Begoña Ibarrola: El binomio emoción-cognición es indisoluble en el proceso de aprendizaje

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La Psicóloga, escritora infantil y juvenil especialista en inteligencia emocional Begoña Ibarrola (Bilbao, España, 1954) se inició como terapeuta infantil durante quince años, y después de obtener la Licenciatura en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid, escribió cuentos en los que muestra el camino de las emociones como recurso para la vida. Es una docente que se ha especializado en el tema de la educación emocional, la neuroeducación, las inteligencias múltiples y la musicoterapia. Con mucho entusiasmo se ha dedicado a la formación del profesorado y de las familias.

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Para Begoña Ibarrola la experiencia del Covid 19, y el cierre de las escuelas, “ha acabado de poner negro sobre blanco la importancia de la gestión emocional en casa y en el aula, donde ha pasado a tener mucho más protagonismo. La demanda de herramientas para la gestión emocional ha sido un clamor por parte de prácticamente todo el profesorado durante esta crisis: no tenía sentido ponerse con el curriculum cuando había un trabajo emocional enorme por hacer”; opinando que se hace muy necesario enseñar y preparar a los futuros profesores en Educación Emocional desde los institutos y facultades en los que se forman, pues es una tarea pendiente aún antes de experiencia de la pandemia.

LA EDUCACIÓN EMOCIONAL EN EL DOCENTE (01´ 56”)

El Faro de Vigo (09/09/2021) publicó un diálogo con la profesora Ibarrola, y que compartimos por motivos únicamente educativos y de formación permanente, pues toca temas que nos pueden ayudar a seguir aprovechando los nuevos aportes de la Neurociencia, la Neuroeducación y la importancia de orientar la Educación Emocional desde las aulas, luego de la dura experiencia de la pandemia Covid 19 y sus inevitables consecuencias que nos ha afectado (con mayor o menor impacto) a todos: padres de familia, profesores y estudiantes; y debemos detectar, reflexionar e inventar un nuevo y renovado itinerario educativo, pues creemos que la última palabra, en educación, todavía no esta dicha.

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FARO DE VIGO: Las emociones ¿Son ellas las grandes “guardianas del aprendizaje”?

BEGOÑA IBARROLA: “Así es, al contrario de lo que se creía antiguamente, se ha demostrado que el binomio emoción-cognición es indisoluble en el proceso de aprendizaje; y no solo eso, sino que además la primera es mucho más poderosa que la segunda. Son las competencias emocionales, y no las de la razón, las que se sitúan en el centro del proceso”.

FARO DE VIGO: Esto lo sabemos ahora gracias a la neurociencia...

BEGOÑA IBARROLA: “Al final, lo que ha hecho la neurociencia durante todos estos años es demostrar y poner nombre a algo que muchos profesores ya intuían cuando veían un examen en blanco y decían: “Si yo sé que este alumno ha estudiado, que se lo sabe, pero se ha puesto nervioso y se ha bloqueado”. Por eso decimos que son las guardianas del aprendizaje: porque literalmente abren o cierran la puerta a la atención, la motivación y la memoria”.

FARO DE VIGO: ¿De qué hablamos exactamente cuando nos referimos a las competencias emocionales?

BEGOÑA IBARROLA: “Más allá de la adquisición de unos conocimientos concretos, tienen que ver con el desarrollo de las habilidades necesarias para comprender, expresar y gestionar de forma adecuada nuestras emociones y las de los demás. Lo que van a marcar es si tú controlas tus emociones o tus emociones te controlan a ti”.

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FARO DE VIGO: ¿Cómo se adquieren?

BEGOÑA IBARROLA: “Los programas de educación emocional generan un entrenamiento progresivo. Lo primero es la conciencia emocional: que yo sepa poner nombre a lo que siento; y luego ya viene la regulación de esas emociones: tengo que aprender a gestionarlo de forma adecuada sin hacerme daño a mí mismo o a los demás: manejo de la frustración, control del estrés, autonomía emocional… Después, entramos en el ámbito social: gestión de conflictos, trabajo en equipo, empatía... “

FARO DE VIGO: ¿Qué emociones nos ayudan a aprender?

