El reconocido actor español Antonio Banderas opinó recientemente estar preocupado con la libertad personal y el costo de mantener la personalidad al dar opiniones, pues sostiene que “da miedo, porque cada vez que dices algo, hay un rebote emocional en las redes que te vuelve loco», destacó la estrella de Hollywood. La Educación debe prepararse a formar padres de familia y profesores que sepan preparar a los niños y jóvenes para eso. cf Antonio Banderas llama a los jóvenes a buscar más allá de las nuevas tecnologías
Las Redes Sociales y el uso de la Tecnología
Consideramos que este tema -tan actual en nuestra educación que usa la tecnología y las redes como herramientas- nos exige que hay que tener un cierto grado de valentía y sobre todo un cierto grado de información. Pues “parte de un problema educativo y social especialmente relevante: cómo ayudar a niños y jóvenes a construir un criterio propio en un entorno donde las redes sociales ofrecen opiniones rápidas, superficiales y muchas veces interesadas.” La presión de las redes puede dificultar la libertad personal, porque expresar una opinión diferente puede generar rechazo, ataques o una fuerte reacción emocional. Por ello, estudiemos y reflexiones este tema, tan necesario para formar a los jóvenes en la valentía, la información y la capacidad de profundizar, en lugar de quedarse en lo inmediato.
No se trata de alejar a los estudiantes de las redes, sino de enseñarles a no depender de ellas para formar su pensamiento. Padres y profesores deben ayudarles a contrastar información, escuchar distintas perspectivas, cultivar la lectura, el arte y la cultura, y desarrollar la seguridad necesaria para expresar un criterio propio sin dejarse arrastrar por la presión del grupo o la aprobación digital. Esa orientación coincide con el llamado de Banderas a informarse, cuestionar y no quedarse en la superficie de las nuevas tecnologías.
Publicaciones relacionadas:
- Sin docentes bien preparados, la tecnología no sirve de nada
- Papa León XIV: Necesitamos enseñar a los jóvenes a no dejarse manipular ni por el egoísmo, ni por la tecnología
El profesor Miguel San Martín cree que como consecuencia de los medios que hoy tenemos con los «social media» y todo eso, podemos hacer participar más a la gente en el quehacer humano, que empuje a esa “particularidad de que arriesgamos tanto en tan poco tiempo y los resultados son muy blanco y negro, así que eso nos obliga a afilar nuestra cultura de empresa, nuestra integridad y honestidad para poder comunicar sin tener temor a represalias. “Y eso es importantísimo. […] ese tipo de comunicación honesta y directa es fundamental, me parece, para toda actividad del quehacer humano. […] también necesitamos que la gente sea creativa, […] Así que hay que tener un balance entre la creatividad del individuo y también que el individuo tenga la libertad, se sienta cómodo, […] siempre tenga la oportunidad de dar su opinión e incluso de disentir con gente tal vez mucho mayor, con más experiencia.” cf Un profesor debe ser una persona que te haga saber pensar y arribar a tus propias conclusiones con tus propios razonamientos
Educar para el pensamiento crítico enseña a escuchar, cuestionar, argumentar y sostener las convicciones con razones, sin perder la disposición a aprender.
El profesor Loris Malaguzzi nos dejó la propuesta que toda la comunidad se comprometa a no coactar la curiosidad natural de los estudiantes. Ellos son portadores de su propia visión, y tienen derecho a no ser metidos o encasillados en nuestra forma de pensar. Ellos descubren -con. nuestra complicidad- el sentir del “asombro”. Recomendamos la lectura de esta publicación: Loris Malaguzzi: El profesor debe renunciar a todas sus ideas preconcebidas y aceptar al niño como un co-constructor
Para los educadores del siglo XXI, enseñar a reflexionar es tan importante como enseñar a utilizar la tecnología. Los estudiantes viven conectados a un flujo permanente de información, imágenes, opiniones y tendencias que cambia con enorme rapidez. En este contexto, formar un criterio propio exige algo más que saber buscar, seleccionar o producir contenidos con herramientas digitales e inteligencia artificial: implica detenerse, preguntar, contrastar, argumentar y reconocer las razones que sostienen una posición. La sobreexposición digital y la necesidad de recibir aprobación inmediata pueden favorecer respuestas impulsivas y opiniones adoptadas por influencia del grupo. Por eso, la educación debe recuperar el valor de la pausa, la conversación y la reflexión profunda.
Tener un criterio firme, sin embargo, no significa ser testarudo ni aferrarse a una idea contra toda evidencia. Un criterio sólido es una convicción razonada que puede revisarse cuando aparecen mejores argumentos o nuevos conocimientos. El desafío del profesor consiste en enseñar al estudiante a diferenciar entre pensar por sí mismo y simplemente llevar la contraria; entre cambiar de opinión por presión social y modificarla porque ha comprendido algo nuevo. En una época en la que la inteligencia artificial puede ofrecer respuestas instantáneas y las redes pueden amplificar cualquier opinión, educar para el pensamiento crítico significa formar personas capaces de escuchar, cuestionar, argumentar y sostener sus convicciones con razones, sin perder la disposición a aprender.
A modo de reflexión como invitación a una mayor profundización
Finalmente consideramos que en la era de la hiperconectividad, el verdadero desafío educativo no radica en enseñar a los jóvenes a usar las nuevas tecnologías, sino en evitar que dependan de ellas para estructurar su pensamiento. Como bien advierte el actor Antonio Banderas y respaldan diversos pedagogos, la exposición continua al juicio de las redes sociales genera un temor legítimo al rechazo que empuja a las nuevas generaciones hacia el conformismo y la adopción de opiniones superficiales. Frente a un algoritmo que premia la inmediatez y reduce la realidad a posturas extremas, la comunidad educativa —compuesta por padres y profesores— tiene la misión urgente de devolver el valor a la pausa, al asombro y a la investigación profunda, dotando a los menores de la información y la valentía necesarias para construir un criterio verdaderamente autónomo.
Artículos relacionados:
Desarrollar el pensamiento crítico en el siglo XXI implica, por tanto, guiar a los estudiantes para que aprendan a contrastar fuentes, escuchar perspectivas diversas y argumentar con honestidad intelectual. No se trata de fomentar una rebeldía ciega o una testarudez inflexible, sino de cultivar una seguridad interna que les permita expresar sus convicciones con firmeza y, al mismo tiempo, tener la apertura mental para modificar su postura ante evidencias sólidas. Al rescatar espacios para el debate constructivo, el arte y la reflexión, la educación no solo protege la libertad personal de los jóvenes frente a la presión digital, sino que los transforma en ciudadanos capaces de disentir con respeto, crear con originalidad y liderar su propio aprendizaje en un mundo automatizado.
«Las redes sociales nos han habituado a utilizar el primer sistema para todo, lo que deja fuera cosas tan importantes como la reflexión, la calma, la tranquilidad, la lógica.» (Jordi Nomen)
Redacción: Web del Maestro CMF
Últimas entradas