel correcto

El neurocientífico cognitivo francés Stanislas Dehaene (1965), comenzó su formación como matemático, estudiando matemáticas en la École Normale Supérieure en París (Francia), obteniendo su maestría en matemática aplicada y ciencias de la computación en 1985 de la Universidad de París VI (Francia).

Influido por Jean-Pierre Changeux, comenzó a colaborar con él en modelos neuronales computacionales de cognición humana, incluyendo memoria de trabajo y control de tareas, colaboraciones que continúan hasta nuestros días. Recibió su doctorado en psicología experimental en 1989 con Jacques Mehler en la École des Hautes Études en Sciences Sociales (EHESS) de París. Pasó como becario postdoctoral en el Instituto de Ciencias Cognitivas y de Decisión, con Michael Posner en la Universidad de Oregón (USA).

De vuelta en Francia, comenzó su propio grupo de investigación que hoy cuenta con casi 30 estudiantes graduados, becarios postdoctorales e investigadores. Es mejor conocido por su trabajo en cognición numérica, una disciplina que popularizó y sintetizó con la publicación de su libro de 1997, The Number Sense (La Bosse des maths), que ganó el premio Jean-Rostand al mejor libro científico de audiencia general en francés. (cf Wikipedia). Ha propuesto la idea del “reciclaje neuronal”, “y ahora tenemos algunas evidencias al respecto. Consiste en que tenemos circuitos en el cerebro que existen con anterioridad, que nos vienen dados por la evolución, y nosotros hemos inventado la educación para cambiarlos, para reciclarlos y darles otro uso”.

“Cuenta el neurocientífico Stanislas Dehaene que uno de los experimentos más divertidos y emocionantes que han llevado a cabo en su campo es estudiar el cerebro de matemáticos profesionales. Observar cómo se comportan sus neuronas mientras trabajan con conceptos abstractos, “altamente dimensionales”, les ha permitido llegar a una conclusión: las áreas cerebrales que utilizan no son en absoluto las que tienen que ver con el lenguaje natural. Es decir, las matemáticas tienen su lenguaje propio.” (cf SER).

Gracias a la publicación Aprendemos Juntos 2030 del BBVA y El País (España), compartimos con fines únicamente educativos y de formación permanente, partes del diálogo entre el neurocientífico Dehaene y un auditorio variado, sobre temas que nos podrían ser útiles para nuestra reflexión personal y comunitaria, como qué la neurociencia, el aprender, la relación entre el cerebro y el pensamiento, el error, el sueño, el error, la sinápsis, Calificación por notas, la memoria, el aprendizaje de la lectura y matemáticas,  el lenguaje y la comprensión, la dislexia, escritura,  … entre otros temas relacionadas a la educación y la neurociencia.

En esta publicación compartimos los enlaces del video completo y dos momentos más destacados, así como partes del diálogo, que recomendamos leer íntegramente en el enlace que indicamos al final del artículo. Es nuestro propósito que esta publicación sea una invitación a seguir entusiasmados en nuestra formación permanente, conociendo los aportes y la experiencia de especialistas cercanos al mundo educativo. Si acaso tiene usted alguna opinión que desea compartir con el profesor Dehaene, le sugerimos comunicarse por medio de las redes. Hacemos presente que las letras en negritas y cursivas son nuestras, y los corchetes indican partes de la fuente no compartidas.

Carlos: … ¿qué es la neurociencia? ¿Cómo nos podría ayudar a aprender mejor?

