10 mandamientos para educar a tus hijos

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Desde que estamos pequeños hemos escuchado decir a nuestros padres abuelos y maestros, la educación empieza en casa por eso cuando ya nos toca el papel de padres debemos sembrar en nuestros hijos los valores y educación para formar buenos adultos para la sociedad, conoce en este articulo, los diez mandamientos para educar a tus hijos y la importancia de ellos para un buen desarrollo emocional y social de los niños.

El derecho a la educación es un derecho fundamental que se establece para todo niño y adolescente. Como derecho exige que se cumplan otros derechos, proporcionando oportunidades de aprendizaje para el pleno desarrollo cognitivo, emocional, social y físico de los niños y adolescentes.

Si bien, este derecho debe ser garantizado por el Estado y organismos inherentes, no se puede escatimar los esfuerzos del núcleo familiar, amparando, brindando seguridad, siendo guías a sus propios hijos.

Por ello, podemos afirmar que la educación de niños y adolescentes no solo corresponde al área escolar, sino que envuelve a la familia y al hogar como el primer encuentro del infante con la educación y donde ocupa su mayor tiempo.

Si bien, pueden seguir un orden coherente, las interacciones entre padre, madre e hijo pueden ser diversas, así como sus realidades. Como padres es fácil caer en la sobreprotección e imposición, por lo que se recomienda fortalecer la autonomía e independencia de los hijos.

Los diez mandamientos para educar a tus hijos, puede ser visto como un manual instructivo, pero son al menos diez sugerencias estudiadas, regularizadas y practicadas por grandes pedagogos como María Montessori, o menos conocidos como Armando Rugarcía Torres.

Los diez mandamientos para educar a tus hijos

Cuando hablamos de mandamientos, nos referimos a preceptos, ordenes o mandatos, en este caso relacionados con la educación de nuestros hijos. En este sentido la educación engloba no solamente sus competencias escolares e intelectuales sino como individuos pensantes y autónomos.

Mandamientos para educar en casa

A través de esta lista se pretende dar una guía a los padres para que el proceso de educación de sus hijos pueda ser más interactivo, digerible y eficaz. No contiene todas las respuestas, pero si puede brindarte como progenitor una perspectiva pedagógica más notable y amplia.

Mandamiento 1: No decidas por ellos

A los padres les encanta decidir por sus hijos, ya sea por seguridad o para protegerlos, pero esto solo generara hijos inseguros, dependientes y temerosos.

Por ello, una de las maneras que tienen los padres de brindarle autonomía razonable a sus hijos es a través de nociones comprensibles del bien y del mal. Los valores, moral y ética, son nociones que simplemente se aprenden en el hogar, con el ejemplo y la buena disposición.

También, asignar tareas adecuadas a su edad también puede facilitar comprensiones como responsabilidad, conjuntamente esto los hará sentirse útiles, serviciales y que aportan al núcleo familiar. Así, fortalecerán su autoestima y comprensión de sus propias capacidades y talentos.

Permitirles tomar decisiones sutiles e ir incorporando la debida enseñanza, formación y responsabilidad, creara a niños educados, autónomos, conscientes de sus habilidades y límites. Recordemos que estos crecerán y la propia vida, les pondrá desafíos que deben superar por sí mismos.

Que se sientan parte del engranaje que hace funcionar las cosas o actividades en el hogar, responsabilidades pequeñas como regar la planta o dar la comida a la mascota, les permitirá formar en ellos responsabilidad y tener sentido de pertenencia en las cosas.

La independencia en los hijos

La independencia en los hijos no es algo que se da de la noche a la mañana, ni es algo que se dará solo por sí mismo, es un proceso que requiere guía, paciencia y experiencia.

Los hijos necesitan decidir por ellos mismos y preguntas como ¿debo tomar este camino?, ¿cómo debo vestirme hoy?, ¿debería de ir de viajes a la montaña o a la playa?, ¿compro zapatos azules o blancos?, ¿debería de unirme a este equipo?, ¿leche o jugo? O ¿me quedo en casa o salgo? Suelen ser preguntas a situaciones diarias.

Estas preguntas deben ser resueltas por ellos mismos, pero simplemente como padres no podemos dejarlos a que hagan las cosas por sus cuentas, sino brindarles una autonomía razonable. Que las decisiones que tomen sean en base a un planteamiento lógico, sensato y seguro.

Cuando tomamos una decisión, antes debemos razonar: “que es lo que más nos conviene”, aun evaluar los posibles pro y contras. Quizás no hablemos de una decisión ¿cómo qué tipo de zapatos usar?, pero si, decisiones transcendentales como ¿con quién me casare?, ¿Qué carrera debo estudiar? Y ¿debo cambiar de trabajo?

La inteligencia emocional es otro factor que debe ser educado, debido a que como toda decisión tiene sus consecuencias favorables y/o desfavorables. Ser maduro al afrontar las debidas consecuencias, hará que el niño sea prudente al tomar su decisión bajo cualquier aspecto.

Como ejemplo: “niños independientes”

En una casa vivían tres niños, se les veía en la calle continuamente, pero cuando se le preguntaba a la madre respondía que “estaba dejando que ellos fueran independientes y se desenvuelvan”.

La madre los castigaba severamente cuando estos hacían “lo incorrecto”, sin embargo, ella llevaba una mala vida, por lo que al poco tiempo fue apresada y paso un tiempo en la cárcel. Los niños estuvieron de familia en familia.

Ya de grandes estos jóvenes se les veía con malas compañías haciendo lo indebido moralmente. Estas cosas las habían aprendido en la calle siendo guiados por dolorosas experiencias y personas sin escrúpulos.

La educación requiere tiempo y compromiso, como padres es nuestro deber mostrarles el camino a nuestros hijos. Es lamentable este tipo de circunstancia, donde los niños no son guiados correctamente, se le deja a su suerte “que decidan por ellos mismos”.

Los niños por sí solo no saben cómo decidir, en algunos casos no tienen la conciencia sobre lo bueno y lo malo, por lo que son presas de circunstancias.

