El castigo no es una estrategia educativa. El castigo es inseguridad adulta

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La Licenciada en Psicología Marisa Moya, es Maestra de Educación Primaria y especializada en Educación Infantil, entrenadora de Disciplina Positiva por la Positive Discipline Association (familias, aula y primera infancia) y certificada como Neuropsicoeducadora. Actualmente dirige la Escuela Infantil Gran Vía y dirige talleres y charlas para familias, docentes y formación de educadores, en el manejo de herramientas educativas para que los hogares o aulas no sean campos de batalla y los retos se puedan usar para ayudar a que los niños desarrollen las características y habilidades de vida”.

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La Profesora Moya nos dice que: “la Disciplina Positiva favorece una comunicación enfocada en que el niño desarrolle competencias, respeto, interés por los demás, habilidades para resolver problemas, responsabilidad, participación, colaboración… Para ello es necesario que el adulto modele una disciplina que enseñe, una disciplina no enfocada en lastimar sino en ayudar. Una disciplina que destierre el castigo como práctica educativa”.

Compartimos en nuestra serie APRENDAMOS JUNTOS, PARA SUMAR POR LA EDUCACIÓN, por motivos únicamente educativos, fragmentos de la publicación de El País (España), BBVA y Editorial Santillana, en la cual la Psicóloga Mónica Cerrada dialoga con Marisa Moya sobre la disciplina positiva, el comportamiento de los niños y jóvenes, la influencia del entorno en la disciplina personal, las condiciones humanas de la frustración, la ira, la desesperación, la tolerancia, el respeto, la empatía, la generosidad, el sentido del humor, el afecto, las emociones, los límites, las normas, … temas forman parte de nuestra tarea docente., sabiendo que “la información es un tesoro que ya tenemos, que otras generaciones no tenían”.

Les animamos a visualizar y (de ser posible) socializar los videos y leer la transcripción (completa) del diálogo en el enlace que señalamos al final de la presente publicación. Les hacemos presente que solo publicamos partes del diálogo y que los resaltados son nuestros.

EL CASTIGO NO ES EDUCATIVO, ES INSEGURIDAD ADULTA (MOMENTO DESTACADO 05´ 11”)

MÓNICA CERRADA: ¿Nos podrías explicar, por favor, en qué consiste la disciplina positiva?

MARISA MOYA: “La disciplina positiva es sentido común y coherencia en la vida, en la educación, en las relaciones humanas. […] necesitamos desarrollar habilidades, necesitamos sentirnos valiosos, necesitamos sentirnos capaces, necesitamos desarrollar recursos, sentirnos significativos. […] si lograste la conexión, ahora perteneces, estás siendo visto, […] no se van a hacer tan gordos esos sentimientos de inferioridad. Tengo un adulto educador que me cuida, que me protege, que me orienta, que me guía, que me quiere. […]”.

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MÓNICA CERRADA: ¿Podemos ser los papás o pueden ser los educadores también en los centros?

MARISA MOYA: “Sí, los papás, los educadores en los centros, estamos vinculándolos toda la vida. Vamos a ver que los vínculos sustantivos son los de la primera infancia, incluso ya, antes de nacer. Sin embargo, las personas necesitamos la conexión hasta el fin de nuestros días. […], las personas necesitamos relaciones de respeto mutuo, y los niños necesitan ver sus sentimientos comprendidos. […] lo único que vemos es la conducta, y, sin embargo, lo primero que vamos a aprender a ver con disciplina positiva es el sentimiento como movilizador, como motor de la conducta”.

MÓNICA CERRADA: … ¿Qué hay debajo de la conducta?

MARISA MOYA: “[…] Con el modelo, imitando, copiando y, sobre todo, haciendo, siendo acompañado siempre en ese proceso de hacer, de dos ingredientes […] que no tienen que faltar en la relación educativa: la confianza y el afecto por parte del educador. Este es el acompañamiento, esta es tu tarea educadora, esta es tu tarea y tu rol, quizá, más importante: acompañamiento desde el afecto y desde la confianza. […] Sé que educar de otra manera es posible, sin embargo, tengo un vacío, casi un agujero negro. He despreciado, he descartado, he desestimado herramientas que no sientan bien a los niños. […] Lo que sí que es cierto es que hay que dar reconocimiento a este esfuerzo, porque no todo el mundo tiene el coraje y la valentía de replantearse cómo está siendo como educador. […] si queremos llegar a los niños de otra manera, tenemos que empezar a trabajarnos a nosotros mismos. Porque hemos sido criados y educados de determinada manera. […] Los niños están creando su autoconcepto, su autoestima, su visión y percepción del mundo, y todo esto tiene mucho que ver con la influencia de lo que nosotros pensamos, sentimos y decidimos. […] Desarrollando este rol tan importante en tu vida y queriendo con toda tu alma, van a aflorar la frustración, la ira, la desesperación… […] A humanizarse se aprende. Hace falta que, en cada hogar, en cada escuela, montemos un gimnasio. […] Y este gimnasio no se improvisa en una clase magistral, que un día te la puedes permitir. Un gimnasio no consiste en un sumatorio de sermones. […]”.

