Maestros al servicio de la educación

[Victoria Mena] Educados incluso antes de nacer

Algunas personas piensan que por el hecho de un niño estar en proceso de gestación, no puede ser educado por sus padres y menos aún tener la importancia que todos los seres humanos merecen; por eso estas líneas son importantes, porque te dan ciertas pautas para que tu hijo sea feliz.
Si partimos de la teoría planteada por Locke (1632-1704) donde insiste en la importancia de la experiencia y los hábitos, proponiendo una visión del recién nacido como tabula rasa o pizarra en blanco, donde la experiencia va a ir dejando sus huellas… Es decir, el niño no nace bueno ni malo, sino que todo lo que llegue a hacer y ser dependerá de sus experiencias. Podemos afirmar que educar a los niños desde el periodo de gestación hasta los 3 años, va a determinar la construcción de identidades fuertes, positivas y empoderadas; que sean un beneficio para el resto de sus vidas, así como también una identidad familiar que se ajuste no solo a la época que vivimos actualmente sino también a lo que los niños en realidad necesitan.

Para esto, decidimos contar con temáticas centrales como: las expresiones artísticas, el amor, las emociones, los sueños y los valores que nos ayudarán a construir la identidad del niño desde la madre gestante y hasta los 3 años, y a fomentar en estos un desarrollo integral definido. Estas, son el plato fuerte de esta propuesta y nos ayudarán a entender porque deben ser fundamentales en el núcleo familiar a la hora de darle vida a los niños.

La crianza respetuosa está basada en el respeto de las necesidades del niño y en pensar lo que verdaderamente necesita para ser feliz. Darse cuenta de lo que en realidad necesitan en su etapa de desarrollo es fundamental, por lo que el amor y el respeto deben ser prioritarios.

Con esta propuesta familiar pretendemos aprender a amar, a respetar. Por ello, vamos a tener en cuenta que los límites son necesarios, vamos a aprender a decir no, vamos a educar sin gritos; a convivir con la paciencia; a escuchar; a hablar con confianza… Todo con el objetivo de criar niños emocionalmente sanos y prepararlos para el mundo en el que viven y vivirán.

Los niños necesitan, ante todo, que se cuide su interior y que la familia y la escuela (en este caso el programa) vayan en la misma línea educativa. Cuando nos dirigimos a los niños, es cada gesto, cada palabra, la forma en la que se dicen las cosas lo que queda grabado en su mente y, por ende, se está construyendo su personalidad y de esa misma manera se generan bases para la construcción de su identidad.

Con este proyecto, educar a los niños desde la gestación;  vamos a aprender rasgos que caracterizan el amor. Vamos a aprender a amar y a ser amados.

Todos tenemos un sueño, un objetivo, una meta que alcanzar… Pero ¿cómo se consigue? Para iniciarnos, primero tenemos que creer en él, visualizarlo y sentir que lo estamos viviendo. La motivación por conseguirlo debe estar siempre presente, es el ingrediente fundamental para alcanzar nuestro objetivo. Por último, ese deseo de conseguirlo hará que diseñemos nuestro propio plan por alcanzarlo.

Durante la infancia, dejamos atrás muchos sueños. Las obligaciones y la educación recibida hacen que, a medida que vamos creciendo, vayamos reduciendo el número de posibilidades hasta llegar al conformismo. Por eso mi objetivo al realizar este proyecto es enseñar a los niños y a sus familias a soñar, entrenarlos para conseguir su sueño y que puedan hacerlo realidad.

Nacemos con un temperamento determinado, pero son los primeros años de vida, los que tienen un efecto determinante en la configuración de nuestro cerebro y definen nuestro propio repertorio emocional. Según Daniel Goleman, la inteligencia emocional es una forma de interactuar con el mundo que tiene muy en cuenta los sentimientos, y engloba habilidades tales como el control de los impulsos, la autoconciencia, la motivación, el entusiasmo, la perseverancia, la empatía, la agilidad mental. Ellas configuran rasgos de carácter como la autodisciplina, la compasión o el altruismo, que resultan indispensables para una buena y creativa adaptación social.

Todos los seres humanos tenemos cualidades. Algunas son físicas, como la resistencia; otras tienen que ver con nuestro carácter, como la paciencia. Unas son más visibles, como la creatividad, que pueden impregnar todo lo que hacemos; otras pasan más desapercibidas, como la sencillez.

En cuanto a las expresiones artísticas, el teatro al ser una actividad artística y por tener unas características de juego especiales, se convierte en una experiencia significativa para los niños en cualquier contexto social y de aprendizaje debido a su exigencia para la creatividad. Por este motivo, durante la vida escolar del niño, resulta interesante brindar experiencias artísticas, culturales, pedagógicas y significativas que impulsen el avance de sus procesos formativos, heredando para su futuro, adquisiciones psíquicas para el aprendizaje.

Por estas y muchas razones más, es importante que, desde pequeños, inculquemos a nuestros niños y niñas aspectos que puedan favorecerlos tanto en su día a día como en su futuro.

Autor: Maria Victoria Mena Romaña, ciudadana Colombiana, nacida en Quibdó – Chocó.
Experiencia laboral: Apoyo psicosocial en un programa de primera infancia en la ciudad de Quibdó- Chocó (2017- 2018).
Experiencia académica: Psicóloga con 5 años de experiencia. Diplomado: familia y desarrollo integral Universidad Icesi – ICBF. Cali, agosto 2018. Diplomado: Intervención Motivacional en el Aula Pontificia Universidad Javeriana-Santillana Facultad de Educación. Bogotá, junio 2018. Diplomado internacional de psicología educativa, instituto salamanca, 2018.
Actualmente estudiante de maestría en psicopedagogía. Universidad pontificia bolivariana, Medellín.
E.mail: [email protected]
Facebook: victoria.mena.9

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