¿Deberíamos reformular la práctica de los deberes escolares para la casa y/o en vacaciones? (Parte I)

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En más de un espacio educativo del mundo, -quizá en el suyo-, sin distinción del sistema educativo o su ubicación en PISA  se continúa debatiendo sobre la necesidad de poner límites o “desterrar” las tareas escolares, cuyo objetivo principal se plantea como un “practicar y revisar el material de aprendizaje que previamente se ha presentado en el aula”, según se recoge en el estudio DEBERES ESCOLARES Y RENDIMIENTO ACADÉMICO EN EDUCACIÓN PRIMARIA, elaborado en 2015 por investigadores de prestigiosas universidades de La Coruña, Oviedo (España) y Minho (Portugal).

El problema, según apunta Victòria Gómez Serés, es que muchas veces se plantean como una extensión de aquello que no ha dado tiempo a hacer en clase. “Deberían servir para motivar al alumno y no ser una tarea que se pone porque el profesor se ha pasado 45 minutos de la clase explicando y no tiene tiempo de hacer las actividades en el aula”, critica la experta. DEBERES, ¿UN PROBLEMA DE CANTIDAD O DE CALIDAD?

En los Estados Unidos de Norteamérica “va creciendo el número de escuelas primarias y profesores [que] están eliminando las tareas para que los niños tengan más tiempo de jugar, participar en actividades, pasar el rato con sus familias, leer y dormir. En los últimos años se ha producido una reacción contra las tareas de padres que afirman que el tiempo de sus hijos está monopolizado por otras actividades, explicó Steven Geis, presidente de la Asociación Nacional de Directores de Escuelas Primarias en Estados Unidos”. CADA VEZ MÁS COLEGIOS EN ESTADOS UNIDOS APLICAN LA “POLÍTICA SIN TAREAS” EN FAVOR DE LOS CHICOS.

TAREAS ESCOLARES, EL AGOBIO DE NIÑOS Y PADRES (11´42”)

El debate sobre deberes si o deberes no, continúa generando polémica también cuando se opina si se dan para la casa o para el tiempo de vacaciones (las cortas o largas). Por un lado hay quienes plantean eliminar las tareas escolares de las actividades escolares y otros que la consideran una herramienta básica del aprendizaje. “Los expertos recomiendan huir de posturas antagónicas y reformular la pregunta: no es una cuestión de sí o no, sino de cuántos y de qué tipo de deberes hacer”.

Hasta donde tenemos conocimiento, todavía no existe un acuerdo general (que será difícil, según nuestra opinión). Pero si es verdad que en algunas comunidades educativas han logrado un consenso entre los estudiantes, padres de familia y profesores, pero no son los más. Por ahora les proponemos escuchar algunas opiniones, que ojalá les puedan servir de recurso para su reflexión personal y en nuestra comunidad educativa. Como educadores no podemos dejar que lo solucionen otros, tenemos la responsabilidad de tomar una ruta propia de acuerdo a nuestra realidad educativa y el consenso de todos los actores de la formación integral (en la escuela) de nuestros estudiantes.

Escuchemos algunas opiniones de personas vinculadas al mundo educativo, de diversos países y contextos, para no caer en la rutina (de obedecer sin dudas ni murmuraciones…) lo que manda la currícula o las políticas de las autoridades de turno. Informémonos, conozcamos, estudiemos,… las experiencias de otros para aprender, descartar, o mejorar su ruta educativa sobre los deberes escolares. Los profesores tenemos que estar al corriente y deliberar (para mejorar) otras formas sobre los deberes para casa y/o en vacaciones., y aplicar lo que sería mejor para nuestros estudiantes a fin de que logren aprender a aprender. Cf DE LA GESTIÓN DE LA ENSEÑANZA A LA GESTIÓN DEL APRENDIZAJE.

Para Sonia García, secretaria del Sindicato Independiente de la Enseñanza Pública de España, habría que reducir un poco la cuantía de las tareas y mantiene que «los deberes son necesarios». Las tareas escolares sirven para adquirir un hábito que todo estudiante debe cultivar desde la escuela, para a ser capaz de establecer unas rutinas de estudio y una responsabilidad personal; comprender el valor del esfuerzo propio; practicar la disciplina; aprender a distribuir su tiempo personal; avanzar en el estudioreforzar los contenidos. Pero es importante tener en cuenta – como opina Harris Cooper- que los profesores al dar tareas a los estudiantes deben hacerlo según su edad y siempre de acuerdo unos con otros profesores, para no sobrecargarlos.

Para Harris Cooper, psicólogo y profesor de neurología en la Universidad de Duke (USA), que lleva 30 años estudiando los efectos de los deberes escolares, “cree que todos los niños deberían hacer tareas, pero que la cantidad y el tipo debe variar dependiendo de su edad y su nivel de desarrollo”. “Las tareas son como medicinas. Si tomas demasiado poco, no hace nada. Si tomas demasiado, puede matarte”. “Hay que tomar la dosis correcta, y si lo haces, puede hacer maravillas. Buena parte de la visión negativa sobre los deberes es una reacción a algunos profesores que encargan demasiadas tareas”. (citado CADA VEZ MÁS COLEGIOS EN ESTADOS UNIDOS …)

Eva Bailén madre de tres hijos y autora de un blog sobre nuevas tecnologías para niños, opina que los deberes para la casa son como las horas extras en el trabajo, ordinariamente  a menudo carecen de valor pedagógico; generan y aumentan las desigualdades sociales al no tener todos la misma oportunidad de ayuda todos los estudiantes en casa; deforman los resultados de las pruebas externas; al no tener opción de hacer otra cosa el estudiante se frustra; el estudiante con tareas llevadas para hacerlas en su casa se le impide colaborar (como debería de ser) en los quehaceres domésticos; también tener que realizar tareas escolares para la casa lleva (algunas veces) a crear mayor tensión en las relaciones en hogar; dificulta el aprender a organizarse personal y responsablemente pues se puede realizar solo para cumplir sin pensar y decidir; y definitivamente -afirma Bailén- se le niega al niño «el derecho al descanso y al esparcimiento, al juego y a las actividades propias de su edad y a participar libremente en la vida cultural y en las artes», entre otras no tan educativas consecuencias.

Les recomendamos completar la información anterior en: DEBERES ESCOLARES: SÍ O NO.

En  la segunda parte complementaremos esta información, con otras medidas que han tomado y están tomando algunos países para graduar, de forma óptima, los deberes para la casa y/o en vacaciones, y  evitemos, que “por cumplir lo que mandan”, afectemos nuestra tarea en el aula, y recarguemos innecesariamente a nuestros estudiantes de con tareas escolares.


REDACCIÓN WEB DEL MAESTRO CMF





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  1. ¡RESPALDO CIENTÍFICO DE LA ELIMINACIÓN DE TAREAS!

    La Educación tiene distintos enfoques y procesos de aplicación en el aula. La escuela tradicional tiene hasta hoy su identidad inconfundible en el quehacer educativo. La enseñanza de información específica, la imposición de reglas de comportamiento y la actitud prepotente de los docentes son las principales características. El autoritarismo prima en la forma de ser de los maestros tradicionales. La actitud agreste, la enseñanza mecánica de datos, la imposición de normas y las tareas estériles… es la expresión del pensamiento del “Modelo Pedagógico Industrial”. “La letra con sangre entra” es la máxima de este modelo educativo. Los estudiantes siempre han sufrido y seguirán sufriendo, tanto en las primeras escuelas clásicas de Egipto, Grecia, Roma… como en la mayoría de las instituciones educativas de la época actual.