Es muy diferente a dejarlos decidir la ropa que quieren usar a dejarlos en la calle a rienda suelta que hagan lo que mejor le parezca, no se puede confundir estas dos acciones porque la segunda están fuera de los mandamientos y lineamientos de una buena y sana educación.

Estos 10 mandamientos para educar a tus hijos serán el soporte que necesitan. Solo estamos comenzado, vamos por el segundo mandamiento.

Mandamiento 2: Cada quien con sus obligaciones

Es normal que como padres nos ocupemos de ciertas labores para suplir a nuestros hijos como cepillar sus dientes, enjuagar sus cabellos, cortarles las uñas, darles la comida, acomodar su ropa y asearlos, pero hay límites para estas actividades.

Esto lo podemos hacer durante una etapa en la que todavía son dependientes de nosotros. Pero ya un niño de 5 años puede cepillar sus dientes por sí solo, bajo la supervisión de sus padres o representantes. Todos tenemos limitaciones y para un niño esto puede ser un reto o hasta intimidante comenzar algo por sí mismo.

Es entonces cuando entra el papel del adulto en la enseñanza del modo de hacer las cosas. Anteriormente leímos sobre la autonomía del niño, bajo la guía del padre comprometido, pero este mandamiento se refiere a responsabilidades que el niño debe ir asumiendo tarde o temprano.

Obligaciones que se deben asumir con el tiempo

Hay ciertas actividades independientes que el niño debe saber y hacer por sí mismo, por ejemplo, antes de ingresar al maternal y/o preescolar como contener el esfínter para ir al baño y comer por el mismo. Esto es un requisito que la mayoría de centros educativos exigen a sus estudiantes.

Si tu hijo esta en el proceso de dejar el pañal en este artículo encontraras las buenas técnicas para que sea mas fácil y agradable el proceso.

Esto me hace recordar la historia de un niño que intentaba subirse a una silla y no se lo permitían, por más que intentaba, venía el adulto, lo bajaba, el lo subía y acomodaba en la silla. Como el niño siguió intentando, prefirieron dejarlo tranquilo, por lo que el niño logro sentarse.

Este era una acción que pensaban que no lo lograría el niño bajo sus propios términos. Esto debiera hacernos reflexionar sobre lo irresponsables que podemos ser en truncar sus intenciones, simplemente escusándonos en “solo era un niño” cuando tenía la capacidad e intenciones de hacerlo.

Limitaciones en los niños

Debemos ser consecuentes que hay actividades físicas muy riesgosas para la seguridad del niño o adolescente que comprometen su integridad por lo que una observación minuciosa y advertencia a tiempo, permite percatarse de que actividades está limitado o no.

Obviamente, el niño debería de intentar hacer las cosas por sí mismo como atarse los zapatos, quizás a la primera no lo logre, pero debe seguir inténtalo. Por su parte, nosotros como padres debemos animar su esfuerzo, hasta que llegara el momento en que lo lograra exitosamente.

Hacer conscientes a nuestros hijos de sus limitaciones, es ser responsables en cuanto a su educación, esto hará que tengan el concepto de sí mismo acertado y puedan esforzarse por mejorar.

Imposición de obligaciones

Hay momentos en que como padres decidimos imponer ciertas cosas a nuestros hijos, esto puede o no ser beneficioso, dependerá el caso y el niño en cuestión.

La presión o imposición sobre ciertas actividades generalmente no es la solución, más bien acarrea comportamientos contrarios en el infante, por lo que incluir premios, juegos o retos de forma amena y grata puede ser más efectivo que las amenazas.

Si tu hijo es pequeño, tiene comportamientos inadecuados y no quiere realizar sus obligaciones, la pedagogía infantil nos indica que el niño puede desarrollar intereses cambiando su perspectiva de vida. Por lo que ciertas medidas a tiempo, pueden marcar la diferencia en su futuro.

Mandamiento 3: El peso del ejemplo

Entendemos por ejemplo que se trata de la acción de imitar. Los niños imitan todo mientras van creciendo y así se van familiarizando con su entorno. Es su manera de aprender, de involucrar el entorno en su mundo.

A manera de ejemplo, los niños que crecen observando a sus padres beber, fumar o llevar una vida inmoral por lo general tenderán a llevar vidas semejantes durante su adolescencia y adultez, esto es igual a que si crecen viendo padres generosos, honrados y amorosos.

Los padres deben percatarse en qué momento han dejado o no de ser buenos padres. Es sencillo exigir sobre los hijos lo que se debe o no hacer, pero qué pesado es hacer lo mismo.

En la psicología, una de sus ramas nos habla acerca del conductismo y como este puede ser conocido, medido y modificado. Si bien, somos moldeables, no todo el mundo es sensato en su manera de llevar la vida y como esta influye en los demás.

Congruencia versus incongruencias

Para los niños podría ser manejable las incongruencias porque son más tolerables, pero los jóvenes si tienden a ser más severos, por lo que se dan cuenta más rápido de lo que se dice y no se hace. Esto podría traer consigo comportamientos rebeldes y distanciamientos entre el hijo y sus padres.

Simplemente decirles a los hijos que se comporten de una manera, pero no estar dispuestos a pagar el precio para ser eso que se predica, puede generar confusión y problemas de identidad en el infante.

Sin embargo, es un proceso que requiere tiempo, el hecho de que el niño comprenda cabalmente el comportamiento que debe tener, con el que observa en casa o a su alrededor y si estos coinciden o no. Pero manifestar un buen ejemplo contemplab uenos resultados.

¿padres perfectos?

Ser padres no es sencillo, guardan muchas cosas: situaciones de dolor, llanto, humillación, preocupaciones y angustias, muchas de las cosas que soportan por sus hijos, o al menos es su filosofía.

Aún con luchas internas, le brindan lo mejor a sus hijos, queriendo ser mejores, aunque no perfectos. Pese a que un hijo no quiere padres perfectos, simplemente quiere padres que lo que digan lo cumplan, que sean obedientes a su palabra.

