En las últimas décadas varias investigaciones han señalado un fenómeno inquietante: el aumento sostenido del rendimiento en tests de inteligencia —conocido como efecto Flynn— dejó de crecer y, en algunos países, comenzó a retroceder. Al mismo tiempo, la vida cotidiana de las nuevas generaciones está profundamente marcada por pantallas, búsqueda inmediata de respuestas y ecosistemas digitales que cambian cómo aprendemos, recordamos y nos concentramos. ¿Significa eso que somos genéticamente menos inteligentes que nuestros padres? ¿O que las pruebas tradicionales ya no capturan las habilidades que hoy importan?
Este artículo explora qué miden los tests, qué muestran los datos actuales, posibles causas, qué habilidades ganamos y qué perdemos, y qué medidas prácticas podemos tomar como sociedad y como educadores. Wikipedia+1
¿Qué entendemos por “inteligencia” y cómo la medimos?
La inteligencia es un concepto polifacético: va desde la memoria y el razonamiento lógico hasta la creatividad, la empatía y la capacidad de resolver problemas en contextos reales. Los tests de coeficiente intelectual —originados a principios del siglo XX para identificar necesidades educativas— miden sobre todo aptitudes cognitivas específicas (memoria, razonamiento verbal y espacial, velocidad procesal). Son útiles y predictivos en ciertos ámbitos escolares y laborales, pero no son la foto completa de lo que alguien puede hacer en la vida. Además, su diseño y contenidos reflejan habilidades que históricamente se han valorado y entrenado. Wikipedia
Qué dicen los datos: el fin del efecto Flynn y las caídas recientes
Durante gran parte del siglo XX se observó que los puntajes medios en tests de IQ aumentaban generación tras generación (el llamado efecto Flynn). Sin embargo, desde finales del siglo XX y sobre todo a partir de los años 70–80, ese incremento se detuvo en varios países y en algunos casos las puntuaciones han descendido. Investigaciones nacionales y comparativas señalan caídas en el rendimiento en subáreas del razonamiento abstracto, verbal y numérico en jóvenes en ciertos países —un fenómeno que se atribuye mayoritariamente a factores ambientales, no genéticos. Wikipedia+1
Pantallas, teléfonos y atención: evidencias sobre impacto inmediato
Hay una literatura creciente que muestra efectos cognitivos ligados al uso y a la mera presencia del teléfono. Estudios experimentales muestran que incluso tener el teléfono cerca (aunque esté apagado o en silencio) puede reducir la capacidad de concentración y el rendimiento en tareas cognitivas —un efecto atribuible a la ocupación residual de recursos atencionales y la distracción potencial. La expansión del acceso a internet y el consumo masivo de contenidos cortos (videos de 1 minuto, scroll infinito) altera cómo se organiza la atención: procesamos información rápida pero con menor profundidad y sostenimiento. Estos efectos no prueban una “pérdida genética” de inteligencia, sí muestran cambios en hábitos y en la práctica mental que afectan el rendimiento en pruebas que exigen concentración prolongada y memoria. Nature+1
Lo que ganamos: nuevas habilidades que los tests tradicionales no miden bien
Paralelamente, las nuevas generaciones desarrollan capacidades valiosas: manejo ágil de información, visualización y comunicación digital, habilidades colaborativas en redes, creatividad aplicada a medios digitales y competencias para aprender de forma autónoma. La evaluación internacional PISA ya ha incorporado desde 2022 el pensamiento creativo como competencia, reconociendo que la inteligencia actual incluye la capacidad de generar y mejorar ideas en contextos complejos. En otras palabras, la “inteligencia” contemporánea tiende a orientarse hacia la conectividad, la adaptabilidad y la creatividad. OECD+1
Causas plausibles (no excluyentes) del declive en tests
- Cambios en la estimulación cognitiva: menos actividades que entrenen razonamiento abstracto y memorización deliberada.
- Modos de vida digitales: dependencia de herramientas externas (Google, GPS, asistentes) que rebajan la necesidad de retener o practicar ciertas habilidades.
- Atención fragmentada: el consumo constante de contenidos breves debilita la atención sostenida.
- Factores educativos y sociales: cambios en currículos, calidad de enseñanza, desigualdades, nutrición y salud mental.
- Diseño de tests: las pruebas pueden dejar de ser culturalmente concordantes con las habilidades que hoy se valoran y entrenan. Es muy probable que la explicación sea multifactorial y que varíe entre países y subgrupos. Wikipedia+1
¿Significa todo esto que somos “más tontos”?
No. La evidencia apunta a que rendimos peor en ciertos tests estandarizados que miden habilidades tradicionales —no a una caída genética de la especie. Estamos perdiendo práctica y entrenamiento en algunas capacidades (memoria, foco) y ganando en otras (acceso y manejo de información, creatividad digital, multitarea). El desafío es reconocer que los instrumentos de medida y las demandas sociales han cambiado; por eso la discusión no es solo “más tontos/ más listos” sino qué habilidades queremos y necesitamos cultivar.
Soluciones prácticas (individuales, educativas y de política pública)
A nivel personal y familiar: limitar notificaciones, crear pausas sin pantallas, volver a actividades que ejerciten memoria y atención (leer en papel, escribir a mano, juegos de tablero, orientación espacial sin GPS).
En la escuela: introducir entrenamiento explícito de atención sostenida, razonamiento abstracto y resolución de problemas junto con oportunidades para creatividad digital y trabajo colaborativo. Enseñar cómo usar herramientas (pensamiento crítico digital) y cuándo delegar en ellas.
Política pública y diseño de entornos: promover hábitos de uso responsable de pantallas en niños (edad de primer teléfono, horarios sin pantallas), apoyar programas que combinen alfabetización digital con ejercicios de control atencional y reforzar la equidad educativa. Enseñar a pensar con la tecnología, no por ella. UNICEF+1
Los datos muestran una reversión del crecimiento promedio en tests de IQ en varios contextos y una menor performance en subáreas del razonamiento en jóvenes. Sin embargo, no debemos simplificarlo a una sentencia sobre valor humano o talento: la inteligencia se transforma con las condiciones ambientales. Las pantallas y las herramientas digitales reconfiguran qué habilidades practicamos: perdemos en memoria y foco si no las ejercitamos, pero ganamos en agilidad informacional, creatividad digital y nuevas formas de colaboración. La respuesta sensata no es prohibir la tecnología, sino educar para usarla críticamente, diseñar entornos que ejerciten las capacidades que queremos preservar y adaptar nuestras formas de medir lo que de verdad importa para vivir y trabajar en el siglo XXI. OECD+4Wikipedia+4Nature+4
Redacción | Web del Maestro CMF







Están exponiendo los alumnos de 3er semestre de bachillerato y es la asignatura de filosfía, y al primer grupo le tocó hablar sobre el mito, ellos mencionaron que el mito es igual a un chisme, pero no puedo aclararles que no es así como lo están viendo porque es rechazar sus ideas y es violencia. Así que he tomado la decisión de renunciar a la docencia, mi ética profesional no me permite ser parte de toda esta corrupción académica
Web del Maestro CMF el es la prueba, si una falsedad es falsa, se torna en verdad.
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Falso de toda falsedad