Laura Estremera: Encended las pantallas y se apagarán los niños

El uso excesivo de pantallas disminuye curiosidad, vínculo emocional y juego real, apagando el desarrollo natural que los niños necesitan para crecer sanos.

Laura Estremera, es Maestra de audición y lenguaje, Psicóloga, Técnico superior en educación infantil, Psicomotricista relacional especialista en atención temprana, experta en duelo infantojuvenil (proceso M.A.R.). Está especializándose como profesional Pikler en Hungría, y que tiene como tiene como principal objetivo fomentar la libertad y el respecto a la autonomía del niño en el proceso de aprendizaje. Desea conocer detalladamente este modelo educativo y ayudar a los niños a ser más independientes y seguros.

Ha trabajado durante 9 años como tutora en el primer ciclo de educación infantil y, hoy está al frente de un proyecto de acompañamiento a la infancia desde la psicomotricidad vivenciada en La Puebla de Híjar (Teruel, España), además se mantiene en contacto con padres de familia y profesores por medio de conferencias y charlas tanto para padres como a profesionales cercanos a la educación. Ha escrito los libros ‘Criando’, ‘Ser niños acompañados’ o ‘Déjalos ser niños’. En su última obra, ‘Criar con apego seguro’, ofrece una completa guía de crianza para abordar las necesidades de niños y niñas según su etapa evolutiva.

Según Estremera, “en el juego libre, los niños y niñas se desarrollan en toda su globalidad, porque favorece su desarrollo motor, cognitivo y socioafectivo”, defiende la psicomotricista, que también hace hincapié en la importancia de tener en cuenta el momento de desarrollo de cada niño para poder acompañarlos.”

Gracias a la publicación Aprendemos Juntos 2030 del BBVA (España), compartimos con fines únicamente educativos y de formación permanente, partes del diálogo entre el terapeuta ocupacional Abel Rodríguez y la profesora Laura Estremera sobre temas como la crianza respetuosa, las prácticas de crianza, el apego seguro, el autoconcepto, la autoestima, la autonomía, la exploración, los cionflicto y el uso del móvil o celular.

En esta publicación compartimos los enlaces del video completo y el momento más destacado, así como partes del diálogo, que recomendamos leer íntegramente en el enlace que indicamos al final del artículo. Es nuestro propósito que esta publicación sea una invitación a seguir entusiasmados en nuestra formación permanente, conociendo los aportes y la experiencia de especialistas cercanos al mundo educativo. Hacemos presente que las letras en negritas y cursivas son nuestras, y los corchetes indican partes de la fuente original no compartidas, y podrían tener importancia para usted.

ABEL RODRÍGUEZ: … ¿En qué consiste la crianza respetuosa?

LAURA ESTREMERA: “Pues la crianza respetuosa es aquella que tiene en cuenta y respeta el desarrollo natural de los niños y de las niñas, aquella que tiene en cuenta cuáles son sus necesidades, porque […] hay muchas prácticas de crianza. Depende del lugar donde estemos, de la cultura en la que nos situemos. Algunas prácticas están muy arraigadas y muy normalizadas, y el hecho de que sea muy común llevarlas a cabo puede parecernos que es lo que los niños o las niñas necesitan. […] Pues hay muchas prácticas y, con la información que tenemos hoy en día, pues sabemos que quizá no son lo más adecuado para ese desarrollo infantil. […] Y fíjate si son importantes las necesidades en la infancia y fíjate si es importante respetarlas, porque nuestros niños y niñas no van a poder durante muchos años responderlas por ellos mismos y van a necesitar a un adulto. Y, además, en función de cómo ese adulto responda es como se va a crear ese vínculo de apego. Ese vínculo de apego seguro que seguramente también hoy en día es algo que has escuchado mucho.

Publicaciones relacionadas:

ABEL RODRÍGUEZ: … ¿Qué es eso del apego? ¿Por qué es tan importante ese apego y el apego seguro concretamente?

