Cada vez más docentes y padres coinciden en que muchos alumnos ya no reaccionan ante el fracaso escolar: Hasta la vergüenza cambió. ¿Qué pasó con la motivación, la responsabilidad y el deseo de aprender? ¿Qué factores explican este cambio y qué consecuencias trae para la educación?
¿Qué entendemos por vergüenza, preocupación y motivación ante el fracaso?
- Vergüenza académica: es la emoción que se activa cuando alguien percibe que ha fallado en cumplir expectativas personales o sociales, teme el juicio de otros, y siente humillación o deshonra.
- Preocupación: una actitud más activa, vinculada al deseo de evitar repetir el error, de mejorar, de reparar la falla.
- Motivación para aprender: incluye tanto motivación intrínseca (aprender por satisfacción personal) como motivación extrínseca (por calificaciones, recompensas, expectativas externas).
El cambio afirmado en “Ya no les importa nada” sugiere una pérdida de vergüenza → menor preocupación → desmotivación.
¿Qué dice la evidencia?
- Aumento de la apatía estudiantil
- Muy recientes estudios muestran un incremento en la apatía, el desinterés académico, y la falta de compromiso. Por ejemplo, encuestas con docentes indican que muchos estudiantes hoy muestran “poca o ninguna motivación o interés” para aprender. Education Week+1
- En particular, tras la pandemia de COVID-19, hay reportes de estudiantes con menor asistencia, menor interacción, mayor desconexión con las clases presenciales o virtuales. ACSA Resource Hub |+1
- Relación entre salud mental y rendimiento académico
- En Chile, estudios recientes evidencian que muchos alumnos sufren de ansiedad, depresión, estrés, lo que puede afectar su motivación y su capacidad para reaccionar emocionalmente (por ejemplo, sentir vergüenza o preocupación tras un mal resultado) ya que la carga emocional general es mayor. Frontiers
- También hay investigaciones longitudinales que muestran que los problemas de salud mental temprano (en los primeros cursos escolares) se relacionan con menores logros años después, lo que puede implicar una tendencia a “desconectarse”. PMC
- Cambios culturales, sociales y tecnológicos
- Exposición mediática, redes sociales, comparación permanente: algunos estudiantes pueden haber normalizado el fracaso o no lo ven como algo tan personal si otros también lo comparten en sus redes, reduciendo la vergüenza.
- Cambios en expectativas escolares: en algunos contextos, la presión por obtener calificaciones altas o “pasar” puede generar que, ante repetidos fracasos, la estrategia sea resignarse más que sentir vergüenza activa.
- Estilos de vida, distracciones digitales: el uso de celulares, redes sociales, ambiente digital, menor supervisión, etc., han cambiado la forma en que los estudiantes perciben la escuela, la evaluación, el rendimiento. Education Week+1
- Factores institucionales y pedagógicos
- En aulas con muchos alumnos, escasez de recursos, deficiencias en seguimiento docente, menor retroalimentación personalizada, puede disminuir la percepción de que “vale la pena esforzarse”.
- Modelos educativos centrados en calificaciones estandarizadas, mera transmisión de contenidos, sin conexión evidente con la vida del estudiante, reducen la sensación de relevancia, lo que puede conllevar apatía.
¿Se ha perdido la vergüenza por completo? ¿“Ya no les importa nada”?
No hay evidencia de que todos los estudiantes hayan perdido vergüenza ni preocupación. Más bien:
- En muchos casos, las reacciones emocionales siguen presentes, pero menos visibles, o manifestadas de formas distintas.
- Algunos estudiantes tienen vergüenza, pero se sienten incapaces de cambiar la situación (por falta de apoyo, recursos, ejemplos, modelos).
- Otros pueden internalizar una actitud de “desconexión defensiva”: minimizan emocionalmente el fracaso para protegerse del dolor o la vergüenza.
Así, la afirmación “ya no les importa nada” puede funcionar como hipérbole para expresar frustración, pero no se sostiene como absoluta ni universal.
Evolución a lo largo del tiempo
| Etapa histórica | Actitud predominante ante el fracaso | Factores que la favorecían |
|---|---|---|
| Décadas pasadas (antes de 1990-2000) | Vergüenza más visceral, preocupación más evidente, alto sentido del “qué dirán” social / familiar. | Mayor estructura social tradicional, expectativas familiares fuertes, menor exposición digital, autoridad docente más reconocida. |
| Transición (2000-2010) | Comienzan cambios: estudiantes más expresivos, razonan más sobre el sistema, cuestionan; pero vergüenza y preocupación siguen siendo comunes. | Globalización, acceso a Internet, cambios en modelos educativos, mayor diversidad cultural. |
| Últimos 10-15 años / Post-pandemia | Aumento visible de apatía, desconexión, dificultad para motivar. En algunos casos, menor reacción emocional ante el fracaso. | Crisis de salud mental, aislamiento (por pandemia), uso intenso de redes sociales, sobrecarga de estímulos, cambios familiares, desigualdad educativa, saturación de evaluaciones, presión sin sentido percibido, distraibilidad tecnológica. |
Implicaciones
- Si los estudiantes no sienten vergüenza ni preocupación, puede disminuir su esfuerzo para mejorar, lo cual impacta los aprendizajes reales.
- La autoridad moral o social del docente puede verse debilitada si no hay seguimiento emocional.
- Necesidad de revisar metodologías: incluir apoyo psicológico, tutorías, feedback más humano, enseñanza más relevante, centrada en el estudiante.
- Políticas educativas deben tener en cuenta el bienestar emocional de los estudiantes, no solo los resultados cuantitativos.
Posibles caminos para revertir o mitigar el problema
- Refuerzo del sentido de pertenencia escolar
Generar ambientes donde el alumno sienta que sus esfuerzos cuentan, que hay expectativas reales, empatía, reconocimiento. - Desarrollo de la inteligencia emocional dentro del currículo
Enseñar a manejar la frustración, el error, la vergüenza, no como castigo, sino como parte del aprendizaje. - Evaluaciones más formativas
En lugar de solo medir, usar evaluaciones que permitan mejora, retroalimentación, segundas oportunidades. - Apoyo psicológico y social
Detectar problemas de salud mental que puedan estar vinculados con desmotivación, apatía, baja autoeficacia. - Reducir las distracciones externas y mejorar la conexión
Incorporar tecnología de forma equilibrada, fomentar clases más interactivas, relevantes, con ejemplos prácticos.
La idea de que “la vergüenza cambió” tiene fundamentos reales: los estudiantes de hoy conviven con un conjunto diferente de estímulos, expectativas y desafíos. Hay evidencia de que la preocupación ante la desaprobación ha disminuido en algunos contextos, y que muchos jóvenes muestran apatía o desconexión. Pero no es un cambio uniforme ni irreversible.
Para educadores, lo importante es reconocer estos patrones, no resignarse. Hay herramientas, políticas y metodologías que pueden reconectar emocionalmente con los alumnos, recuperar la motivación intrínseca, y crear espacios donde la vergüenza no paralice, sino que impulse al aprendizaje.
Redacción | Web del Maestro CMF
Isabel Garateguy exacto, entonces «pa que la pena» 🤷♂️🤷♂️🤷♂️
El sistema y muchos padres llevan a esto.
Porque ellos saben que al final del lapso le colocan el 10 por eso ellos ni pendiente
Concuerde o no , yo le llamo adoctrinamiento[Facilismo] en Educación.
Ahora quiere ser mineros ilegales narcos , estrimer y otras ocupasiones qué les generen dinero fasil
En mi país ya casi ni desaprueban. Ni siquiera pierden el año por inasistencias!!
Al chile’ que BU’ eno’ jaja 🤣 así no Temos ese lío’.