    La “Escuela Tradicional” o industrial halló plena justificación en el conductismo; era tal la subordinación del estudiante al profesor, que cualquier estrategia que el maestro empleara para lograr el aprendizaje, era justificada ¡Inclusive el castigo físico es y sigue siendo valorado por algunos padres de familia! Fue precisamente con el conductismo cuando se piensa que para reforzar el conocimiento se debe IMPONER MUCHOS DEBERES. Las tareas debían ser duras y lo hacían a través de los ejercicios físicos, la memorización de textos o la repetición escrita de varias lecciones escolares. Esta actividad fue tan tediosa desde la antigüedad que los muchachos siempre han encontrado algunas válvulas de escape ¡hay cientos de oficinas que hacen deberes y a nadie les importa! En el modelo Estímulo-Respuesta/ E-R del Conductivismo, como en el Estímulo, Organismo, Respuesta / E-O-R el refuerzo es fundamental. Al ser el refuerzo condición sine qua non tanto para el Condicionamiento Reflejo como para el Condicionamiento Operante, el envío de tareas y deberes era inevitable.

    Para alcanzar la destreza en la suma, según el maestro tradicional, el niño requiere de mucha práctica para aprender. ¡Desde luego tiene razón! El cuestionamiento en este caso es a la imposición irracional. Los estudiantes que tienen uso de razón necesitan comprehender una buena justificación de las tareas. La mayoría de estudiantes no tienen motivación, el conocimiento y las condiciones necesarias para realizarlas.

    Recordemos que de los experimentos de Pavlov se desprende la importancia del premio y del castigo, como elementos fundamentales del proceso educativo. Fue tal el papel de premiar y castigar en este paradigma, que hay varios autores que dicen que desde la abolición de estos condicionantes en las instituciones conductistas, comenzó el deterioro del mismo.

    Fue tan fuerte la influencia del Conductismo en la escuela y con él las tareas faraónicas, que los niños se agobiaron. El advenimiento del constructivismo con las hermanas Agazzi como con la maestra María Montessori plantearon la urgente necesidad de aliviar la dureza de la escuela primaria, creando un espacio transitorio llamado “Jardín de Infantes”. Este lugar debe ser, más que una cárcel para memorizar datos e imponer normas, un lugar para disfrutar; así lo entendieron sus fundadoras. El constructivismo como teoría psicológica se pierde en el activismo o en el “aprender haciendo”; pero tanto el uno como el otro han afincado su atención en las tareas. Hacer maquetas, dibujos, flores,… o consultas, transcripciones, resúmenes… es la característica de éstos enfoques educativos ¡Nunca estas actividades han desarrollado la inteligencia ni las ganas de estudiar!

    Es claro que el “Jardín de Infantes” optó por el extremo opuesto del conductismo ¡El niño hacía lo que le daba la gana! Como era grande el sufrimiento del niño por las tareas y como el sentido de la institución era recrear y socializar -nada de estudiar- se optó por la liberalidad que rayaba en la omnipotencia del niño. Es necesario reconocer que el juego ha sido y seguirá siendo la actividad rectora de la enseñanza. Esta forma de pensar aún más, sopesaba en el otro extremo de la educación tradicional.

    Volvamos a los aburridos deberes y recordando a Mafalda en la revolución de la sopa. CON SEGURIDAD LA EDUCACIÓN DEBE SER SERIA, PERO NO ABURRIDA. Si la educación fuera motivadora, interesante, reflexiva… y en donde los niños “aprendan a aprender” entonces no requerirían de ningún refuerzo. Sino que autónomamente “sin que nadie les obligue” y “por su propio gusto” hagan lo que deban hacer. ¿Qué adulto obliga al niño a estar pegado a la caja tonta de la TV, 3 o 4 horas diarias?, ¿Qué profesor envía como deber jugar en el nintendo o en los juegos electrónicos? Los niños lo hacen simplemente porque les gusta. Esto es lo que el gran maestro Piaget identifica como Auto motivación o Motivación Intrínseca.