DISCIPLINA POSITIVA: EDUCAR CON AMABILIDAD Y FIRMEZA (VIDEO COMPLETO 54´15”)

MÓNICA CERRADA: … A la hora de poner límites, […] cómo poner límites a los pequeños, cómo hacer para limitar sus conductas y no caer en castigos …

MARISA MOYA: “¿Tú necesitas reglas estrictas para controlar a otro? Esto no es el límite en disciplina positiva. […] Las pautas no son reglas labradas en piedra. No es un proceso unilateral que ha inventado alguien y que a ti solo te tiene en cuenta como mero receptor. ¿Por qué? Porque, si es así, es fácil que yo logre obediencia. La obediencia es una actuación, no es respeto. La obediencia está basada en sentimientos de miedo y culpa, esto no me debe interesar como educadora. [..] Son normas, procesos de construcción de normas, que los niños van interiorizando a medida que van cobrando sentido para su vida y le van encontrando la motivación y el aliento que supone el esforzarse. ¿Por qué? Porque me permiten respetarme a mí mismo, me permiten mantenerme seguro, pero también me permiten comprender a los demás, … […] nos estamos jugando, nada más y nada menos, que la responsabilidad interna de una persona, no el que me controlen y actúo bien cuando está ahí el control. […] Para que los límites sean cercanos a los niños y no nos alejen de ellos, es muy importante informar. […]”.

Artículo relacionado: La autoridad, el respeto y la obediencia en la casa y en la escuela (I Parte)

MÓNICA CERRADA: … ¿hay un punto de no retorno?

MARISA MOYA: “Sí, los errores… los niños… Vamos a ver, tienen que saber que los errores en la adolescencia no se deshacen. Un error no se deshace, y, no digo «pero», y siempre hay oportunidad de aprender de ellos. La esperanza nunca tiene que faltar en la vida de los niños ni de las personas. […] Con consecuencias, incluso, serias. Eso ya no lo puedes deshacer. […] de nuevo, tienes una grandísima oportunidad de renacimiento personal”.

MÓNICA CERRADA: … ¿qué pasa en las aulas? ¿Qué podemos hacer?

MARISA MOYA: “[…] es importante que un centro tenga en cuenta el conocimiento cognitivo, el académico, y que esta sea una prioridad. Sin embargo, un centro del siglo XXI, no puede pensar que la disciplina que usa va a tener que ser de castigos y premios para conseguir optimizar lo académico. […] si los niños no ven comprendidos sus sentimientos y abordados en las estructuras cotidianas de la vida, de la escuela, es muy difícil aprender bien y es muy difícil que baje el comportamiento disruptivo. […] Invierte tiempo en preparar el terreno, en trabajar habilidades socioemocionales, en que los niños puedan conocer cuando se estresan, qué recursos hay en su aula para regular la intensidad emocional, que los niños tengan recursos, que sepan que pueden comunicar sus sentimientos, sus pensamientos, que pueden expresarse. […] No podemos hacernos, todavía, o seguir haciéndonos los sordos, los ciegos a una evidencia. […]”.

La transcripción completa de este diálogo la pueden Ustedes leer aquí: EL CASTIGO NO ES EDUCATIVO, ES INSEGURIDAD ADULTA

Esta publicación corresponde a la SERIE DE VIDEOS: APRENDAMOS JUNTOS, PARA SUMAR POR LA EDUCACIÓN.

Los métodos autoritarios carecen de la cordialidad, cuando nos disgustamos nos vemos atrapados en la falta de amabilidad. Los permisivos carecen de la firmeza, por temor a los efectos negativos del autoritarismo. Normalmente, los adultos nos movemos entre uno y otro estilo educativo porque no sabemos cómo se hace una práctica de respeto mutuo” (Marisa Moya).


REDACCIÓN WEB DEL MAESTRO CMF



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