Diferencias entre el Maestro de corazón y el Maestro asalariado

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Ser maestro no significa únicamente graduarte, tener un salón y un grupo de niños, implica muchos más que eso. Ser educador implica tener un gran don y un grupo de cualidades necesarias para lograr educar, sin embargo, no todos suelen tenerlas.
Los maestros tienen impactos en la vida de los estudiantes y cuando se tienen esas habilidades y esas cualidades, podemos lograr motivar e inspirar a nuestros estudiantes a construir y alcanzar sus sueños, formando a entes integrales, responsables y capaces de impactar a nuestra sociedad y formar un mejor futuro.

Ser un buen docente es el resultado de una combinación de cualidades, pero hay rasgos comunes que comparten todos los que se dedican a la enseñanza.

¿Cuáles son las cualidades que más se valoran en un buen docente? y ¿Cuáles son las características que delata a un mal docente? Ellos suelen ser una combinación de cientos de cualidades diferentes que les permiten realizar su trabajo de manera eficiente o ineficiente.

A continuación mostramos algunas cualidades buenas y malas de los docentes, en caso usted tenga más cualidades positivas, déjenos felicitarlo, en caso no sea sí, le pedimos que se esfuerce más, hágalo por el bien de sus estudiantes.

Maestro de Corazón

Un docente es el responsable del desarrollo de todo un grupo de estudiantes. La enseñanza no se trata sólo de la difusión del conocimiento académico, ya que los profesores también deben absorber en la vida cotidiana lo que piensan sus alumnos.

Entonces si eres una persona que buscas desempeñarte en la tarea de educar a las personas y contribuir a su progreso íntegro, debes tener en cuenta las siguientes características de los maestros eficaces más conocidos como Maestros de Corazón:

1. Es responsable

Aquí la responsabilidad implica que te atienes a las mismas expectativas y estándares que exiges a tus alumnos. Debes ser justo e igualitario. Por ejemplo, si no permites a los alumnos comer chicle, tú tampoco debes hacerlo.

2. Es flexible

La flexibilidad implica que ante una situación especial o problema eres capaz de hacer cambios en las lecciones o actividades en el momento. Debes poder cambiar. Si la mitad de los alumnos no comprenden un concepto, no puedes continuar sin encontrar una mejor explicación para que entiendan.

3. Se preocupa

Debes realizar tu mayor esfuerzo para asegurarte que todos los estudiantes sean exitosos, debes conocer sus personalidades e intereses, y poder incorporar esos componentes para conectar individualmente con cada uno.

4. Es compasivo

Es fundamental que puedas reconocer que tus estudiantes tienen problemas fuera de la escuela y hagas los cambios necesarios para ayudar a resolverlos y superarlos.

5. Es cooperativo

La cooperación es clave para trabajar efectivamente con administrativos, otros docentes y los padres de los alumnos. Debes ser capaz de crear vínculos con otros aunque no siempre te agraden.

6. Es creativo

Un buen docente debe ser capaz de crear lecciones que atraigan la atención de sus alumnos y los incentive a continuar viniendo a clase. Las lecciones únicas, cautivantes y dinámicas surgen un buen efecto en las clases siempre.

7. Es dedicado

La dedicación implica ir todos los días a clase y pasar el tiempo necesario para que los alumnos reciban la mejor educación posible. Es común que los educadores lleguen temprano y se vayan tarde, e incluso trabajen parte de su fin de semana para asegurar buenas lecciones.

8. Es decidido

Encontrar los medios necesarios para lograr conectar con todos los estudiantes sin importar el desafío que se plantee, define a un buen docente. Deben estar dispuestos a hacerlo todo para asegurar que los estudiantes reciban la formación que necesitan.

9. Es empático

Un buen educador debe poder reconocer y empatizar con las luchas de los estudiantes, aunque no puedan relacionarse personalmente con ellas. Tiene que tratar de ponerse en el lugar de sus estudiantes y ver las cosas desde su perspectiva suele ser esencial para ayudar al alumno a triunfar.

10. Es cautivador

La habilidad de atraer la atención en un aula llena de alumnos, y ser capaz de mantenerla por tiempo prolongado es muy difícil, por lo que es necesario que el docente cree lecciones divertidas, frescas y energéticas, dejarlos queriendo más y motivados a continuar viniendo a clase.

11. Tiene una mente abierta

Aprendizaje y adaptación son dos de las partes más grandes de ser un buen maestro. Cada día esta experiencia te traerá nuevos e inesperados obstáculos que superar, por lo que debes ser capaz de adaptarte y saber manejar una significativa cantidad de elementos adversos, sobre todo al principio de tu carrera.

12. Actitud positiva

Una actitud positiva te ayudará a saber cómo sobrellevar y actuar frente a diversos problemas que pueden expresar o tener los estudiantes.

13. Altas expectativas

Un maestro eficaz debe tener altas expectativas, por lo cual cada día debe motivar a que sus alumnos se esfuercen cada vez más.

14. Buscan superarse a sí mismos y adquirir nuevas herramientas

Como todo buen profesional, un docente dedicado a su trabajo busca constantemente maneras de perfeccionar sus habilidades, explorar nuevas herramientas y aprender más y más hasta convertirse en un experto en su materia. Nunca se dejan vencer por el orgullo ni sienten que son demasiado buenos para escuchar recomendaciones, buscar mentores ni seguir avanzando.

