Inteligencia es poder adaptarse a los cambios, abrir la mente para resolver problemas, ponerse en el lugar del otro y ser empáticos

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El ambiente familiar y la actitud de los padres son decisivos en la evolución intelectual y el rendimiento escolar de los hijos. Los hábitos de vida sana, una alimentación adecuada y las necesarias horas de descanso son la mejor garantía para la obtención de buenos resultados académicos.

¿Quién es más inteligente, un niño al que le gusta la lectura u otro al que se le da bien el deporte? ¿Una niña que disfruta resolviendo puzzles o la que dibuja y pinta de maravilla? ¿Un niño que tiene madera de líder o aquel que sabe decir siempre la palabra que te hace sentir bien?

La inteligencia infantil se puede desarrollar. Es cierto que tiene un componente genético, pero también influyen las condiciones del medio y las experiencias de vida. Por eso, un entorno enriquecedor, que plantee continuamente nuevos desafíos y donde el niño tenga que esforzarse para aprender cosas nuevas, potenciará su inteligencia. Por supuesto, en esta tarea los padres desempeñan un rol fundamental.

1. Apuesta por una dieta sana

¿Sabías que la comida basura puede afectar la inteligencia infantil? Así lo ha demostrado un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Bristol, en el Reino Unido, en el que encontraron que el consumo de azúcares y grasas trans puede afectar el cociente intelectual infantil. En cambio, otros estudios han demostrado que apostar por una dieta sana desde edades tempranas puede estimular la inteligencia. Algunos alimentos como el chocolate negro, los huevos, el pescado azul o la remolacha tienen la capacidad de potenciar la producción de neurotransmisores a nivel cerebral, aumentar el estado de alerta y fomentar las habilidades para resolver problemas.

2. Asegúrate de que duerma lo suficiente

El sueño es vital para el buen funcionamiento del cerebro. Se ha apreciado que cuando un niño pasa una noche sin dormir o duerme poco y mal al día siguiente se distrae con más facilidad, le cuesta concentrarse y no es capaz de pensar con claridad. De hecho, un estudio alemán encontró que dormir poco afecta la bioquímica del cerebro y provoca una inestabilidad cognitiva. Sin embargo, cuando un niño duerme más de 8 horas despierta al día siguiente con la mente más despejada, de manera que le resulta más fácil concentrarse en las tareas y solucionar problemas.

3. Motívalo a romper la rutina

Los hábitos ayudan al niño a terminar sus tareas más rápido, pero pueden convertirse en un obstáculo para su inteligencia. Esto se debe a que los hábitos hacen que el cerebro funcione de forma automática y fortalece las conexiones neurales que ya existen, pero no fomentan el desarrollo de nuevas conexiones cerebrales que son las que promueven el desarrollo de las habilidades y la inteligencia. Por eso, una forma para estimular la inteligencia de tu hijo consiste en animarlo a cambiar sus hábitos ya sea lavándose los dientes con la mano contraria, probando nuevos sabores a la hora de comer o descubriendo juegos nuevos.

4. Anímalo a desarrollar sus pasiones

Un estudio realizado en las universidades de Wisconsin e Indiana encontró que las pasiones infantiles son beneficiosas para el desarrollo intelectual. Los intereses intensos, sobre todo los que demandan un conocimiento más profundo como puede ser la pasión por las estrellas o el funcionamiento de los coches, no solo hacen que el niño aprenda sobre dichas temáticas sino que también mejoran su atención, estimulan su perseverancia y potencian algunas habilidades cognitivas como el procesamiento y análisis de la información.

5. Incítalo a aprender un nuevo idioma

Aprender un nuevo idioma no solo le abrirá al pequeño nuevas puertas sino que también estimulará su inteligencia. Así lo ha demostrado un estudio realizado por investigadores del Georgetown University Medical Center, en el que se encontró que las personas que dominan dos o más idiomas tienen más materia gris en los lóbulos frontales y parietales, dos zonas del cerebro involucradas en el desarrollo del pensamiento, la atención y el control ejecutivo, en comparación con aquellas personas que solo hablan un idioma.