LAURA ESTREMERA: “[…] lo que realmente es importante es ese vínculo de apego seguro, porque apego tenemos todos y lo que queremos favorecer con la información que hoy en día tenemos es ese vínculo de apego seguro. ¿Dónde viene este vínculo? Porque a veces podemos asociar este vínculo de apego con coger a nuestros bebés y tenerlos físicamente cercanos. Quizá con el porteo, con el colecho, con dormir con nuestros bebés, con dar el pecho. Pero el vínculo de apego seguro es mucho más. Esto van a ser facilitadores, nos lo van a poner más fácil en la medida de que vamos a poder responder a sus necesidades antes. Y hemos hablado de la importancia de sus necesidades, pero lo que queremos favorecer es esos vínculos de apego seguros. […] Y por eso se dice que la especie humana necesita un tiempo de exterogestación, […] tenemos unas criaturas con unas infancias muy largas, si lo comparamos con otras especies, y muy dependientes, porque por sí mismos no van a poder sobrevivir y entonces necesitan de un adulto, pero no de cualquier adulto y no de cualquier tipo de respuesta, necesitan, sobre todo, adultos que sepan interpretar las señales, lo que nos está emitiendo el bebé, no solamente a través de su llanto, también de su tono corporal, de su gesto, que sepa interpretarlo y que sepa darle una respuesta. Si el adulto es capaz de atender las necesidades, y ojo que, cuando digo necesidades, no solo me quedo en comer y dormir, que suele ser lo típico que las personas escuchamos, cuando oyen un bebé y dicen: «Pues si ya ha comido y ha dormido ahora mismo, ya no sé qué puede necesitar.» Bueno, igual necesita atención. […] necesita contacto. El contacto físico es también una necesidad humana. […] Si atiendo las necesidades y lo trato bien, se irá creando ese vínculo de apego seguro. […] Y todo esto se va a relacionar con el autoconcepto, con la autoestima, más adelante. Y también va a tener relación con la autonomía y con la exploración, […] va a haber es esa seguridad interna de que yo sé que hay una persona ahí que me va a responder si lo necesito, así que puedo irme a explorar, puedo alejarme, como ocurre en el parque, me alejo, exploro, miro esas hormiguitas que hay por el suelo, me acerco a ese matorral y de repente me asusto con algo y vuelvo corriendo porque sé dónde está mi mamá, sé dónde está mi papá, sé dónde está esa figura de referencia y sé que si las cosas se ponen mal, pues voy a tener ahí a alguien. […] el vínculo apego seguro está relacionado con mayor autonomía, con mayor exploración, con mayor aprendizaje […] cualquier adulto que esté en contacto con la criatura va a desarrollar esa relación y va a desarrollar el vínculo. Y qué importante tomar conciencia también de este asunto desde la escuela, porque son los mismos niños o las mismas niñas. Entonces, cada vez que haya un niño en relación con un adulto, vamos a crear ese vínculo y desde allí también vamos a favorecer esos vínculos de apego seguros atendiendo sus necesidades y tratándolos con ese cariño y con ese respeto. Y algo muy importante para crear ese primer lazo entre familia y escuela, sobre todo, cuando son pequeñitos, es ese periodo de vinculación, ese momento que pueden compartir familias, educadores o maestros y niños dentro del aula. […] por lo tanto, crear vínculos de apego seguros, no solamente en el hogar, sino también en la escuela.”

Mitos sobre el desarrollo motor de los niños (MOMENTO DESTACADO 07´ 08”)

ABEL RODRÍGUEZ: … Es decir, que el adulto controla en cierto modo ese crecimiento, pero dejando que los niños sigan siendo niños, que al final es eso de un desarrollo según el niño vaya marcando en cada momento.

LAURA ESTREMERA: “Exacto. Qué complejo todo esto y poderlo encajar. Y a veces incluso puede parecer contradictorio. […] muchas veces mezclamos e incluso estamos continuamente queriéndolos guiar desde nuestra necesidad. […] Porque si no reflexionamos sobre esta mirada, que me vas a decir: «¿Qué es esto de la mirada?», sobre ¿yo qué creo que pueden hacer los niños o las niñas? ¿Creo que son competentes? ¿Creo que por ellos mismos pueden aprender? ¿O, por el contrario, creo que tiene que ser el adulto el que les tiene que enseñar las cosas y, si yo no le enseño, nunca va a aprender? Entonces, reflexionar sobre esta mirada también nos ayuda, porque lo que sabemos es que, si ponemos las condiciones adecuadas, si trabajamos en ese vínculo de apego seguro y ofrecemos oportunidades, ofrecemos materiales, ofrecemos espacio y les damos esa libertad, por sí mismos, se van a poder ir desarrollando. Ojo, que eso no significa dejarlos solos o no significa no hacer nada, como bien comentabas. […] Lo que estamos favoreciendo es que haya un acompañamiento, un acompañamiento en su desarrollo, en lugar de dirigirlo. Qué diferencia o que complejo esto de acompañar, de dirigir. Cuando yo dirijo a alguien yo tengo unas ideas preconcebidas, tengo unas expectativas de lo que debe ocurrir, un objetivo y entonces soy yo el que intento llevarte a ese punto. Cuando yo acompaño, es el niño o la niña el que está en el centro y soy yo el que voy estando a su lado, por supuesto guiándole, porque va a haber muchas situaciones en las que voy a tener que ayudar, en las que voy a tener que proteger, porque tengo una serie de conocimientos que el niño o la niña no tiene, pero va a estar en el centro, vamos a respetar su ritmo, vamos a respetar sus intereses, vamos a respetar su deseo, en definitiva, vamos a respetar su esencia, vamos a respetar quién es ese niño o quién es esa niña. […] No estamos fijándonos en su gesto, en su tono corporal, en todo lo que nos está expresando a nivel no verbal, que igual nos quiere agradar, nos quiere contentar, pero le gustaría hacerlo de otro modo. Incluso en esta línea de en lugar de acompañar su ritmo, sus tiempos, nos vamos a la de dirigir, cuántas veces estamos pidiendo incluso un poquito más cada vez. […] Y para que todo esto ocurra, estamos hablando de que hay que dar libertad en muchos momentos, en seguir sus ritmos, sus tiempos, su deseo, su exploración. Pero también van a necesitar, por otro lado, los límites. […].

