5 estrategias efectivas para un buen aprendizaje en clases

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La incorporación de las metodologías activas en aula, han significado una mayor participación del estudiante en su instrucción.
Muchos jóvenes están a pocas semanas de iniciar sus clases superiores, y es importante que conozcan un poco sobre técnicas de estudio que les permitan afianzar sus competencias y aprovechar, mejor aún, el material brindado por los profesores.

Es muy conocida la técnica de leer y releer el material de estudio, con el fin de que esta información se instale en la memoria de manera gradual. Esa estrategia es la del repaso, es decir, repetir una y otra vez la información que se desea retener. Pero esto solo trae como resultado un aprendizaje memorístico o al pie de la letra. Pero esta técnica funciona mejor cuando el contenido de lo que estudiamos tiene escasa significación lógica o demanda menor esfuerzo mental. En realidad, no es una mala estrategia de estudio, a muchos les funciona, pero hay que tener presente que la información repetida se irá olvidando poco a poco conforme pasa el tiempo.

Compartimos con fines educativos – pastorales la publicación del Profesor Francesc Vicent Nogales Sancho quien es Maestro de Educación Especial, Audición y Lenguaje, y Religión y Moral Católica. Y quien también es administrador del proyecto “Estrategias de Aula” en www.quadernsdigitals.net.

La importancia de las estrategias de aula

¿Qué son las estrategias de aula?. Exactamente se entienden por estrategias de aula el conjunto de estrategias educativas, métodos, quehaceres, etc., que utiliza el maestro diariamente en el aula para explicar, hacer comprender, motivar, estimular, mejorar los procesos de enseñanza aprendizaje, etc.

En nuestra literatura es relativamente fácil encontrar documentación referente a las llamadas estrategias de aprendizaje, o técnicas de aprendizaje, pero realmente acerca de las estrategias de aula, como tales, existe muy poca bibliografía.

Para poder desarrollar de forma correcta una intervención educativa se necesitan muchas cosas, entre ellas, todo un amplio conjunto de estrategias que faciliten nuestra labor docente.

Frecuentemente el profesor principiante se encuentra con ese tipo de dificultades, no sabe exactamente cómo motivar a sus alumnos, cómo interaccionar en el aula, cómo relacionarse  con sus alumnos, mantener una cierta disciplina o resolver diversos conflictos.

También es posible encontrar profesionales que, tras muchos años de experiencia, han adquirido unos hábitos que no son los más apropiados (a pesar de ser, en ocasiones, efectivos).

Como señala Beltrán (1993) y Cabanach (1994) actualmente se está desarrollando un nuevo rol de profesor, basado en una docencia de calidad, siendo las funciones de ese nuevo rol las siguientes:

  1. Manager: manager del grupo clase, realiza y mantiene los registros de los estudiantes, y atiende a los problemas que surgen dentro de la clase.
  2. Ejecutivo: toma decisiones sobre problemas escolares fundamentales.
  3. Orientador: actúa como especialista en la presentación del contenido instruccional, suministra actividades, feedback y preguntas ajustadas al nivel de los estudiantes.
  4. Estratega: actúa como un verdadero pensador, especialista en la toma de decisiones, anticipar dificultades, conocer las estructuras del conocimiento.
  5. Experto: posee una rica base de conocimientos que le permitirán decidir en cada caso lo que es más relevante dentro de las diversas materias.
  6. Persona de apoyo: debe proporcionar ayuda y apoyo a los estudiantes para la realización de las tareas.
  7. Esta es la piedra angular de una educación de calidad, la clave es la profesionalidad del docente, y para conseguir esa profesionalidad el docente necesita unas estrategias sobre las que apoyar su intervención.

Esas estrategias las podemos clasificar en base a los siguientes campos:

  1. Las estrategias de aprendizaje.
  2. Los estilos de aprendizaje.
  3. Los estilos de enseñanza.
  4. La motivación.
  5. La interacción en el aula.
  6. La disciplina.
  7. La resolución de conflictos.

A partir de esta clasificación vamos a presentar diversas estrategias y formas de actuar que consideramos apropiadas.

1. LA IMPORTANCIA DE LAS ESTRATEGIAS DE APRENDIZAJE

Las estrategias de aprendizaje según Nisbet y Shuckersimith (1987) son procesos ejecutivos mediante los cuales se eligen, coordinan y aplican las habilidades. Se vinculan con el aprendizaje significativo y con el “aprender a aprender”.