    Resulta árido discutir si mandar o no mandar los aburridos deberes. LOS DEBERES OBEDECIERON AL MODELO PEDAGÓGICO TRADICIONAL Y PUNTO. En la comprehensión de la nueva teoría psicopedagógica no se necesitan. El nuevo modelo pedagógico requiere de un Mediador capaz de transformar las pobres ideas, la inutilidad psicomotora y el afecto de los estudiantes en algo más significativo y para ello se necesita una intervención de frente, directa o bis a bis de maestros y estudiantes. La pregunta, la duda y la rigurosidad de pensamiento serán las principales herramientas del
    ¡RESPALDO CIENTÍFICO DE LA ELIMINACIÓN DE TAREAS!

    La Educación tiene distintos enfoques y procesos de aplicación en el aula. La escuela tradicional tiene hasta hoy su identidad inconfundible en el quehacer educativo. La enseñanza de información específica, la imposición de reglas de comportamiento y la actitud prepotente de los docentes son las principales características. El autoritarismo prima en la forma de ser de los maestros tradicionales. La actitud agreste, la enseñanza mecánica de datos, la imposición de normas y las tareas estériles… es la expresión del pensamiento del “Modelo Pedagógico Industrial”. “La letra con sangre entra” es la máxima de este modelo educativo. Los estudiantes siempre han sufrido y seguirán sufriendo, tanto en las primeras escuelas clásicas de Egipto, Grecia, Roma… como en la mayoría de las instituciones educativas de la época actual.

    La “Escuela Tradicional” o industrial halló plena justificación en el conductismo; era tal la subordinación del estudiante al profesor, que cualquier estrategia que el maestro empleara para lograr el aprendizaje, era justificada ¡Inclusive el castigo físico es y sigue siendo valorado por algunos padres de familia! Fue precisamente con el conductismo cuando se piensa que para reforzar el conocimiento se debe IMPONER MUCHOS DEBERES. Las tareas debían ser duras y lo hacían a través de los ejercicios físicos, la memorización de textos o la repetición escrita de varias lecciones escolares. Esta actividad fue tan tediosa desde la antigüedad que los muchachos siempre han encontrado algunas válvulas de escape ¡hay cientos de oficinas que hacen deberes y a nadie les importa! En el modelo Estímulo-Respuesta/ E-R del Conductivismo, como en el Estímulo, Organismo, Respuesta / E-O-R el refuerzo es fundamental. Al ser el refuerzo condición sine qua non tanto para el Condicionamiento Reflejo como para el Condicionamiento Operante, el envío de tareas y deberes era inevitable.

    Para alcanzar la destreza en la suma, según el maestro tradicional, el niño requiere de mucha práctica para aprender. ¡Desde luego tiene razón! El cuestionamiento en este caso es a la imposición irracional. Los estudiantes que tienen uso de razón necesitan comprehender una buena justificación de las tareas. La mayoría de estudiantes no tienen motivación, el conocimiento y las condiciones necesarias para realizarlas.

    Recordemos que de los experimentos de Pavlov se desprende la importancia del premio y del castigo, como elementos fundamentales del proceso educativo. Fue tal el papel de premiar y castigar en este paradigma, que hay varios autores que dicen que desde la abolición de estos condicionantes en las instituciones conductistas, comenzó el deterioro del mismo.

    Fue tan fuerte la influencia del Conductismo en la escuela y con él las tareas faraónicas, que los niños se agobiaron. El advenimiento del constructivismo con las hermanas Agazzi como con la maestra María Montessori plantearon la urgente necesidad de aliviar la dureza de la escuela primaria, creando un espacio transitorio llamado “Jardín de Infantes”. Este lugar debe ser, más que una cárcel para memorizar datos e imponer normas, un lugar para disfrutar; así lo entendieron sus fundadoras. El constructivismo como teoría psicológica se pierde en el activismo o en el “aprender haciendo”; pero tanto el uno como el otro han afincado su atención en las tareas. Hacer maquetas, dibujos, flores,… o consultas, transcripciones, resúmenes… es la característica de éstos enfoques educativos ¡Nunca estas actividades han desarrollado la inteligencia ni las ganas de estudiar!