ABEL RODRÍGUEZ: … ¿libertad hasta cuándo o hasta qué punto y dónde entran los límites, ¿qué son los límites?

LAURA ESTREMERA: “[…] muchas veces tenemos o asociamos los límites a una limitación, a una limitación en su desarrollo, a algo que va a frenar su desarrollo y los límites realmente lo que hacen es proteger y lo que hacen realmente es cuidar y que ese desarrollo pueda darse. […] el tema de los límites es complejo y a mí me gusta utilizar grandes categorías para que nos resulte más sencillo. Para mí los límites importantes son aquellos que tienen que ver con la seguridad, con la salud o con el respeto. Y esos son los límites que tendremos que expresar o que tendremos que cuidar para que los niños y las niñas puedan desarrollarse bien y puedan dedicarse realmente a esas cosas de niño, que es lo que lo que tienen que hacer.[…] El tema de los límites a veces nos genera muchas dudas […] porque nos puede parecer como incongruente, como decir: «Estoy hablando de libertad, estoy hablando de autonomía, estoy hablando de respetar su deseo, de respetar su ritmo, su esencia y ahora, ¿en qué lugar quedan los límites?». Y muchas veces tenemos o asociamos los límites a una limitación, a una limitación en su desarrollo, a algo que va a frenar su desarrollo y los límites realmente lo que hacen es proteger y lo que hacen realmente es cuidar y que ese desarrollo pueda darse. Voy a ser un poquito más explícita, porque dicho así, igual queda un poco abstracto. En el libro de Janet Lansbury, los niños malos no existen, menciona un ejemplo que a mí ya me abrió en su día bastante los ojos y decía: imagínate que vas conduciendo por un puente sin barandillas. Vas a ir tenso, vas a ir ocupándote de un montón de aspectos, no vas a estar cómodo. Ahora imagínate que estás conduciendo por ese mismo puente con barandillas. Tu seguridad va a ser otra. Vas a estar más relajado, te vas a sentir de otra manera. Esos son unos límites. Unos límites que alguien allí ha puesto y que te está dando esa estructura, te está dando ese encuadre para que tú puedas dedicarte a lo que tienes que hacer, que es conducir y cruzar ese puente. Entonces ya vemos que el tema de los límites es complejo y a mí me gusta utilizar grandes categorías para que nos resulte más sencillo. Para mí los límites importantes son aquellos que tienen que ver con la seguridad, con la salud o con el respeto. Y esos son los límites que tendremos que expresar o que tendremos que cuidar para que los niños y las niñas puedan desarrollarse bien y puedan dedicarse realmente a esas cosas de niño, que es lo que lo que tienen que hacer. […]  Porque no estamos explicando realmente qué es lo que esperamos que ocurra. Respecto a esos límites, también en función del momento evolutivo en el que estén, tendrán que ser límites físicos y no verbales. […] Pues ponemos un límite físico para cuidarte a ti, para que tú puedas dedicarte a lo que tienes que hacer por tu edad, que es jugar, que es explorar, que es aprender. Vamos a colocarlo en otro lugar y pongo ese límite físico.[…] ¿cómo aprende un niño o una niña pequeña aquellos límites que son más o menos laxos, que a veces puedo y a veces no puedo y aquellos límites en los que definitivamente no va a ocurrir? Pues viendo la reacción del adulto y comprobando a ver qué es lo que ocurre, entonces vemos al niño que le hemos dicho que no toque el enchufe y que nos mira y va con el dedo y te sigue mirando y va con el dedo y está esperando tu reacción. Si lo quisiera tocar por sí mismo, cogería y, cuando tú te vas de la habitación, tocaría el enchufe. No, estoy comprobando tu reacción y estoy viendo a ver si puedo o no puedo. Estoy viendo si tu gesto realmente es muy serio o bueno, más o menos es divertido, si se parece o no al gesto que pusiste cuando fui a cruzar la calle mientras pasaban coches. Y ahí voy comprobando aquellos límites que realmente son importantes, aquellos límites que son inamovibles y aquellos otros que bueno, que depende de la situación y depende de la circunstancia. Y otro punto importante, para terminar este tema de los límites, es una reflexión sobre si nosotros respetamos sus límites, porque le solemos dar mucha importancia a esos límites que los niños no respetan. «Es que le pongo el límite y vuelve a probarlo». Claro, porque es pequeño, tiene que comprobar. […].”

