TRASTORNOS DEL APRENDIZAJE EN LOS ESTUDIANTES, ¿CÓMO IDENTIFICARLOS?

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Es muy importante detectar cuando un niño está teniendo problemas para procesar las informaciones y la formación que recibe. Los padres y docentes debemos estar atentos y conscientes de las señales más frecuentes que indican la presencia de un problema de aprendizaje.

El blog “La pequeña Psicopedagóga” ha publicado la siguiente entrada “¿Cómo detectar problemas de aprendizaje?” y que nosotros compartimos con fines únicamente educativos – pastorales.

¿CÓMO DETECTAR PROBLEMAS DE APRENDIZAJE?

La vida escolar es una parte importante en la vida de un niño. Del estado de salud, de la estructura de su personalidad y del ambiente va a depender que puedan lograr una buena adaptación a la escuela. Por eso que se deben considerar los factores que influyen en las dificultades de aprendizaje. Estos factores coexisten, es decir que actúan sobre sí, pudiendo existir el predominio de alguno sobre otro.

Ellos son:

  • Cognitivos (pensamiento / razonamiento, concentración / atención y memoria)
  • Afectivo-sociales (actitud, motivación, voluntad y habilidades sociales)
  • Ambientales (lugar, estado mental, tiempo)
  • Factores madurativos evolutivos: Se refieren a las posibilidades innatas independientes del desarrollo y del medio.
  • Factores emocionales: Puede observarse una inhibición, una represión de la operación de aprender.

Problemas de Aprendizaje:

Muchos niños presentan problemas de aprendizaje que entorpecen su labor escolar. Lo más preocupante es que muchos de ellos jamás son identificados ni diagnosticados correctamente y pasan la mayoría de sus años escolares sintiéndose angustiados y fracasados por su rendimiento en las aulas. Esta situación interfiere mayoritariamente con los aprendizajes posteriores a los que el niño está expuesto, dado que los años escolares tienen un impacto duradero, y en algunos casos irreversibles en la formación del concepto de sí mismo y de su autoestima.

El problema de aprendizaje se entiende mejor si usamos el concepto de estilo de aprendizaje determinado por la coexistencia de áreas fuertes y débiles de la estructura cerebral. La interacción de ellas define el estilo de aprendizaje particular. Por ejemplo, ante una situación concreta al adulto se le acepta que diga “muéstrame” en lugar de dejar que se le explique verbalmente o, “yo no puedo cocinar con receta, porque necesito sentir lo que hago”. En general, podemos evadir nuestras debilidades y funcionar bien a través de un proceso de acoplamiento entre nuestras áreas fuertes y las exigencias del ambiente. Desafortunadamente este no es el caso de los niños que están estudiando ya que ellos deben adaptarse a una serie de exigencias preestablecidas. De hecho, si el estudiante no funciona, como se espera, le tachamos de “desinteresado”, “perezoso”, “desmotivado”, o simplemente se le diagnostica erróneamente que tiene problemas emocionales.

Nos encontramos ante un problema de aprendizaje cuando existe una dificultad en una o varias de las áreas siguientes: audición, habla, lectura, escritura, cálculo, razonamiento, atención.

Los niños prematuros, el bajo peso al nacer, la incompatibilidad sanguínea, anoxia o cualquier lesión física puede alterar la capacidad de un niño para aprender. No hay evidencias científicas exactas para relacionar estos fenómenos con los problemas de aprendizaje, pero sí parece existir un cierto grado de asociación.

Otra posible causa es la genética. Así como se heredan los talentos artísticos y las aptitudes, también parece existir un factor hereditario con respecto a las características de aprendizaje. También existen factores ambientales facilitadores de dificultades de aprendizaje, como son la baja nutrición y un ambiente empobrecido en general.