Stanislas Dehaene: “[…] Las llamamos «neurociencias», en plural, porque, en realidad, es un conjunto de disciplinas cuyo objetivo es estudiar el cerebro. Es importante entender que en el cerebro diferenciamos numerosas escalas. Yo estudio el cerebro humano en su totalidad con métodos de imagenología cerebral que permiten verlo desde el exterior. En cambio, otros compañeros neurocientíficos estudian el cerebro de los animales y, gracias a eso, son capaces de ir descendiendo a escalas mucho más pequeñas. Para comprenderlo, podemos imaginarlo casi como las muñecas rusas, que están una dentro de otra. […] Hay moléculas que tienen un papel muy concreto en el cerebro y que llamamos receptores o neurotransmisores, que transmiten químicamente la información al cerebro. […]. Ahí hay un gran trabajo para tratar de comprender la velocidad y la naturaleza de la transmisión de la información, pero sigue siendo una escala microscópica. Luego pasaríamos a una escala algo mayor, la de las neuronas. […] Nosotros intentamos comprender la cadena de tratamiento de la información que lleva de un punto a otro en el cerebro y que nos permite identificar una cara, una palabra o reconocer una cifra y llegar a hacer un cálculo. Mi misión es hacer esto tangible. […] Los investigadores no podían ver el cerebro. Tenían que esperar a que alguien muriera y poder diseccionarlo para comprender y analizar este órgano. Hoy podemos tumbarnos en una máquina y, gracias a la magia de la resonancia magnética, hacer cortes y observar cada punto del cerebro. […] Y mi trabajo de neurocientífico consiste en utilizar estas señales para medir de manera precisa cómo calcula el cerebro. El aprendizaje es, realmente, la función más extraordinaria de nuestro cerebro, es decir, que el cerebro no solo no es estático, sino que cambia estas señales en función de lo que somos capaces de aprender. […] En definitiva, las neurociencias consisten en eso, en tratar de crear puentes entre el objeto, el cerebro y el pensamiento. La manera en que el cerebro genera el pensamiento es una de las grandes asignaturas de la ciencia hoy día. Es uno de los grandes misterios de la ciencia. ¿Realmente podemos reducir el pensamiento a este objeto biológico? Yo creo que sí, creo que debemos aceptar que somos fruto de la actividad neuronal. Somos nuestro cerebro. Esa es la cuestión”.

Nacho: … me gustaría preguntarle qué es lo que realmente significa aprender.

Stanislas Dehaene: “[…] Hay muchas definiciones sobre lo que es aprender. […] aprender quiere decir crear en nuestro cerebro un modelo del mundo exterior. Cada una de nuestras regiones cerebrales entraña un pequeño modelo, una especie de maqueta, de un aspecto del mundo exterior; y tenemos miles de modelos. […] Pensamos que para aprender un modelo es necesario modificar las sinapsis, que son los puntos de contacto entre las neuronas, para ajustar los parámetros de forma que se adapten al mundo exterior. […] Aprendimos a alinear la visión con los gestos que realizamos. […] Es la señal de error lo que nos permite corregir. […] en el cerebro habría que imaginarse miles de millones de parámetros, que son todas las sinapsis, y que el cerebro va a utilizar la corrección de un error para corregir cada uno de esos parámetros. Es un principio que también se utiliza en la inteligencia artificial. Es el desfase entre lo que hacemos y lo que habríamos debido hacer lo que nos permite poder corregir. Ahora tenemos algoritmos en los ordenadores que nos permiten la retropropagación de ese tipo de errores. Esto se sustenta en un principio muy importante: gracias a cometer errores somos capaces de aprender. Esto puede parecer algo paradójico porque en los colegios se les dice a los niños que intenten no cometer errores, pero el cerebro no aprende si no recibe una señal de error. […] Lo que podemos sacar en claro de esto es que no debemos avergonzarnos de cometer errores. No podemos aprender sin errar. […] aprender es proyectar modelos de nuestro cerebro en el mundo exterior para calcular el desfase. Aprender es también partir de un estado muy estructurado del cerebro […] Aprender es también una actividad que está distribuida extraordinariamente en el cerebro. No hay una sola región que no aprenda. El aprendizaje no es una función de una región en concreto: es una función que está distribuida por todo el cerebro, dependiendo de la naturaleza de lo que aprendemos. Si aprendemos a leer, irá a regiones muy concretas, por ejemplo, al lóbulo occipitotemporal. Si estudiamos matemáticas, irá más a la parte dorsal y a ambos hemisferios del cerebro. […]”.

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Elena: … me gustaría saber exactamente en qué consisten los cuatro pilares fundamentales del aprendizaje que habías nombrado antes.

