Italia prohíbe los símbolos de género neutro en las escuelas y reabre el debate cultural sobre lenguaje y educación

Italia prohíbe símbolos de género neutro en escuelas públicas, reabriendo un intenso debate cultural sobre lenguaje, educación y comunicación institucional.

El Ministerio de Educación de Italia ordenó en marzo de 2025 a todas las escuelas públicas prohibir el uso de símbolos gráficos de género neutro —como el asterisco (*) y la schwa (ə)— en la comunicación institucional y en los materiales escolares. La medida, informada por Reuters, ha reavivado uno de los debates culturales más sensibles de la Italia contemporánea: el cruce entre lenguaje, educación, política e identidad.

La directiva ministerial se justifica en un argumento explícitamente lingüístico y administrativo. Según el comunicado oficial, el uso de estos signos “no conformes” contraviene las normas de la gramática italiana y puede comprometer la claridad, la uniformidad y la comprensión de la comunicación institucional dentro del sistema educativo. No se trata, por tanto, de una ley parlamentaria ni de una reforma curricular, sino de una orden administrativa obligatoria para los centros públicos, centrada exclusivamente en el lenguaje formal utilizado por las instituciones escolares.

Un debate que trasciende lo educativo

La decisión se inscribe en un contexto político más amplio. Desde su llegada al poder en 2022, la primera ministra Giorgia Meloni ha defendido una agenda que reivindica los valores tradicionales, lo que ha generado fricciones con sectores progresistas, movimientos feministas y colectivos LGBTQ. La polémica sobre el lenguaje no es nueva: Meloni ya había causado controversia al solicitar que su cargo oficial fuera precedido por el artículo masculino il en lugar del femenino la, una elección simbólica que reabrió la discusión sobre género gramatical y poder político.

En italiano, como en otras lenguas romances, el sistema gramatical distingue masculino y femenino, y el masculino funciona como forma no marcada en plurales mixtos. Para algunos sectores críticos, esta característica refleja una herencia cultural de dominación masculina. De ahí el impulso, en ciertos ámbitos académicos y activistas, de introducir formas gráficas neutras como alternativa inclusiva. Sin embargo, estas innovaciones no cuentan con reconocimiento normativo oficial.

El respaldo de la autoridad lingüística

Un elemento clave del debate es la postura de la Accademia della Crusca, la institución histórica que actúa como referente en materia lingüística en Italia. En distintas ocasiones, la Academia ha recomendado evitar el uso de símbolos como el asterisco o la schwa en documentos oficiales, argumentando que no forman parte del sistema morfológico del italiano y pueden generar ambigüedad, especialmente en contextos educativos y administrativos donde la claridad es prioritaria.

Este respaldo técnico ha sido utilizado por el gobierno para reforzar la legitimidad de la medida, presentándola como una defensa de la corrección lingüística más que como una intervención ideológica.

Lo que la medida hace y lo que no hace

Es fundamental precisar el alcance real de la decisión. La orden ministerial no prohíbe identidades no binarias, no sanciona a estudiantes por su autodefinición y no regula el lenguaje privado o informal dentro de las escuelas. Su aplicación se limita al uso institucional del lenguaje: circulares, documentos oficiales, comunicaciones formales y materiales educativos elaborados por los centros.

Sin embargo, sus críticos advierten que, aun sin prohibiciones explícitas sobre identidades, la medida puede tener un impacto simbólico y cultural, al desalentar debates sobre inclusión y diversidad en el ámbito escolar. Para los defensores de la directiva, en cambio, el Estado tiene la obligación de garantizar un marco lingüístico común, comprensible y normativamente estable, especialmente en la educación pública.

Un choque cultural en curso

El caso italiano refleja una tensión que atraviesa a muchas democracias occidentales: cómo equilibrar la inclusión social con la estabilidad normativa del lenguaje, y hasta qué punto la escuela debe ser un espacio de innovación cultural o de transmisión de convenciones compartidas. En Italia, este equilibrio se ha resuelto —al menos por ahora— a favor de la norma lingüística tradicional, con el respaldo de la autoridad académica y mediante una decisión administrativa concreta.

Lejos de cerrar el debate, la prohibición de los símbolos de género neutro en las escuelas confirma que el lenguaje se ha convertido en un campo central de disputa cultural y política, donde educación, identidad y poder simbólico se entrelazan de forma inevitable.


La instrucción de prohibir el uso de símbolos de género neutro en las escuelas públicas italianas sigue vigente en 2026 como política educativa. Sin embargo, no es una ley nacional ni tiene el mismo alcance que una reforma aprobada por el Parlamento, y su vigencia se limita al ámbito de la comunicación institucional escolar.

Redacción | Web del Maestro CMF


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