    Es claro que el “Jardín de Infantes” optó por el extremo opuesto del conductismo ¡El niño hacía lo que le daba la gana! Como era grande el sufrimiento del niño por las tareas y como el sentido de la institución era recrear y socializar -nada de estudiar- se optó por la liberalidad que rayaba en la omnipotencia del niño. Es necesario reconocer que el juego ha sido y seguirá siendo la actividad rectora de la enseñanza. Esta forma de pensar aún más, sopesaba en el otro extremo de la educación tradicional.

    Volvamos a los aburridos deberes y recordando a Mafalda en la revolución de la sopa. CON SEGURIDAD LA EDUCACIÓN DEBE SER SERIA, PERO NO ABURRIDA. Si la educación fuera motivadora, interesante, reflexiva… y en donde los niños “aprendan a aprender” entonces no requerirían de ningún refuerzo. Sino que autónomamente “sin que nadie les obligue” y “por su propio gusto” hagan lo que deban hacer. ¿Qué adulto obliga al niño a estar pegado a la caja tonta de la TV, 3 o 4 horas diarias?, ¿Qué profesor envía como deber jugar en el nintendo o en los juegos electrónicos? Los niños lo hacen simplemente porque les gusta. Esto es lo que el gran maestro Piaget identifica como Auto motivación o Motivación Intrínseca.

    Resulta árido discutir si mandar o no mandar los aburridos deberes. LOS DEBERES OBEDECIERON AL MODELO PEDAGÓGICO TRADICIONAL Y PUNTO. En la comprehensión de la nueva teoría psicopedagógica no se necesitan. El nuevo modelo pedagógico requiere de un Mediador capaz de transformar las pobres ideas, la inutilidad psicomotora y el afecto de los estudiantes en algo más significativo y para ello se necesita una intervención de frente, directa o bis a bis de maestros y estudiantes. La pregunta, la duda y la rigurosidad de pensamiento serán las principales herramientas del profesor para que los estudiantes piensen mejor.

    Variar la posición verticalista, autoritaria o prepotente del profesor desde una postura Adulto-céntrica que ya no cabe en el siglo 21 sería lo ideal; pero tampoco se desea que el rol del educador sea la de un “simple Facilitador” y menos de un facilista. Hoy por hoy requerimos de un Mediador Pedagógico que logre hacer comprehender al niño, que todos los seres humanos establecemos diversas formas de interrelación social, reclamando derechos y cumpliendo deberes. Hay acciones que requieren de un Sí y otras que requieren de un No, rotundo. Hay momentos en que se es autoridad y otros en que se es subordinado. Hay que dejarse escuchar y también aprehender a escuchar conscientemente a los demás.

    Es momento que el Ministerio de Educación y Cultura propicie el análisis maduro, responsable y técnico sobre la base de conocimientos científicos de lo que es y debe ser el currículo de los niveles educativos a su cargo. Que no quede únicamente en meras intenciones sino que se concreten de una ves por todas en el aula. La Educación es la mayor y mejor inversión humana que debe priorizar el Estado, la familia o la comunidad en general ¡Pero una educación de calidad que valga la pena y no como la silvestre educación que recibimos!

    Marco Gudiño y William Duque
    PEDAGOGOS DEL MINISTERIO DE EDUCACIÓN

    ¡RESPALDO CIENTÍFICO DE LA ELIMINACIÓN DE TAREAS!

