¿A su hijo le gusta moverse mientras estudia o aprende algo? Déjelo que lo haga

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Así como se habla de la nueva normalidad, podremos también hablar de un nuevo ambiente de aprendizaje. La realidad es que nos han extraído de una zona que creímos no era de confort (colegio, escuela) y nos trasladaron a otra zona que siempre pensamos sí era de confort, (la casa).
La neuroeducación como disciplina que integra los conocimientos sobre la neurociencia, la psicología y la educación, puede optimizar el proceso de aprender ahora desde la casa.

Una nueva visión de enseñanza que aporte estrategias centradas en el funcionamiento del cerebro, que ha permitido crear un puente entre la neurología y las ciencias de la educación.

A partir del conocimiento que tenemos acerca de cómo funciona el cerebro y los procesos educativos y pese a que normalmente, el ámbito en el que se centra la neuroeducación es precisamente la educación desde los escenarios escolares y académicos, bien podríamos correlacionar algunos factores de esta disciplina que favorecen el aprendizaje a distancia:

  1. La plasticidad cerebral y la neurogénesis. El cerebro es “plástico”, es decir, tiene una gran capacidad de adaptación durante toda la vida. Además, es capaz de crear constantemente nuevas conexiones neuronales si se le provee de la estimulación adecuada.
  2. Las neuronas espejo: Son un grupo de células cerebrales que se activan cuando realizamos una acción como cuando observamos a alguien realizarla. Se cree que son la base de la empatía, de tal manera que en mucho dependerá de cuánta empatía muestren los adultos que acompañan al niño en este proceso a distancia.
  3. Emociones y aprendizaje: Las emociones interactúan con los procesos cognitivos, por ello una parte clave de la neuroeducación se refiere al manejo de las emociones ya que está muy ligada a la memoria. Aprendemos mucho mejor cuando la información nos evoca conocimientos previos que facilitan el proceso de aprendizaje. Debemos enseñar a los niños y jóvenes a ser conscientes de sus sentimientos, a reconocer cuando están enfadados o tristes y como controlar la ansiedad y el estrés.
  4. Un entorno físico óptimo: Tenemos una gran capacidad visual, y somos mejores atendiendo estímulos visuales novedosos que de otro tipo. Por ello, aportando a la estructura del lugar de estudio una dinámica de cambio, de orden y de belleza, va a favorecer a que los niños aprendan mejor.  El uso de música tranquila de fondo, iluminación lo más natural posible también puede ayudar a los jóvenes a concentrarse, a relajarse y a sentirse cómodos. La oscuridad, así como las luces artificiales no son adecuadas.
  5. Un sueño óptimo: Un sueño de calidad es fundamental para un rendimiento y aprendizaje  óptimo. Durante el sueño descansamos y nos restauramos, pero también consolidamos todo lo aprendido. Así que, una buena estrategia de neuroeducación es asegurarse, no solo que duerme la cantidad de horas adecuadas, sino también que su sueño es de calidad. Estar atento a signos como apatía, desgano, irritabilidad, que pueden venir derivadas de un sueño insuficiente.
  6. Un cuerpo activo aprende mejor:La actividad física potencia el aprendizaje. Si a tu hijo le gusta moverse mientras estudia o aprende algo, déjale que lo haga. Esto les ayuda a relajarse y a aprender mejor porque activa y oxigena el cerebro. Antes y después de aprender la lección deja a tu hijo que corra, salte, baile o simplemente que pasee.

Autores:

  • Por: Lic. Nelson Monge Céspedes
  • MSc. Ana Marcela Parreaguirre Arias

Este contenido ha sido publicado originalmente por Actualidad Educativa en la siguiente dirección: actualidadeducativa.com



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