[ANA CARBAJAL] DIANA TRAJO LICOR AL COLEGIO

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“¡Profesora! Hemos visto que Dina trajo cerveza y estuvo tomando, además le invitó a Paco”. Una situación así, ¡Cómo desestabiliza a quienes laboramos en una institución educativa: maestros, tutores, auxiliares de educación, directivos, ¡integrantes del comité de tutoría! Todos se miran preocupados, a veces molestos, se ponen en actitud de pensadores y se preguntan ¿cómo sucedió un hecho así, si habíamos previsto todos los cuidados y controles, habidos y por haber, para que todo esté en orden, en un ambiente de sana convivencia y prime la disciplina “ante todo”?

Inmediatamente, se deciden realizar dos acciones, casi de “carácter obligatorio”: primero, llamar a los padres y segundo, revisar la norma que señala los procedimientos en este caso.

Mientras esto sucede, Dina, muy asustada, a punto de llorar, observa a los adultos miembros de la IE lo que hacen frente a la “falta que cometió”. Sin duda, todos están de acuerdo en que Dina cometió un grave error. Ella misma está convencida que así fue. Deberá esperar lo que acuerden y el tipo de sanción que recibirá.

Los padres, el tutor y personal necesario ya se encuentran presentes en la reunión. Luego de un ácido diálogo, escriben en el acta el hecho y los acuerdos tomados, siempre pensando en que lo que hizo Dina es, no solo inadmisible en una IE, sino que merece una sanción ejemplar, pues de ello depende que los demás estudiantes, incluyendo Paco, quien aceptó la invitación de beber la cerveza, les quede claro que eso está prohibido en una IE.

Por lo general, cuando tratamos estos hechos, inclusive, al darle solución, dejamos de lado las áreas curriculares. No pensamos en qué área puede estar fallando: comunicación, matemática, sociales, religión, arte, educación física, etc., sino inmediatamente la mente se nos va a la familia, al hogar de Dina y Paco. Nos preguntamos ¿Qué está pasando en Dina que a su corta edad (12 años) tuvo “el atrevimiento” y la “osadía” de traer licor al colegio? Éstas pueden ser algunas de las causas: uno de los padres es alcohólico, existe un miembro de la familia que de hecho lo es, un hermano, tío, primo; posiblemente pase mucho tiempo en la calle y tenga amistades que tienen que ver con el consumo del licor, quizás tenga una tienda de licores y el consumo de esta bebida sea algo cotidiano en su entorno, o simplemente fue un momento de curiosidad, etc. Cual sea que haya sido la causa, lo cierto es que el consumo del alcohol se hizo presente en algún momento de su vida, no sabemos cuándo, pero la falta de confianza en decirlo, el mantenerlo en secreto no permitió que se dé la orientación debida para que tanto Dina vea que esto traería consecuencias, no solo negativas, sino tristes para ella misma.

Sin embargo, frente a este hecho de gravedad, como lo vemos los adultos, es muy importante mostrar a Dina y a Paco una actitud que permita el inicio de una solución pensando en ellos, en su bienestar integral. Mostrarles que estamos molestos no es una buena estrategia, sino que nos importan y por ellos haremos hasta lo imposible para que nunca se perjudiquen ni caigan en situaciones que lo único que les va a traer es tristeza. Mostrar al adolescente nuestro interés por ella, por él, que los queremos, que nos preocupan, que son importantes para nosotros es lo primero que debemos hacer. Con un gesto de preocupación y cariño. Sí, cariño, que sienta que estamos muy apenados porque estuvo en riesgo de lastimarse y que, afortunadamente, nos dimos cuenta y pudimos salvarlos de un daño peor. Que sepan que estamos con ellos, que todo tiene solución y que confíen en nosotros. Este es el primer paso para acercarnos a ellos y darles la confianza que no tuvieron, para luego a través de ésta conocer las causas que la llevaron a actuar de esa forma. Conociendo las causas, podremos darle la medicina necesaria, las acciones y acuerdos a tomar tienen que estar en función de que Dina esté bien, mejore, se sane. Importa muy poco en ese instante, la imagen de la IE, que haya burlado los filtros de control, que haya faltado al RI, etc. Gracias a Dios, pudimos detectar la acción dañina y es nuestra responsabilidad buscar los canales y medios para que Dina y Paco estén bien y sean adolescentes sanos y con ilusión por la vida.

Seguramente, que seguirá en la cabeza de quienes están leyendo estas líneas, creer que esto debe sancionarse sí o sí. Sin duda, debe ser así. Pero una sanción no es una carga de rabia en la que sientas ganas de decir ¡toma! ¡para que aprendas y no lo vuelvas a hacer! Sanción punitiva, NO. Sanción para aprender, SÍ. Que le permita reflexionar, que le ilusione un cambio de actitud y si es posible se vuelvan propiciadores de acciones en contra de lo que hicieron. “Sanción” que al final, inclusive lo lleve a cabo con decisión pues será para la mejoría de sus vidas. Una “sanción” que involucre sus emociones. Una “sanción” donde se aplique la inteligencia emocional. “Nuestra inteligencia no cognitiva es un factor importante en la determinación de la habilidad para tener éxito en la vida, influyendo directamente en el bienestar general y en la salud emocional. (BarOn, 1997). Entonces, ¿Qué tipo de inteligencia debe trabajar Dina? La intrapersonal, porque será necesario que reflexione, que mire para su interior y analice su conducta. La interpersonal, porque es importante que examine la necesidad de confiar en los demás, de expresarse.

¿Estamos seguros que este incidente se soluciona con, tan solo, la aplicación de la norma? ¿Este hecho es una “falta grave”? ¿Qué lo hace grave? ¿Qué es lo más grave: el haber traído licor o el incumplimiento del RI de la IE? ¿Se pueden involucrar a las áreas curriculares para la solución de este hecho? ¿Cuál será el paso uno que daremos para el bienestar de Dina? ¿Pensamos en Dina como persona, que se puede equivocar y más aún que a sus doce añitos, sus faltas, son “aprendidas” por las de los adultos que la rodean? NO podemos calificar ni etiquetar a Dina o Paco por lo sucedido. Si hacemos eso, estaríamos enterrándolos vivos a tan corta edad.

Dina trajo licor al cole…

Dina, hablemos…cuéntame ¿por qué lo hiciste? ¿Cómo te sientes luego de haber hecho esto? ¿Crees que estuvo mal? ¿Por qué?…

Quedará en la inteligencia del adulto, miembro de la IE, que solucione esto pensando en el bienestar de Dina y sin que el momento tenga como personaje el estrés y el órgano biliar. Todo tiene solución.




Autor: 
Ana Celinda Carbajal Gutiérrez
Lima, Perú
[email protected]
@anacelinda

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