Lo más popular
Más recursos

¿Por qué Suecia decidió reducir las laptops y volver a enseñar con lápiz y papel en los colegios?

La OMS llama la atención a los padres y advierte: los malos hábitos alimentarios en la infancia pueden tener consecuencias para toda la vida

Peter Howitt, Nobel de Economía, explica la «destrucción creativa» que desatará la inteligencia artificial


¿Por qué Suecia decidió reducir las laptops y volver a enseñar con lápiz y papel en los colegios?

Tras años de digitalización escolar y resultados académicos preocupantes, el país europeo recupera métodos tradicionales de enseñanza y replantea el papel de las pantallas en el aprendizaje de los estudiantes.
En Oppenheimer Presenta analiza qué hay detrás de la decisión de Suecia de reducir el uso de las laptops escolares y volver a enseñar con lápiz y papel en los colegios.

Suecia, uno de los países más avanzados tecnológicamente de Europa, está reconsiderando el papel de las pantallas en sus escuelas y recuperando métodos tradicionales de enseñanza. El país ha decidido reducir el protagonismo de las laptops y tabletas en las aulas para devolver mayor importancia a los libros impresos, los cuadernos, la escritura manual y la lectura en papel. La decisión responde a preocupaciones sobre el rendimiento académico, la concentración y las habilidades fundamentales de los estudiantes. Sin embargo, no supone una eliminación completa de la tecnología, sino una transformación de su utilización dentro del sistema educativo.

Durante años, Suecia fue considerada un referente internacional en digitalización educativa. Según explicó Emiliana Vegas, profesora de educación de la Universidad de Harvard y exfuncionaria del Banco Mundial y del Banco Interamericano de Desarrollo, el proceso comenzó a intensificarse en 2009, cuando numerosas escuelas empezaron a sustituir libros de texto por computadoras portátiles. En 2017 se adoptó una estrategia nacional de digitalización que abarcó desde la educación preescolar hasta la secundaria. Para 2019, las tabletas ya se habían incorporado como herramientas obligatorias en preescolar, consolidando una apuesta tecnológica que posteriormente sería sometida a revisión.

Los resultados académicos que llevaron a Suecia a reconsiderar la digitalización

El problema surgió cuando comenzaron a examinarse los resultados de aquella transformación. Durante más de una década, según Vegas, la expansión de los dispositivos digitales no estuvo acompañada de investigaciones de seguimiento suficientes para determinar cuánto y cómo estaban aprendiendo los estudiantes. Las evaluaciones internacionales PIRLS y PISA comenzaron a mostrar señales preocupantes en el desempeño académico sueco, especialmente en competencias relacionadas con la lectura. En 2022, las autoridades educativas ya cuestionaban los resultados de la estrategia digital. La preocupación aumentó cuando instituciones científicas del país advirtieron sobre los posibles efectos perjudiciales de determinadas herramientas digitales en el aprendizaje escolar.

No obstante, los especialistas advierten que sería incorrecto atribuir toda la caída del rendimiento académico exclusivamente a las computadoras. Las dificultades educativas también se registraron en otros países y estuvieron relacionadas con las consecuencias de la pandemia de COVID-19. Los resultados de PISA experimentaron una caída internacional especialmente pronunciada entre 2018 y 2022, aunque algunas tendencias negativas ya existían anteriormente. En Suecia, las evaluaciones de lectura también habían mostrado señales de retroceso antes de la crisis sanitaria. Esta combinación de factores impide establecer una relación causal única, pero ha reforzado el debate sobre la eficacia de convertir las pantallas en herramientas predominantes de enseñanza.

La respuesta sueca ha consistido en recuperar progresivamente los materiales impresos y establecer límites más claros al uso de dispositivos. Durante la entrevista conducida por el periodista Andrés Oppenheimer, Vegas explicó que en 2025 el Parlamento sueco aprobó medidas contra el uso de teléfonos móviles en las escuelas, mientras se impulsaba una política de recuperación de los libros de texto. La orientación educativa expuesta para 2026 favorece el empleo selectivo de las laptops, especialmente cuando cumplen una función pedagógica concreta. La intención no es impedir que los estudiantes aprendan con tecnología, sino evitar que permanezcan permanentemente conectados durante actividades que pueden desarrollarse mediante recursos tradicionales.