    La Educación tiene distintos enfoques y procesos de aplicación en el aula. La escuela tradicional tiene hasta hoy su identidad inconfundible en el quehacer educativo. La enseñanza de información específica, la imposición de reglas de comportamiento y la actitud prepotente de los docentes son las principales características. El autoritarismo prima en la forma de ser de los maestros tradicionales. La actitud agreste, la enseñanza mecánica de datos, la imposición de normas y las tareas estériles… es la expresión del pensamiento del “Modelo Pedagógico Industrial”. “La letra con sangre entra” es la máxima de este modelo educativo. Los estudiantes siempre han sufrido y seguirán sufriendo, tanto en las primeras escuelas clásicas de Egipto, Grecia, Roma… como en la mayoría de las instituciones educativas de la época actual.

    La “Escuela Tradicional” o industrial halló plena justificación en el conductismo; era tal la subordinación del estudiante al profesor, que cualquier estrategia que el maestro empleara para lograr el aprendizaje, era justificada ¡Inclusive el castigo físico es y sigue siendo valorado por algunos padres de familia! Fue precisamente con el conductismo cuando se piensa que para reforzar el conocimiento se debe IMPONER MUCHOS DEBERES. Las tareas debían ser duras y lo hacían a través de los ejercicios físicos, la memorización de textos o la repetición escrita de varias lecciones escolares. Esta actividad fue tan tediosa desde la antigüedad que los muchachos siempre han encontrado algunas válvulas de escape ¡hay cientos de oficinas que hacen deberes y a nadie les importa! En el modelo Estímulo-Respuesta/ E-R del Conductivismo, como en el Estímulo, Organismo, Respuesta / E-O-R el refuerzo es fundamental. Al ser el refuerzo condición sine qua non tanto para el Condicionamiento Reflejo como para el Condicionamiento Operante, el envío de tareas y deberes era inevitable.

    Para alcanzar la destreza en la suma, según el maestro tradicional, el niño requiere de mucha práctica para aprender. ¡Desde luego tiene razón! El cuestionamiento en este caso es a la imposición irracional. Los estudiantes que tienen uso de razón necesitan comprehender una buena justificación de las tareas. La mayoría de estudiantes no tienen motivación, el conocimiento y las condiciones necesarias para realizarlas.

    Recordemos que de los experimentos de Pavlov se desprende la importancia del premio y del castigo, como elementos fundamentales del proceso educativo. Fue tal el papel de premiar y castigar en este paradigma, que hay varios autores que dicen que desde la abolición de estos condicionantes en las instituciones conductistas, comenzó el deterioro del mismo.

    Fue tan fuerte la influencia del Conductismo en la escuela y con él las tareas faraónicas, que los niños se agobiaron. El advenimiento del constructivismo con las hermanas Agazzi como con la maestra María Montessori plantearon la urgente necesidad de aliviar la dureza de la escuela primaria, creando un espacio transitorio llamado “Jardín de Infantes”. Este lugar debe ser, más que una cárcel para memorizar datos e imponer normas, un lugar para disfrutar; así lo entendieron sus fundadoras. El constructivismo como teoría psicológica se pierde en el activismo o en el “aprender haciendo”; pero tanto el uno como el otro han afincado su atención en las tareas. Hacer maquetas, dibujos, flores,… o consultas, transcripciones, resúmenes… es la característica de éstos enfoques educativos ¡Nunca estas actividades han desarrollado la inteligencia ni las ganas de estudiar!

    Es claro que el “Jardín de Infantes” optó por el extremo opuesto del conductismo ¡El niño hacía lo que le daba la gana! Como era grande el sufrimiento del niño por las tareas y como el sentido de la institución era recrear y socializar -nada de estudiar- se optó por la liberalidad que rayaba en la omnipotencia del niño. Es necesario reconocer que el juego ha sido y seguirá siendo la actividad rectora de la enseñanza. Esta forma de pensar aún más, sopesaba en el otro extremo de la educación tradicional.