Stanislas Dehaene: “[…] comprendiendo mejor qué hace nuestro cerebro para aprender, podemos explotar mejor su potencial y podemos aprender a aprender mejor. Podemos aprender a aprender. Vamos a hablar de los cuatro pilares. El primer pilar es la atención. Hay muchos estudios sobre lo que es la atención y se ha descubierto que la atención es una especie de amplificador que selecciona una información y que la amplifica al cerebro. Por tanto, si no prestas atención a algo, la señal […] se detendrá muy rápidamente, como una ola que va disminuyendo y que se detiene en áreas precoces del cerebro. […] Hay estudios muy buenos que demuestran que la atención puede impedir el aprendizaje completamente o, por el contrario, potenciarlo en gran medida […] Es sorprendente, pero solo vemos aquello a lo que le prestamos atención. Si no le prestamos atención, es invisible. Esto para el aprendizaje es una clave. […] debéis canalizar la atención de los niños hacia lo que queréis que aprendan. […] La atención orienta la información hacia un circuito totalmente diferente al circuito normal de la lectura. […] El profesor debe ser alguien que… Yo digo siempre que el mayor talento de un profesor es ser capaz de dirigir la atención del niño, del alumno, hacia el nivel correcto, hacia lo que queremos que aprenda.

El segundo y el tercer pilar son lo que yo llamo «el compromiso activo» y «la corrección de error». […] No podemos aprender de forma pasiva. Nuestro cerebro aprende cuando proyecta una hipótesis, genera una idea […] No podemos aprender como sujetos pasivos esperando que eso nos llegue. […] Es necesario recibir una señal de error bien del exterior, como el profesor que corrige, o una señal interna que nos permita ver el desfase con la realidad, […] por ejemplo, el sistema de notas no es apropiado. Una nota no es una buena señal de error. Hace falta una señal de error que sea informativa, […] Lo que aprendemos es que no hemos acertado y, por el contrario, eso puede tener un efecto negativo, una especie de castigo, una comparación con los demás, una mala imagen de uno mismo, etc. Lo que queremos decir con «señal de error» no es en absoluto un castigo, es una señal informativa que permite corregir el modelo mental de nuestro cerebro. Por tanto, atención, compromiso activo, corrección de errores… y el cuarto pilar de aprendizaje, que es lo que llamamos «la consolidación», […] no podemos aprender en una única vez. […] No logramos prestar atención a todo al mismo tiempo. […] consolidar el aprendizaje conlleva liberar recursos para poder pasar a otra etapa del aprendizaje. […] Los neurocientíficos han descubierto que aprendemos cuando dormimos y que el sueño tiene un papel fundamental en la consolidación de lo que hemos empezado a aprender. […] el cerebro está también muy activo durante el sueño, no para de trabajar, y continúa estando activo toda la noche. […] lo que hace potenciar el aprendizaje. […] Se ha demostrado en laboratorio que los circuitos se consolidan durante la noche, y lo vemos incluso a nivel de neuronas individuales. […] Por eso creemos que es un componente clave del aprendizaje. […] si mejoramos nuestro sueño aprendemos mejor. […]

No solo nos es necesario para consolidar, sino también para profundizar. Hay estudios muy buenos que demuestran que descubrimos cosas durante el sueño. […] La gente no pilla ese truco antes de irse a dormir y, a la mañana siguiente, la mayoría de ellos, bueno, al menos un número significativo, encuentran una solución nueva y original al problema. Todos tenemos esta capacidad: descubrir cosas mientras dormimos […] Es una propiedad esencial de nuestro cerebro. […] una alternancia de aprendizaje, sueño, aprendizaje, sueño; veremos cómo mejora bastante nuestro aprendizaje. […] Tenemos que acabar con los complejos de fracasar en algo, y creo que es algo que debemos trabajar en los colegios porque, a menudo, tenemos una visión muy negativa de nuestros errores, una visión extremista. […] simplemente hace falta aplicar estos pilares del aprendizaje”.

El cerebro matemático (Momento destacado 07´ 19”)

Lucía: … cree que realmente el aprendizaje memorístico es tan relevante en la educación. [¿]