La aproximación de los estilos de enseñanza al estilo de aprendizaje requiere como señala Bernard (1990) que los profesores comprendan la gramática mental de sus alumnos derivada de los conocimientos previos y del conjunto de estrategias, guiones o planes utilizados por los sujetos en la ejecución de las tareas.

Dentro del amplio marco de las estrategias de aprendizaje podemos establecer la siguiente tipología:

1. Estrategias disposicionales y de apoyo: Son las que ponen la marcha del proceso y ayudan a sostener el esfuerzo. Hay de dos tipos:

  • Estrategias afectivo-emotivas y de automanejo: integran procesos motivacionales, actitudes adecuadas, autoconcepto y autoestima, sentimiento de competencia, etc.
  • Estrategias de control del contexto: se refieren a la creación de condiciones ambientales adecuadas, control del espacio, tiempo, material, etc.

2. Estrategias de búsqueda, recogida y selección de información: integran todo lo referente a la localización, recogida y selección de información. El sujeto debe aprender, para ser aprendiz estratégico, cuáles son las fuentes de información y cómo acceder a ellas, criterios de selección de la información, etc.

3. Estrategias de procesamiento y uso de la información adquirida:

  • Estrategias atencionales: dirigidas al control de la atención.
  • Estrategias de codificación, elaboración y organización de la información: controlan los procesos de reestructuración y personalización de la información a través de tácticas como el subrayado, epigrafiado, resumen, esquema, mapas conceptuales, cuadros sinópticos, etc.
  • Estrategias de repetición y almacenamiento: controlan los procesos de retención y memoria a corto y largo plazo a través de tácticas como la copia, repetición, recursos memotécnicos, establecimientos de conexiones significativas, etc.
  • Estrategias de personalización y creatividad: incluyen el pensamiento crítico, la reelaboración de la información, las propuestas personales creativas, etc.
  • Estrategias de recuperación de la información: controlan los procesos de recuerdo y recuperación, a través de tácticas como ejercicios de recuerdo, de recuperación de la información siguiendo la ruta de conceptos relacionados, etc.
  • Estrategias de comunicación y uso de la información adquirida, permiten utilizar eficazmente la información adquirida para tareas académicas y de la vida cotidiana a través de tácticas como la elaboración de informes, la realización de síntesis de lo aprendido, la simulación de exámenes, autopreguntas, ejercicios de aplicación y transferencia, etc.

4. Estrategias metacognitivas, de regulación y control: se refieren al conocimiento, evaluación y control de las diversas estrategias y procesos cognitivos, de acuerdo con los objetivos de la tarea y en función del contexto. Integran:

  • Conocimiento: de la propia persona, de las estrategias disponibles, de las destrezas y limitaciones, de los objetivos de la tarea y del contexto de aplicación.
  • Control:

5. Estrategias de planificación: del trabajo, estudio, exámenes, etc.

6. Estrategias de evaluación, control y regulación: implican verificación y valoración del propio desempeño, control de la tarea, corrección de errores y distracciones, reconducción del esfuerzo, rectificaciones, autorrefuerzo, desarrollo del sentimiento de autoeficacia, etc.

Aquí se recogen a grandes rasgos las estrategias de aprendizaje que se podían llevar a cabo para facilitar la asimilación de nuevos conocimientos en nuestros alumnos, y además diversas tácticas para ello.

2. LOS ESTILOS DE APRENDIZAJE

Entendemos por estilo de aprendizaje el conjunto de hábitos, formas o estilos de cada persona para actuar o pensar en cada situación.

Son los modos característicos por los que un individuo procesa la información, siente y se comporta en las situaciones de aprendizaje (Smith, 1988).

Al ser el estilo de aprendizaje algo propio de cada persona podemos hablar de distintos estilos de aprendizaje, los estilos de aprendizaje no son inamovibles, son relativamente estables, es decir, que pueden cambiar. Son susceptibles de mejora y, además, deben siempre mejorarse.

Dominándolos se puede utilizar un estilo u otro según lo requiera la situación donde se tenga que aplicar. El alumno, con la orientación del maestro, aprende a descubrir cuáles son los rasgos que perfilan su propio estilo y, a la vez, identifica cuáles de esos rasgos debe utilizar en cada situación de aprendizaje para obtener mejores resultados.