Publicaciones relacionadas: José Antonio Marina: A mis alumnos más pequeños les doy una receta: cuando alguien te diga una cosa, tú pregúntale ‘¿eso cómo lo sabes?’

ABEL RODRÍGUEZ: … Que difícil los límites como padres, pero totalmente necesarios. Laura, y ¿qué importancia tiene el desarrollo de cómo se va desarrollando el niño a lo largo del tiempo?

LAURA ESTREMERA: “Qué importante, como bien has comentado, tener en cuenta el desarrollo, […] . ¿Qué ocurre con el desarrollo? Pues que, a veces, como sociedad tenemos puesto el foco en determinados momentos: en el niño que es bebé, luego a ver cuando ya camina, cuando empiece la escuela y luego la adolescencia terrible… Tenemos como esos momentos, ¿no? Pero es que todo lo que va ocurriendo en el desarrollo tiene un sentido y tiene un por qué y no está allí por azar. […] va a haber unos procesos que van a ser necesarios, aunque a nivel social le demos poquita importancia, incluso aunque a algunos nos resulten muy molestos, como la época de las rabietas, que decimos: […] Cuando somos conscientes de este camino en el desarrollo, pues vamos a disfrutar mucho más del proceso, porque, si no, estamos buscando esos momentos finales. […] Entonces, qué importante el poder acompañar todas las etapas, pero eso no es fácil para nosotros. Y cuantas veces digo aquello de: «Es que a la hora de criar o de acompañar a niños no hay recetas mágicas y no hay recetas universales», porque a veces buscamos la receta. […] cada niño es diferente. Va a estar en un momento del desarrollo distinto. Cada adulto también es diferente […] Incluso a veces hay familias que dicen: «Es que no sé cómo son tan diferentes, si yo los he criado igual». ¿Los has criado igual seguro? […] sí que es importante tener en cuenta cada etapa del desarrollo, qué es lo que tienen que ir descubriendo en esas etapas. Sobre todo, para poder poner más conciencia y más atención y quizá no tener unas expectativas equivocadas. Cuando tenemos claro cuáles son esas tareas principales que tienen que ir haciendo los niños a lo largo de su desarrollo, también nuestras expectativas son más ajustadas y podemos concentrar nuestra atención y nuestra energía en algo que tenga más que ver con aquello que necesitan en ese momento. […] Es una gran tarea poder elaborar todo eso y por eso es importante también pues el que haya estabilidad en ese entorno, en que tampoco haya muchas personas con ese bebé, que se me entienda, lógicamente va a estar la familia, a veces va a estar el entorno de la escuela infantil, pero no va a ser una necesidad del bebé estar con muchas más personas. […] , entre el año y medio y los tres años. Es un momento de autoafirmación. […] llegado a los terribles dos años, es que se me va a subir a la chepa y además ya me lo ha dicho la vecina, que como no corte ahora mismo estas conductas y sea firme, fíjate dentro de dos años cómo puede ser. Bueno, si conozco el desarrollo, podré centrarme en lo que realmente necesita este niño o niña, que igual es más oportunidad de elegir. Tendré en cuenta que va a aparecer también esa afirmación y que es parte del desarrollo. Tres, seis años. Comienzan ya el cole, pero sigue siendo una etapa donde los aprendizajes son muy vivenciales, muy corporales, donde todo pasa por moverse, por hacer, por probar. Si en mi expectativa está que ahora ya está en la escuela y entonces se tiene que sentar en un pupitre y tiene que estar allí haciendo determinados trabajos, pues va a ser una lucha continua entre su naturaleza y lo que yo le estoy ofreciendo. Es importante ir conociendo todo esto. Llegan a la etapa de primaria, una etapa donde siguen aprendiendo sobre lo concreto, qué importante todo el aprendizaje manipulativo. Parece que llegan a primaria y ya todo es lección magistral, verbal, libro de texto, leer. Sí, tienen unas nuevas habilidades, pero sigue siendo muy necesario todo lo vivencial, todo lo que sea concreto. Piaget nos hablaba en esta etapa de etapa de las operaciones concretas, pueden operar desde la mente, pero ese pensamiento tiene que pasar por todo eso más manipulativo. Es una etapa también importante de que aprendan a gestionar su propio tiempo. […] Y luego llegan a la adolescencia, etapa tan temida muchas veces por la sociedad, porque decimos: «¿Qué es lo que ocurre aquí?». A veces la vivimos con esa sensación de que pase lo antes posible, pero ¿no hemos dicho que todas las etapas del desarrollo tienen un sentido y todas tienen un por qué y todas tienen un valor? Y va a ser otro momento de volver a reafirmar esa identidad. Y esa identidad con la que ya me voy a enfrentar al mundo adulto. Una etapa en la que además están viviendo multitud de cambios cerebrales, no solamente hormonales, que siempre achacamos esta edad más a las hormonas. ¿Qué pasa en su cerebro? Un cerebro con una amígdala, la amígdala es aquella parte del cerebro que nos pone en alerta de los posibles peligros, pues una amígdala que tiene más actividad de la que ha tenido en etapas anteriores y entonces pueden ser más susceptibles. Más susceptibles a lo que me han dicho, a una mirada, a un gesto de una persona. Puedo ver como más peligros a mi alrededor y entonces reacciono. «Es que está a la defensiva». Bueno, porque tiene esos cambios cerebrales que le hacen responder de esta forma. Por otro lado, tiene un accumbens, que es esa parte del cerebro que se encarga de la parte del placer, de la recompensa, la gratificación inmediata, de que todo me llegue ya sin demora, también más activa. […] Y, por otro lado, tiene una corteza prefrontal, que sería como ese centro ejecutivo del cerebro, como esa parte que decide si algo es más correcto, no lo es tanto, las consecuencias de las acciones, un poquito más dormida en esa época, por así decirlo. Es decir, que se va a desarrollar a destiempo, se va a desarrollar más tarde y va a ir más lento en su desarrollo. […] cuando tenemos en cuenta el desarrollo podemos ajustarnos mucho más, podemos tener expectativas más adecuadas a esa fase que estamos viviendo y por lo tanto podremos acompañarlos mejor.”