Hoy en día sabemos que un problema de aprendizaje se puede identificar desde muy temprana edad, lo que eleva el pronóstico de éxito escolar. Un síntoma inequívoco es el hecho de que cualquier área del desarrollo se adelanta a la motora. Esta debe ser un área bandera en los primeros tres años de vida. El niño que habla mucho pero que se mueve poco es altamente vulnerable como también lo es aquel que se mueve mucho o habla poco o muy mal. El que desde muy pequeño es demasiado activo o inquieto puede tener un alto riesgo de desarrollar problemas de aprendizaje, y si además su actividad física aparece como no organizada ni orientada a una meta, amerita investigación. Otro síntoma o señal de alerta para un posible problema de aprendizaje es la dificultad para reconocer los colores en niños en edad preescolar a pesar de contar con la estimulación adecuada. Síntomas o señales de alerta

  1. El niño es muy inquieto – Se mueve mucho físicamente.
  2. Es disperso – No puede concentrarse.
  3. No sigue instrucciones – Se le dificulta seguir instrucciones correctamente.
  4. Es impulsivo – Trabaja rápida e impulsivamente y no termina, y/o comete muchos errores.
  5. Es lento – Trabaja lentamente y no termina.
  6. 6. Lee mal – Invierte o se salta letras y palabras.
  7. Escribe mal – Invierte o se salta letras y palabras.
  8. Tiene deficiencias en el lenguaje – Tiene vocabulario pobre.
  9. Tiene un déficit motriz – Tiene algún déficit en la motricidad gruesa o en la fina.
  10. Se le dificulta mucho el concepto matemático en general.
  11. Es errático – Unos días puede hacer algo y otros no.
  12. Se cansa más rápido que los demás Un síntoma no significa nada. Dos o más es indicativo de problemas de aprendizaje.

Es importante descartar , tambien,que el niño no presente ningún problema neurológico. Aunque, generalmente se habla de dificultades de aprendizaje cuando existen problemas en el cálculo, lectura, razonamiento / comprensión y escritura, pueden existir problemas espaciales, procesos lingüísticos erróneos atención o memoria que provoquen o acompañen a las dificultades de aprendizaje.Los problemas de aprendizaje pueden provocar que surjan otros síntomas asociados que nos indicarían que algo sucede: desmotivación, baja autoestima, déficit en habilidades sociales e incluso abandono escolar.A veces no son los padres quienes detectan estas dificultades sino los profesores que observan un retraso en el aprendizaje del niño con respecto a los demás y les aconsejan que acudan a un profesional con el fin de solucionarlos cuanto antes.

Pero ¿cuándo acudir a un especialista?

Es importante acudir al psicopedagogo o al terapeuta del lenguaje si existe un problema de lenguaje a partir de los 4-5 años. Si aparecen problemas en la adquisición de la lectoescritura acudir con 6-7 años y si aparecen problemas de comprensión lectora, atención, cálculo a partir de los 8 años. Aunque nunca es tarde, sí es cierto que cuánto más se tarde en iniciar el tratamiento mayor será el tiempo que se precise para mejorar sus capacidades.

Al considerar los problemas de aprendizaje debemos tener presentes tres áreas fundamentales: la visión, la audición y el desarrollo motor.
Éstos son los tres pilares sobre los que se basa la atención en el aula y las habilidades necesarias para poder leer, escribir, y realizar todas las tareas escolares.

Por esta razón, para una terapia completa, debemos revisar estas tres áreas en el niño y descartar problemas en las mismas o solucionarlos cuando están ahí.

  • Para la visión necesitamos un buen optometrista comportamental (también llamado “optometrista del desarrollo”).Todos los niños pasan por pruebas de agudeza visual por parte del pediatra o un oftalmólogo, quienes se ocupan de mirar que el ojo está sano y la agudeza visual es buena. Pero tras esta evaluación, es necesario ver cómo utiliza el niño los dos ojos de forma conjunta, si es capaz de realizar los movimientos oculares necesarios para leer y escribir y si su cerebro interpreta bien la información y consigue que las dos imágenes de los dos ojos se fundan en una sola y los ojos puedan converger cómodamente en un punto para poder leer y escribir.
  • En el caso de la audición pasa algo parecido.El otorrinolaringólogo o el pediatra miden si el niño “oye” o no… les preocupa que pueda haber una sordera. Pero no suelen considerar distorsiones a la hora de escuchar, si el niño percibe bien todas las frecuencias para poder hablar, leer y escribir con comodidad (el oído tiene mucho que hacer aquí también aunque nos sorprenda). Esto es esencial para poder prestar atención en el colegio, y unas distorsiones en la audición (sobre todo si hay hiperaudición en alguna de las frecuencias) pueden afectar seriamente no sólo la atención sino también el comportamiento dado su importante incidencia en nuestro estado de ánimo.Para examinar y tratar estos problemas, es necesario acudir a un reeducador auditivo de los métodos Berard o Tomatis.
  • En cuanto al desarrollo motor, éste marca el nivel de desarrollo y madurez general del cerebro del niño. Y determinará directamente sus habilidades en todos los campos.Por esto hay que evaluar si es correcto o si han quedado lagunas en el mismo que debamos trabajar. Hay varios métodos que llevan a cabo la necesaria “organización neurológica” a través de actividades de movimiento

¿En qué ámbitos puede actuar el psicopedagogo?