¿Qué ventajas nos ofrece conocer y potenciar los estilos de aprendizaje de nuestros alumnos?
  • Nosotros podemos orientar mejor el aprendizaje de cada alumno si conocemos cómo aprende. Es decir, que la selección de nuestras estrategias didácticas y estilo de enseñanza será más efectivo.
  • La aplicación en el aula de los estilos de aprendizaje es el camino más científico de que disponemos para individualizar la instrucción.
  • Si nuestra meta educativa es lograr que el alumno aprenda a prender, entonces debemos apostar por ayudarlo a conocer y mejorar sus propios estilos de aprendizaje.

Esto le permitirá al alumno, entre otras cosas, saber:

  • Cómo controlar su propio aprendizaje.
  • Cómo diagnosticar sus puntos fuertes y débiles como alumno.
  • Cómo describir su estilo o estilos de aprendizaje.
  • Conocer en qué condiciones aprende mejor.
  • Cómo aprender de la experiencia de cada día.
  • Cómo superar las dificultades que se le presentan en su proceso de aprendizaje.

Dentro de lo que es el estilo de aprendizaje de cada alumno podemos identificar unos procesos fundamentales:

  • Procesos de sensibilización:
    Motivación:
  • Motivación intrínseca.
  • Motivación extrínseca.
  • Atribuciones:
  1. A factores internos.
  2. A factores externos.
  • Refuerzo: Emoción: grado de ansiedad.
  • Procesos de atención:
  • Atención selectiva.
  • Atención global.
  • Mantenimiento de la atención.
  • Procesos de adquisición:
  • Comprensión de la información.
  • Retención de la información
  • Transformación (clasificación).
  • Procesos de personalización y control (cómo se enfrenta a la tarea):
  • Antes de acometer la tarea (qué hace).
  • En la resolución de la tarea.
  • Después de realizar la tarea.
  • Procesos de recuperación (memorización).
  • Procesos de transfer (generalización).
  • Variables que afectan al estilo de aprendizaje:
  •  Variables sociales (agrupamientos).
  • Variables visuales.

Analizando todos estos procesos podemos determinar cual es el estilo de aprendizaje de nuestros alumnos y optar por unas estrategias u otras.

3. EL ESTILO DE ENSEÑANZA

Según el estilo de aprendizaje de nuestros alumnos debemos ajustar nuestro estilo de enseñanza.

Desde los años 20 se produce una dicotomía entre lo que se ha llamado enseñanza tradicional y la enseñanza progresista. Lewin y Lippitt ya señalaron en 1938 tres tipologías de enseñanza: autocrático, laissez-faire y democrático.

Son importantes en este campo los estudios de Bennett, a finales de los ´70 quien encuentra hasta doce estilos de enseñar.

Beltrán y Cabanach encuentran, a principios de los años 90, los siguientes tipos de profesores:

a) El profesor con experiencia:

  • El profesor con experiencia como aquel que lleva un número determinado de años en el ejercicio.
  • Considera que la experiencia del profesor está relacionada con el éxito de la enseñanza (Barnes, 1987).

b) El profesor eficaz:

  • Es aquel capaz de producir unos resultados deseables en el proceso de enseñanza-aprendizaje, relacionados, en general, con el progreso de los aprendizajes (Berliner, 1987).
  • Desarrollaría una enseñanza en la que el currículo se da con la suficiente amplitud y en coherencia, se proporciona a los estudiantes la oportunidad de adquirir los conocimientos y destrezas, se logra un paralelismo entre los objetivos del proceso instruccional, el vitae que se ofrece y las pruebas o evaluaciones que pretenden medir el rendimiento.
  • Cualidades cognitivas: emitir un juicio rápido, capacidad de agrupamiento de los sucesos, capacidad de diferenciación, capacidad para atender simultáneamente a los acontecimientos dentro del aula, etc.
  • Cualidades personales: empático, auténtico, actitud positiva, destrezas comunicativas.

c) El profesor experto:

  • Es aquel que posee un dominio y una serie de destrezas o habilidades profesionales, que aplica a situaciones instruccionales y que le permiten destacar profesionalmente.
  • Es capaz de manejar amplias cantidades de información.Muestra estrategias autorreguladoras y metacognitivas.
  • Se muestra orientado hacia la tarea. Tiene un dominio de las rutinas.