Por qué los libros, la escritura manual y la concentración recuperan importancia

Uno de los argumentos centrales de este cambio es que los niños necesitan desarrollar habilidades fundamentales antes de depender intensivamente de dispositivos digitales. La lectura de libros impresos, la escritura manual y la utilización de cuadernos requieren una participación activa del estudiante. Estas actividades pueden favorecer la atención sostenida, la comprensión lectora y la consolidación de aprendizajes, especialmente durante los primeros años escolares. La preocupación no se limita al contenido que aparece en las pantallas, sino también a las distracciones que pueden acompañar su utilización. Redes sociales, aplicaciones y otros estímulos digitales compiten constantemente por la atención de niños y adolescentes.

La experiencia de Emiliana Vegas en la Universidad de Harvard aporta otro elemento al debate. La profesora relató que durante un semestre impartió clases sin permitir el uso habitual de laptops y observó mayor atención, entusiasmo y participación entre sus estudiantes. Para facilitar el trabajo, entregó materiales impresos que permitían tomar apuntes manualmente mientras continuaba utilizando presentaciones digitales. Su experiencia demuestra que reducir las pantallas no significa renunciar a los recursos tecnológicos, sino reorganizar su presencia durante las clases. También reconoció que deben mantenerse excepciones para estudiantes con necesidades específicas, particularmente cuando requieren herramientas digitales por razones visuales o de accesibilidad.

La maestra de primaria sueca Asa Lind quisiera que se redujera el tiempo frente a las pantallas tanto en las escuelas como en casa.

Qué deberían aprender los países latinoamericanos de la experiencia sueca

El debate también alcanza a América Latina, donde numerosos gobiernos han invertido en computadoras escolares y conectividad. Uruguay aparece como uno de los ejemplos más representativos gracias al Plan Ceibal, que comenzó distribuyendo dispositivos y ampliando el acceso a internet. Con el tiempo, el programa evolucionó hacia aplicaciones educativas, investigación y nuevas oportunidades de aprendizaje. Entre sus experiencias destaca la enseñanza de inglés mediante docentes a distancia, una alternativa para superar la falta de profesores especializados. La principal lección es que entregar computadoras no garantiza mejores resultados educativos: también importan los contenidos, la preparación docente y los objetivos pedagógicos.

Para Vegas, la discusión debe centrarse en las necesidades reales de los estudiantes y no en la cantidad de dispositivos disponibles. Durante la entrevista resumió su posición con una recomendación: «Veamos a la tecnología como un medio y no un fin». Desde esta perspectiva, las computadoras pueden resultar valiosas para aprender idiomas, matemáticas, ciencias y determinadas materias de secundaria, especialmente cuando permiten acceder a recursos difíciles de ofrecer presencialmente. Sin embargo, en los primeros años escolares conviene evaluar cuidadosamente su utilización. La especialista también advirtió sobre los riesgos de las redes sociales y la exposición prolongada a entornos digitales diseñados para mantener conectados a sus usuarios.

La responsabilidad también alcanza a las familias. Vegas cuestionó la costumbre de entregar tabletas a niños pequeños para mantenerlos entretenidos durante las comidas o las reuniones familiares, porque considera fundamental que aprendan a conversar, convivir y relacionarse directamente con otras personas. Recomendó acompañar progresivamente el acceso a las computadoras y establecer controles adecuados a cada etapa del desarrollo. La experiencia de Suecia plantea una conclusión que trasciende sus fronteras: la innovación educativa no consiste en reemplazar todos los libros por pantallas, sino en elegir las herramientas que realmente ayudan a aprender. El desafío es encontrar un equilibrio que preserve las habilidades esenciales sin desaprovechar las posibilidades de la tecnología.

Redacción: Web del Maestro CMF

Entrada anterior

La OMS llama la atención a los padres y advierte: los malos hábitos alimentarios en la infancia pueden tener consecuencias para toda la vida

Agrega un comentario

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *




Se desactivó la función de seleccionar y copiar en esta página.