Niños mimados, adultos débiles: llega la “generación blandita” o de “cristal”. Expertos aconsejan consolidar su carácter

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En la actualidad, existe un debate sobre si es correcto mimar a los niños y jóvenes, entendido como «tratar con cariño excesivo, satisfaciendo todos los caprichos y voluntades», y aquí está la palabra clave:  «excesivo». Lo que no es tan fácil de delimitar. Y esto ha dado a diferentes opiniones que trataremos de reflexionar juntos, pues -según dicen algunos- en el futuro, esos niños “mimados excesivamente” serán adultos que no sabrán tomar decisiones y que fracasarán ante la presión.

Algunos  padres que tratan de evitar “malos ratos a sus hijos”, y tratan de resolver inconvenientes o solucionar problemas propios  del desarrollo de sus hijos, los están exponiendo a que no aprendan a resistir y trabajar pidiendo apoyo, y lo que puede ser principio de una autosuficiencia nociva, por la falta de humildad y reconocer el error para recuperarse de los inevitables fracasos”. Estos son los rasgos que definen el carácter.

Por motivos únicamente educativos y de formación permanente, compartimos parte de la publicación El club del los libros perdidos, cuyo enlace para leer el texto completo lo recomendamos e  indicamos al final de este artículo de la Web del Maestro CMF.

Publicación recomendada:

Mimar “excesivamente” también puede ser producto de las frustraciones de los padres. “Las personas con infancias difíciles o carencias tienden a sobreproteger a sus hijos. A toda costa, buscan darles lo que ellos no tuvieron o pudieron lograr”. “Nada es bueno en exceso en nuestra vida. La virtud está en el equilibrio, por lo tanto, los papás deben buscar siempre esa templanza a la hora de actuar. Existen decisiones del niño que, a partir de una cierta edad, es importante que sepamos respetar”. (Canção Nova , ALETEIA).

La edad y los patrones sociales

Todo parece indicar que edad de los padres está muy unida a ese “exceso”, ya sea por la edad en que los conciben, las responsabilidades laborales, el tiempo de convivencia plena, el estrés, y situaciones externas, entre otras, que los hacen más permisivos.

El  patrón de los padres de la sociedad actual, parece ser el que los padres que comparten su rol de crianza con el éxito profesional. “Ambas responsabilidades de ambos padres requieren de mucha entrega y un esfuerzo compartido”.

Características de un niño mimado

Los niños mimados por lo general no conocen de límites. Están convencidos de que el mundo gira en torno a ellos. Se acostumbran a recibir, sin dar nada a cambio. No valoran a los padres, pues creen que están solo para complacerlos.

  • Otro rasgo común del niño mimado es su incapacidad de acción. No han sido preparados para afrontar los inconvenientes.
  • La frustración llega cuando se ven indefensos ante lo que creen injusto. No identifican lo que no les gusta y cambiarlo. Fácilmente genera adultos depresivos.
  • Son frecuentemente agresivos. Es una manera de reaccionar ante la frustración.
  • Los niños intolerantes, que no asumen la responsabilidad de sus actos y carecen de remordimientos. Padecen de ansiedad, cambios de humor y baja autoestima.
¿Qué  hacer?
  • Es importante que los niños comiencen a sentir independencia a partir de los 4 años.
  • La teoría de la “causa y efecto” es importante en el momento de establecer límites.
  • Los niños deben aprender a que los resultados no siempre son los esperados.
  • Los niños mimados están acostumbrados a los escándalos para conseguir lo que quieren.

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Cómo decir no a un niño mimado

“En primer lugar, el papá y la mamá deben jugar en el mismo equipo. Estar de acuerdo en la estrategia que usarán y no contradecirse. Además, deben ser coherentes con las acciones y mantener su palabra.

Decir NO, debe hacerse desde una postura positiva. Se debe comenzar por reforzar lo positivo para luego indicar el correctivo. Iniciar la idea con un NO por delante, genera un rechazo inmediato en los niños.

Al explicar por qué NO, los padres deben estar serenos y apelar a una voz suave pero contundente. Evitar el contacto físico o expresiones agresivas que solo contribuyen al conflicto. Se deben explicar las razones y consecuencia de la decisión.

Lo más importante es que los padres se mantengan firmes ante la negativa. Solo así los niños sabrán cuál es el límite.

En definitiva, la crianza no compatibiliza con los extremos. Mimar demasiado o ser muy rígidos, puede tener las mismas consecuencias negativas en los niños. La educación debe impartirse desde la base de los valores fundamentales y el cariño”.

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Llega la generación de “cristal” o “blandita

Expertos, algunos de cuyos artículos los puede encontrar con el buscador de la Web del Maestro CMF, abogan por revisar, e incluso  por endurecer el carácter de los padres, que llevan la mochila al niño hasta la puerta del colegio;  que piden que no se premie a los mejores de la clase porque los demás pueden traumatizarse o bajarles la autoestima;  que hacen los deberes a sus hijos  consultando en los grupos de WhatsApp; que justifican con “mentirillas” la falta de responsabilidad de sus hijos; que no se presentan a las revisiones de exámenes de sus hijos; que abuchean a los árbitros en los partidos; … que no revisan las “compensaciones” por los éxitos de sus hijos, generando “niños blanditos, hiperprotegidos y poco resolutivos”, de “cristal”.

Eva Millet, la autora de Hiperpaternidad (Ed. Plataforma), dice “que ya hay niños que, al caerse, no se levantan: esperan esa mano siempre atenta que tirará de ellos. En ciertos colegios han empezado a tomar nota. Y esto no es la nueva pedagogía”.

“Gregorio Luri, filósofo y autor del libro Mejor Educados (Ed. Ariel), suele recordar que la educación del carácter es tan tradicional en ciertos colegios británicos como para que haya llegado a nuestros días una frase atribuida al Duque de Welington: «La batalla de Waterloo se empezó a ganar en los campos de deporte de Eton». En su opinión, los niños de ahora saben cuándo se tienen que sentir mal ante determinadas conductas, pero educar el carácter es animarles a dar un paso, a ser ejemplo, a que sus valores pasen a la acción”.

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Para la ministra británica de Educación, Nicky Morgan, las cualidades del carácter  “nos engrandecen como personas: la resistencia, la habilidad para trabajar con otros, enseñar humildad mientras se disfruta del éxito y capacidad de recuperación en el fracaso», porque ”cuando una familia quiere que sus hijos no pasen las dificultades que pasaron ellos, la sociedad se vuelve más cómoda”

«Tener buen carácter no significa estar todos cortados por el mismo patrón. Pero estoy seguro que casi todos nos pondríamos de acuerdo en que ser honrado, trabajador, generoso, justo, leal, empático, valiente, austero, recio y organizado son buenas cualidades» (Alfonso Aguiló)

¿Cómo se educa el carácter?

No desde la teoría. «La educación en valores es algo abstracto. Las virtudes son los valores integrados en la persona» «Si una familia quiere que sus hijos no pasen las dificultades por las que sí pasaron ellos la sociedad se vuelve más cómoda, blanda, menos esforzada. Pasa también con los países». La educación del carácter no tiene que ver con el dinero y sí con el capital cultural de las familias, con el modo de transmitir cómo afrontar la vida, reafirma Aguiló.

Y en este plano es de valorar la unión de los esfuerzos de los padres de familia y los profesores:

Este contenido ha sido publicado originalmente en este enlace: NIÑOS MIMADOS, ADULTOS DÉBILES 



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