    Volvamos a los aburridos deberes y recordando a Mafalda en la revolución de la sopa. CON SEGURIDAD LA EDUCACIÓN DEBE SER SERIA, PERO NO ABURRIDA. Si la educación fuera motivadora, interesante, reflexiva… y en donde los niños “aprendan a aprender” entonces no requerirían de ningún refuerzo. Sino que autónomamente “sin que nadie les obligue” y “por su propio gusto” hagan lo que deban hacer. ¿Qué adulto obliga al niño a estar pegado a la caja tonta de la TV, 3 o 4 horas diarias?, ¿Qué profesor envía como deber jugar en el nintendo o en los juegos electrónicos? Los niños lo hacen simplemente porque les gusta. Esto es lo que el gran maestro Piaget identifica como Auto motivación o Motivación Intrínseca.

    Resulta árido discutir si mandar o no mandar los aburridos deberes. LOS DEBERES OBEDECIERON AL MODELO PEDAGÓGICO TRADICIONAL Y PUNTO. En la comprehensión de la nueva teoría psicopedagógica no se necesitan. El nuevo modelo pedagógico requiere de un Mediador capaz de transformar las pobres ideas, la inutilidad psicomotora y el afecto de los estudiantes en algo más significativo y para ello se necesita una intervención de frente, directa o bis a bis de maestros y estudiantes. La pregunta, la duda y la rigurosidad de pensamiento serán las principales herramientas del profesor para que los estudiantes piensen mejor.

    Variar la posición verticalista, autoritaria o prepotente del profesor desde una postura Adulto-céntrica que ya no cabe en el siglo 21 sería lo ideal; pero tampoco se desea que el rol del educador sea la de un “simple Facilitador” y menos de un facilista. Hoy por hoy requerimos de un Mediador Pedagógico que logre hacer comprehender al niño, que todos los seres humanos establecemos diversas formas de interrelación social, reclamando derechos y cumpliendo deberes. Hay acciones que requieren de un Sí y otras que requieren de un No, rotundo. Hay momentos en que se es autoridad y otros en que se es subordinado. Hay que dejarse escuchar y también aprehender a escuchar conscientemente a los demás.

    Es momento que el Ministerio de Educación y Cultura propicie el análisis maduro, responsable y técnico sobre la base de conocimientos científicos de lo que es y debe ser el currículo de los niveles educativos a su cargo. Que no quede únicamente en meras intenciones sino que se concreten de una ves por todas en el aula. La Educación es la mayor y mejor inversión humana que debe priorizar el Estado, la familia o la comunidad en general ¡Pero una educación de calidad que valga la pena y no como la silvestre educación que recibimos!

    Marco Gudiño y William Duque
    PEDAGOGOS DEL MINISTERIO DE EDUCACIÓN

    profesor para que los estudiantes piensen mejor.

    Variar la posición verticalista, autoritaria o prepotente del profesor desde una postura Adulto-céntrica que ya no cabe en el siglo 21 sería lo ideal; pero tampoco se desea que el rol del educador sea la de un “simple Facilitador” y menos de un facilista. Hoy por hoy requerimos de un Mediador Pedagógico que logre hacer comprehender al niño, que todos los seres humanos establecemos diversas formas de interrelación social, reclamando derechos y cumpliendo deberes. Hay acciones que requieren de un Sí y otras que requieren de un No, rotundo. Hay momentos en que se es autoridad y otros en que se es subordinado. Hay que dejarse escuchar y también aprehender a escuchar conscientemente a los demás.

    Es momento que el Ministerio de Educación y Cultura propicie el análisis maduro, responsable y técnico sobre la base de conocimientos científicos de lo que es y debe ser el currículo de los niveles educativos a su cargo. Que no quede únicamente en meras intenciones sino que se concreten de una ves por todas en el aula. La Educación es la mayor y mejor inversión humana que debe priorizar el Estado, la familia o la comunidad en general ¡Pero una educación de calidad que valga la pena y no como la silvestre educación que recibimos!

    Marco Gudiño y William Duque
    PEDAGOGOS DEL MINISTERIO DE EDUCACIÓN

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