Cómo estar atentos cuando nuestros estudiantes andan con “el tanque vacío”

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Después de la experiencia del cierre de las escuelas y el confinamiento, es cada vez más fuerte la tendencia sobre la necesidad de revisar los problemas emocionales y de aprendizaje que han afectado a los nuestros estudiantes, y que deben ser procesados de forma adecuada, con la ayuda de los padres de familia y profesores; actuando cada uno desde su propio espacio y sin cruzar las responsabilidades de sus roles.
Pasar por alto los efectos del prolongado encierro y la ausencia de las relaciones en el ambiente escolar, podría llevar a que los niños y jóvenes traten de resolver sus problemas interiores de estrés, vacío existencial, mal humor o ansiedad con los pocos recursos que tienen a su disposición y sin la guía de la experiencia y prudencia principalmente, de los padres; lo que puede facturar -con el tiempo- consecuencias no deseadas que afecten su desarrollo y su proceso de aprendizaje. cf LOS NIÑOS, LAS VÍCTIMAS OCULTAS DE LA PANDEMIA*

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Quizá en algún momento de nuestra existencia hemos experimentado un sentimiento de vacío difícil de explicar, insoportable, incomprensible, indeterminado, ... pero sabemos que está ahí, dentro de nosotros. “Una persona puede tenerlo todo y, sin embargo, sentir un profundo hueco en su interior. Sentirse vacío es pensar que nuestra existencia no tiene ningún sentido, a pesar de que nuestro alrededor demuestre todo lo contrario. [... Y] hay personas que intentan llenar ese vacío con amor, con comida, con alcohol, cargando su agenda social, dedicándole más tiempo a sus aficiones o machacándose más de la cuenta en el gimnasio. Se sienten derrotadas, sus fuerzas flaquean y recordar ese “vacío” les causa un inmenso daño”, y que parece insoportable”. ¿Es difícil de explicar ese vacío? ¿Por qué se siente ese vacío? ¿Es posible dejar de sentirlo? ¿Cuánto influyen las emociones? ¿Dónde buscar ayuda?... las respuestas a estas y otras preguntas sobre “ese vacío” quizá las pueda encontrar en este enlace: ¿QUÉ PUEDE AYUDARTE CUANDO TE SIENTES VACÍO?

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El riguroso confinamiento ha llevado a experimentar – consciente o inconscientemente- un cierto trastorno psicológico y emocional, sobre todo en los niños y jóvenes; y que exige mirar, reflexionar y gestionar para entender a nuestros estudiantes, sabiendo que las experiencias solo nos sirven para mejorar ahora y en el futuro, si son gestionadas debidamente. Después de la rigidez de las normas sanitarias por la pandemia, “pueden surgir están los trastornos de ansiedad y en el estado de ánimo, como la depresión, u otros como el miedo excesivo a salir al exterior. Estos pueden afectar al niño a pesar que tenga buen conocimiento de lo que está sucediendo”.

A nivel escolar, debemos incorporar a los procesos de enseñanza - aprendizaje ordinarios una orientación sobre el manejo adecuado de la dimensión psicológica y emocional del ser humano; y que, muy probablemente, nos lleve a modificar los actuales paradigmas educativos. Hay estudios realizados antes de la pandemia, que nos advertían que “entre el 12% y 30 % de niños en edad escolar presentan problemas socioemocionales que obedecen a distintas causas y que afectan las capacidades de aprendizaje y los comportamientos de estos”. Y si bien muchos de los sistemas educativos vigentes no nos permite abordar las problemáticas emocionales de los estudiantes e “implementar un modelo bio-psico-socio-espiritual desde la psicología en contextos escolares” particulares; estamos frente al desafío de “centrar la educación en ayudar a que los estudiantes decidan lo que son y lo que quieren llegar a ser”, fomentando el aprendizaje acompañado, significativo, vivencial y personalizado, que involucre a la persona total del alumno y su medio medioambiente, con la intervención de los padres de familia, los profesores y los profesionales especialistas, de ser el caso. cf EL ANÁLISIS EXISTENCIAL EN LA ESCUELA: DE LA RESTRICCIÓN AL ENCUENTRO CREATIVO

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Si bien el tema es muy amplio, hoy quisiéramos ponernos de acuerdo, que no es extraño encontrar en nuestro quehacer docente algunos estudiantes que parecen o dicen experimentar “el sentimiento de vacío (también llamado a veces vacío existencial)”, que viene a ser como una “pérdida de la motivación y del interés por aprende o hacer las tareas”, como una sensación de “no tener nada dentro” o haber perdido las ganas a todo como si fuera un vacío energético (no tener fuerzas para llevar un proyecto adelante), un vacío de deseos (no preferir nada) o un vacío de fantasías (no poder imaginar)”, y en los que frecuentemente se dan trastornos como la “depresión, trastornos de la conducta alimentaria (anorexia, bulimia, trastorno por atracón), trastornos de la personalidad (trastorno límite de la personalidad, trastorno narcisista de la personalidad), adicciones y psicosis”. Y que necesitamos conocer para orientarlos hacia una recuperación de su estabilidad emocional, con una oportuna derivación a los profesionales especialistas, de ser necesario. Cf SENTIRSE VACÍO

