¿CONOCES EL MÉTODO SANDWICH? AQUÍ TE DEJAMOS UN CASO PRÁCTICO

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Les propongo algo sencillo. Echen la vista atrás y recuerden los días de cole y al profesor de turno, (uno pesado, de esos a los que nos daba mucha pereza ver todos los días) y díganme si les  suena esta conversación o ‘bronca’ más bien…

– Manolito ¡otra vez los acentos! ¿Te pasa algo con ellos? ¡Nunca pones ni uno bien! Fatal, fatal….(resoplando)

Y ahora dime, ¿qué sentías cuándo te pasaba esto? Si eras de los más pasotas y conflictivos de la clase, pensarías que vaya bochorno, pero actuarías como si nada, probablemente con alguna risa o mueca hacia el profesor y siendo posteriormente castigado o reprendido en público. Si eras de los tímidos, que no hablaba con nadie, el bochorno era doble. Primero, porque te aludían muy directa y personalmente, y eras el foco de todas las miradas y bromas. Segundo, porque muy posiblemente había otras maneras de criticar que se os olvidaran los acentos, ¿verdad?

Sin ánimo de hacer un décalogo del Buen profesor, puesto que nadie es perfecto, creo que lo más acertado habría sido que el profe de turno le dijera a Manolito, que le ocurría a menudo ‘y no siempre’, y con un tono de voz más tenue y pausado. Es aquí donde hoy en día, maestros y profesores que se interesan por las habilidades comunicativas con sus alumnos, han cambiado el chip.

Y no sólamente por cuidar la vida emotiva del alumno, más aún si éste tiene grave problemas de timidez, sino porque está comprobado que comunicar es una ciencia, un arte si se sabe hacer bien, que da beneficios, muchísimos más de los que creemos. Si encima la aplicamos con niños, estaremos sobre terreno firme, pero moldeable. Podremos hacer de ellos mejores personas, críticos constructivos, personas positivas y con actitud de cambio y mejora.

El efecto sandwich vendría a convertir la reprimenda anterior en esta otra fórmula:

Manolito, eres un alumno que escribe muy bien…pero el tema acentos tienes que mejorarlo ¡aún se te quedan muchos en el tintero! anda, aplícate un poquito más en esto, porque tus redacciones serán aún más amenas.

¿Ven la diferencia? En el caso 1, el profesor sólo critica y profundiza en el error del alumno. El efecto sandwich, en cambio, usa la táctica de Bueno-Malo-Bueno: Primero se resaltan cualidades buenas del alumno, después se alude a la falta o error, posteriormente se termina la crítica con algo positivo, pues motiva al alumno mucho más que una reprimenda continua.

¿Qué opináis de esto?


Este contenido ha sido publicado originalmente por Padres Facilísimo en la siguiente dirección padres.facilisimo.com y adaptado por WMCMF.
Derechos de autor: Padres Facilísimo



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