El avance de la inteligencia artificial está transformando la manera en que los estudiantes buscan información, realizan tareas y resuelven problemas académicos. En México, el especialista en inteligencia artificial Eduardo Vázquez, profesor de la Escuela de Negocios del Tecnológico de Monterrey, abordó esta realidad en una entrevista publicada el 22 de septiembre de 2026, en la que destacó la importancia de conservar el pensamiento crítico frente al uso creciente de estas tecnologías. El experto identificó cinco habilidades fundamentales que los estudiantes necesitan fortalecer para utilizar la inteligencia artificial sin renunciar a su capacidad de analizar, cuestionar y tomar decisiones por sí mismos.
La preocupación del especialista parte de una cuestión educativa cada vez más relevante: disponer de herramientas capaces de producir respuestas en segundos no significa necesariamente comprender la información recibida. Los sistemas de inteligencia artificial pueden ayudar a explicar conceptos, organizar contenidos y desarrollar actividades, pero también pueden ofrecer información incorrecta o respuestas que requieren una evaluación cuidadosa. En este contexto, el desafío no consiste únicamente en enseñar a los estudiantes a utilizar la IA, sino en evitar que deleguen en ella procesos intelectuales que necesitan desarrollar personalmente. Aprender, interpretar, contrastar y decidir continúan siendo responsabilidades humanas.
Eduardo Vázquez es economista, maestro en Prospectiva Estratégica y profesor universitario. También es fundador de Academia de IA y dirige una empresa especializada en soluciones de inteligencia artificial. Su experiencia profesional se relaciona con la aplicación estratégica de estas tecnologías y la formación de personas para desenvolverse en entornos cada vez más digitalizados. Desde esa perspectiva, propone fortalecer determinadas capacidades cognitivas que permitan aprovechar las herramientas tecnológicas sin depender completamente de sus resultados. Su planteamiento busca que la inteligencia artificial funcione como un recurso de apoyo al pensamiento humano y no como un sustituto del razonamiento personal.

Las cinco habilidades que los estudiantes deben fortalecer al utilizar inteligencia artificial
Para explicar su propuesta, Vázquez utiliza la expresión cinco músculos del pensamiento crítico, una comparación que presenta estas capacidades como habilidades que necesitan ejercitarse continuamente. El especialista identifica la autorregulación, la claridad, la diferenciación entre hechos y supuestos, la flexibilidad mental y el juicio como componentes importantes para pensar de manera autónoma. Estas habilidades adquieren especial relevancia cuando los estudiantes utilizan sistemas capaces de generar explicaciones, argumentos y soluciones aparentemente convincentes. Su propuesta no constituye una clasificación científica definitiva de todas las capacidades del pensamiento crítico, sino un modelo orientado a fortalecer el razonamiento y la toma de decisiones frente a la inteligencia artificial.
- Autorregulación: consiste en detenerse antes de aceptar una respuesta, emitir una opinión o tomar una decisión. Cuando un estudiante utiliza inteligencia artificial, esta habilidad le permite revisar la información obtenida, reconocer posibles errores y evitar conclusiones precipitadas. Supone comprender que una respuesta inmediata no siempre es una respuesta correcta.
- Claridad: implica identificar y comprender el problema que realmente necesita resolverse. Antes de solicitar ayuda a una herramienta de inteligencia artificial, el estudiante debe reconocer qué necesita aprender, qué información le falta y cuál es el propósito de su consulta. Formular preguntas precisas también exige comprender el problema.
- Diferenciación entre hechos y supuestos: permite distinguir la información comprobada de las interpretaciones, hipótesis o afirmaciones que carecen de respaldo. Esta capacidad resulta especialmente importante porque la inteligencia artificial puede generar respuestas bien redactadas que contienen errores, imprecisiones o datos no verificados.
- Flexibilidad mental: consiste en examinar un problema desde distintas perspectivas, considerar alternativas y estar dispuesto a modificar una interpretación cuando aparecen nuevos argumentos. Frente a una respuesta generada por inteligencia artificial, el estudiante necesita explorar otras posibilidades y no asumir que existe una única explicación válida.
- Juicio: representa la capacidad de tomar decisiones responsables incluso cuando la información disponible es incompleta. Implica valorar las evidencias, reconocer las limitaciones de las respuestas y asumir las consecuencias de las decisiones. La inteligencia artificial puede proporcionar elementos para decidir, pero no reemplaza la responsabilidad personal.
Estas cinco capacidades están relacionadas entre sí y adquieren sentido cuando se aplican de manera conjunta. Un estudiante puede formular una consulta correctamente y recibir una respuesta detallada, pero todavía necesita examinar su contenido, distinguir los datos comprobables de las afirmaciones dudosas y valorar si la información responde al problema planteado. La calidad del aprendizaje no depende exclusivamente de obtener una respuesta, sino de comprender cómo se llega a ella y qué fundamentos permiten considerarla válida. Desde esta perspectiva, el pensamiento crítico continúa siendo indispensable, incluso cuando las herramientas tecnológicas facilitan numerosas tareas intelectuales.
El desafío de enseñar a pensar en la era de la inteligencia artificial
La propuesta de Vázquez plantea una reflexión importante para los docentes: incorporar inteligencia artificial en las actividades escolares no garantiza, por sí mismo, que los estudiantes desarrollen mejores capacidades de razonamiento. Una herramienta puede explicar un procedimiento matemático, resumir un texto o proponer argumentos para una investigación, pero corresponde al estudiante comprender esos contenidos y evaluar su pertinencia. Por ello, el trabajo pedagógico puede orientarse hacia actividades que exijan justificar respuestas, comparar explicaciones, identificar contradicciones y defender conclusiones mediante argumentos. De esta manera, la tecnología puede integrarse al aprendizaje sin desplazar el esfuerzo intelectual necesario para comprender.
Uno de los riesgos educativos asociados al uso poco reflexivo de estas herramientas es que los estudiantes confundan la facilidad para obtener información con el dominio de un conocimiento. Recibir una explicación elaborada no significa necesariamente haber comprendido sus fundamentos, del mismo modo que disponer de una solución no demuestra que se conozca el procedimiento utilizado. La diferencia entre consultar una respuesta y construir conocimiento resulta fundamental para preservar la autonomía intelectual. En consecuencia, las actividades escolares necesitan ofrecer oportunidades para que los alumnos expliquen con sus propias palabras lo aprendido, identifiquen errores y desarrollen soluciones sin depender permanentemente de respuestas automatizadas.
El papel de las familias también adquiere importancia en este escenario. Fuera del aula, los estudiantes pueden recurrir a herramientas de inteligencia artificial para resolver dudas, organizar trabajos o encontrar explicaciones sobre diferentes temas. En lugar de limitar el acompañamiento a comprobar si utilizaron estas tecnologías, los adultos pueden interesarse por cómo interpretaron las respuestas y qué aprendieron durante el proceso. Promover conversaciones sobre la confiabilidad de la información, la responsabilidad personal y la necesidad de contrastar fuentes contribuye a desarrollar hábitos de pensamiento más reflexivos. El objetivo educativo no es rechazar la tecnología, sino enseñar a utilizarla con criterio.
La reflexión también alcanza a las instituciones educativas, que enfrentan el desafío de incorporar nuevas herramientas sin reducir el aprendizaje a la producción rápida de contenidos. La inteligencia artificial puede resultar útil para apoyar determinadas actividades, pero su presencia exige revisar qué capacidades se pretende desarrollar y cómo se comprueba que los estudiantes realmente las han adquirido. En este contexto, evaluar únicamente el resultado final de una tarea puede ofrecer una visión incompleta del proceso de aprendizaje. También resulta importante observar la capacidad del alumno para explicar sus decisiones, reconocer dificultades, revisar sus argumentos y demostrar comprensión de los contenidos trabajados.
Utilizar inteligencia artificial sin renunciar al pensamiento propio
La propuesta de Eduardo Vázquez invita a comprender que el pensamiento crítico no pierde importancia con el desarrollo de tecnologías cada vez más avanzadas. Por el contrario, la posibilidad de acceder rápidamente a grandes cantidades de información hace especialmente necesario aprender a seleccionar, interpretar y evaluar aquello que se recibe. La autorregulación, la claridad, la diferenciación entre hechos y supuestos, la flexibilidad mental y el juicio constituyen, en su planteamiento, cinco capacidades para conservar una participación activa en el propio aprendizaje. Su fortalecimiento puede ayudar a que los estudiantes utilicen la inteligencia artificial como una herramienta de apoyo, manteniendo la responsabilidad sobre sus razonamientos y decisiones.
La cuestión central no es determinar si los estudiantes deben utilizar inteligencia artificial, sino establecer qué tipo de aprendizaje se busca promover cuando estas herramientas forman parte de su vida académica. La educación necesita preparar a las nuevas generaciones para desenvolverse en entornos tecnológicos sin abandonar la curiosidad, el análisis y la capacidad de cuestionar. Desde esta perspectiva, el planteamiento del especialista mexicano ofrece una orientación para docentes, familias y estudiantes: aprender a utilizar la inteligencia artificial debe ir acompañado del desarrollo de habilidades que permitan pensar de manera independiente. Porque disponer de respuestas cada vez más rápidas no elimina la necesidad de comprenderlas, evaluarlas y decidir responsablemente qué hacer con ellas.
Redacción: Web del Maestro CMF