Ante la experiencia de tener el “tanque vacío”, quizá por haber sentido trastornos en la vida familiar, la sana convivencia en la escuela y las relaciones positivas entre iguales o pares que se convierten en factores protectores frente a ese fenómeno emocional, ninguno -ordinariamente- estamos libres de salir solitariamente, y quizá tampoco sea tan fácil describir, ni superar; ante lo cual no pocos especialistas insisten en formar sólidamente en Educación Emocional, a los futuros profesores, para que, con conocimientos pedagógicos y científicos, sean capaces de ayudar a sus estudiantes a gestionar sus emociones. Y en el caso de que las acciones del entorno directo (familia y escuela) no sean suficientes para mejorar el vacío existencial del niño o el adolescente, sepa recomendar o solicitar la atención de los profesionales especializados.

Este video de YouTube, que compartimos por motivos educativos y de formación permanente, puede servirnos también de recurso para gestionar los momentos de vacío interior, cuando preguntemos el porqué, pensemos en nosotros mismos, y no dejemos nunca dejar de soñar, de descubrir la importancia de “hacer una pausa y tomarnos un momento para volver a llenarnos de cosas buenas que nos animan en la vida. Que lo más importante es llenar ese vacío, que puede presentarse cuando las emociones de ese vacío existencial nos desbordan sin razón alguna”. (Tomado de Facebook, de autor desconocido).

NO DEJES DE SOÑAR (05´ 18”)

Ese sentimiento de vacío, de “tener el taque vacío”, asociado frecuentemente al sufrimiento y al conflicto, que pueden experimentar nuestros estudiantes, consideramos que debe merecer nuestra atención, y por eso les compartimos esta anécdota publicada por la Blogger Andrea Villate, quien nos dice que quizá no tengamos 8 años, y puede que tengamos 30, 43, 50 o los que sea, pero TODOS, todos tenemos días en que nos quedamos vacíos, como esta historia:

“Había comenzado otra semana, el sol comenzaba a salir en el horizonte, la radio anunciaba las noticias del día.   Los niños estaban empacando sus libros en la maleta y su madre se estaba preparando para irse al trabajo, cuando de repente notó que su hijo menor estaba de pie en el baño secándose las lágrimas.  Se detuvo en la puerta y le preguntó si estaba bien.

Miró hacia arriba, aún con lágrimas rodando silenciosamente por sus mejillas y negó con la cabeza. Cuando le preguntó si había pasado algo, volvió a negar con la cabeza.

Así que se sentó a un lado de la bañera y lo tomó en sus brazos, le dio un beso en la frente, acarició su mejilla y le dijo que a veces los tanques de nuestro corazón se sienten vacíos y necesitan ser rellenados.    Lloró en su pecho desconsoladamente y lo sostuvo con fuerza.  Le preguntó si podía sentir en ese abrazo todo su amor llenándolo…  Asintió levemente con su cabeza y las lágrimas comenzaron a detenerse… 

Esperó un minuto y dijo…

-¿Ya te ha llegado a los dedos de los pies? preguntó

Él negó con la cabeza…

-Vale…  Tomaremos todo el tiempo que necesites. El trabajo no importa en este momento, ni el colegio tampoco es importante. Esto de aquí -posando la mano en su pecho- es lo más importante hoy, ¿de acuerdo? … suspiró el niño…

 Ok, esperemos un minuto más…

-¿Está tu corazón lleno de amor de mamá ahora?

-Si- Respondió en medio de otro suspiro…’

Tomó su cara en sus manos, lo miró a los ojos y le dijo -¡Lo veo brillando allí, estás lleno hasta el tope y estás sonriendo!…   Tu tanque está nuevamente lleno. 

El niño sonrió, miró un rayó de sol que entraba ligeramente en la ventana y salió corriendo a terminar de empacar sus libros, no sin antes darle un abrazó a su mamá” 

VACÍO EMOCIONAL: TIPS PARA RESOLVERLO (06´ 00”)

Aunque a veces “fingimos sonrisas para ahorrarnos preguntas”, es bueno aprender “que se vale estar triste y no pasa nada. No hay que dar explicaciones, hay que vivir cada emoción como llega, a todos se nos vacía el tanque, a veces despertamos tristes por algo, por nada en particular o por todo y tenemos que hacer una pausa y tomarnos un momento para volver a llenarnos con las cosas buenas que nos rodea.

