Padres sobreprotectores: Las equivocaciones y los sinsabores ayudan a los niños a desarrollar una saludable tolerancia a la frustración

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Hace poco nos contaba la profesora Eva María Romero Valderas que estaba “harta del proteccionismo de los padres, que quieren que sus hijos aprueben sin esfuerzo y sin sufrir, sin traumas… “. Y es que suele suceder que los padres de familia y los profesores, podemos haber realizado esa “hiperfunción educativa manifestada por la preocupación, atención, cuidado, apego y afecto excesivo sobre los educandos…” (MOLDES MENTALES).

La Psicóloga Sonia Luna en su blog Orientación Psicológica, publica su artículo: “La sobreprotección consigue padres tranquilos, pero hijos infelices”, y que compartimos con fines únicamente educativos – pastorales. En él analiza qué hay detrás, cómo se debe actuar y posibles consecuencias de la sobreprotección.

Luna, nos recuerda que hay que “tener en cuenta que la aplicación de las técnicas y tratamientos psicológicos debe ser realizado por profesionales, y que la información que aquí se facilita es meramente informativa y orientativa, y no supone en ningún caso la sustitución o aplicación de un tratamiento psicológico propiamente dicho”.

¿Conoce esta anómala actividad educativa? ¿Cree que puede servirle este artículo para el diálogo padres de familia – profesores?

La sobreprotección consigue padres tranquilos, pero hijos infelices

Los padres sobreprotectores son aquellos que se sienten totalmente responsables de lo que le pueda ocurrir a su hijo/a. Están constantemente pendientes de sus movimientos y procuran anticiparse a las necesidades que perciben o creen que tienen sus hijos. Los padres sobreprotectores son los que resuelven los problemas de sus hijos, controlando todos sus movimientos y limitando continuamente su toma de decisiones. Esto produce que estos niños no tengan seguridad por sí mismos, tengan prejuicios, miedos excesivos, lo que les lleva a no disfrutar de muchas cosas de la vida por haber desarrollado también ese miedo, etc.

La sobreprotección infantil ayuda a calmar la angustia de los padres, pero muy probablemente tendrá repercusiones negativas sobre los hijos.

Las equivocaciones y los pequeños sinsabores ayudan a los niños a desarrollar una saludable tolerancia a la frustración. Los padres que sobreprotegen a sus hijos creen que, actuando como lo hacen, les protegen de los sinsabores y las frustraciones de la vida, pero en realidad no es así, lo que consiguen es que sus hijos no se desarrollen y no se entrenen para la vida diaria generando un déficits de autoestima y de confianza en los mismos que conlleva a cuadros de ansiedad e incapacidad en la toma de decisiones. Las personas deben equivocarse y conocer la frustración para desarrollar estrategias adecuadas de adaptación.

Numerosas investigaciones concluyen que cuanto menos protegen los padres a sus hijos de las emociones negativas, mayor es el grado de madurez de estos. Asimismo, detrás de la negativa de muchos niños por ir al colegio puede haber un exceso de protección, generándose un círculo vicioso, ya que el pequeño excesivamente protegido por sus progenitores no querrá separarse de ellos, porque se siente inseguro y así los padres, al ver que el niño se pone nervioso en determinadas situaciones, reaccionarán protegiéndolo aún más.

¿Qué se esconde detrás de la sobreprotección de unos padres?  Probablemente también tengan falta de autoestima, una infancia problemática, problemas de pareja, sentimiento de culpa como padres, etc.

Entonces, ¿cómo podemos actuar como padres?

Los adultos pueden y deben proteger a sus hijos, pero no sobreprotegerles. Proteger significa dejar que estos se equivoquen o sufran pero que sientan que sus padres están para ayudarles. No hay que hacerles los deberes, deberán aprender a pedir ayuda a sus progenitores. Y no hay que anticiparse a la frustración, hay que dejar que el niño se equivoque o se frustre de vez en cuando para que vaya madurando.

Debemos educar acorde a la realidad, utilizando el sentido común y rescatando aquello que nos sirvió en su tiempo: la paciencia, saber esperar o el respeto.

Hay una educación demasiado permisiva, padres que se sienten muy culpables porque trabajan todo el día y cuando llegan a casa son incapaces de poner normas. Pero sobre todo hay muchos padres excesivamente sobreprotectores: “que a mi hijo no le pase nada”, “que no se vaya a traumatizar”… Si los niños no desarrollan herramientas para desenvolverse, esto les generará  frustración y un comportamiento agresivo o pasivo. Los padres sobreprotectores convierten a sus hijos en tiranos.

Algunas posibles consecuencias de la sobreprotección son las siguientes:

  • Baja autoestima. Como el niño/a no ha podido poner a prueba su competencia personal, sus habilidades, y no ha podido ver los resultados de sus decisiones, pues al final no es capaz de hacerlo y piensa que no está capacitado.
  • Dificultades en el aprendizaje y puesta en práctica de habilidades sociales. A veces son niños muy tímidos, que en seguida que algo no sale como les gustaría se sienten mal y prefieren retirarse… como no le han permitido solucionar sus propios problemas, no han aprendido habilidades de solución de problemas, algo necesario para las relaciones personales.
  • Dificultad para tomar decisiones por sí mismo/a. Se convierten en personas muy dubitativas a la hora de tomar decisiones, llegando a ser las mismas angustiosas, lo que conlleva que su autoestima disminuya más y su ansiedad aumente.
  • Búsqueda de seguridad en otros. Como han aprendido a que otros les resuelvan los problemas, así que buscan la seguridad y aprobación de sus conductas en otras personas.
  • Abandonan sus metas. Ante una dificultad que no saben cómo enfrentar, prefieren no enfrentarse, dejarla pasar de largo, evitarla. Tienen miedo a equivocarse.
  • Relaciones difíciles con los padres. Como su comportamiento es inseguro, sus relaciones también, pudiendo ser o demasiado pasivos o agresivos, por la rabia.
  • Depresión. En muchos casos, estas personas acaban desarrollando una depresión a consecuencia de su baja autoestima y autoconcepto, y de sus dificultades para resolver problemas en su vida diaria.

Queridos papá y mamá:  No olvidéis que sois el ejemplo de vuestro hijo, cuando el niño se equivoque ayudadlo a poder hacerlo mejor la próxima vez. No lo juzguéis, escuchadlo siempre, y valorad sus logros. Enseñadle a mejorar y a superar sus retos con palabras bonitas. Nunca le hagáis sentir mal porque así sólo conseguiréis que la infelicidad y la frustración entre en vuestras vidas.

Esperamos que le sea de utilidad. No olvide de comentar sus experiencias y compartir esta entrada con su comunidad virtual, así más docentes utilizarán estos recursos de forma gratuita.  Muchas gracias.


Este contenido ha sido publicado originalmente por Psicología Educativa en la siguiente dirección: psicologiaparaelpublico.wordpress.com



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