 Stanislas Dehaene: “Yo creo que sí, creo que es necesario aprender al menos una cierta cantidad de cosas de memoria. La razón es la siguiente: nuestro cerebro no puede hacer dos cosas a la vez. Bueno, quiero decir, nuestro cerebro no puede hacer dos cosas conscientemente a la vez. […] Esta es una conclusión muy interesante para la consciencia, aunque parezca una tontería: no somos conscientes de aquello de lo que no somos conscientes. […] Esto es un poco abstracto, […] Eso lleva su tiempo y, sobre todo, ocupa espacio mental. […] Los niños que no se saben las tablas o que no han automatizado la lectura tienen ese espacio mental ocupado. […] Si no habéis automatizado la lectura, aún estáis ahí intentando descifrar las letras para lograr comprender de qué palabra se trata. […] En los niños pequeños que están comenzando a leer se observa una gran cantidad de actividad en el córtex prefrontal. Esto desaparece cuando se automatiza la lectura; y solo cuando esto ocurre es cuando pueden concentrarse de verdad en el mensaje, en la comprensión del texto. […]Por eso, cuando están empezando a leer, los niños leen por sílabas o incluso con el dedo. […] Vuestro tiempo de lectura es constante ya leáis una palabra de tres letras o de ocho. Vuestro cerebro ha automatizado la actividad de reconocimiento de todas las letras en paralelo y ese tratamiento es propio de un tratamiento inconsciente. […] Nuestro cerebro tiene grandes límites. […] pero si llegamos a automatizar conductas, podemos ampliar estos límites utilizando circuitos automáticos mucho más rápidos, y esto nos permite liberar espacio de trabajo consciente para hacer otras tareas”.

Duvis: … Como ya sabemos, para algunos estudiantes, las matemáticas pueden ser «complicadas». ¿Qué consejo podría darles a estos alumnos y qué podría decir a las escuelas para que enseñen mejor matemáticas?

Stanislas Dehaene: “[…] las matemáticas forman parte, al menos inicialmente, de las intuiciones de los niños desde que nacen. De hecho, tenemos capacidad de intuir no solo las cantidades, sino también el espacio, el tiempo… Forma parte de aquello que la evolución nos ha concedido. […] El don para los números no solo lo poseen los seres humanos, sino también muchos otros animales. […] Lo digo porque hay mitos sobre eso. […] los hombres y las mujeres tienen el mismo potencial para las matemáticas. […] Para mejorar la enseñanza en matemáticas es absolutamente necesario que estén basadas en sus intuiciones previas y en el concepto de número, de conjunto, de forma concreta. […] Muchos niños se ven superados muy rápido por las matemáticas porque no les enseñamos la razón de ser de las matemáticas, la concreción de las matemáticas. […] Creo que la enseñanza de las matemáticas tiene un valor añadido cuando la basamos en el origen de estos conceptos. Y dicho origen reside en la capacidad que posee nuestro cerebro para intuir números, el espacio, los conjuntos, etc.; y que todos poseemos. […] Los docentes que se basan en esta idea obtienen mejores resultados que los que no lo hacen. […] Teniendo en cuenta la forma en la que nuestro cerebro combina los números y el espacio podemos llegar a enseñar de una manera mucho más eficaz. […] Yo abogo por un aprendizaje que sea menos formal pero que tenga en cuenta las intuiciones espontáneas que albergamos en algunas partes de nuestro cerebro”.

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Yaiza: … me da curiosidad saber qué es lo que ocurre en nuestro cerebro cuando leemos.

Stanislas Dehaene: “[…] Hemos cartografiado los circuitos que se producen en nuestro cerebro al leer y hemos entendido todas las etapas por las que pasan las palabras. […] En primer lugar, hay una serie de cambios en el sistema visual. Si has aprendido a leer, la resolución de tu sistema visual se ha mejorado para reconocer las diferencias mínimas entre las letras, […] Lo que es realmente extraordinario es que siempre se ubica en el mismo lugar en cada uno de nosotros. Podríamos pensar que, como la lectura es una actividad cultural con grandes diferencias entre países en cuanto al sistema de evaluación y al método de aprendizaje, tendría circuitos completamente diferentes, y no.  […] En este momento, se pasa automáticamente de la cadena de letras a la cadena de sonidos, a los sonidos de lenguaje, a los fonemas que se corresponden con cada palabra. A partir de ahí, el cerebro trata las palabras escritas de la misma manera que las palabras habladas. […]Antes de aprender a leer, los niños tienen un lenguaje oral. […] Para hablar de todo esto, utilizo un concepto que llamo «reciclaje neuronal». No hay nada en la evolución que nos haya preparado para leer.