A veces el abrazo de un amigo, las palabras precisas que llegan inesperadamente, la conversación con ..., la compañía de una mascota, ... Como el niño de 8 años poco a poco vemos llenar el tanque del corazón nuevamente con pequeños momentos. Tal vez una canción que cantamos a grito herido, un meme que alguien nos envía y nos saca una sonrisa, una lectura reconfortante, un mensaje, una caricia, una puesta de sol, una flor… Tantas cosas mágicas que vuelven a llenar, a recargar el corazón.

Como bien lo decía el poeta mexicano Amado Nervo: “Siempre que haya un vacío en tu vida, llénalo de amor”. Cf EL TANQUE DEL CORAZÓN

El psicólogo Juan Armando Corbin, nos sugiere tener en cuenta cinco consejos para salir del vacío existencial o crisis existencial, sabiendo que cada persona necesitará el trazado de una ruta propia, y que aquí solo enumeramos:

  1. Conocerse a sí mismo.
  2. Marcarse objetivos.
  3. Aceptar la realidad.
  4. Vivir el presente.
  5. Buscar ayuda.

Les recomendamos leer la explicación de cada una de las cinco sugerencias anteriores, en este enlace:  VACÍO EXISTENCIAL: 5 CONSEJOS PARA SABER QUÉ HACER CON TU VIDA

Llegar hasta aquí, es una muestra más que nuestros estudiantes son una de las razones más importantes de nuestro ser educadores. La pandemia entre sus secuelas, no ha dejado un espacio interior que reordenar y equilibrar, en nosotros y en ellos. Aprovechemos esta oportunidad para ejercer nuestra madurez en el pensamiento crítico, leyendo no solo los títulos, sino íntegramente el mensaje, para que podamos conocer, mejorar o descartar los contenidos de las publicaciones. Pues ser profesor en el Siglo XXI es tener pleno conocimiento de la clase de estudiantes que deseamos salgan de nuestras aulas de clases, y sentirse responsable de formar niños y jóvenes que desarrollen “un pensamiento crítico, independiente, que se haga sentir y notar por encima de cualquier sistema que vaya en contra de lo que realmente quiere lograr como sujeto, que no le dé miedo expresar lo que siente, y hacer lo que realmente desea, no lo que el otro le imponga”. [...] Estudiantes capaces de entender el contexto del entorno y participar en el aula en los procesos de enseñanza aprendizaje, en el cual, se construye día a día, la propia historia, la historia de cada uno, “que, desde su presente, construyan su propia historia. Que, desde su realidad y postura, entiendan la necesidad de construir un pensamiento crítico, que los encamine a una realidad diferente”, desde su contexto académico y pedagógico. Cf ¿EN QUÉ CONSISTE UN DOCENTE CON PENSAMIENTO CRÍTICO?

Recordemos que los educadores, padres de familia y profesores, no solo somos referentes de un buen equilibrio emocional, sino que también somos ejemplo para estar abiertos a aprender siempre a revisar y acudir en busca de ayuda para tener una buena salud mental, y con mucha humildad podemos ser modelos de estar siempre estamos dispuestos a aprender de la experiencia de otros, como dijo Voltaire. La profesora Mar Romera nos recuerda que un estudiante “no aprende lo que le enseñamos, nos aprende a nosotros, a sus referentes adultos. Cada docente debe tomar conciencia de la profesión que ha elegido, de la trascendencia que implica y de la importancia social que conlleva; desde aquí y desde la responsabilidad individual, cada docente no puede seguir siéndolo sin estudiar cada día, sin leer, sin evolucionar, sin cambiar, sin desaprender para aprender, sin construir su yo personal cada vez más íntegro y más equilibrado”.

La pandemia nos ha exigido (hasta desafiado diría) para aprender a manejar con mayor habilidad los recursos tecnológicos y digitales; a activar exponencialmente la creatividad docente, que nos ha permitido descubrir nuevas rutas en la educación; pero también nos ha hecho dirigir la mirada sobre aspectos importantes que antes eran solo parte del panorama educativo, como la salud, la alimentación, el sueno, la estabilidad emocional, y fijarnos con mayor atención en la salud mental de cada uno de los actores del proceso enseñanza – aprendizaje, pues cualquiera podría encontrarse experimentando un vacío existencial o estar con el “tanque vacío”; y que, por tarea docente, merece nuestra atención y  posible acercamiento a cada uno de nuestros estudiantes, abriéndonos la oportunidad de generar una perspectiva empática que estimulará las ganas de superar en nuestros niños y jóvenes sus dificultades interiores, influyendo positivamente en su proceso de enseñanza-aprendizaje.

«Siempre muestra tu bondad y amor a los demás. Tus palabras pueden estar llenando los lugares vacíos en el corazón de alguien». (Mandy Hale).

REDACCIÓN WEB DEL MAESTRO CMF



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