ABEL RODRÍGUEZ: ¿Cuáles son los principales mitos en cuanto a este desarrollo motor de los niños?

LAURA ESTREMERA: “uno de los mitos que me viene así a la cabeza, el primero es el de «hay que ayudarle, hay que enseñarle a caminar. Es que si no le enseñas no va a aprender nunca». Ese sería uno de los mitos. Otro que me viene es el de «hay que sentarlo para que vaya aprendiendo a sentarse, para que coja fuerza, porque así va a ir cogiendo fuerza en la espalda y podrá estar más erguidito». Otro mito que me viene es cuando hay un bebé que lo han colocado en un carrito, en una hamaca, en algo que esté sentado y entonces hace como una mención de echarse para adelante. «Lo que quiere es ver», cuando en el desarrollo todo va ocurriendo en el mismo tiempo, es decir, que el desarrollo visual va a ir relacionado con el desarrollo motor. Igual ese niño nos está indicando que quiere estar en otra posición, pero no nos lo puede indicar de otra manera porque está agarrado con unos tirantes. Entonces, enseguida empezamos a verticalizarlo y a sentarlo. Otro mito que me viene a la cabeza es ese de que «es que se aburre» y como se aburre porque no está haciendo nada, porque fíjate que lo pongo ahí y no hace nada, pues entonces le tengo que comprar algo para que se divierta y le he comprado un tacatá, una andadera, algo que lo que hace es poner al niño en unas condiciones a nivel de movimiento que él, por sí mismo, no podría alcanzar. Y así, como último mito que me viene a la cabeza y este ahora lo explico, es el de «es que no va a gatear, porque en mi familia no se gateó o mi otro hijo no gateó y entonces yo, por lo que veo ya, este va a pasar directamente a caminar». […] Emmi Pikler, confiaba en esas capacidades que tienen los bebés de poder ir logrando cosas por sus propios medios [realizó] una investigación sobre movimiento, sobre el movimiento libre, [cuando los adultos intervenimos] lo que conseguimos es lo contrario, que se salten etapas. […] Y eso también nos puede generar la duda de decir: «Bueno, y entonces nosotros, como adultos, ¿qué hacemos? ¿Significa que entonces yo me desentiendo, lo dejo ahí?». Ni mucho menos. Implica, sobre todo, un cambio de mirada. Implica ver a los niños y las niñas desde el inicio como competentes, como que pueden lograr muchísimas cosas, en lugar de verlos como con todo aquello que les falta, todo lo que todavía no hacen, ver lo que sí que son capaces de hacer y tener esa confianza en que aquello va a ocurrir, para no apresurarnos, para no ponernos nerviosos, porque todo va a tener su tiempo. Aparte, vivimos en una sociedad con esa idea de que cuanto antes mejor. Parece que si lo logra antes va a ser más listo. Pues no. Cada niño va a tener un ritmo diferente. ¿Qué hacemos también? Acompañar todo ese proceso. Y eso no es algo pasivo que dejo a mi bebé, sino que preparo el espacio, preparo las condiciones, preparo los materiales para que puedas desenvolverte por ti mismo. […], para que puedas centrarte de nuevo en lo que tú puedes hacer.”