Que, si “las mentiras están mal”, no se juegue con la verdad o las dobles verdades. Los padres deben esforzarse para ser de buen ejemplo, de esto dependerá en un grado importante el comportamiento de sus hijos.

Historia sobre la honestidad

Siempre recuerdo una historia sobre un hombre que fue al parque con su hijo. El juego era para niños de 6 años, y su hijo la tenía, pero carecía de estatura.

Por lo que al ingresar no le solicitaron boleto, este padre al percatarse igual pago, extrañado aquel hombre del parque le pregunto: ¿por qué ha pagado, si no le había solicitado el boleto?, a lo que el padre respondió, mi hijo tiene 6 años, esta es la verdad, mi hijo y yo lo sabemos nos basta con eso.

Debemos aplaudir esto, la integridad, ética y honestidad, así como el resto de los valores, solo pueden ser aprendidos e interiorizados a través del ejemplo, nada es más efectivo, verdadero y real que eso.

Mandamiento 4: Reconocer los errores

Reconocer, que palabra más bonita, pero a veces estamos tan alejados de ella. Reconocer simboliza admitir, aceptar o en el caso más extremo, someterse.

A todos nos cuesta admitir nuestras equivocaciones, necesitamos humildad y valentía para hacerlo. Es por eso que decidí incluir este mandamiento, debido a que las caídas son simplemente oportunidades de aprendizaje, de no proseguir en el error.

Tanto los padres como los hijos necesitan reconocer cuando se han equivocado y lastimado. Muchas de las palabras que a diario empleamos pueden ser ofensivas, hirientes y tajantes. Por eso la comunicación en base a respeto, debe ser nuestra bandera (esto corresponde al siguiente mandamiento).

El fracaso en el niño

Debemos estar conscientes que hay actividades cognitivas y físicas que presentan un gran desafío, por lo que el fracaso puede estar presente, en un mayor o menor grado, fracaso es decepción.

No permitirles a nuestros hijos que experimenten esto, es simplemente injusto, debido a que tarde o temprano todos debemos tomar de la copa del fracaso. El hecho radica es como y cuál va a ser tu actitud al afrontar esa perdida, error o decepción.

Los aspectos emocionales de tu hijo deben ser cubiertos en ese momento, ya que necesitara ese extra de confianza en sí mismo, elogios y palmadas en la espalda.

Hay padres que solo intervienen en las vidas de sus hijos para regañarlos, amenazarlos e intimidarlos, exponiendo sus errores y avergonzándolos. Este tipo de actitud de exposición, solo generará rencor, odio y amargura del hijo hacia el progenitor, por lo que la confianza se perderá.

Si como padre, has caído en este tipo de actitud, tengo el antídoto: ¡reconoce tus errores delante de tus hijos! y ¡no prosigas en ellos! Renunciar a la intimidación, es abrir una puerta hacia el dialogo y reconciliación.

El valor para afrontar los errores

Es estimulante para un hijo saber que sus padres no están de continúo sacando en las conversaciones temas que ya deberían haberse superado, sobre todo relacionados con sus decepciones y errores.

Como padres es necesario valorar los progresos e intentos de superación de nuestros hijos. Alegrarnos por su esfuerzo, más que por el resultado final, puede ser el impulso que ellos necesiten para superar sus miedos y lograr los objetivos.

Cuando un niño se equivoca y continúa intentándolo de todas formas, se está creando en él, carácter y la perseverancia. Por supuesto, los adultos alrededor del niño o joven deben motivarlo a no rendirse, a continuar, nunca restringirlos.

Hay una frase que alguna vez leí y dice “nunca dejes que nadie te diga que no puedes hacer algo, ni siquiera tu padre. Si tienes un sueño, tiene que protegerlo…”.

La autoestima del niño, es bastante frágil debido a que esta en una etapa susceptible, en donde todo lo que le dicen, lo cree, literalmente. Los jóvenes, son indiferentes o se muestran así, pero también conservan muchas de esas sensibilidades de su niñez.

Permíteme explicarlo así, si de niño sufrías de miedo a la oscuridad, cuando eres adolescente ya vas al baño y a tu cuarto con la luz apagada, pero evitas ciertos lugares oscuros, lo vas superando a medidas que vas afrontando los temores, no por el paso del tiempo.

Estos son aspectos que deben ser reconocidos, como los errores, para no seguir tropezando con la misma piedra. A medida que el niño fortalece su autoestima, confianza y seguridad, puede seguir avanzando, aprendiendo de ellos y fomentando su resiliencia.

Mandamiento 5: La comunicación efectiva

El canal de la comunicación entre padres e hijos debe mantenerse abierto y fluyendo en ambas partes. Como toda comunicación si no hay respuesta de uno de los lados, simplemente no se están comunicando efectivamente, hay interferencias o no se le da la debida importancia al mensaje.

Problemas en la comunicación en el hogar

Hoy en día, la comunicación de los padres con los hijos se ve interrumpida constantemente y no me refiero a una comunicación trivial y superficial, sino de aquel dialogo con contenido, seriedad y peso.

Debido al uso de las redes sociales, programas en las tv, las tareas, las salidas con amigos y/o parejas, es cada vez más difícil que los niños y jóvenes tengan tiempo, al igual que sus padres, entre el trabajo, actividades fuera de casa y dentro de ella, su tiempo se ve reducido.

Esto produce que el tiempo para conversaciones realmente importantes se vea desplazado, sustituidos por otras cosas o personas quienes serán los nuevos consejeros de nuestros hijos. A veces es que nos limitamos como padres de hablar sobre ciertos temas, por no saber cómo expresarnos o debido al contenido del mismo.

Sea cual fuere el caso, la comunicación no se da de manera efectiva, se pierde cierta confianza, intimidad y hasta cercanía entre la familia.

Cuando estaba niña, uno de mis profesores favoritos falleció y no por causas naturales, fue por un accidente. Situación que durante un tiempo me perturbo, debido a que su materia era realmente especial para mí. Mis padres no me dieron muchos detalles, cosa que agravo el escenario.

Con esto anterior, quiero hacer notorio que hay ciertas circunstancias que quizás para los adultos no sean relevantes, pero los niños también poseen preocupaciones y debe afrontar problemas, por lo que una buena comunicación puede minimizar sus angustias.

Dialogo frecuente: padres e hijos

El dialogo frecuente es una manera de conocer las necesidades, intensiones y preocupaciones de tus hijos. Toma tiempo y establece horarios en que se puedan abordar temas de interés.

Una salida el domingo en la tarde al parque o un desayuno especial, puede ser el ambiente idóneo para fomentar la buena comunicación, preguntas de la índole ¿Cómo te va en el colegio?, ¿Cómo va la relación con tus amigos?, ¿Te sientes bien practicando natación?, ¿Cómo van las matemáticas?, ¿Te sientes solo?, ¿Te preocupa algo?, o simplemente ¿Eres feliz?

Puede ayudarnos a discernir ciertos intereses o angustias, para así tomar medidas y suplirlas o minimizarlas. Este dialogo debe ser sensato, adecuado para su edad y madurez. Si quieres puedes comenzar con algo divertido como preguntas capciosas, para posteriormente ir intensificando los temas a tratar.

Es significativo que se dé la conversación con ambos padres en algunos casos y en otros, que sea por separado, es decir, solamente uno. Esto debido a que la confianza se gana de manera individual, con acciones, respeto y congruencia.

Esto no solamente engloba las conversaciones serias, sino aquellas cotidianas como en una noche de películas, que suelen suscitarse sugerencias, comentarios y reflexiones. Es fundamental que el niño se sienta escuchado, atendido y valorado.

Asimismo, las preguntas apropiadas pueden generar un razonamiento crítico y creativo, esto es lo que hace un educador, incentivar al estudiante para que el conocimiento que deposito, pueda ser internalizado y procesado, dicha información lo ayudara cuando los desafíos se presenten y les dará una meta para alcanzar ser la persona que quiere ser.

Mandamiento 6: Los limites son saludables

Si este enunciado lo hubiera leído hace unos pocos años, quizás hubiese estado un poco irritada, ya que seamos honestos, a la mayoría no nos gustan los límites, hay menos tiempo para jugar, días de vacaciones y cosas divertidas.

Mucho menos leer que ellos pueden ser “saludables”. Esto es debido al termino erróneo que manejamos por límites. Ya que, al referirnos a los limites generalmente lo asociamos con la palabra “no”.

Fíjate bien, “no puedes comer con las manos sucias”, “no debes salir tan tarde”, “no te ensucies la ropa”, aun cuando hemos crecido esto sigue permaneciendo en nuestra vida como “no te asocies en ese club”, “no seas amigo de ella”, “no permanezcas en ese trabajo” y semejantes.

Pero, la realidad es que los limites son fundamentales y sobre todo necesarios. Establecer límites razonables en casa, aunque nos parezcan en muchos casos absurdos y hasta crueles, son indispensables para el pleno desarrollo social de infante y del adolescente. Esto tomando en consideración la convivencia familiar y sus responsabilidades.

La limites no son normativas impuestas

Estos límites deben irse dando de manera progresiva a medida que la circunstancia lo exija, si es posible aprenda a cambiar la palabra “no” o al menos no la use todo el tiempo.

Por ejemplo, tus hijos quieren permanecer despiertos hasta altas horas de las noches, pero sabes perfectamente que esto influirá negativamente en la forma en que se levanten en la mañana, su ánimo del día y su rendimiento escolar, no puedes permitírselos.

Para ellos, como padres estas siendo aburrido e incomprensible, no permitiéndole que vea la tv un poco más o simplemente que juegue o converse con un amigo. A través de la comunicación y el dialogo (mandamiento anterior) puedes minimizar estas fricciones, quizás no entienda a cabalidad las cosas, pero sabrá que tienes tus razones.

Otra de las formas que puedes idear para colocar las restricciones es a través de horarios que incluyan asignaciones especificas en casa como tiempo de estudio, cena familiar, lavar los platos, pasear a la mascota, sacar la basura, hora de dormir y/o asear el garaje. Cada quien tendrá sus obligaciones como lo enseña el mandamiento 2.

De esta manera el niño o adolescente podrá administrar su tiempo, entre el tiempo de deberes, y el tiempo libre que puede disponer a cabalidad, pero que el resto ya está comprometido en tareas. Obviamente primero debes suplirlo en lo que requiera de tu ayuda, para que cumpla sus tareas en casa, mientras se adapta al sistema.

Como lo has notado, cada uno de los 10 mandamientos para educar a tus hijos, van de las manos y se complementan uno con otro. Aunque no se trata de normativas impuestas, la idea recae en ir anexándolos a tu núcleo familia y que toda la familia trabaje en pro de favorecer la comunicación, identidad y limites saludables.

Mandamiento 7: El rescate de la libertad

Al principio mencionamos que el papel del padre puede llegar a ser “dictatorial” en los niños pequeños y hasta cierto punto puede verse así, pero la realidad de las cosas, es un equilibrio entre la enseñanza para el desarrollo de sus habilidades e independencia y la conducción para el cumplimiento de deberes y responsabilidades.

Generalmente asociamos la autoridad como algo dictatorial, impuesto, obligatorio que mas que educar, encierra aprender o hacer un conjunto de cosas no por “buena voluntad” sino en algunas ocasiones en base al miedo de repercusiones.

Pero tampoco la autoridad puede ser despreocupada, dejar pasar todo tipo de situaciones y simplemente encogerse los hombros, ya que esto sería desidia e indolencia.

La verdadera autoridad es aquella que impulsa al niño y adolescente a crecer, a madurar, a seguir cambiando hasta mudarse por completo. Los padres van acompañando a sus hijos durante todo su desarrollo, interfiriendo en determinados puntos, extendiéndoles las manos para no caigan e impulsándolos de nuevo al camino.

Pero una autoridad “de órdenes” puede llegar a violentar su derecho pleno de libertad como individuo. ¡haz esto!, ¡haz aquello!, ¡te dije que no era de esa manera!, ¡hazlo a mi modo!, son algunas frases que algunos padres dicen.

Los extremos no son para nada buenos, basta con un equilibrio entre llevar la educación y enseñanza a nuestros pequeños. Una autoridad en base al respecto, normas y amor debería de funcionar perfectamente.

Protección o sobreprotección

Estar tan encima de los hijos puede ser realmente agotador, tanto para el padre como para el protegido. Por eso la sobreprotección en nuestros días ha tomado tanto valor por el hecho de que queremos asegurarnos que todo marche bien, obviando su derecho a libertad.

Los hijos van a estar por sus cuentas un montón de veces, cuando están en el colegio, de camino o hasta cuando salgan al parque a jugar, pero quizás como padres no puedas estar todas esas veces presentes para cuidarlos, observarlos y ayudarlos.

Es cuando una buena formación en casa es imprescindible para su pleno desarrollo social y cultura. Ellos se van a relacionar, toda su vida, si les enseñas a tener empatía, mostrar respecto por su entorno y valorar, tendrán las herramientas para defenderse y decidir.

Recordemos que debemos prepararlos para el mundo, no siempre estaremos a su lado, y necesitan tener bien formadas sus emociones para las vicisitudes de la vida diaria.

Autonomía y libertad

El hecho de brindarle su autonomía y libertad, habla de los valores que les hemos inculcado, la seguridad que tenemos de ellos y como estos se manifestaran en su vida.

Aprende a involucrar a tu hijo en decisiones de casa, preguntas como: queremos pintar las paredes interiores, ¿Qué color te gustaría?
No se trata del hecho de hacerlo o no hacerlo, de acuerdo como el o ella indique, sino involucrarlo en el proceso y tomar en base al dialogo, los resultados que sean más favorables según el caso exijan.

Respetar la identidad del niño es cuando lo tomas en cuenta como un individuo pensante, amado y útil para la sociedad. Mas que un horario restringido de cosas, él sabrá que debe cumplir con sus deberes, pero también que en casa son valorados sus derechos inherentes.

Mandamiento 8: Llena su tanque emocional de amor

En su libro “los 5 lenguajes del amor de los niños” de los autores Gary Chapman y Ross Campbell, ellos invitan a los padres a involucrarse en el mundo de sus hijos, proporcionándoles el amor y corrección adecuada.

Los tanques emocionales de los niños, estarán carentes hasta que se comience a brindar el amor en un lenguaje que ellos puedan entender, canalizar y aceptar. Según los propios autores “recibir amor y aprender a darlo, es el terreno en el cual crecen todos los empeños humanos positivos”.

El tanque del niño puede ser saciado al fijarnos con atención en ciertos comportamientos que repiten en momentos cotidianos como “pasar tiempo padre e hijos”.

Hay niños que esto les encanta y cuando ven limitado o restringido el tiempo con sus padres se vuelven agresivos a modo de llamar la atención. Para ellos cuando pasan tiempo con sus padres, lo que están recibiendo es “valoro el tiempo que paso contigo”.

Asimismo, hay otras maneras de demostrar amor, como el leguaje afirmativo propiamente. Hay niños que se sienten estimados por sus padres cuando estos los elogian, por lo que palabras cortantes en momentos de frustración pueden afectar significativamente su autoestima.

Las cosas que hacemos por nuestros hijos a cualidad de “servicio”, puede dar motivación a que un hijo realice las cosas de buena o mala gana. Cuando un padre hace algo por un hijo, lo hace porque puede, quiere y posee las capacidades para hacerlo, pero cuando ve que su hijo también puede lograrlo lo orienta para que lo haga y así sirva a otros.

Hace un tiempo escuche que el servicio era un don, creo que puede ser infundido en casa, cuando valoramos la atención y cuidado que otros ponen en nosotros.

Manipulación emocional

Como hemos visto, hay varias maneras de amar, debemos emplearlas todas, pero ser constantes en aquellas que notemos que son primarias en nuestros hijos.

Llenar su tanque, debiera ser una extensión de amor de los padres hacia los hijos y no debe verse como una estrategia de manipulación para que el niño haga lo que el padre quiere. Como niños podrán no darse cuenta al momento, pero todo cae por su peso en algún momento.

La manipulación emocional, no puede reemplazar al amor genuino de un padre, de hecho, es como darle un vaso vacío a un niño sediento. El amor que como padre y/o madre tienes para darle a tu hijo es irremplazable, por eso observamos que muchos adolescentes inseguros, carentes de amor durante su infancia, por lo que sustituyen este vacío con relaciones toxicas.

El amor de un niño es de forma inmadura, para él solo existe su necesidad de ser amado, saciado y atendido, mientras que los adultos aman “incondicionalmente”, es una clase de amor completo, que para que sea saludable necesita ser un amor correspondido.

Disciplina con amor

Parte del amor, es la disciplina. Pero no se refiere a golpes, maltratos y chantajes, sino a restricciones que como padres pueden aplicar sobre sus hijos con el fin de corregir su conducta. Se debe tener como ultima opción, el aspecto físico y los abusos que éste conlleva.

Debido a que, en muchos casos, en el castigo o penitencia, el padre descarga la furia y sus frustraciones sobre el hijo, lastimando su piel e imponiendo su dominio, lo que hace también es dejarle heridas y resentimientos en el espíritu del niño, se debe disciplinar con mano de hierro cubierto con un guante de seda.

Pero una disciplina adecuada, suministrada cuando el tanque emocional de nuestro hijo esta favorable, puede beneficiar a la educación. El niño en vez de ver a la disciplina como algo negativo e impuesto, te agradecerá el haberte tomado el tiempo para corregirlo.

Mandamiento 9: No hacer favoritismo

El favoritismo o la preferencia es algo que sucede en los hogares, ya sea por el comportamiento, los prejuicios u otros factores que influyen en la elección de un hijo, o un padre más que otro.

Este es un aspecto que no es comentado con frecuencia, pero que muchos hijos callan, quizás para no generar caos en el hogar, o simplemente piensan que es “idea suya, que no pasa en realidad”. Sea el caso o no, la educación abarca la perspectiva de un fenómeno que requiere la participación de todos.

Es decir, la educación debe adaptarse, según las necesidades, para proveer los requerimientos necesarios en cuanto a emociones, intelecto y socialización de cada hijo. Con esto, se debe entender que cada hijo tiene carencias distintas a las del otro, que deben suplirse cabalmente.

El hijo favorito y el no favorito

Tratar a un hijo con preferencias, es colocarlo por encima de los demás, por lo que no estamos viendo el panorama por completo y la tarea educativa que, como padres, compete. Asimismo, los prejuicios dentro del hogar, pueden generar fracturas en las relaciones y falta de autoestima por el agredido.

Esto sucede así, debido a que el hijo estará de continúo tratando de ser aceptado, valorado y sus esfuerzos, aunque para el son necesarios, el progenitor no se percata de ello. Esta situación sucede en muchos hogares que no se dan cuenta que cada hijo es distinto, en personalidad, inteligencia y características físicas.

Los padres tienen hijos favoritos debido a que hay hijos que cumplen con ciertas características que ellos esperan, mientras que los otros hijos no, lo que crea rechazo y decepción.

Para un padre, sus hijos deben ser valorados todos por igual, pasar tiempo de calidad con cada uno en particular, elogiar sus victorias y permanecer durante sus fracasos, estas respuestas son la que ayudara que la familia como conjunto y equipo permanezca frente a las adversidades.

Esto también es importante resaltar a los hijos de otros matrimonios en el caso que los padres se hayan divorciado o enviudado y hayan decidido formar un nuevo hogar, en este caso el papel de la madrastra o padrastro es no hacer distinción del hijo de tu pareja, mas al contrario incluirlo en los planes, juegos y que se integre de manera agradable a la familia.

Si fuiste el hijo no favorito durante tu niñez, tengo buenas noticias para ti, eso puede ser sanado y superado. Para ello requieres coraje y determinación. El avance comienza con el perdón, perdonarte a ti mismo, luego perdonar a tus padres y/o hermanos.

Las críticas en los niños

Este tipo de favoritismo también ocurre de los hijos hacia los padres. Situación que en la adultez puede verse muy marcada, ya sea porque en el cumpleaños de uno de los progenitores se destaca mas que el otro, por días especiales o por situaciones cotidianas.

Esto generalmente ocurre, por la preferencia que ocurrió durante la niñez, conducta que fue aprendida hasta la adultez. Situación que produce un ciclo. Es por ello que, la educación en cada hijo en particular, debe ser atendida, para que cada niño pueda manejar las criticas y los desdén de otros, sean culpables de ello o no.

Si un niño sabe manejar las críticas y mantener su amor propio (mandamiento anterior), es un gran logro que como padre puede otorgársele a la educación en casa. Es allí cuando el consentimiento y las restricciones que les corresponden a todos, estuvieron en equilibrio.

Preferencias en el hogar

Ese tipo de circunstancias no es justo para nadie en el hogar, ni para el preferido. Las alabanzas que recibe, lo hacen creer una perspectiva sobre sí mismo errónea, evocando al ego. Aspecto que tampoco lo favorece.

Los padres tampoco lo pasan tan bien, cumpliendo las exigencias para que el hijo favorito los acepte y se sienta complacido. Situación que desgasta, por su requerimiento. Adicional a las constantes contiendas con el resto de los hijos, por falta de atención.

Mandamiento 10: Buen clima familiar

El ambiente o clima en el hogar y propiamente dentro de la familia es fundamental para el correcto desenvolvimiento de cada uno de sus integrantes.

Los padres son los que proporcionan o favorecen el tipo que clima que se dará en el núcleo familiar, si se pretende los favoritismos (mandamiento anterior) habrá rechazo, si se prohíbe todo, habrá rebeldía y si se es muy indulgente no habrá orden.

En un hogar la relación de los padres hacia los hijos y viceversa se da de forma triangular. Están los padres, con sus necesidades, carencias, anhelos individuales y también la relación como pareja que debe ser atendida, fortalecida y avivada.

La pareja posee sus valores, ética y principios propios que deberán ser estudiados, anclados e impuestos en la familia de forma enriquecedora y paulatina.

Están los hijos que cada uno con sus aspectos individuales y la atención que requieren de los padres por separado y como equipo. Todas estas situaciones deben ser observadas y analizadas según los lineamientos de la educación.

Fomentar la educación en el hogar es un trabajo en conjunto que requiere que todos sus miembros trabajen en su beneficio, siendo tolerantes y respetuosos los unos con los otros. Hay situaciones en los hogares que se salen fuera de limites por una pésima gestión o por no tomar seriedad sobre temas en específicos.

Recordemos que el hogar es un campo de paz, y la buena convivencia es obligación tanto de los padres como de los hijos, y esta se logra sembrando desde pequeños el valor del respeto, confianza y empatia en los pequeños.

Ambiente tenso o violento

La violencia, maltrato o la intimidación en cualquiera de sus manifestaciones es dañina para la buena educación. Se aprecian hijos con rendimientos y autoestima baja en padres que son agresivos.

De hecho, los niños tienden a volverse mucho más violentos a medida que van creciendo, ocasionando que el ciclo se mantenga. En otras ocasiones se retraen, o se vuelven sobreprotectores de sus madres abandonadas y hermanos desamparados.

Un ambiente de conflictos, gritos, llanto y amargura no es propicio para criar a un hijo. Si es posible, se debe evitar discusiones frente a los hijos, pero si ha de ocurrir, posteriormente se debe fomentar el dialogo y la explicación de lo sucedido.

Dejar a un niño sin explicación, solo generara que comience a preguntarse si el es el culpable de todo, afectando significativamente su autoestima y valor propio.

En el caso de que el niño o adolescente sea víctima de violencia doméstica, se deben tomar las medidas y denunciar. No hay que dejar que las circunstancias se salgan de control. Para mayor información consulta nuestro articulo: mujer maltratada.

Dar dinero o cosas materiales en exceso

Nadie va a educar a tu hijo como tú, seamos honestos, pero pensar que solo brindarles cosas materiales va a satisfacer sus necesidades es un error.

Hay cosas que simplemente no tienen precio como el respeto, la lealtad, atención y ser puntuales, características que solo pueden ser formadas dentro del núcleo familiar a través del ejemplo.

Ofrecer solo dinero a nuestros hijos es renunciar a la instrucción, es como decir a los hijos “todo lo que tu necesitas tiene un precio”. Una tarde de risas con los hijos, no tiene precio, tal vez se incluya helados, pero lo que lo hace especial es que la familia sonríe y manifiestan felicidad.

Hace un tiempo leí algo como “la palabra padre se había modernizado a papito” que simboliza aquel que era complaciente en todo, no imponía limites y tenia una tarjeta con dinero disponible. Que absurdo como sociedad que hallamos perdido el norte de las cosas, cambiándole el sentido a todo y modernizando lo que no se puede.

Los jóvenes requieren mucha cercanía, mas que un vídeo juego nuevo. Por eso se unen a pandillas, a grupos de punk, al skate y demás grupos que podrían no ser convenientes pero su necesidad de interactuar y vivir emociones intensas los arroja a este estilo de vida.

Con todo esto, cubrir las necesidades económicas de un hijo no esta mal, lo realmente malvado es creer que el dinero puede suplantar la atención, el tiempo y cariño que un padre le brinda a su hijo.

La educación escasa

La educación es un derecho que el Estado debe garantizar, pero hay circunstancias en las que el niño y/o adolescente no recibe una educación de calidad por lo que, aunque asista propiamente a un aula o tenga un buen comportamiento en casa, no están siendo formado o desarrollados sus potenciales.

La pobreza es un factor que influye en la educación escolar, ya que no todos los niños disponen de dinero para gastos de uniforme, zapatos, matrícula escolar y útiles, esto acompañado de otras herramientas como Internet y libros que requiere para complementar su formación.

A pesar de estas situaciones, ellos pueden recibir educación en casa, por parte de padres que, con sus carencias, brinden una enseñanza de progreso y crecimiento. Al fin, la educación en casa ha existido desde siempre con la transmisión de la cultura, valores, tradiciones y creencias, por lo que no se habla de algo completamente nuevo, pero si reformado y modernizado.

Con esto no me refiero a que la educación escolar no es necesaria, para nada, pero si que pese a las circunstancias un niño puede tener bases apropiadas.

Consecuencias de la falta de educación

Un niño sin educación esta limitado a comprender información esencial, además, en su adultez tendrá menos campo de trabajo al cual dedicarse o empleos menos remunerados. Con esto me refiero a quienes no leen, no aprenden, simplemente se han limitado a una educación de cualquier tipo.

En muchos casos aún presente el analfabetismo (para el 2015 había aproximadamente 781 millones de adultos analfabetas en el mundo). Situación que no permite el avance científico y tecnológico de un país y favorece prácticas como explotación, marginalización y desigualdad social.

Las consecuencias son variadas y en clases, se pueden hacer notorias cuando un estudiante no tiene interés en aprender, pero si la educación escolar no funciona o no es promovida, se tiene la educación por parte del padre en casa, que permite enfocar al niño en lo que realmente son las características escasas y mejorarlas notoriamente.

La disciplina en los hijos

La disciplina se refiere al conjunto de normas o leyes que tras cumplirse permiten obtener resultados favorables, en los niños se usa como una forma de autorregular su conducta.

Esta definición proviene de una palabra griega que significa entrenar. En el contexto de la educación se refiere a entrenar la mente y el carácter del niño hasta que se convierta un adulto responsable y útil para la sociedad, de esta forma se regula su conducta.

El castigo dentro del hogar

La disciplina es mal vista, tiene su función dentro de la enseñanza. El error radica en los abusos de ella al caer en el castigo de forma continua. Pese a que el castigo y la disciplina van relacionados, no son sinónimos. El castigo es una manera de llevar a cabo la disciplina. En casa a veces es necesario, cuando los hijos se salen de control, pero no debiera ser la primera opción a emplear. Los padres en momentos de quietud debieran de idear el castigo apropiado dependiendo de los niveles de intolerancia que quebranto el infante.

Esto podría evitar, que los padres reaccionen de forma tan explosiva que se termine lastimando innecesariamente al niño, sin lograr la disciplina ni una corrección, por tanto, la educación no se produjo.
Todos los niños no reaccionan de igual modo frente al castigo, para algunos es algo pasajero, pero otros tienden a tomarlo muy en serio, reprimiendo sus emociones como la ira, el dolor y molestia.

Hay algo que se debe tomar en cuenta y es que los niños no recuerdan sus comportamientos negativos sino recuerdan lo que sintieron durante el castigo, esas emociones fuertes, no lo que genero la corrección.

La ira en el niño y adolescente

La ira es una emoción que todo niño, joven y adulto experimenta, esta se va a manifestar en el momento que amerite, por lo que su salida no puede ser reprimirla como muchos padres quieren erradicarlas de sus hijos.

El control de la ira puede ser difícil de manejar sobre todo para un niño que solo tiene dos formas de manifestarla, a través de su comportamiento o verbalmente. Por ello, es importante que el niño pueda regular esta emoción a tiempo, al punto de saber comportarse cuando salga a flote.

Para esto se requiere de padres que sepan regularla, aun que sepan comportarse cuando la ira se manifieste. Un niño explosivo, no es fácil de controlar, menos aún, un adolescente.

Los adolescentes tienen a mostrar conductas pasivo-agresiva durante los primeros años, esto es completamente normal mientras no sea dañina para nadie. Por ejemplo, un cuarto desordenado, o ropa por doquier, puede ser un comportamiento de este tipo, aunque algo de desidia también está presente en el joven.

Pero si el comportamiento es dañino hasta para el mismo, ya es una situación que se ha salido de control, requiere métodos precisos y un especialista según el caso.