BEGOÑA IBARROLA: “Una de las que más funcionan según ha demostrado la neurociencia es la curiosidad: el interés abre la mente. Otras dos emociones muy importantes son la confianza en uno mismo: el saber que yo puedo aprender, que mi mente no es algo estático y tener la capacidad de no hundirme por cometer un error; y la confianza en los demás: es decir, el saber que el grupo no está ahí para fiscalizar, sino para acompañarme, por eso el aprendizaje cooperativo es tan importante. Por último y más que una emoción, un estado emocional que resulta importantísimo es la calma. Se ha demostrado que tu atención se duplica cuando estás calmado”.

FARO DE VIGO: ¿Cuáles lo dificultan?

BEGOÑA IBARROLA: “En primer lugar, el miedo: el miedo directamente bloquea el aprendizaje, el exceso de adrenalina impide el acceso a unos circuitos cerebrales que conectan con la memoria. Luego están el enfado y la ira, que dirigen el foco de nuestra atención al motivo por el que estamos enfadados y nos impiden concentrarnos. La envidia, que es lo opuesto a la cooperación; y el aburrimiento, una emoción sin emoción, lo contrario a la curiosidad, que pone nuestro cerebro en OFF, también bloquean el aprendizaje”.

FARO DE VIGO: ¿Cómo podemos llevar todo esto a la realidad del aula?, ¿cómo puede el profesor cambiar un estado negativo a uno positivo, propicio para el aprendizaje en el ‘cole’?

BEGOÑA IBARROLA: “Existen muchas estrategias y dinámicas para ayudar a los alumnos: muy sencillas a veces, pero que marcan la diferencia. [...] ponerles retos, pincharles, plantearles una pregunta y así generar interés en ellos, por eso el método socrático es tan bueno. Ahí estaríamos pasando del aburrimiento a la curiosidad. Otro ejemplo: para ir del estrés a la calma, [...] para generar un ambiente de bienestar y calma, incluso con humor, para que los 45 minutos restantes de clase funcionen”.

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FARO DE VIGO: En su último libro, “¡Estoy muy enfadado! Cuentos para gestionar frustraciones”, habla de emociones como la frustración, el miedo, la rabia...

BEGOÑA IBARROLA: “[...] no sabíamos cómo iba a ser la vuelta al cole, pero sí que el confinamiento había generado frustración. La frustración y las preocupaciones nos van a acompañar en la vida y nos pueden hacer muy infelices, por eso hay que disminuir el impacto y para eso la aceptación es el principio básico. Hemos de aprender a diferenciar lo que puedo controlar de lo que no: “no se puede salir de casa y esto no es negociable; ahora: lo que sí está en mis manos es lo que puedo hacer en casa”.

FARO DE VIGO: ... ¿Qué es la felicidad?, ¿podemos aspirar a ella?

BEGOÑA IBARROLA: “Se ha investigado mucho y no hay una definición única. Lo que está claro es que es más un estado interior, de plenitud, que una emoción pasajera. La ciencia ha demostrado que la genética influye un 50% en los niveles de felicidad, otro 10% son las circunstancias personales, pero luego queda un 40% restante que tiene que ver con las estrategias emocionales y cognitivas que vamos aplicando todos los días, en este 40% está la educación emocional. Una actitud, es como que te abonas a ella, como decir: ‘mira yo quiero ser feliz y quiero que las personas de mi alrededor lo sean y voy a ver qué puedo hacer por ello”.

La entrevista completa, y que recomendamos leer, la puede encontrar en este enlace BEGOÑA IBARROLA: “LA PANDEMIA HA SERVIDO PARA ENFATIZAR EL VALOR DE LA EDUCACIÓN EMOCIONAL”

“Ser emocionalmente inteligente es tener una serie de capacidades que tienen que ver… que giran alrededor del mundo de las emociones, esa dimensión emocional que es tan importante en el ser humano”. (BBVA, Aprendemos Juntos).

REDACCIÓN WEB DEL MAESTRO CMF



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