En cambio, sí para comprender el lenguaje oral. El lenguaje oral es particular de la especie humana. Todas las especies humanas desarrollan el lenguaje. Es algo intrínseco en nuestra biología. Pero la escritura, no. La escritura es una invención muy reciente. La escritura solo tiene unos miles de años y, por tanto, no ha podido hacer presión genética para que nuestro cerebro evolucione para aprender a leer. […] Cuando aprendes a leer, al cabo de unas semanas o meses, una pequeña región cerebral se especializa en el reconocimiento visual de las letras, pero solo lo hace con las letras que has aprendido. […] el cerebro no se ha adaptado genéticamente para aprender a leer, sino que, culturalmente, han sido las letras las que han evolucionado para poder aprenderse e inscribirse más fácilmente en los circuitos preexistentes en nuestro cerebro. […] entre el momento en el que pongo una palabra en la pantalla y el tiempo que se tarda en reconocerla pasa aproximadamente un quinto o un cuarto de segundo. Así, en un cuarto de segundo, el cerebro ha recorrido todo el camino desde la retina, el lóbulo occipital y el lóbulo temporal hasta reconocer la palabra y las letras y acceder al sonido y al sentido de la palabra. Esto se produce a una velocidad increíble, lo que provoca que podamos leer palabras casi a la misma velocidad a la que las pronunciamos o las oímos. Hemos encontrado un sistema extraordinariamente eficaz. E incluso en el laboratorio… […]”.

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Ainhoa: … Me gustaría preguntarle cuál es la manera más eficaz de aprender a leer y cuál es la mejor forma de enseñar a aprender a leer.

Stanislas Dehaene: “[…] en neurociencia, el circuito principal de la lectura es un circuito que pasa de la visión a la fonología, a los sonidos del lenguaje; de las letras a los sonidos, de los grafemas… Los grafemas son una letra o un par de letras que representan un sonido. […] Hay muchos estudios sobre esto, porque hay mucho debate sobre el tema. Algunos pensaban que bastaba con mostrar las palabras a los niños para que descubriesen las normas de la lectura.

Otros pensaban que era necesario enseñar explícitamente las correspondencias entre las letras y los sonidos. Yo pienso que este debate debería terminar, porque todos los estudios coinciden: enseñando explícitamente las correspondencias entre las letras y los sonidos obtenemos mejores resultados. […] Durante el primer trimestre, podemos enseñar dos correspondencias entre letras y sonidos por semana. No por día, sino por semana. […] Sobre todo, en una lengua como el español, por ejemplo, que es tan regular, en la que la ortografía no presenta una gran dificultad, se podría aprender muy rápido. […] La investigación es clara: con solo mostrar a los niños las palabras, no aprenden por sí solos. No descubren por sí mismos que el alfabeto funciona de izquierda a derecha, con letras que tienen unos sonidos particulares… Muy pocos niños lo descubren solos.

[…] Todos los niños se benefician de lo que denominamos «aprendizaje explícito […] Han hecho falta varios siglos para que la especie humana invente el alfabeto y miles de años para que invente la escritura antes que el alfabeto. […] Antes de aprender a leer, es muy importante una buena preparación con la enseñanza de la lengua oral. […] Hay que enseñarles la lengua oral a los niños desde una edad muy temprana. […] Hay un estudio reciente sobre el que hablo en mi libro que afirma que cuando los niños tienen entre cuatro y cinco años se ven unas grandes diferencias de vocabulario entre ellos según su nivel socioeconómico. […] Para mí, es una señal de alarma muy importante en la sociedad actual, porque hablamos menos a los niños.

Todos tenemos teléfonos móviles. A veces, se los damos y olvidamos que tenemos que interactuar con ellos. Otras, son los padres los que están con el móvil y están tan absortos que no hablan con sus hijos. Eso modifica directamente las capacidades de su cerebro y va a determinar en gran medida la facilidad con la que aprenderán a leer. El aprendizaje de la lectura se basa en el lenguaje oral, […] Una vez liberado esto, ya se puede trabajar la parte oral, la parte escrita, la comprensión… porque ya podemos descodificar las palabras. […]”.

Cómo funciona nuestro cerebro (Entrevista completa (01h 36´ 01”)

Elisa: … yo quería preguntarle: ¿qué es la dislexia? Desde el punto de vista del estudio del cerebro, ¿de qué manera podemos ayudarles en su proceso de aprendizaje?