Este tipo de conductas atenta directamente sobre la autoridad paterna, por lo que es fundamental identificar la raíz de la colera y partir desde allí. Es mejor comenzar con este control de ira en casa para que cuando se generen situaciones frustrantes fuera del hogar, el niño o adolescente sepa como conducirse por sí solo.

Bajo estas circunstancias es importante mantener la calma, el padre como persona responsable y adulta debería de respirar profundo, manejar la situación para que todo se dé de forma pacífica, controlada y sobre llevar las cosas. Paso a paso se van alcanzando los objetivos, no te rindas padre.

Como disciplinar adecuadamente

Lo primero que se necesita es que el hijo pueda identificarse con el padre, es decir reconocer su autoridad, cuidado y paternidad, esto es imprescindible para que pueda permitirle esas normas o leyes sin hostilidad ni reproches.

Cuando un niño tiene mal comportamiento, los padres en algunos casos son severos, pero esto nos habla que el niño presenta una necesidad no satisfecha. Pese a que en algunos casos esto puede tratarse de un berrinche o descortesía, es la forma inmadura que aplica el infante para llamar la atención.

Los padres deben hallar un equilibrio para no caer en ser demasiados ásperos o indulgentes, debido a que los problemas de conducta si no se atacan a tiempo, pueden volverse realmente una molestia a futuro.

Ser guiado hacia la corrección de su comportamiento, comprende el dialogo apropiado, las pautas claras y en ocasiones prohibiciones o restricciones, estas deberían ser sufrientes para que el niño poco a poco vaya tomando la dirección correcta.

Hay otros factores que pueden afectar el comportamiento del niño como hambre, cansancio, sed o sueño. En este caso, debe ser saciada el problema físico para que el niño retome a su comportamiento normal.

Conclusión

La lista anterior de los diez mandamientos para educar a tus hijos puede ser vista como un instructivo que te permitirá completar la tarea educativa en casa.

Todo niño desde que nace esta aprendiendo, por lo que integrar la educación en casa trabajando en conjunto con la educación escolar debiera ser el modelo al que se pretende llegar para alcanzar todos los objetivos pedagógicos, éticos y morales.

Todo niño y adolescente es individual con características, vivencias y necesidades únicas, todos poseen en común el derecho a ser educados satisfactoriamente. La educación comprende el pleno desarrollo de sus capacidades amparándose en la cultura, historia, psicología, sociología y demás aspectos que influyen favorablemente a través de sus metodologías.

Los padres debieran involucrarse mucho mas en el mundo de sus hijos, pero no como un mero deber sino como una invitación a formar parte activa en sus vidas, empleando y adecuado estos mandamientos a su rutina familiar, comprometiéndose a cumplirlos, a respetarlos y a darles el debido uso.

La enseñanza incluso pequeña, pero constante tiende a tener mas peso que unos años mendigando educación. Preparar a un niño y adolescente para la vida no es una tarea sencilla, requiere muchos detalles, pero con esfuerzo y determinación es posible lograrlo.

La educación como tal implica una metodología sencilla pero eficiente basada en el desarrollo del pensamiento critico y creativo del niño. Por lo que, en casa debería de apuntar a esta misma meta.

Estos mandamientos propuestos, son recomendaciones que se han recopilado para promover el desarrollo de la educación en casa. Debido a que los padres deben disponer de herramientas educativas para capacitar a sus hijos en su desarrollo personal, social y emocional.

Si aun sigues presentando dudas sobre la educación familiar, consulta con un pedagogo o psicólogo escolar que pueda brindarte apoyo.

A continuación te presentamos un vídeo sobre los 10 mandamientos para la educación de los hijos:

Diez mandamientos de María Montessori para educar a nuestros hijos

La pedagoga italiana predicaba que nuestros vástagos tienen que ser capaces de pensar por sí mismos sin depender constantemente de los adultos. María Montessori logró con su método que los niños fuesen sus propios maestros y aprendiesen las operaciones básicas antes de los seis años.

Este es parte de su legado:

  • Primero: Recuerda siempre que los niños aprenden de lo que les rodea. Sé su mejor modelo. Si criticas mucho a tu hijo, lo primero que aprenderá es a juzgar
  • Segundo: En cambio, si lo elogias con regularidad, él aprenderá a valorar. ¿Qué ocurre si le muestras hostilidad al niño? Él aprenderá a pelear
  • Tercero: Si se ridiculiza al niño de modo habitual, será una persona tímida. Ayuda a que tu hijo crezca sintiéndose seguro a cada instante, será entonces cuando aprenda a confiar en los demás.
  • Cuarto: Si desprecias a tu hijo con frecuencia, se desarrollará un sentimiento muy negativo de culpa. Propicia que tu hijo vea que sus ideas y opiniones son siempre aceptadas, con ello conseguimos que se sientan bien ellos mismos.
  • Quinto: Si el niño vive en una atmósfera donde se siente cuidado, integrado, amado y necesario, aprenderá a encontrar amor en el mundo.
  • Sexto: No hables mal de tu niño/a, ni cuando está cerca, ni cuando no lo está. Concéntrate en que tu hijo está creciendo y desarrollándose de modo óptimo, valora siempre lo bueno del niño, de tal manera que no quede nunca lugar para lo malo.
  • Séptimo: Escucha siempre a tu hijo y respóndele cuando él se acerque a ti con una pregunta o un comentario.
  • Octavo: Respeta a tu hijo aunque haya cometido un error. Apóyalo. Lo corregirá ahora, o quizá un poco más adelante
  • Noveno: Debes estar dispuesto/a ayudar a tu niño si busca algo, pero debes también estar dispuesto a permitir que encuentre las cosas por sí solo
  • Décimo: Cuando te dirijas a tu hijo, hazlo siempre de la mejor manera. Ofrécele lo mejor que hay en ti mismo/a. ‘Cuando un niño se siente seguro de sí mismo, deja entonces de buscar la aprobación de los adultos a cada paso’.

Este contenido ha sido publicado originalmente por Bebechito en la siguiente dirección: bebechito.com

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LECTURA 1: LOS DIEZ MANDAMIENTOS PARA LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS





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