[Ernesto González] ¡No todo se puede dar en… la boca!

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El título del artículo, diría algo así como una semejanza es que para conseguir algo se requiere de un aspecto tan importante como es el ser autodidacta[1], considerado por algunos como un modelo de aprendizaje configurado por uno mismo para nutrirse de toda la información que está a su alcance, siendo empujado por el interés personal, y apoyado en el esfuerzo y la dedicación.
El o la autodidacta es una persona creativa, capaz de salirse del aprendizaje clásico o tradicional y construir caminos propios sobre un conocimiento que cautiva especialmente su interés; como hemos mencionado se requiere de un gran esfuerzo, pero además práctica, constancia a través del tiempo y ser autocritico para poder visualizar los propios errores (lo que denomino ensayo-error), convirtiéndolos en experiencias y nuevos puntos de inicio.

En mi caso personal, suelo, pedir apoyo para solucionar problemas usualmente en el campo de la tecnología que por supuesto es muy amplio y en particular en el uso de programas o aplicaciones que forman parte de Microsoft Office[2], sobre todo aquellas más ligadas a la educación, que creo que no se escapa alguna.

Otro instrumento al cual le dedico mucho tiempo, un tanto racional, es a lo que debe contener mi celular, tableta, computadora y que en especial se vinculen una con otra, entiéndase para citar un caso la programación de mis actividades diseñadas en el calendario y que me notifiquen.

Que al parecer es una comodidad, como un factor propositivo, pero tratando al máximo evitar la dependencia casi ¿opiómana?, y por otra parte ejercitar la memoria como medida anti- alzhéimer.

Hasta aquí parece que todo me sale bien y descubro autodidactamente lo que necesito, sin embargo, no es real, a veces cuesta y solicito ayuda a amigos, compañeros (Nota: preguntando se llega a Roma), que en ocasiones por la premura –algo así de que hasta que no lo solucione, no me detengo– retomo con un mayor detenimiento haciendo uso de la lógica-investigativa.

Todo este análisis, para mis años de existencia acumulado, en el uso de la tecnología, pudiera resultar contradictorio a las generaciones actuales de jóvenes ¿X, Y, Z, Milenium?, que son ávidos en el uso de dichos recursos, donde la diferencia ha de estar en la ausencia de obligaciones que tenemos los adultos por una parte y en el peor de los casos cuando el uso es para comunicarse o realmente mal comunicarse plegado por horrores ortográficos, carencia de redacción, lenguajes propios que rayan en el misticismo, y no acercarse como debiera ser mucho más al estudio, al aprendizaje.

La posible solución de que nuestros estudiantes sean aún mucho más autodidactas en los estudios –lo cual debe ser un elemento o factor a valorar con ellos/as, por parte de los docentes– a través de la investigación, previa orientación planificada y esencialmente para la solución de problemas tangibles vinculados a la realidad apoyándose para ello en contenidos de las diferentes asignaturas, actividades lúdicas, APLICABLES, y que puedan llevarse a cabo tanto en el plano individual o colectivo.

Obviamente el resultado de los solicitado habrá de ser evaluado: ¿cómo llegaron a ese resultado?, ¿dificultades presentadas?, ¿pudo tenerse más de una solución?, ¿por qué la diferencia con otros proyectos semejantes?

Y ya a punto de concluir mi cuartilla, ligado al autodidactismo, considero una pieza clave complementaria, la perseverancia. ¡Insista, si se cae, levántese, seguro que lo podrá lograr!

  • [1] El origen etimológico remite al francés autodidacte, sobre el griego autodídaktos, el cual postula los elementos autos, que pauta uno mismo, y dídaktos, en alusión a lo enseñado, siendo éste la forma en pasado participio de didaskein, que en este caso apunta a enseñar.
  • [2] Suite ofimática de aplicaciones para computadoras de escritorio, servidores y servicios para los sistemas operativos Microsoft Windows, Mac OS X, iOS, Android y Linux.

NOTA DE REDACCIÓN: La Web del Maestro CMF publica los textos originales de su autor, no necesariamente coincide con lo expuesto en el tema, no se hace responsable de las opiniones expresadas, y no promociona ningún producto, servicio, marca o empresa. Sugerimos a nuestros lectores conocer la identidad de la fuente o de su autor, para tener mayores elementos de juicio y la pertinencia a su realidad educativa.


Autor:
Ernesto Gonzalez , ciudadano nicaragüense, nacido en Cuba.
Experiencia laboral:
Lic. en Ciencias Pedagógicas con mención en química. 40 años de experiencia como docente en los niveles de educación media y superior; cursos de posgrado propios de la especialidad y en pedagogía; autor de libros de texto para la enseñanza media tanto en ciencias naturales, como sociales. Articulista para los periódicos La Prensa, El Nuevo Diario (nicaragüenses 2000-2008), actualmente para el periódico El Siglo 21 guatemalteco.
Correo electrónico:
[email protected]
Cuenta de twitter: @gonzlez_ernesto

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