 Cómo cultivar el apego seguro en tus hijos (ENTREVISTA COMPLETA 01h. 32¨ 54”)

ABEL RODRÍGUEZ: ¿Qué es la psicomotricidad vivenciada y en qué se diferencia con otros tipos de psicomotricidad?

LAURA ESTREMERA: “Al hablar de psicomotricidad, igual lo que nos viene a la mente es un espacio amplio, materiales, que pueden ser bancos de madera, módulos de gomaespuma, pelotas, cuerdas, aros, conos y niños jugando. Niños jugando o bien realizando una serie de… dando una voltereta, saltando. ¿Qué es esto de la psicomotricidad y que tiene que ver con un poco esta escena que estamos viendo? Bueno, la psicomotricidad, como vemos, se compone de dos palabras, aunque realmente es una sola, tiene esa parte psico y tiene esa parte motricidad. Vale. ¿Por qué estará unida? Pues porque las cosas que nos pasan a nivel psico, nuestros pensamientos, nuestras emociones, se están reflejando en nuestro cuerpo. […] son esa globalidad y es lo que se favorece desde esa psicomotricidad y, sobre todo, desde esa psicomotricidad vivenciada. Porque no solamente mis pensamientos, mis emociones se van a reflejar en el cuerpo. Incluso mis afectos. Los vínculos. Cómo desde pequeñito he sido sostenido, he sido cuidado, he sido cogido. [a través del juego]

están siguiendo su deseo, siguiendo su necesidad del momento, contando sus necesidades actuales, conectando con lo que quieren hacer, con esa motivación intrínseca, con esa motivación que sale de dentro de ti, de lo que tú necesitas. Y también están elaborando, están elaborando vivencias, están expresando vivencias de tiempos en los que no había lenguaje verbal, pero que sí que han quedado inscritas en el cuerpo, están elaborando sus fantasías, están elaborando sus miedos. […] Por eso la sala de psicomotricidad va a tener un encuadre específico que nos va a permitir diferenciar lo que se vive fuera y lo que se vive dentro, que va a permitir elaborar todo eso que los niños van viviendo y donde también se cuenta con la figura del psicomotricista, que va a ser ese adulto que va a saber acoger todos esos juegos, que vas a ver transformar, cuando sea el momento, todos esos juegos, y va a poder ayudarles a elaborarlos. Así que, un poquito así como resumen de la psicomotricidad, pues es una práctica que está muy centrada en el cuerpo, en el juego, en la acción, en una etapa donde el juego, la acción, el movimiento les ayuda en su desarrollo madurativo y también en su desarrollo psíquico.”

Lectura recomendada: Catherine L’Ecuyer: El sentido del juego en la educación infantil

ABEL RODRÍGUEZ: ¿Y qué importancia tiene el estilo de crianza que instauramos los padres en cada en cada caso para el desarrollo de cada niño en todos los ámbitos, pero, sobre todo, en el desarrollo emocional de cada niño?