d) El profesor principiante:

  • Se enfrenta a tres problemas principales: la disciplina, la organización de la clase y la carencia de material y estrategias educativas.
  • Tiene dificultades en las relaciones con los alumnos.

e) El nuevo rol del profesor: docencia de calidad:

  • Manager: manager del grupo clase, realiza y mantiene los registros de los estudiantes, y atiende a los problemas que surgen dentro de la clase.
  • Ejecutivo: toma decisiones sobre problemas escolares fundamentales.
  • Orientador: actúa como especialista en la presentación del contenido instruccional, suministra actividades, feedback y preguntas ajustadas al nivel de los estudiantes.
  • Estratega: actúa como un verdadero pensador, especialista en la toma de decisiones, anticipar dificultades, conocer las estructuras del conocimiento.
  • Experto: posee una rica base de conocimientos que le permitirán decidir en cada caso lo que es más relevante dentro de las diversas materias.
  • Persona de apoyo: debe proporcionar ayuda y apoyo a los estudiantes para la realización de las tareas.

Nosotros consideramos que este último estilo de enseñanza-profesor es el más adecuado, aún así, siempre deberíamos de adaptarnos al estilo de aprendizaje de nuestros alumnos.

4. LA DINAMIZACIÓN DEL AULA COMO FUENTE DE MOTIVACIÓN.

La motivación es el impulso que inicia, guía y mantiene el comportamiento, hasta alcanzar la meta u objetivo deseado.

La motivación para aprender constituye un ejemplo que ilustra la importancia de la intervención del profesor en clase. La motivación para aprender es considerada como un factor capital de la actuación escolar.

Los resultados de las investigaciones muestran que el profesor puede suscitar, enganchar, sostener o mantener esta motivación por aprender. Adoptando prácticas de enseñanza eficaces, los profesores pueden ejercer una influencia determinante sobre la mejora de la calidad del aprendizaje (Roy, 1991).

El profesor debe plantearse esta pregunta ¿cómo puedo yo interesar a éste grupo?, y no ¿qué voy a enseñar esta mañana?. Todos los métodos valen y no hay modelo de aprendizaje único. Hay tantos modelos como aprendizajes (Lecomte, 1985).

Algunas estrategias podrían ser:

1. No disminuir la motivación de los alumnos, para ello:

  • Tener buena competencia profesional, una buena formación.
  • Estar motivado para enseñar y tener interés en la tarea de enseñar
  • Tener percepciones ajustadas de los alumnos, con mentalidad abierta, sin asignarles estereotipos inamovibles. Evitar las profecías autocumplidas.
  • Utilizar los adecuados sistemas de castigos y recompensas.

2. Mejorar la labor docente en general: actividades de enseñanza, de aprendizaje y de evaluación.

3. Aumentar la motivación de los alumnos incidiendo sobre su autopercepción y sobre los demás elementos determinantes de la motivación. Algunas sugerencias para ello son:

  • Potenciar los rasgos y valores de cada cual.
  • Hacer a los alumnos protagonistas de su aprendizaje.
  • Uso de juegos didácticos.
  • Ejercicios activos.
  • Dar oportunidad para mostrar producciones propias y opiniones.
  • Clima de aula positivo.
  • Mostrar los objetivos como alcanzables.
  • Mostrar un interés personalizado por los alumnos.
  • Enseñar estrategias, no sólo conceptos.
  • Importancia de la motivación instrumental (se trata de cuando se realiza una conducta determinada para obtener algo externo).
  • Ejercicios voluntarios.
  • Corregir errores de carácter general.
  • Conocer los valores y habilidades de cada alumno.
  • Proporcionar feedback positivo: relajación del juicio crítico y empleo de la alabanza.
  • Estimular la creatividad: planteamientos divergentes, actividades perfectivas y técnicas creativas.
5. LA INTERACCIÓN EN EL AULA

En un grupo grande como es la clase, los esquemas de interacción son muy complejos, pero es relativamente fácil apreciar la cantidad existente de la misma. Convienen que ella sea lo mayor posible, pues con un aumento de interacción se acrecienta la simpatía mutua de los alumnos y su concordancia en actividades y sentimientos.