El psicopedagogo trabaja los siguientes aspectos: potenciar hábitos de estudio y organización, aumentar la motivación por los estudios, potenciar el trabajo y el estudio individuales, trabajar las dificultades atencionales, intervenir en las dificultades de aprendizaje, ayudar a superar bloqueos emocionales y/o rechazo a la tarea escolar…

¿Qué señales de alarma nos pueden indicar que es necesario acudir a la consulta de un psicopedagogo?

Desgana o apatía hacia el estudio, disminución significativa del rendimiento escolar, falta de hábitos y técnicas de estudio, pérdida de atención o concentración, cambios de humor…

¿Cuál debe ser el papel de los padres?

Deben valorar siempre los pequeños éxitos, animando al niño a confiar en sí mismo y a valorarse. Asimismo, es importante evitar las comparaciones con sus hermanos o amigos. Hay que enseñarles a no desanimarse ante los primeros fracasos, que hay que ser tenaz y buscar alternativas. Y también es muy importante fomentar la lectura desde pequeños: contar cuentos, hacer que los cuenten ellos, animarles cuando lean alguna cosa, etc.

Terapeuta del Lenguaje: interviene en

  • Estudio y valoración del habla y el lenguaje en todas las edades.
  • Alteraciones leves del habla: problemas de articulación, sustitución de sonidos, etc.
  • Alteraciones graves del habla: retardos.
  • Alteraciones leves del lenguaje oral y/o escrito: dificultad para encontrar las palabras, organización inadecuada del discurso verbal, etc.
  • Alteraciones graves del lenguaje: retardos.
  • Intervención en alteraciones del ritmo: tartamudez, habla rápida, ansiedad verbal, etc.

Neurodesarrolistas: En cuanto aparecen problemas del desarrollo realizan el diagnóstico diferencial de trastornos específicos de aprendizaje.
Las causas más frecuentes de fracaso escolar.

  • Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDA-H)
  • Dislexia
  • Disgrafía / Disortografía
  • Discalculia
  • Trastornos específicos del desarrollo del lenguaje (TEDL)
  • Trastornos de aprendizaje no verbal (TANV)
  • En esta área los psicólogos y psiquiatras, tienen como principal objetivo tratar los diferentes trastornos emocionales y conductuales que pueden estar interfiriendo en el bienestar del paciente.
  • La intervención con el niño/adolescente se basa en dotarlo de estrategias y habilidades que le ayuden a mejorar o superar el problema que presenta.

Psicología: Los problemas más habituales con los que trabaja son:

  • Trastornos del comportamiento: desobediencia, negativismo, agresividad, celos, rabietas, etc.
  • Trastornos del estado de ánimo: depresión, tristeza, procesos de duelo, etc.
  • Trastornos de ansiedad y otras alteraciones asociadas: ansiedad generalizada, crisis de ansiedad, ansiedad por separación (niños que no toleran alejarse de los padres), tics, miedos, fobias, etc.
  • Trastornos de la conducta alimentaria: problemas de hábitos alimentarios, anorexia, bulimia, pica compulsiva, etc.
  • Trastornos por déficit de atención con o sin hiperactividad: problemas de atención y concentración, control de la impulsividad, etc.
  • Dificultades de relación y adaptación: afrontamiento de separaciones y divorcios, falta de habilidades sociales, aumento de la autoestima, resolución de problemas, etc.
  • Resolución de hábitos: alteraciones del sueño, enuresis y otros problemas de eliminación.
  • Acoso escolar (bullying)

El primer paso es una evaluación completa de las áreas cognitivas para entender por qué no “aprende” el niño. Al tener un diagnóstico claro, se puede hacer una remediación que le ayude a compensar sus dificultades. Solucionar un problema de aprendizaje es tarea de toda una vida. Es un proceso y como tal lleva tiempo e implica paciencia. Creer en el niño y en sus talentos van a ser esenciales.


Este contenido ha sido publicado originalmente por La Pequeña Pedagogía en la siguiente dirección: lapequeniapsicopedagoga.blogspot.cl



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