Los niños obedecen las órdenes cuando sienten afecto, confianza y familiaridad

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Para que un niño se sienta movido a aceptar y cumplir, de buena gana, la orden de una persona mayor, y comprenda que le sirve como soporte de una personalidad libre y responsable; tiene que sentir que aquella persona que está frente a él, realmente le ama, que nunca le haría daño, que lo valora, que le desea siempre el bien, que nunca le diría que haga o no haga algo, sabiendo que le va a causar daño, que lo va a herir.

El cariño, la cercanía, la comprensión, los buenos modales y los tonos de voz, entre otras muestras de afecto y confianza, son condiciones que hacen que cualquier norma sea asumida positivamente, porque se tiene la confianza en que esa disposición es para apoyarle en su crecimiento y correcto desarrollo integral. Pero esto no se da de una vez para siempre, sino que, según la edad, el aceptar cumplir esas normas o instrucciones, forma parte de un proceso educativo paulatino y perseverante.

[socialpug_tweet tweet=”Vale la pena recordar las palabras del filósofo griego Aristóteles: “Considero más valiente al que conquista sus deseos que al que conquista a sus enemigos, ya que la…” display_tweet=”Vale la pena recordar las palabras del filósofo griego Aristóteles: “Considero más valiente al que conquista sus deseos que al que conquista a sus enemigos, ya que la victoria más dura es la victoria sobre uno mismo”.”]

Sin embargo, cuando se habla de disciplina, también puede ser que se tome por la connotación negativa; sobre todo por aquellos que tienen la experiencia de haber realizado acciones forzados por el temor a una sanción o castigo, o quizá movidos por el deseo de una recompensa. Quienes se sientan angustiados por experiencias negativas de disciplina necesitan a alguien en quien confiar. Y en algunos casos es mejor buscar la ayuda profesional especializada. La convivencia sana y constructiva, de cualquier comunidad, peligra con personas heridas por experiencias disciplinarias negativas.

A nuestras aulas llegan estudiantes cuyas experiencias sobre la regulación y el orden del comportamiento han sido aprendidas en el hogar o en el medio cultural en que han vivido sus primeros años, y son indudablemente diversas uno de otros.

[socialpug_tweet tweet=”Por ello la primera tarea docente es conocer a los(as) alumnos/as, si desea que lleguen a comprender y aceptar que en la convivencia escolar por qué se debe actuar…” display_tweet=”Por ello la primera tarea docente es conocer a los(as) alumnos/as, si desea que lleguen a comprender y aceptar que en la convivencia escolar por qué se debe actuar de un modo determinado, y saber que el comportamiento humano tiene consecuencias negativas o positivas.”]

Aparte de cumplir el desarrollo de un programa de conocimientos y un cronograma académico, debe poner especial interés en desarrollar la empatía como el valor que le acerca a una realidad afectiva ajena a los sentimientos de sus estudiantes.

Un ambiente positivo en el aula, creado por el profesor, provoca y aumenta la motivación de los niños para el aprendizaje. Ese ambiente de cercanía y de confianza, se robustece con la comunicación con los padres y madres de esos (as) niños(as). La disciplina positiva promueve actitudes positivas hacia los niños enseñando a tener buena conducta, responsabilidad y destrezas interpersonales con el uso de los principios de generosidad, estímulo y respeto mutuo.

Desde la perspectiva de la disciplina positiva, compartimos este mensaje ¿cree Usted que estamos siempre dispuestos a corregir con amor?


REDACCIÓN WEB DEL MAESTRO CMF



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