La interacción se verifica a través de la comunicación, las barreras que la estorban pueden explicar la dificultad de una clase en resolver sus problemas internos, en hallar sus normas de comportamiento y en establecer el debido contacto con el maestro. Conviene, por consiguiente, crear en el seno de la clase una buena red de comunicaciones.

En las escuelas tradicionales solía haber comunicación en un solo sentido, a saber, del maestro hacia el alumno, pero no a la inversa. Esto no solamente engendraba apatía y temor en los alumnos, sino que privaba al maestro de información sobre el modo como eran captados sus mensajes por los alumnos receptores. Cuando hay retroacción (posibilidad de que los alumnos emitan, a su vez, informaciones al maestro) se dan efectos positivos, como son un aumento de atención en los alumnos y de su interés por la tarea que se les propone.

En el terreno afectivo los efectos son todavía más notables. Si el maestro adopta una actitud que no es grata a los alumnos y éstos tienen la posibilidad de decírselo, esta comunicación resulta catártica y, por tanto, descarga la hostilidad de los alumnos, los cuales, por este mismo hecho, se sentirán ya más tolerantes con respecto al maestro. Siempre resultará negativo el privar a los alumnos de toda posibilidad de expresión.

Cuanto más numerosa es una clase, menos posibilidades de intervenir tienen los alumnos, disminuyendo con esto su gusto no solo por las discusiones comunes, sino también por el grupo mismo. En dichas clases hay alumnos que se sienten inhibidos para expresarse, con esto disminuye la cohesión del grupo que se escinde en subgrupos.

La interacción aumenta cuando los alumnos pueden verse entre sí. Por tanto, la clásica disposición de asientos en nuestras escuelas favorece el trabajo individual, pero no el trabajo en equipo ni la interacción. Los alumnos tímidos se expresarán más fácilmente si se hallan situados en primera fila.

6. LA DISCIPLINA EN EL AULA

Actualmente la disciplina es uno de los principales problemas que nos encontramos en nuestras aulas. Podemos diferenciar diversas estrategias educativas para afrontar estas situaciones:

1. Estrategias de carácter conductista:

  • Registro de las observaciones.
  • Determinación de los refuerzos y análisis de las reacciones del profesor.
  • Modificación de conductas no deseadas.
  • Tipos de recompensas en clase: inmateriales, materiales, la economía de fichas, contratos de contingencias, etc.
  • Tipos de castigos en clase: time-out, el coste de respuesta, la ley de consecuencias naturales.
  • El refuerzo negativo (retirada del castigo).

 2. Estrategias de carácter cognitivista:

  • Motivación, interés y objetivos vitales.
  • Locus de control y autodirección (sistema de atribuciones).
  • El efecto demonio y la profecía autocumplida.
  • Autopresentación.
  • Otros factores cognitivos, etc.

3. Estrategias y técnicas gestión del aula:

  • Normas para el profesor: puntualidad, buena preparación, ponerse rápidamente a la tarea, insistir en la colaboración de toda la clase, utilización efectiva de la palabra, mantenerse alerta ante las incidencias de la clase, analizar lo que está ocurriendo en clase, estrategias claras y bien comprendidas para enfrentarse a situaciones crisis, distribución justa y equitativa de la atención del profesor, evitar comparaciones, mantener las notas al día, mantenimiento de las promesas, hacer un buen uso de las preguntas, etc…
  • Planificación de la lección: enseñanza cualificada.Estructuras de autoridad y apoyo dentro de la escuela: red de asesoramiento y orientación.
CONCLUSIONES

Consideramos el tema de las estrategias para el manejo de la clase un aspecto básico en la actuación docente, y un medio de llegar a esa ansiada educación de calidad, atención individualizada y demás objetivos que persigue nuestra reforma del Sistema Educativo.

Nuestro proyecto “Estrategias de Aula” (www.quadernsdigitals.net) trata de ser un espacio para que aquellos profesionales que se sientan interesados por el tema puedan crecer en su conocimiento sobre el mismo.

En este proyecto tienen cabida todas las personas que estén interesadas. En él sólo es necesario colaborar con la experiencia particular de cada uno, con los resultados de poner en práctica algo de lo que aquí se ha dicho, con una opinión.

Todos podemos siempre aprender cosas nuevas, de nosotros mismos, pero también, de los demás que quieren participar.

5 estrategias prácticas para promover un aprendizaje efectivo (EligeEducar)

1. “Explícale a tu cerebro”

Wilson y Conyers aseguran que una de la cosas que los profesores pueden hacer para motivar a sus estudiantes en el proceso de desarrollar estrategias efectivas de aprendizaje, es utilizar una metáfora que ellos llaman “Explícale a tu cerebro”, esto significa, explicar a sí mismos lo que están pensando y haciendo mientras están aprendiendo. Esta estrategia, dicen los expertos, está relacionada con la metacognición, una capacidad muy relacionada con el éxito en el aprendizaje estudiantil y el éxito profesional. Una de las mejores formas de enseñar esta habilidad es modelando la autoexplicación en voz alta dentro del aula. Por ejemplo: si están trabajando ejercicios de matemáticas en la pizarra (tablero), el profesor puede hacer una pregunta como “¿cómo resolveré este problema de álgebra?”. Después puede seguir hablando en voz alta sobre el problema, enseñando así una forma de tener un auto diálogo a la hora de resolver problemas, leer o realizar ciertas tareas. Después de ejemplificar este ejercicio más de una vez, el docente puede permitir que los estudiantes lo hagan solos. El objetivo al final será que ellos puedan hacerlo de forma constante, independiente y en silencio.

2. Descanso cerebral

Para un estudiante que debe permanecer sentado y concentrado durante mucho tiempo, el aprendizaje resulta complejo. El resultado dicen Wilson y Conyer puede ser letargo, aburrimiento o conducta inapropiada. Por eso sugieren que para facilitar el compromiso hacia el aprendizaje se ofrezca a los estudiantes la oportunidad de moverse y tener recesos de 5 minutos aproximadamente cada 20 minutos. Esto ayudará a que el cerebro reciba más oxígeno. Para hacer estos recesos los estudiantes pueden pararse, ir hacia donde un compañero y compartir algo que haya aprendido. También pueden saltar, correr o incluso hacer un ejercicio de yoga en el mismo puesto.

3. Autoevaluación

Enseñarle a los estudiantes a ponerse a prueba a sí mismos será una de las mejores herramientas que podrán tener para reforzar el aprendizaje. Una forma simple de guiarlos en este camino es hacer el siguiente ejercicio: pregúntales qué creen que el profesor incluirá en el exámen. Luego invítalos a hacer una lista de buenas preguntas y ponerlas en unas tarjetas, cada una con una respuesta atrás. Muestra a tus estudiantes cómo crear un buen “simulacro” de la prueba haciendo cosas como resolvendo la misma cantidad de preguntas que habrá en el exámen, utilizando la misma cantidad de tiempo que tendrán en el exámen y corrigiendo las respuestas.

Después del ejercicio, revisa las preguntas y respuestas de tus estudiantes para darles retroalimentación. Esto se puede hacer varias veces hasta que los estudiantes entiendan a la perfección, la metodología de autoevaluarse.

4. Planificar

Los expertos sugieren que es una buena idea animar a los estudiantes para que creen un planificador de estudio, de esta forma pueden distribuir las sesiones de práctica antes del exámen y evitan dejar todo para el último minuto. En principio, los estudiantes más jóvenes necesitarán ayuda para hacer este planificador, pero a medida que aprenden más material de lo que creían posible, se sentirán muy motivados. Por su parte, los maestros también pueden ayudar a distribuir la práctica de sus estudiantes al construir, en múltiples periodos de tiempo, una instrucción enfocada en lo más importante.

Una regla que no se puede olvidar según ellos es: el cerebro necesita por lo menos de 7 a 9 repeticiones a lo largo del tiempo, antes de realmente aprender un contenido

5. Enseñarle a otros

Las emociones que se estimulan cuando los estudiantes tienen la oportunidad de enseñar lo que han aprendido, pueden crear mayor conocimiento y memoria, dicen Wilson y Conyers. Además, cuando un profesor le dice a su estudiante que después de una clase tendrá que prepararse para enseñar lo que aprendió, éste tienden a trabajar más duro por entender el material, investigar, organizar y aplicar el conocimiento de una forma muy efectiva. Los investigadores han llamado a estos resultados, “the protégé effect” (el efecto protegido).


Los experto han notado además que los resultados son muy positivos cuando se establecen pares de enseñanza y se permite que cada estudiante tenga la oportunidad de enseñar a los demás, parte de lo que han aprendido. 



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