15. Aman su trabajo

Los docentes que aman su trabajo son fáciles de reconocer, ya que transmiten una sensación de vitalidad y energía positiva en sus clases. A menudo también cuentan con un sentido del humor y un ingenio que motiva a sus estudiantes a aprender con ellos, sin importar lo “dura” o “aburrida” que pueda ser la asignatura.

16. Saben escuchar a sus estudiantes y se adaptan a sus necesidades

Los grandes docentes saben cuándo escuchar a sus estudiantes y cuándo brindarles apoyo emocional. No obstante, también tienen la intuición necesaria para saber cuándo ignorarlos y seguir con su instinto, ya que son conscientes de la utilidad de lo que están enseñando y su forma de hacerlo.

Además, entienden que el ambiente de clase es uno dinámico, por lo que no siempre se puede seguir todo al pie de la letra. Los docentes exitosos saben adaptar sus planes y lecciones para involucrar más a sus estudiantes.

17. Tienen claros sus objetivos

Los docentes sobresalientes tienen claro lo que quieren para sus estudiantes, y por eso trabajan de forma consistente a pesar de las dificultades. Tampoco esperan resultados inmediatos ni gratificación instantánea: saben que sus esfuerzos darán frutos al final.

18. No le temen al cambio

Impartir un curso monótono y uniforme es un antídoto contra la motivación de los estudiantes. Los buenos docentes conocen el valor del cambio, la innovación y la sorpresa a la hora de infundir vitalidad y emoción en sus lecciones. No temen experimentar con nuevos recursos, arriesgarse ni salirse un poco de la norma para alcanzar sus metas.

19. Saben comunicarse y trabajar con las familias

Dependiendo del nivel educativo, gran parte del trabajo docente ocurre fuera del aula, en la comunicación con los padres y familias de los estudiantes. Para que el alumno tenga éxito, es esencial que los profesores puedan trabajar en colaboración con ellas y que siempre se mantenga un canal de comunicación franco y abierto. Esto no quiere decir que siempre se haga lo que los padres quieran o recomienden, ya que el buen docente conoce lo que es mejor para sus estudiantes.

20. Confían en sus estudiantes

Un gran docente cree sinceramente en que sus alumnos son capaces de llegar al éxito y les exige de forma acorde. Esto no quiere decir que los errores sean vistos como un fracaso, sino que tiene la confianza suficiente como para motivarlos a superarlos y siempre llegar a más.

¿Cuáles son las características de un mal profesor?

Un mal profesor siempre…

1. Busca culpables e infunde cierto temor

Le gusta exponer a sus alumnos ante sus fracasos e incluso ridiculizarlos. Además, este tipo de profesores suelen generar un mal comportamiento en el alumno disminuyendo su capacidad aprendizaje. Logra que sus temores se acrecienten ante cualquier interrogatorio, sobre todo cuando por alguna razón pueda llegar a equivocarse ante alguna pregunta formulada por el profesor. Esto llega a generar ciertos grados de desconfianza en los alumnos haciendo que sus intervenciones se minimicen por sentir temor a equivocarse.

2. No fomenta la participación ni se basa en la evaluación continua

Un mal profesor nunca toma en cuenta las participaciones de sus alumnos. Ellos siempre quieren tener el control total y absoluto de la clase, negando incluso explicaciones adicionales cuando un alumno desea profundizar sobre cierto aspecto, argumentando que no se pueden retrasar en el programa académico.

Además, es común que no tomen en cuenta las intenciones que los alumnos hacen durante el desarrollo de las clases o cualquier actitud que tomen para mejorar su desempeño académico. Solo califican en base al examen. 

3. Culpa a los alumnos de los bajos resultados del conjunto de la clase

No se detiene a pensar por qué el 90 % de los alumnos tuvo mala nota, aunque alegan que todo es producto del desinterés demostrado por los alumnos por las materias estudiadas. Nunca hacen una evaluación sobre cuál fue su rol en todo esto.

4. No se preocupa por actualizarse

Un mal profesor mantiene siempre una línea de enseñanza enfocada a la antigua. No se preocupa en mejorar actualizándose con las nuevas tecnologías. Incluso muchos no permiten que sus alumnos utilicen estos recursos modernos y avanzados.

5. Quieren ser la autoridad

Para algunos profesores mantener una distancia prudencial con sus alumnos es algo que les brinda un gran beneficio porque serán vistos como la verdadera autoridad. Sin embargo, se considera que todos aquellos profesores que llegan a relacionarse de manera estrecha con sus alumnos son los que mejor respeto y admiración adquieren de ellos, llegando a suministrarles un nivel de confianza y seguridad para el resto de sus vidas.

6. No profundiza

Solo les interesa enseñar a sus alumnos las cosas básicas sobre los temas estudiados. En consecuencia del miedo que infunden, los alumnos no serán capaces de pedir una mejor explicación al profesor.

7. En definitiva, no les gustan los niños

Un buen profesor debería tener cierta empatía con cada uno de sus alumnos y procurar que disfrute su estancia en clase. Pero, ¿por qué a algunos profesores no les gustan los niños?

  • En las escuelas primarias el motivo principal son los gritos y la algarabía que suelen originar los alumnos, algo normal en esta edad.
  • En las escuelas secundarias el caso es que son jóvenes y, muchas veces, los usuarios consideran que no son capaces de presentar atención o poner interés, que les importa más otras cosas.
  • En la Universidad, los profesores son personas más exigentes por lo poco que cobran, necesitando un mayor esfuerzo para enseñarles con un mayor sacrificio. Si la motivación es nula, la consecuencia está clara.

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Este contenido ha sido publicado originalmente por universia.es y eresmama.com





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