¿ELOGIAR O NO ELOGIAR LOS LOGROS DE LOS NIÑOS?

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El sistema pedagógico propuesto por María Montessori, “aunque parece centrado en la primera etapa vital del niño”, también comprende la primaria y la secundaria, incluso es un método para “llevar esta educación en casa”, sostiene Cristina Tébar en su libro «MONTESSORI EN CASA, EL CAMBIO EMPIEZA EN TU FAMILIA», que puede ser adquirido en librerías, on line o pueden leerlo (ofrecido por Plataforma Editorial) directamente haciendo click en el título enlace para lectura, y en el cual afirma que método propuesto por María Montessori, destierra los elogios, porque a los niños hay que brindarles las herramientas necesarias para convertirse en personas íntegras, preparados para construir un mundo mejor y valorando su esfuerzo.

“No esperando aplausos del público”. “El niño puede convertirse en un adicto a nuestros elogios y aumentar la dependencia hacia nosotros. El niño será más dependiente de las evaluaciones, decisiones y opiniones de los padres en lugar de aprender de sus propios juicios”, opina Elena Merina.

Los profesores, tenemos la tarea de incentivar la concienciación de la importancia del esfuerzo, del trabajo y del logro, “la mejor forma de estimular el potencial de los niños y de los padres, tanto en la escuela como en casa, así como las pautas, los planes de acción y los mapas de ruta necesarios para integrar este enfoque en la educación”, pero ¿será excluyendo los elogios que crea una necesidad de aprobación externa de lo que se hace? Montessori exhorta a manejar la “normalización”, que permite el desarrollo de niños autónomos independientes, responsables y capaces de pensar por sí mismos. “El objetivo principal de esta corriente educativa es, por lo tanto, permitir que cada niño pueda convertirse en la mejor persona que puede ser”.

¿Elogiar o no elogiar los logros de los niños?, esta es la pregunta que ojalá nos ayuden a reflexionar los dos artículos que sugerimos su lectura, al final. Hay opiniones respetables y hasta opuestas sobre es el sistema de recompensas y halagos. Según Tébar, Montessori invita a que se reconozca cuando el niño haya hecho algo correcto, centrarse en reconocer el esfuerzo que ha costado y el trabajo que ha llevado hacerlo. «Montessori es una pedagogía constructivista, no conductista. El niño va creando su disciplina interna para hacer las cosas bien. Lo que se pretende es que el pequeño obtenga satisfacción propia. Que no haga las cosas esperado el elogio o el reconocimiento. Creemos que a largo plazo es mucho más positivo». Y añade, que cuando un niño nos cuente o enseñe algo que ha hecho solo es mucho mejor «orientar las preguntas al esfuerzo y al trabajo. Hacerle preguntas sobre el logro».

Para explicar esta forma de educar Tébar afirma que «el hecho de elogiar a los niños nos puede parecer positivo inicialmente, porque nos da la falsa impresión de que estamos fomentando en el niño la autoestima y la confianza en sí mismo. Pero si nos paramos a pensarlo con detenimiento en seguida nos daremos cuenta de que, a largo plazo, el efecto puede ser precisamente el contrario; estamos creando en el niño una necesidad de aprobación externa de la que va a depender el resto de su vida para valorar si su trabajo es bueno. Estamos eliminando su capacidad de auto-motivación, tal y como lo confirman varios estudios. ¿Cómo va a sentirse satisfecho con su trabajo si no es capaz de valorarlo por sí mismo?»

Sin embargo, parece no ser sólo un problema semántico o de expresión lingüísticas el uso de elogio, halago, aprobación, aplauso, aclamación, lisonja, …, cuando Sue Westwood, de la Universidad Montfort, en Reino Unido afirma: «Elogiar a un niño es un acto simple: mejorar el comportamiento y el bienestar puede resultar simplemente por asegurar que las acciones positivas de un niño son recompensadas con elogios y los padres han observado su buen comportamiento». La experiencia de Westwood sobre las cinco alabanzas cada día a los niños, junto con la observación del buen comportamiento, logró “una mejora en el bienestar del niño en comparación con un grupo de control. Esto a su vez llevó a una mejor conducta y redujo los niveles de hiperactividad y falta de atención”. Pedro García Aguado y Francisco Castaño, opinan en su libro “Aprender a educar 2”, que es fundamental que sepamos educar correctamente, porque una educación inadecuada los forma inseguros, impulsivos y con baja autoestima. “No se sienten capaces de afrontar los retos que les presenta la vida y suelen reaccionar con apatía, victimismo, ataques de furia y conductas de riesgo (alcohol, drogas, sexo), que no hacen más que ampliar la brecha entre ellos y el resto del mundo”.

Les animamos a ampliar el conocimiento de estas propuestas, no tanto en plan polémico o exclusivista o excluyente, sino con espíritu de escucha, de diálogo, con el propósito de cómo conciliar y aprovechar lo mejor de ellos, seguros que en educación aprendemos mejor corporativamente o en equipo, que en forma individualista o competitiva.

Aquí les dejamos los enlaces de ABC Familia (España) que es nuestra Fuente:

Trujillo (Perú), 16 de mayo del 2017
REDACCIÓN WEB DEL MAESTRO CMF

FUENTE: ABC Familia (España), http://www.abc.es


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