LAURA ESTREMERA: “Pues va a tener una importancia clave. Y qué importante que me preguntes sobre el desarrollo emocional, porque unas décadas atrás el desarrollo emocional era algo que se quedaba olvidado. Poníamos la importancia en los aprendizajes, en lo racional y lo emocional intenta contenerlo y que no se note mucho. Totalmente. Ahora estamos en otro momento, un momento en el que se le da más importancia a todo ese desarrollo emocional, a ese ámbito emocional. Tú vas a una librería y la literatura infantil que existe sobre el tema, los libros para papás, que tienen en cuenta este aspecto. ¿Y por qué es tan importante? Pues porque las emociones son guías, son mensajeras. No es algo contra lo que debamos luchar, sino que, cuando yo noto una emoción, es lo que me viene a indicar que me está ocurriendo algo, que me está ocurriendo algo respecto a mí o respecto a cómo yo estoy en relación a los demás. Y entonces, si soy capaz de escuchar esa emoción, soy capaz de tenerla en cuenta y hago algo en consecuencia, pues en lugar de luchar contra mis emociones, me van a servir y me van a ayudar. […] Los niños y las niñas no tienen esa corteza prefrontal desarrollada. […] los niños pequeños van a sentir las emociones, las van a expresar, pero por sí mismos no las van a poder regular, entonces van a necesitar adultos que acompañen esas emociones, es decir, que estén allí, que estén presentes y que ayuden a regularlas. Porque claro, nosotros somos adultos y nosotros sí que tenemos nuestra corteza prefrontal desarrollada, o deberíamos. ¿Dónde está el problema en todo esto? Pues que somos una generación donde no se daba mucha importancia a las emociones. […] Entonces, ¿qué peso tenemos como adultos? Y como bien decías, tengo primero que darme cuenta de que está la emoción, tengo que validar tu emoción. ¿Qué es validar? Que es válida. Hemos dicho que las emociones es algo que sentimos en el cuerpo. Claro, no es algo que yo elija tener. Yo no elijo estar triste, yo no elijo estar enfadada, yo no elijo tener miedo. Entonces, si yo le envió a mi hijo o a mi hija el mensaje contrario: «No tengas miedo, no te asustes». No tiene mucho sentido, porque de hecho va a sentirse mal por lo que siente. Otra cosa será la conducta. Otra cosa será qué es lo que haces con esa emoción que tú estás sintiendo. Entonces, qué importante validar esas emociones. Reconocer que están allí. Y poder dar una respuesta para regular de una forma más corporal en estas edades esa emoción, para que ellos vayan captando esos ejemplos de qué es lo que pueden hacer. Cuando hay un vínculo de apego seguro, una de las características de ese vínculo seguro era que escuchábamos sus necesidades, las interpretábamos y dábamos una respuesta. […] Le digo: «Pues cuando se te pase, ya volverás» o «Cálmate, que no tengas miedo, que no estés triste». No estoy validando sus emociones, las estoy incluso negando, no las estoy atendiendo. […] Desde un apego ambivalente, también resumiendo muchísimo, ahí es cuando se mezclarían nuestras propias emociones con las del niño, […] Es decir, estoy mezclando tus emociones con todo lo que te está pasando a ti, que no eres capaz todavía de acogerlo, de sostenerlo y de regularlo, más las emociones de todo lo que le está pasando a mi figura de referencia causado por lo que a mí me ha pasado. Es decir, no me está ayudando a calmar a nivel emocional. Y también tendríamos el apego desorganizado. Ese es apego que sabemos que a nivel de salud mental va a ser el que más va a dificultar el desarrollo de los niños y las niñas.  […] ¿Cuáles son esas estrategias que utilizamos de forma errónea? […] Una de ellas sería cuando intentamos sacarlo rápidamente de esa emoción en la que están, sin permitir que atiendan a esa emoción, […] Sea como sea, lo que intentamos es cambiarlos de emoción y no les estamos ayudando […] Lo que estamos intentando es sacarle de esa emoción en lugar de enseñarle qué es lo que hay que hacer cuando sienten esa emoción. […] Qué importante también el lenguaje que utilizamos. […] como ves, somos nosotros los adultos los que tenemos que estar acompañando todos ese momento y esa regulación emocional.”

ABEL RODRÍGUEZ: … ¿Es posible educar sin castigos?

LAURA ESTREMERA: “[…] a veces los niños o las niñas hacen cosas que no son adecuadas, que no son correctas y les tendremos que mostrar o enseñar lo que, en nuestro mundo, en el que hay otras personas, en el que otras personas con otras necesidades, con otras emociones y que también hay una serie de normas, pues hay cosas que son adecuadas y que no lo son. Pero mostrarles todo este camino no significa que tengamos que hacerlo a base de que ellos sufran. […] te estoy quitando algo que te gusta para ver si así sufres, te molesta, te duele […]  Al final lo que buscamos es el sufrimiento. […] ¿tengo que hacerle daño para que aprenda?, […] Entonces, ¿se puede educar sin castigar? Sí, pero eso no implica no hacer nada, implica un acompañamiento y un acompañamiento es más complicado que simplemente decirle: «Al rincón, vete un minuto allí» o «Hoy no vas al parque», porque lo que es complicado es poder transmitir todo eso que tenemos que transmitir. […] ¿Cómo te ayudo a regular todo eso? Y cuando ya estés calmado y ya esté regulado, llegaremos a la corrección, cómo te lo explico, cómo te hago saber que quizá eso que ha ocurrido no era adecuado y cómo podrías actuar en otro momento. […] Pues entonces pondré el límite. […] le doy esas herramientas para que puedan utilizarlas en otras ocasiones. […]”

Publicaciones recomendadas:

ABEL RODRÍGUEZ: ¿podrías ponerme ejemplos concretos o prácticas concretas de cómo fomentar la autonomía en niños desde una edad temprana, desde bien pequeños?

