Emilio Calatayud: Si no ponen límites a sus hijos al final se los pondrán la vida o la ley

5K Compartidas
5K
0
0
0
0

       


Cuando contaba con trece años, en 1968, su padre le internó por díscolo en el colegio internado San José de Campillos (Málaga), un lugar con fama de estricto correccional; esta experiencia le marcó profundamente y orientó su futura especialización profesional. En 1977 se licenció en Derecho (ICADE) en la Universidad de Deusto. Tras considerar otras alternativas, como opositar a la inspección de Hacienda, accedió a la carrera judicial en 1980 y fue destinado a Güímar, Tenerife como juez de distrito. En 1984 es destinado a los juzgados de Granada y ascendió a magistrado en el año 1987. Se especializó como juez de menores y en 1988 es titular del Juzgado de Menores Único de Granada, donde ejerció como juez suplente de vigilancia penitenciaria. Entre 1993 y 2001 es decano de los juzgados de Granada.

En anteriores publicaciones realizadas por la Web del Maestro CMF, el Juez Calatayud hizo referencia a los siguientes temas “La expulsión no conduce a ningún lado, los niños tienen que estar en la escuela” y “Hemos pasado del padre autoritario al padre colega siendo el primero uno de los más visitados por nuestros usuarios en el año 2018.

En su blog personal del Juez Calatayud escribió lo siguiente: “Poner límites a los hijos no es una opción, es una obligación. Ya sé que fastidia, que no es sencillo: hay que dialogar, discutir y ejercer la autoridad…, hay que currárselo. Los hijos lo pasan mal, pero también los padres. A mi también me costaba castigar a mis hijos, pero es que si no ponemos nosotros los límites a nuestros hijos al final se los pondrán la vida o la ley. Nosotros podemos hacerlo con amor y la vida o la ley suelen ser más duras.”

En una anterior publicación, el filósofo español José Antonio Marina hizo referencia a lo siguiente:

Los niños sólo necesitan tres cosas

Sólo tres cosas necesitan los niños, según José Antonio Marina, para crecer felices y sanos en todos los sentidos.

  • Ternura y cariño, que se sientan queridos. No solo de niños sino también de adolescentes, aunque lo rechacen, lo quieren.
  • Límites. Los pequeños necesitan tener acotados unos límites. Si no los conocen, cuando se ven solos se encontrarán perdidos.
  • Comunicación. Es algo que lleva tiempo, que exige dedicación, que implica prestarle atención aunque sepamos que lo va a decir es una tontería.

Usted podrá leer el artículo completo en el siguiente enlace:

La Licenciada en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Psicología Pedagógica, María Jesús Álava Reyes ha dedicado más de 30 años a la investigación de la psicología en el ámbito clínico, educativo y del trabajo, respondió la siguiente pregunta realizada por Alicia Polo. ¿A qué edad tendríamos que empezar a ponerles los límites?

María Jesús Álava: A ver, Alicia, fíjate. Lo has marcado muy bien: «¿A qué edad?», desde bebés, desde bebés. Desde que nacen, y dicen: «Dios mío, ¿desde que nacen les vamos a poner pautas, normas, límites? Pobrecitos». No, pobrecitos no. Desde que nacen les tenemos que ayudar. A ver, en psicología, como en casi todo, ha habido teorías y algunas erróneas. Y una de las teorías más erróneas que más daño ha hecho en la educación con los hijos ha sido, precisamente, esa de que los niños no necesitan normas, no necesitan pautas, deben de vivir en absoluta libertad. Eso ha sido un drama, un drama. En Estados Unidos se dieron pronto cuenta, pidieron perdón, aquí en Europa nos llegó más tarde, y en España parece que nos ha costado darnos cuenta de esta realidad. Esas pautas, esas normas, esos hábitos tienen que ser de acuerdo a su edad.

Es decir, tú, cuando tenga un año, le vas a poder pedir que, de repente, cuando corra y se dé contra su compañero y le muerda porque aún no sabe expresarse y tal, no le vas a regañar demasiado porque sabes que simplemente le vas a decir que no lo puede hacer, pero no lo está haciendo porque quiere, no controla su movimiento. Es muy distinto que tenga una agresividad con cinco años, que lo puede hacer. Es decir, ¿qué es lo que nos da la medida de las pautas? El sentido común, por favor, el sentido común. En cuanto cogemos un poquito de distancia, tú te imaginas la escena, te coges aquí arriba como si fuera un anfiteatro y dices: «A ver, ¿esto es lógico?», vas a ver cuándo el niño te está tomando el pelo, qué es lo que puedes hacer. Y, además, en última instancia, cuando tengas dudas, siempre tienes a la otra parte del equipo fundamental, que es el equipo educativo, al que le puedes pedir y le puedes ayudar. Pero, a ver, ¿pautas, normas son necesarias? Sí. ¿Algunas veces se puede negociar con los niños? Sí, depende, en función de las edades, precisamente para favorecerles, que vayan creciendo, que se vayan responsabilizando de ciertas cosas, pero los límites, Alicia, tenemos que tener muy claro que nunca se negocian. Si tú no puedes montar en una moto, no puedes montar en una moto.

Si no puedes coger y fumarte un porro, no puedes fumarte un porro. Si te digo que tienes trece años y no es el momento de tener relaciones sexuales, no es el momento de tener relaciones sexuales.

Usted podrá leer el artículo completo en el siguiente enlace:



¡Comparte y así más docentes utilizarán estos recursos gratis! Muchas gracias.







TAMBIÉN PUEDE LEER:

5K Compartidas
Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.



También le puede interesar: