Resumen de los libros de Daniel Goleman “La inteligencia emocional” y de Robert Swartz “El aprendizaje basado en el pensamiento”

       


Inteligencia emocional – Daniel Goleman, excelente libro de este autor en donde explora una interesante idea y es que muchas personas piensa que nuestro destino y nuestro éxito está destinado en el coeficiente intelectual, y a pesar de que esto no es del todo falso olvida la importancia que tiene la importancia inteligencia emocional en la vida en algunos casos mucho mayor que el coeficiente intelectual.
¿Por qué algunas personas parecen dotadas de un don especial que les permite vivir bien, aunque no sean las que más se destacan por su inteligencia? ¿Por qué no siempre el alumno más inteligente termina siendo el más exitoso? ¿Por qué unos son más capaces que otros para enfrentar contratiempos, superar obstáculos y ver las dificultades bajo una óptica distinta? El libro demuestra cómo la inteligencia emocional puede ser fomentada y fortalecida en todos nosotros, y cómo la falta de la misma puede influir en el intelecto o arruinar una carrera.

La inteligencia emocional nos permite tomar conciencia de nuestras emociones, comprender los sentimientos de los demás, tolerar las presiones y frustraciones que soportamos en el trabajo, acentuar nuestra capacidad de trabajar en equipo y adoptar una actitud empática y social, que nos brindará mayores posibilidades de desarrollo personal. En un lenguaje claro y accesible, Goleman presenta una teoría revolucionaria que ha hecho tambalear los conceptos clásicos de la psicología, que daban prioridad al intelecto.

Libro La Inteligencia Emocional: Por qué es más importante que el coeficiente intelectual 

El concepto de  Inteligencia Emocional  ha llegado a prácticamente todos los rincones de nuestro planeta, en forma de tiras cómicas, programas educativos, juguetes que dicen contribuir a su desarrollo o anuncios clasificados de personas que afirman buscarla en sus parejas. Incluso la UNESCO puso en marcha una iniciativa mundial en 2002, y remitió a los ministros de educación de 140 países una declaración con los 10 principios básicos imprescindibles para poner en marcha programas de aprendizaje social y emocional.

El mundo empresarial no ha sido ajeno a esta tendencia y ha encontrado en la inteligencia emocional una herramienta inestimable para comprender la productividad laboral de las personas, el éxito de las empresas, los requerimientos del liderazgo y hasta la prevención de los desastres corporativos. No en vano, la Harvard Business Review ha llegado a calificar a la inteligencia emocional como un concepto revolucionario, una noción arrolladora, una de las ideas más influyentes de la década en el mundo empresarial. Revelando de forma esclarecedora el valor subestimado de la misma, la directora de investigación de un head hunter ha puesto de relieve que los CEO son contratados por su capacidad intelectual y su experiencia comercial y despedidos por su falta de inteligencia emocional.

Sorprendido ante el efecto devastador de los arrebatos emocionales y consciente, al mismo tiempo, de que los tests de coeficiente intelectual no arrojaban excesiva luz sobre el desempeño de una persona en sus actividades académicas, profesionales o personales, Daniel Goleman ha intentado desentrañar qué factores determinan las marcadas diferencias que existen, por ejemplo, entre un trabajador “estrella” y cualquier otro ubicado en un punto medio, o entre un psicópata asocial y un líder carismático.

Su tesis defiende que, con mucha frecuencia, la diferencia radica en ese conjunto de habilidades que ha llamado “inteligencia emocional”, entre las que destacan el autocontrol, el entusiasmo, la empatía, la perseverancia y la capacidad para motivarse a uno mismo. Si bien una parte de estas habilidades pueden venir configuradas en nuestro equipaje genético, y otras tantas se moldean durante los primeros años de vida, la evidencia respaldada por abundantes investigaciones demuestra que las habilidades emocionales son susceptibles de aprenderse y perfeccionarse a lo largo de la vida, si para ello se utilizan los métodos adecuados.

El aprendizaje basado en el pensamiento

El Aprendizaje basado en el Pensamiento o ‘Thinking-Based Learning’ (TBL) es una metodología activa que permite a los estudiantes desarrollar habilidades como el pensamiento independiente, la capacidad comunicativa, la toma de decisiones, el razonamiento, la escucha activa, la empatía, la metacognición y la recopilación de datos a través de los sentidos.

Este método pedagógico surgió a raíz del estudio sobre el pensamiento que realizaron en la década de los 80 los máximos referentes del TBL, Robert Swartz y David Perkins. Estos expertos norteamericanos llegaron a la conclusión de que existían cuatro errores básicos que cometen las personas cuando se enfrentan a diferentes situaciones cotidianas como son: tomar decisionesresolver problemascomparar y contrastar información o explicar causas. Observaron que a la hora de llevar a cabo estas tareas, lo habitual era que los pensamientos fueran precipitados, poco claros y desorganizados.

Para mejorar esos procesos, Swartz desarrolló el Aprendizaje basado en el Pensamiento, junto con la profesora y divulgadora Sandra Parks, con el que los alumnos realizan una serie de preguntas cuando reciben una información, con el objetivo de razonar y llegar a una conclusión por ellos mismos. Por ejemplo, Swartz explica que, por lo general, se suele enseñar en el aula el cuerpo humano como un todo y sus diferentes partes, pero no se llega a razonar para qué sirve cada parte y qué pasaría si alguna faltase. Pensar y reflexionar en este sentido permite que la información recibida se interiorice de otra forma, y así se deja de lado el aprendizaje tradicional basado en la memorización.

A día de hoy es una metodología muy popular ya que permite al alumnado desarrollar un aprendizaje más consciente, lo que cambia la manera en la que aborda la información que recibe. Los alumnos no sólo se forman para aprender conocimientos y lograr un aprendizaje más profundo que los ayude a retener lo que aprenden, sino que son capaces de convertirse en buenos pensadores y utilizan esta habilidad en el entorno escolar y también en sus experiencias cotidianas a lo largo de su vida.

Para que la aplicación de esta metodología sea eficaz, debe aplicarse en todos los niveles educativos de un centro escolar e implicar a todo el profesorado.

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ENLACE DE LECTURA:

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ENLACE DE LECTURA: INTELIGENCIA EMOCIONAL – DANIEL GOLEMAN
ENLACE DE LECTURA:
EL APRENDIZAJE BASADO EN EL PENSAMIENTO – ROBERT SWARTZ





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