6. Estimúlalo a practicar deporte

Una investigación realizada en la Universidad de Dundee ha encontrado que la práctica de ejercicio físico potencia el rendimiento académico en los niños, sobre todo la comprensión verbal y el pensamiento lógico. Los expertos, quienes analizaron el desempeño escolar en diferentes materias de casi 5.000 niños, así como el tiempo que le dedicaban a la actividad física, hallaron que la práctica de deporte en la edad temprana está estrechamente relacionada con un buen rendimiento académico. Lo que sucede es que el ejercicio físico aumenta la oxigenación al cerebro, lo cual incrementa a su vez la conectividad neuronal y mejora las funciones cognitivas.

7. Potencia su interés por los rompecabezas

El juego es una pieza fundamental en el desarrollo temprano del niño. No solo es un agente socializador sino que también le permite descubrir el mundo que le rodea, a la vez que le ayuda a desarrollar sus habilidades cognitivas. De hecho, los juegos de mesa o en solitario estimulan habilidades cognitivas como la atención, la memoria y el pensamiento. Así lo demostró un estudio realizado en la Universidad de Chicago, en el que se encontró que los niños que juegan con rompecabezas desarrollan mejores habilidades espaciales y matemáticas en comparación con los pequeños que prefieren otro tipo de juegos.

7 ideas para fomentar la solidaridad
1. Da el ejemplo

La mejor manera de lograr que tu hijo interiorice este (y cualquier otro) valor es dando el ejemplo. Lo decimos siempre y no nos cansaremos de repetirlo: tú, como padre, eres el espejo en el que se miran tus hijos. Si tú eres solidario, ellos también querrán serlo.

2. Fomenta la empatía

Ya hemos hablado de la empatía en el pasado, ¿te acuerdas? La empatía es esa capacidad que nos permite comprender cómo se siente otra persona y ponernos en sus zapatos. De hecho, es el primer escalón necesario para ser solidario: si tu hijo no entiende qué le sucede a otro niño, si no puede ponerse en su lugar, difícilmente florezcan en él las ganas de ayudarle a satisfacer su necesidad.

3. Lee cuentos infantiles junto a tus hijos

Compartir historias infantiles junto a tus pequeños les ayudará a comprender qué es ser solidario. Una buena opción puede ser el cuento infantil indio “Las dos vasijas”. También en YouTube encontrarás simpáticos cuentos para niños como Bajo una seta o Hace frío.

4. Inscribe a tu hijo en algún deporte de equipo

Trabajar en equipo ayuda a los niños a descubrir que pueden ayudar a otra persona a alcanzar un objetivo, a la vez que aprenden a notar las necesidades de otra persona. Además, los niños comienzan a priorizar el resultado del grupo frente al personal.

5. Juega con tus hijos

Todos aquellos juegos colaborativos que se te puedan ocurrir, permitirán a tu hijo entender que a veces necesitamos ayuda… y otras, alguien necesita nuestra ayuda. Algunas ideas son “El lápiz cooperativo”, un juego de mesa donde hay que coordinarse con los demás participantes para lograr realizar un dibujo con sentido, “Frutalito”, donde el trabajo en equipo permite juntar todas las frutas o “El bosque encantado”, donde para salvar al protagonista del malvado brujo hay que crear juntos una poción mágica.

6. Cocina con tus hijos

En la misma sintonía que el punto anterior, se encuentra cocinar con los niños. Preparar juntos la comida es una excelente oportunidad para hablar sobre nutrición, practicar motricidad fina y ¡conversar sobre aquellas personas que no tienen tanta suerte como nosotros! Explícales a tus hijos que hay personas que no gozan de nuestras ventajas, que hay quienes no tienen para comer todos los días (o al menos no cuatro o cinco veces al día). Uno de los pilares de la solidaridad es ponerse en el lugar de la otra persona y para ello hay que conocer el problema.

7. Participa junto a tus hijos de acciones solidarias

Las recogidas de alimentos o la entrega de juguetes pueden ser buenas actividades para enseñarles a tus pequeños a ser solidarios. Investiga qué organizaciones llevan a cabo estas actividades en tu ciudad, ¡verás cómo merece la pena!

Este contenido ha sido publicado originalmente por etapainfantil.com y educo.org

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