[Miguel Ángel Gallegos] Nueva realidad a partir de la revolución tecno-digital y la crisis pandémica

       


“La manera más peligrosa de engañarse a sí mismo es creer que existeuna sola realidad. De hecho existen innumerables versiones de la realidad y pueden llegar a ser muy opuestas entre sí. Todas ellas son resultado de la comunicación”. (Paul Watzlawick)
Entender que la realidad que hemos comenzado a vivir no volverá a ser igual a la que estábamos acostumbrados, no es una tarea sencilla. Se requiere aceptación, voluntad y cooperación para adaptarse y salir adelante.

En términos individuales y sociales, todas las personas estaban acostumbradas a una forma de ser y de hacer en los diferentes ámbitos de participación y desarrollo que la sociedad brindaba. En la esfera política, económica y social las reglas estaban escritas hasta hace poco.

Recordemos que a lo largo de la historia, las Revoluciones Industriales fueron haciendo su aparición de manera paulatina y al mismo tiempo generando ajustes en la configuración de las realidades sociales. Cada una de estas disrupciones industria-tecnológicas impactó de manera distinta en los diferentes planos:

  • Primera: Mecanización, energía hidráulica y de vapor. A mediados del siglo XVIII, se presentaron cambios en los procesos de producción y en las formas de transportación.
  • Segunda: Producción en masa, línea de montaje, electricidad. Después de la segunda mitad del siglo XIX, Thomas Alva Edison iluminó el mundo y con ello vino la aceleración en la producción de masas. Al mismo tiempo se presentaron diversas y nuevas formas de transportación y comunicación.
  • Tercera: Informática y automatización. A mediados del siglo XX, nuevas tecnologías de información y comunicación aparecieron. También se le conoce como la revolución científico-técnica. Esta evolución sembró los cimientos de lo que viene implicando la transformación digital de la sociedad.

Al pensar en las primeras tecnologías computacionales, es necesario recordar la creación del ábaco y al mismo tiempo recordar al ingeniero Persa Al-Juarismi, quien desarrolló la teoría del algoritmo y con ello sentó las bases de lo que sería la inteligencia artificial, es decir, hacer que las máquinas tomen decisiones mediante la configuración de ciertas operaciones matemáticas. Lo que nos sitúa en el presente, cargado de una nueva revolución y al mismo tiempo de una nueva realidad.

Klaus Schwab señala que, entre el año 2011 y 2016, se configuró la Cuarta revolución industrial, lo que implica pensar en “la transformación de la humanidad, debido a la convergencia de sistemas digitales, físicos y biológicos que la protagonizan”.  Es decir, que a menos de una década de iniciada la también llamada, Revolución 4.0, se han comenzado a transformar de manera exponencial las formas de comunicación, de interacción, de producción e incluso de la propia realidad, dado que está puede ser influenciada, manipulada y controlada a través de las modernas tecnologías y medios de información y comunicación, que posibilitan la gestación de una nueva sociedad, como señalé en una colaboración pasada.[1]

La automatización global, la intercomunicación sin importar distancias y el intercambio masivo de todo tipo de información se hicieron presentes y cada vez con más fuerza, a partir del surgimiento de la era informacional que llevó al mismo tiempo a la revolución 4.0. Los cambios que antes tardaban siglos, dejaron de serlo. Ahora todo cambia de un momento a otro, de manera súbita e intempestiva. A partir de las disrupciones tecno-digitales la realidad tiene nuevas caras como alerta Paul Watzlawick.

Ahora bien, al pensar en algunas de las implicaciones generadas en el último año y medio, conviene destacar las siete paradojas que recientemente señaló el trabajo de Ivan Krastev en su obra “Ya es mañana. Cómo la pandemia cambiará el mundo”. Krastev (2020) señala:

  • El mundo se sincronizó y de alguna forma nos unió como ninguna otra crisis.
  • Una pandemia es una crisis que permite que la humanidad experimente su interdependencia y unión. Las esperanzas de la humanidad se apoyan en la ciencia y la razón.
  • El miedo al virus durante las primeras etapas de la pandemia impulsó un estado de unidad nacional que muchas sociedades no habían experimentado desde hacía años, aunque a largo plazo provocarán un aumento de las divisiones sociales y políticas.
  • Al inicio de la crisis, se entregó una gran confianza y poder de decisión a los gobiernos, pero esta se reducirá en la medida en que la preocupación económica, suplante a la de la salud pública.
  • La pandemia puede llegar a ser más decisiva para el futuro de la humanidad que cualquier otro suceso en su historia.
  • La crisis ha obligado a revisar los resultados, decisiones y medidas adoptadas durante la propia pandemia.
  • El coronavirus ha enseñado que si una nación se quiere mantener a salvo, no puede aceptar un mundo en el que la mayoría de las necesidades médicas se produzcan fuera de su país.

Este es el mundo de constantes cambios, de contradicciones y de nuevos retos que han de enfrentar las generaciones de niños, jóvenes y adultos que han sobrevivido a la Pandemia. Un mundo de nuevas realidades.

Hoy la humanidad camina con miedos y sensaciones semejantes, sobre el mismo riel de la industria, de la tecnología y de la ciencia, que así como nos une, también nos aleja.

Si la sociedad sufrió impactos en cada revolución industrio-tecnológica, lo que ha generado la crisis COVID-19, es una serie de ajustes inimaginables que deben inquietar a todos, pero que al mismo tiempo deben orillar a unirnos como humanidad.

En un entorno inestable en que no tenemos certeza de nada como expresara Zigmunt Bauman, en medio de una Modernidad líquida, en la que nada es estático, todo fluye y tiene diversas caras; es necesario reflexionar en qué industria, tecnología, crisis y lucha por la salud dan sentido a la nueva realidad.

No basta con volver a una aparente nueva normalidad, el reto es adaptarse y comprender la realidad que se ha comenzado a conformar.

NOTA DE REDACCIÓN: La Web del Maestro CMF publica los textos originales de su autor, no necesariamente coincide con lo expuesto en el tema, y no se hace responsable de las opiniones expresadas.


Autor:
Miguel Ángel Gallegos, ciudadano mexicano, nacido en México.
Experiencia laboral:
Doctorante en Ciencias Sociales en el Área Sociedad y Educación, Maestro en Desarrollo y Planeación de la Educación y Licenciado en Administración por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), en la Ciudad de México. Es docente en el Sistema de Educación Básica y Superior, enfocado en temas sociales, educativos y tecnológicos. Es director del programa de alfabetización digital de la Red Educativa Mundial (REDEM). Es coordinador y coautor del libro “Las Políticas Educativas en México: problemas y desafíos”.
Correo electrónico:
[email protected]
Cuenta de twitter:
@MiguelAGallegos

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