Carta de una maestra: estar en alerta durante seis horas en un aula es agotador

Ruth Alfonso Arias, de nacionalidad española, se define como “educadora infantil por vocación. Mamá por sorpresa de mellizos y una niña maravillosa de 5 años”, y es de la idea que “… la amabilidad, claridad, firmeza y respeto son una buena fórmula para que funcione la escucha y establezcamos una buena comunicación con los niños”.  Compartimos con Ustedes una carta suya, dirigida a sus estudiantes de 0 a 3 años, que nosotros hemos adecuado libremente al vocabulario más frecuente en América Latina. También los resaltados en negritas es nuestro.

Quizá no sea el nivel de nuestro desempeño actual, pero consideramos importante escuchar éste mensaje, para apoyar la formación de los profesores de educación infantil o inicial, y valoremos su tarea, como la de quienes estamos en los años siguientes. Esta carta parece escuchar las palabras del alemán Albert Schweitzer, Premio Nobel de la Paz en 1952: “El éxito no es la clave de la felicidad. La felicidad es la clave del éxito. Si amas lo que haces, tendrás éxito”.

Carta de una maestra: Estar en alerta durante seis horas en un aula es agotador, además nos llevamos con frecuencia el trabajo a casa, también la preocupación

“No puedo dejar de mirarte, no sabes lo que has crecido y ahí estás diciendo tus primeras palabras, parece mentira que tan solo hace año y medio atrás, mamá te dejara en la escuela, ahí estabas tú pequeña, indefensa en manos de alguien que no conocías mientras mamá aguantaba el llanto, sentía tristeza, esa emoción que a veces también sientes y a la que todavía no sabes poner nombre. Abrazo a mamá. “Todo irá bien”, la misma frase que te he dicho tantas veces, cada vez que te caes, enfermas o enfadas porque algo no va como tú quieres.

Ha pasado año y medio, es increíble todo lo que hemos vivido junto a tus compañeros, cuánto me alegran el día con todos los besos que recibo nada más llegar a la escuela, no saben lo que disfruto con cada uno de sus pasos, lo que me duelen sus caídas y me enorgullezco con cada uno de sus logros.

Hoy estoy cansada, son pura energía, estar en alerta durante seis horas en un aula es agotador, a veces me pregunto si habrán recibido todo lo que merecen, no sé si les he dado suficientes besos y abrazos o si he pasado por alto algo que para ustedes era importante.

No todo el mundo lo sabe, por eso yo te lo voy a contar, la etapa que están viviendo es fundamental para su desarrollo, el conocimiento a veces hace que sienta vértigo, debemos cuidar de cada una de sus emociones, esas que ahora con tan solo mirarlos a los ojos sé que sienten.

Sé que la palabra ratio [sinónimo de razón, en el sentido del cociente de los números o de cantidades comparables], aún no la comprenden, pero es el número de niños que hay en el aula, están establecidas por la ley y nadie se cuestiona su revisión, a pesar de las dificultades con las que nos encontramos los educadores cuando las aulas están llenas.

Poca gente concede valor a nuestro trabajo. Sé que ahora de todo estos poco entienden, nuestros salarios están muy por debajo de los otros profesionales de la educación, siendo la etapa de 0-3 años, una de las etapas más importantes de su vida.

Algún día espero que sientan en su trabajo la vocación que sentimos los profesionales que trabajamos cada día con Ustedes y la sociedad los valore de manera justa.

Les leo una y otra vez el Pollo Pepe, les encanta, no es un simple cuento forma parte de un Proyecto Educativo que el equipo de la escuela ha trabajado con cariño y esmero para que aprendan un montón de cosas que servirán de base en su educación.

Forman parte de una Escuela Infantil que no Guardería, nos llevamos con frecuencia el trabajo a casa, también la preocupación si enfermaron o acabaron el día disgustados.

Me encanta cuando crecen y vienen a la escuela a contarme que ya saben leer, sobre todo cuando hemos detectado que algo en ustedes no iba bien y dimos la voz de alarma a nuestro equipo de Atención Temprana, me encanta saber que todo marcha viento en popa.

Recuerden que en la escuela aprendieron a andar, si se sienten tristes vuelvan sobre sus pasos que siempre tendrán mi regazo, pero sobre todo recordar que si se caen levántese sin mirar atrás como hacemos los profesionales de la educación cada día, es maravilloso seguir creciendo, pero sobre todo luchando por lo que uno cree.

“No se olviden de ser felices piratillas”.

¿Qué reflexión le merece esta carta? ¿Su comunidad educativa mira con “estos ojos” la tarea de los profesores de educación infantil?

Esta carta puede ser leída en la publicación original con el siguiente título: LA CARTA DE UNA MAESTRA A SUS ALUMNOS DE LA ESCUELA INFANTIL: «POCA GENTE CONCEDE VALOR A NUESTRO TRABAJO»

“Cuanto más pienso en la práctica educativa y reconozco la responsabilidad que ella nos exige, más me convenzo de nuestro deber de luchar para que ella sea realmente respetada. Si no somos tratados con dignidad y decencia por la administración privada o pública de la educación, es difícil que se concrete el respeto que como maestros debemos a los educandos” (Paulo Freire).

REDACCIÓN WEB DEL MAESTRO CMF


8 comments
  1. Así es verdadero trabajo de un docente , apesar del menoscabo económico y social. In Estado que o es capaz reconocer la
    Grandeza de la Educación no progresa.

  2. Así es! .Pero aún más cuando los estudiantes tienen condiciones y sus padres no hacen nada para solucionar el problema.Aparte de ello los comportamientos de los niños y luego las quejas de los padres respecto a las malcriadeces que traen de su contexto.

  3. De 08:15 a 13:15 y de 14:15 a 15:45 con alumnos, y de 16:00 a 18 atender apoderados, preparar material para el día sgte, reunión con algún Depto, consejo de profesores… llegar a casa a realizar tareas de dueña de casa, como preparar la once, la comida para el día sgte, hacer la cama, limpiar el baño y todo lo que quede sucio, después de las 10 de la noche seguir con la revisión de pruebas, dormirse tipo 12 ó 01 ó más, sábado y domingo labores de casa,compras,lavado…domingo en la tarde noche dejar preparado el almuerzo y todo lo relativo a colegio para el día Lunes y así se me fueron 33 años… Ah! no mencioné el valioso y más importante tiempo que no pude darle a mis hijos y resto de mi familia.

  4. Yo llego a casa agotada, después de 32 años de profesión noto que se me hace cuesta arriba y, a mi parecer, se debe a la perdida del tiempo que dedico a educar en vez de impartir conocimiento

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