LAURA ESTREMERA: “Vale, nos vamos a ir un poquito, en primer lugar, a entender qué es esto de la autonomía, porque esto de la autonomía es que hago las cosas por mi propia ley, por mí mismo, porque yo quiero, porque tengo ese deseo y puedo elegir entre hacer la cosa o no hacerla. […] Pues la autonomía va a ser la otra cara de la moneda de un vínculo de apego seguro. […]

ABEL RODRÍGUEZ: … Tema pantallas. Es verdad que vivimos en un mundo tecnológico, pero bueno, es bastante complicado de llevar a la práctica. ¿Qué opinas tú y qué opinión tienes de este tema?

LAURA ESTREMERA: “Otra vez nos vamos a qué es lo que ellos necesitan, y necesitar también es diferente a qué es lo que te apetece o un deseo. Estamos hablando de necesidades del desarrollo, aquello que te ayuda a que tu desarrollo sea el más adecuado o el más saludable en todos los aspectos. Y los niños y las niñas pequeñas lo que necesitan es hacer, es acción, es movimiento, es estar en contacto con la realidad. Para aprender necesitan vivenciar. Un niño sabe que algo está alto porque no llega a cogerlo con sus brazos, sabe que algo es delicado y se rompe porque ha tenido la oportunidad de coger esa ramita y al ir tocándola se ha partido y se ha roto. Necesita todo ese desarrollo sensorial. […] Con esto quiero decir que los niños y las niñas necesitan sentirse mirados, necesitan ser ellos los que están jugando, los que están actuando y tienen un adulto que está presente, un adulto que, con esa presencia, está enviando un mensaje de para mí eres importante, lo que haces es interesante y en cambio ¿qué es lo que ocurre con las pantallas y qué ocurre en nuestra sociedad últimamente? Que, en lugar de ser niños mirados por adultos, son niños parados, observando a través de una pantalla lo que hacen los demás, es decir, que se dedican a mirar, cuando lo que deberían ser es mirados y ser ellos los que actúan sobre la realidad. Y también me inquieta mucho el poder que tienen estas estas pantallas. […] a nivel emocional también nos está marcando un impacto diferente al del juego. Porque, cuando juegan en la sala, se mueven, se expresan, suben, bajan, pero también van a conectar con el cansancio. […] En cambio, con las pantallas se aferran, necesitan estar más. […] «Encended las pantallas y se apagarán los niños».

ABEL RODRÍGUEZ: … tema rabietas, celos entre hermanos, el propio cansancio de los padres. ¿Tienes algún truco infalible para todo esto?  

LAURA ESTREMERA: “Pues los trucos infalibles no existen, pero hay cositas que nos pueden ayudar. […] ¿Cuándo aparece un conflicto?  […] cuando yo le digo a un niño: «Que no grites» y se lo digo gritando, no se están quedando con la orden que yo estoy dando, sino con cómo yo lo estoy haciendo. Y eso estaría también muy unido a cómo somos como modelos en esas situaciones. Están aprendiendo continuamente de todo lo que hacemos. […] los niños nos transmiten continuamente, incluso antes de hablar, a través de su tono de voz, de su mirada, de su gesto.  […] Algo que también nos ayuda en los conflictos es tener en cuenta que el amor es incondicional. ¿Y esto qué quiere decir? Pues que pase lo que pase, hagan lo que hagan, siempre los vamos a querer. […Y otras ] van a ser situaciones que nos van a cerrar a la comunicación y va a hacer que aparezcan más conflictos. El lenguaje que utilizamos, a veces con los niños usamos mucho el sarcasmo, los dobles sentidos como una forma de poner límites o poner nuestro punto de vista […] Entonces ya vemos que recetas mágicas no tenemos, pero tenemos pequeños tips, pequeñas ideas que nos van a ayudar a poder enfrentarnos mejor a esas situaciones del día a día.”

La transcripción completa de este diálogo y los videos, que sugerimos leer y visualizar, lo encontrará en este enlace: Mitos sobre el desarrollo motor de los niños

Esta publicación corresponde a SERIE DE VIDEOS: APRENDAMOS JUNTOS, PARA SUMAR POR LA EDUCACIÓN

«La maduración precede a las acciones y es condición para el aprendizaje»,

NOTA DE REDACCIÓN: Las ideas y opiniones expresadas en este diálogo, no son necesariamente las de la Web del Maestro CMF, y no comprometen en modo alguno sus políticas de formación permanente y revalorización de la tarea docente. El título corresponde a un pensamiento de la entrevistada. Sugerimos a nuestros lectores conocer la identidad de los dialogantes, para tener mayores elementos de juicio y su pertinencia, de manera tal que ayude a su reflexión desde su realidad educativa.

Redacción | Web del Maestro CMF


Add a Comment

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Manténgase informado sobre los hechos clave del mundo educativo.

Al presionar el botón Suscribirse, confirma que ha leído y acepta nuestra Política de privacidad




Se desactivó la función de seleccionar y copiar en esta página.