Stanislas Dehaene: “Es una cuestión muy importante. Me gustaría matizar una cosa: según afirman los estudios, no deberíamos hablar más de dislexia en singular, sino de dislexias en plural, puesto que hemos comprendido a través de todas las etapas del tratamiento de la información que cada una de las etapas de la lectura en el cerebro puede verse afectada y provocar tipos de dislexia que son ligeramente diferentes. […] Aún no hemos entendido las dislexias en su totalidad, pero hay que intentar encontrar un diagnóstico profesional para determinar en qué nivel del tratamiento de la información se sitúa la dislexia. […] Hay otros niños que cometen errores muy diferentes. No llegan a reconocer bien la posición de las letras y, por esta razón, hay niños que alteran las letras, por ejemplo. Han comprendido perfectamente de qué fonema se trata, cuál es la correspondencia entre grafema y fonema, pero les cuesta ver la posición que ocupa cada letra. […] hay que hacer todas estas distinciones que no están bien hechas en el ámbito de la neurociencia.

Todavía no lo entendemos todo de la dislexia. […] son dificultades que, a menudo, son biológicas o genéticas. […] en cuanto a los métodos de aprendizaje, simplemente diré que cuanto más eficaz es un método de aprendizaje para un niño sin dislexia, más eficaz será para los niños con dislexia. […] El tema es interesante, por ejemplo, para los niños sordos. Para ellos, es muy duro aprender a leer, porque no tienen este componente fonológico y no comprenden al inicio qué es la fonología. […] una vez que hemos comprendido cómo funcionan los circuitos cerebrales, creo que podemos ayudar mejor a estos alumnos, […] los niños disléxicos pueden aprender a leer. La plasticidad del cerebro garantiza que todos los niños terminan aprendiendo a leer. […] Esto significa que incluso las dislexias más severas pueden tratarse con el trabajo duro durante el tiempo necesario de un pedagogo y con el esfuerzo de los padres y del niño.”

Los cuatro pilares del aprendizaje (Momento destacado 07´ 27”)

Cristina: … Me gustaría saber cuáles son los hallazgos más importantes de la neurociencia.

Stanislas Dehaene: “[…] Debo aceptar, con cierta humildad, que todos mis pensamientos, todas mis capacidades, que pueden ser más o menos buenas, provienen de mi cerebro y de los aprendizajes que he adquirido. […] mi cerebro es plástico a cualquier edad. Evidentemente, es más plástico en la infancia, pero es capaz de aprender en todas las edades. […] tengo que cuidar a este superordenador. Este superordenador necesita alimentación, oxígeno… Es fundamental. Y para algunos niños que son de un nivel socioeconómico bajo, alimentarse es algo que de por sí es muy importante. […] necesitan dormir.  […] Las neuronas se mueven. Las neuronas son pequeñas células individuales que se desplazan como animales diminutos que se unen entre ellos. Tenemos la posibilidad de cambiar todo esto, en cierta manera, gracias a la educación.

Personalmente, me interesan mucho los temas educativos. Desde hace varios años, soy el presidente del Consejo Científico para la Educación en Francia porque creo que tenemos un poder extraordinario con la educación para poder cambiar y mejorar el cerebro, […] hoy no hemos hablado lo suficiente de un aspecto particular y extraordinario del cerebro humano, que es la capacidad de socializar. […] comunicarnos entre nosotros, educar a nuestros hijos. […] Para mí, los hallazgos en neurociencia tienen grandes resultados prácticos en la manera en que nos concebimos a nosotros mismos y en que debemos valorar la educación. Puede que la educación sea una de las mejores invenciones de la humanidad. Gracias a la educación, hemos inventado una manera de modificarnos y de mejorarnos a nosotros mismos, más allá de lo que la evolución había hecho posible en un principio. […]”.

La transcripción completa de este diálogo y los videos, que sugerimos leer y visualizar, lo encontrará en este enlaceEl cerebro matemático

Esta publicación corresponde a Serie de videos: Aprendamos juntos, para sumar por la educación

“Las pantallas empeoran la educación de los niños porque tienen atrapados a sus padres.”

NOTA DE REDACCIÓN: Las ideas y opiniones expresadas en este diálogo, no son necesariamente las de la Web del Maestro CMF, y no comprometen en modo alguno sus políticas de formación permanente y revalorización de la tarea docente. El título corresponde a un pensamiento del entrevistado. Sugerimos a nuestros lectores conocer la identidad de los dialogantes, para tener mayores elementos de juicio y su pertinencia, de manera tal que ayude a su reflexión desde su realidad educativa.

REDACCIÓN WEB DEL MAESTRO CMF



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