GRACIAS A LOS 100,000 COMPAÑEROS DE CAMINO

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“Señor, mi corazón no es ambicioso,
ni mis ojos altaneros;
no pretendo grandezas
que superan mi capacidad; …”

(Sal 130)

Nuestro Portal Web, podemos decir en este hito del camino, que es “como un río que respeta mis orillas” (Pedro Casaldáliga), pues en cada espacio de encuentro nos hemos valorado y respetado, hemos tenido la fortaleza emocional y la madurez vocacional de aceptar las naturales diferencias de opinión, así como el singular proceso de realización personal de cada educador. Hemos hecho de esta Web un espacio para tender puentes y no levantar más muros en el mundo digital.

Éste es un camino que nos ha concedido conocer, aprender y emocionarnos con las experiencias de aquellos educadores que nos permitieron compartir sus testimonios, y les hemos hecho saber nuestras opiniones. Hemos puesto en práctica lo que nos sugería Mario Benedetti: “abrir las puertas, quitar los cerrojos, … vivir la vida y aceptar el reto, recuperar la risa, ensayar un canto, … extender las manos, desplegar las alas, …celebrar la vida y retomar los cielos”, para mantener encendida, viva, atenta y contagiante la llama de la vocación educadora, pues para encender otras lámparas “basta llevar fuego en el corazón” (Gabriela Mistral). Aquí muchos hemos descubierto y gozado nuestra capacidad de asombro para admirar lo bello, lo noble, lo auténtico, … de la educación; porque “los hallazgos personales van a ser cada vez más sorprendentes” (Vitorio Di Girolamo).

Estamos cien mil educadores en este punto de encuentro digital, porque alguien creyó y me sugirió que había que superar los power points y el blog. Mi gratitud y reconocimiento al profesional y especialista en Sistemas y Diseño Gráfico – Multimedia, Señor Jorge M. Borja Ramírez; quien, a pesar de las distancias, los contextos y las diferencias horarias ha permanecido perseverante, creativo y entusiasta; y me ha recordado que “detrás de cada línea de llegada, hay una partida… detrás de cada logro, hay otro desafío” (Madre Teresa de Calcuta). Gracias y Dios les bendiga a todos los padres de familia y profesores que ofrecieron sus artículos y enviaron mensajes de aliento para llegar a este hito digital. Con Ustedes deseo recordar que hace 14 meses vi por primera vez esta “aldea digital” (la imaginé algo más pequeña, lo confieso) que tuvo y tiene como objetivo, el conocer nuevos horizontes del aprendizaje y del desaprendizaje, que era una oportunidad para descubrir y sentirnos entusiasmados por los logros de los demás y aceptar que, en educación, se necesita mucha humildad para reconocer que siempre seremos aprendices.

Les animo a seguir en la tarea de ser padres de familia y maestros honestos en las palabras, liberales en las obras, valientes en los hechos, y defensores de la Verdad, aunque… cueste la vida defenderla, como diría el empecinado lector de libros de caballerías, el Hidalgo Don Quijote de la Mancha; pues somos responsables transcendentales de cambiar el mundo para mejor, aun cuando tratando de poner en práctica nuestros recursos pedagógicos, nos equivoquemos, nos choquemos contra limitaciones insalvables y seamos heridos, ofendidos y poco reconocidos (cf Carlos Julio Cárdenas). Conforme crecemos en nuestro proyecto personal, descubriremos -dice Paulo Coelho- que defendimos (algunas) falacias, nos engañamos a nosotros mismos o sufrimos por tonterías, pero como buenos educadores no viviremos desconsolados y culpándonos por ello toda la vida, y tampoco dejaremos que esos errores se repitan. “Es importante recordar que los mejores inventores no hicieron su gran descubrimiento al primer intento, sino que tuvieron que pasar por muchas pruebas fallidas antes de conseguir lo que buscaban” (Ken Robinson).

La educación es como “el canto de un ave en medio del bosque, que seguimos fascinados y que no logramos atrapar” (Ernesto Cardenal) porque nada está terminado, porque su corazón es el amor, ese amor que “es paciente, es servicial; no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tienen en cuenta el mal recibido, no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad […] todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta” (1Cor 13, 4-7). La educación como los sueños, las utopías y la creatividad no tienen límites, y serán siempre nuestros, mientras le demos hospedaje en nuestro corazón, pues participa de esa gracia infinita de quien dijo: «Yo hago nuevas todas las cosas», y agregó: «Escribe que estas palabras son verdaderas y dignas de crédito” (Ap 21,5).

Este es un “Kaypin Cruz” (en quechua significa una parada yendo a un destino), para reafirmar que creímos y seguimos creyendo, que aquí estamos para ayudarnos a sanar las heridas, borrar las cicatrices que “hablan mucho más alto que la lámina de la espada que la causó” (Paulo Coelho); y para que viendo nuestro testimonio se revalore la tarea del maestro. Para decir ¡GRACIAS COMPAÑEROS DE CAMINO!


Trujillo (Perú), 26 de febrero del 2017
Antonio Mansen Bellina, cmf



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